Lorenzo Abadía

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de mayo de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Cuando todavía reverberan las voces de menosprecio que Mariano Rajoy dirigió a los cuadros de Ciudadanos, tachándolos de aficionados, a más de un directivo popular, presidente incluido, le habría convenido haber leído La política como vocación de Max Weber. No se preocupen los filántropos, la satisfacción intelectual que les habría producido conocer un error perfectamente descrito en la teoría política para no cometerlo en la práctica, se verá compensado con la ignorancia de haberlo cometido, pues no lo leerán nunca, precisamente por lo que pretendo explicar.

Que la política consiste en la lucha por el poder, es algo que a nadie con el grosero gusto de leer se nos escapa, desde que nos iniciamos con Maquiavelo y después con toda la escuela realista que ha seguido su estela.…  Seguir leyendo »

Acaso no haya nada que revista tanta transcendencia en un sistema político como la ley electoral. Si, como sugirió Freud, lo político es una esencia que determina la estructura del poder, si jalona el marco en donde se produce la relación de dominación innata a toda organización humana, el modo de seleccionar a los que ejercen el mando es el factor clave que perfila su naturaleza específica.

En la medida en que una Constitución no consiste sino en las reglas del juego político de una sociedad que ha integrado en su acervo los valores conquistados en las revoluciones burguesas, y que terminan reflejando su statu quo, la ley electoral tiene reservada una función tan capital que bien puede ser considerada una ley fundamental con potencia constituyente, esté o no incardinada en la Constitución formal.…  Seguir leyendo »

Por qué no creo en la reforma Muñoz Machado

Con el deseo de contribuir a salir del atasco institucional en el que nos encontramos, un equipo de catedráticos de Derecho constitucional, liderado por Santiago Muñoz Machado, cuya trayectoria profesional ha quedado demostrada durante años, trazó el pasado mes de diciembre los pasos que deberían emprenderse para desarrollar una reforma de la Constitución. Disiento humildemente en la forma y el fondo de su propuesta.

En la forma, porque se denota una base habermasiana en su planteamiento. Habermas no creía en la democracia representativa, sino en la deliberativa. Para este eminente miembro de la neomarxista Escuela de Frankfurt, lo importante en la toma de decisiones políticas no radica en el carácter representativo de las mismas, es decir, en el vínculo entre el elegido y el elector, sino en el desarrollo de un proceso dialógico en virtud del cual distintos agentes sociales, sin importar demasiado el origen de su legitimidad, entablan una acción comunicativa que les conduce a soluciones pactadas.…  Seguir leyendo »

Los lamentables resultados de las elecciones en Cataluña, invitan a hacer varias reflexiones.

El independentismo ha penetrado hasta la región subcutánea del cuerpo social catalán, especialmente el del mundo rural, mucho más vulnerable a la propaganda y la demagogia lanzada desde el poder. Costará mucho desmantelar esa inmensa red clientelar que el nacionalismo ha tejido durante casi cuarenta años. Seguro que, si alguien se toma la molestia de investigarlo, del 47,49% de su apoyo electoral, más de un 10% depende estomacalmente de él, y sabemos que con el resto ha establecido una auténtica relación de dependencia psicológica, más subliminal y sutil, pero, como hemos visto, igual de eficaz.…  Seguir leyendo »

Aunque todavía precisa confirmarse y, pese a los errores cometidos por el Gobierno, todo parece indicar que, a corto plazo, el embate del separatismo va a encajarse sin que el Estado salte por los aires, gracias, fundamentalmente, a los dos valiosos rompeolas que han sido la monarquía y la nación española. No es para felicitarnos porque, en el pecado de no haber actuado conforme a lo que la igualdad ante la ley de todo español exige, el Gobierno encontrará la penitencia cuya factura endosará a la sociedad española en el medio o largo plazo. Pues es evidente que el peligro, si bien latente, va a permanecer allí.…  Seguir leyendo »

Responder con una convocatoria de elecciones a un golpe de Estado, cuyo delito ha consistido en convocar un referéndum de autodeterminación para declarar la independencia de la región en donde se ejerce el mando, es esencialmente injusto e imprudente.

