Julià de Jòdar

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de mayo de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Hace un tiempo mantuve una conversación con un joven de Nueva York a propósito de las diferencias entre los europeos y los norteamericanos, que aproveché para introducir en una novela.

–Nuestra violencia no es gratuita –decía el neoyorquino–, pero los europeos nos tomáis por bárbaros. Encontraría completamente lógico que lo hicieseis con el islam. O con los africanos. Incluso con los chinos que se quedan vuestros negocios y compran vuestros puertos. Con nosotros, no. Somos parientes y socios a todos los niveles. Frente al desorden actual del mundo, hay mucho trabajo por hacer. Los bárbaros están fuera. Y es contra el extraño a nuestra civilización, contra el que hay que dirigir toda violencia.…  Seguir leyendo »

Sábado 13. Los partidarios de Guanyem Badalona en Comú (17,51% de votos), PSC (14,09%), ERC (10,98%), CiU (7,94%) e ICV-EUiA (6,68%) ocupan las tres cuartas partes hábiles de la plaza de la Vila. Gente de cualquier edad y distintas lenguas. Una bandera republicana y una gitana; una pancarta de Sant Roc; dos pakistaníes con esteladas; camisetas de la PAH y gritos de “Sí se puede”, “No pasarán”, “Fascistas fuera del Ayuntamiento”; cantan L’estaca; una estelada roja de diez metros en la fachada de un edificio. Una de mis primas luce una insignia de Guanyem. Los partidarios de Albiol (34,21% de votos) ocupan la otra parte hábil de la plaza.…  Seguir leyendo »

La revista italiana Nuovi Argomenti publica desde hace unos meses la respuesta de personalidades italianas a un cuestionario sobre la libertad de expresión. El escribidor contesta sin pedir permiso a las dos primeras preguntas.

Pregunta: ¿La libertad de expresión ha de tener en cuenta otras libertades (ligadas, por ejemplo, a religión, credo político, roles institucionales, memoria histórica, etcétera) o no ha de estar limitada? ¿Cuáles debieran ser los límites eventuales y quién tendría que decidirlo?

Respuesta: Hablar de libertad de expresión pudiera parecer ingenuo o cínico, en tiempos de control masivo de la población mundial vía internet, o de los crímenes de guerra sin castigar gracias a la anulación de la justicia universal en España.…  Seguir leyendo »

Suele decirse que la historia es compleja e imprevisible, pero de ello se pueden extraer conclusiones muy distintas: habrá quienes defiendan que se hace lo que se puede y Dios dirá, mientras que otros pretenderán intervenir sobre la realidad con todas sus consecuencias y responsabilidades. En el primer caso, la diferencia entre teoría y práctica será abismal: buenas intenciones genéricas (hay que hacer esto, habría que hacer lo otro, si aquel no hubiera hecho aquello…), pero a la hora de la verdad se mirará hacia otro lado criticando ciertas medidas políticas, lamentando la utilización de determinados poderes, quejándose del funcionamiento de aquella institución… En el fondo, para que todo siga igual sin perder las maneras (más o menos democráticas).…  Seguir leyendo »

Hoy el espíritu pide divagar y habrá que llamarlo al orden con la pluma-ordenador. En el Cultura/s del domingo pasado, Sergio Vila-Sanjuán lamentaba la extinción de una “clase media literaria”. Durante un tiempo, yo pude ser incluido en esa categoría, pero había trabajado en industrias más dinámicas, y aún puedo pagarme el dentista. Este desplome material y simbólico lo he retratado en El desertor en el camp de batalla, en las figuras de un hombre gordo como una ballena, que cobra a la del Raval por dejarse contemplar tumbado en una azotea, y un escritor enclaustrado en un sótano del mismo edificio, a la búsqueda de un argumento para producir un libro que haga honor a la “alta literatura de consumo”.…  Seguir leyendo »

De pequeño viví en Artigues, entre Badalona y Sant Adrià de Besòs. Un día, el dueño de la panadería me recitó aquello de “setze jutges…” y no entendí nada. Mis padres hablaban catalán, pero en la escuela y en la calle dominaba el castellano –mi lengua materna–. El panadero no se burlaba de mí, pero a unos ojos extraños podía ser un charnego párvulo. En el barrio obrero del Gorg de Badalona, no se hablaba de charnegos: tenderos y pescaderas, oficinistas y mecánicos, modistas y peones sólo formaban un conglomerado poroso de catalanes, murcianas, valencianos, aragonesas, extremeños o andaluzas –culturas confluyentes entre las clases trabajadoras–.…  Seguir leyendo »

El otro día un colega y amigo comió en un restaurante una vieira que acarreaba muchos kilómetros de peregrinación. En la clínica, suerte tuvo de que el doctor Antoni Mas hiciese con él el papel salvador de Arrieta en aquel autorretrato de Goya agónico. El caso es que mi amigo almorzaba con un editor que le quería convencer de que escribiese un libro. Quizás la culpa no fuera de la vieira, pensé, sino de que no se veía capaz de satisfacer la demanda del otro comensal. “Hombre, no creo que te alegrase el café con un chorrito de polonio –le dije en broma–; al fin y al cabo, la literatura catalana no dispone de tanto material radiactivo…”.…  Seguir leyendo »

Tengo un pariente que se parece tanto a uno de los imputados por la quiebra de las cajas de ahorros que suelen confundirle con él. El otro día, un taxista se negó a cogerle: “¡A ti no te llevo, chorizo!”, le soltó en mitad de la Gran Via. Mi pariente se quedó tan aturdido que no acertaba a moverse. “Tendrás que cambiar de cara –le dije–, si no quieres que te hagan una nueva”. Pero él, que no es tonto, me contestó: “¿Por qué no se cambia la cara él?”. Esto me hizo pensar en la reacción que habría podido tener el modelo original si hubiese sufrido el escarnio en carne propia.…  Seguir leyendo »