Lorenzo Silva

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La idea le surgió a quien suscribe leyendo el otro día la muy interesante y sugestiva reflexión del filósofo Jürgen Habermas publicada en EL PAÍS bajo el título ¿Hacia dónde va Europa?. Apunta Habermas que una de las mayores dificultades que tiene Europa para consolidarse como sujeto político capaz de afrontar con éxito sus contradicciones internas y sus desafíos exteriores es la falta de una opinión pública europea ante la que respondan sus dirigentes. Los líderes europeos, o quienes giran como tales en ausencia de algo mejor, solo piensan en sus opiniones públicas nacionales, cuya dinámica corriente poco contribuye a fortalecer la unidad continental; más bien tiende a tirar de ellos en sentido contrario, con una inercia centrífuga que enquista los problemas y los recelos entre europeos y priva a Europa de la aptitud de tratar de tú a tú con otras potencias globales.…  Seguir leyendo »

La conversación tuvo lugar en el despacho del president de la Generalitat, Lluís Companys, una mañana de julio de 1936. Los protagonistas eran el propio Companys y el recién nombrado comisario general de Orden Público de la Generalitat, el capitán de Caballería Frederic Escofet. Los dos hombres estaban unidos por una experiencia de las que marcan: ambos habían sido encausados por la proclamación de l’Estat Catalá de la República Federal Espanyola el 6 de octubre de 1934. A Companys aquello le costó una condena de prisión, de la que sería amnistiado por el gobierno del Frente Popular; a Escofet, como militar y segundo jefe de los Mossos d’Esquadra en 1934, una condena a muerte que le fue conmutada por el presidente de la República.…  Seguir leyendo »

“El francés me gusta, pero allá en su tierra”, le dice a Gabriel el amolador Chinitas, al final del capítulo XXV de El 19 de marzo y el 2 de mayo, uno de los Episodios Nacionales del novelista canario, y madrileño legítimo, Benito Pérez Galdós. Creo que ese es el espíritu del Dos de Mayo que merece a estas alturas ser reivindicado: el que, sin odio alguno al forastero, y sin dejar de reconocer que en aquellos días era Francia la que en todos los sentidos representaba el progreso, se oponía al método con que intentaba traerlo a Madrid, por la vía de la tiranía napoleónica.…  Seguir leyendo »

No puede caberle la menor duda: es el prota, el number one, el más caracterizado, con mucho, de todos los acusados en este juicio. No sólo lo demuestran los mariachis vestidos de blanco, y pagados por un programa de televisión de gran audiencia, que le reciben a la entrada en este primer día de su declaración en el juicio, cuando aparece con poca antelación a la hora fijada para la vista (como suelen las estrellas, que nunca llegan las primeras a ninguna parte). No sólo lo atestiguan los muchos periodistas que no siguen el proceso con asiduidad y que en esta jornada, sin embargo, allí están, como un clavo, para verle deponer (y este que suscribe se señala, el primero).…  Seguir leyendo »

A quienes no somos monárquicos, ni hemos aprendido a creer en la monarquía como forma de gobierno, la muerte de un monarca nos sume siempre en una incómoda situación. Por un lado, es deplorable y merece piedad la extinción de cualquier ser humano, por oscuro o discutible que haya sido su paso por el mundo. Por otro, que aquel que se creyó ungido por los dioses, el destino o cualquier otra fuerza superior para imponer su presencia y preeminencia perpetuas a sus compatriotas deje de estar ahí es una vuelta al orden natural de la cosa pública, que no hay ninguna razón lo bastante consistente para que un individuo acapare y retenga indefinidamente para sí.…  Seguir leyendo »

En cierto pasaje de la décima y última novela de la serie del inspector Martin Beck, Los terroristas (recientemente reeditada en España por RBA), los escritores suecos Maj Sjöwall y Per Wahlöö describen de este modo un indeterminado país latinoamericano: «A pesar de las diferencias, en general ese país era, al igual que Suecia, una democracia simulada, gobernada por una economía capitalista y por cínicos políticos profesionales». Imagínese la afrenta que representaba para los políticos suecos de la época (1975) semejante comparación. Es muy probable que todos ellos la repelieran como la boutade de un par de comunistas. Lo cierto es que lo eran, pero también que cuatro décadas más tarde a ambos se les considera unánimemente como los máximos referentes del género negro europeo, y que autores hoy leídos por millones de lectores, como Henning Mankell o Stieg Larsson, se sitúan a su estela, entre otras cosas, al denunciar la falsedad y la corrupción de un estado de bienestar que lo es, en primer lugar, de bienestar de su clase dirigente, y donde el poder antepone una y otra vez el interés privado al general.…  Seguir leyendo »

En estos tiempos confusos que atravesamos, probablemente ya no cabe encontrar un concepto común de nada. Tampoco de la paternidad. De ésta hay, incluso, enfoques que resultan antitéticos, pero la paradoja peculiar que respecto de la paternidad se produce es que estos conceptos opuestos a veces son sostenidos por las mismas personas. Eso sí, depende para qué.

Pervive aún, qué duda cabe, el concepto más tradicional, según el cual la paternidad es un papel de supervisión y retaguardia, frente a una prole de cuya gestión directa se encarga la madre. Es una actitud asumida todavía por muchos hombres, que son incapaces de hacerles a sus hijos unos tristes espaguetis, ignoran qué tienen de deberes y jamás les han puesto pomada en un eczema.…  Seguir leyendo »