Si la justicia como virtud cardinal se define por la inclinación a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece a Derecho, muchos hemos intentado demostrar que el derecho de autodeterminación de Cataluña no existe. Éste no está reconocido en nuestro ordenamiento jurídico, tampoco lo está en el derecho internacional y mucho menos en el derecho natural en el que fundamentan los golpistas su legitimidad, cuya interpretación más laxa de su derivado derecho de rebelión medieval, fuente intelectual del poder constituyente, exigiría la violación flagrante de los derechos fundamentales del individuo, cosa que, a contrario sensu, sí ha hecho este nacionalismo de base supremacista durante décadas con una mayoría de castellanohablantes.…  Seguir leyendo »

Cuando el próximo 2 de octubre las partes enfrentadas, con o sin cambio de sus principales actores, se terminen sentado en torno a una mesa de negociación, lo ocurrido durante los días anteriores, especialmente la víspera, habrá determinado el resultado final. Lo que debido a la gran diferencia de poder -una parte se enfrenta ilegalmente al todo- no tendría mayor misterio, puede acabar decantándose a favor del débil sedicioso por cuasi incomparecencia del contrario, tanto a la hora de exponer intelectualmente sus argumentos como a la de desplegar físicamente su fuerza, en este caso legítima.

Desde su propia concepción renacentista y posterior materialización nacional westfaliana, tres elementos son consustanciales al Estado: el territorio sobre el que ejerce su imperio y que delimitó el conocido Tratado de 1648 al circunscribirlo a la nación histórica, personificándola; el derecho como modus operandi para ayudarle a, en palabras de Georges Bourdieu, “liberar al poder de la arbitrariedad de las voluntades individuales”; y la fuerza, como última ratio con la que imponer la voluntad nacional expresada en el derecho, convirtiéndose, así, en “el bozal de ese animal tan peligroso que es el hombre”, como definió Schopenhauer.…  Seguir leyendo »

Los acontecimientos sucedidos en esta década ominosa catalana están precipitando soluciones políticas que amenazan a España como unidad política, es decir, como nación moderna. Pues, ideada en Westfalia y consagrada en la Revolución francesa, la nación no es otra cosa que el hecho colectivo existencial que determina la unidad política sobre la que se estructura el Estado.

Que todavía existan excepcionalmente naciones sin Estado no debe hacernos olvidar que algunas, como Escocia, siguen manteniendo desde el principio el derecho positivo de crear su propio Estado soberano y, otras, cuya existencia política colectiva de acuerdo a criterios objetivos queda demostrada por la historia, han sufrido la injusta dominación de una potencia extranjera.…  Seguir leyendo »

La aproximación a la teoría de Julien Freund, tan influida por Carl Schmitt, que mantiene que la naturaleza del poder está determinada por la relación de mando y de obediencia generada entre las instituciones públicas y la sociedad, nos permite comprender la importancia capital del sistema electoral. Pues la forma en que permitimos que nos manden, o el tipo de legitimidad que le atribuimos al consentimiento, en palabras de Weber y de Locke, forja inexorablemente la esencia íntima de la dominación.

Cuando los ciudadanos no disponen de libertad para seleccionar a sus legisladores y ejecutores de leyes, o si ésta se encuentra seriamente limitada, la sociedad en cuestión adolece de graves riesgos.…  Seguir leyendo »

Sin poder dilatar su cita con el destino, Europa ha de enfrentarse con decisión a los grandes retos que determinarán su papel en el siglo XXI.

La supervivencia de una moneda común de la que hoy dependen los endeudados países del sur, la pretensión socialdemócrata de elevar la utopía de la igualdad -que Hannah Arendt llamó la cuestión social- a materia constituyente en lugar de garantizar la libertad en procura de la prosperidad, la seguridad común o la integración de la inmigración en el acervo de valores y derechos fundamentales que caracteriza la cultura occidental son algunas cuestiones perentorias cuya resolución marcará definitivamente el rumbo secular del continente.…  Seguir leyendo »