Ma Jun

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Los ministros de Finanzas y los gobernadores de bancos centrales del G-20 han comenzado a emprender un cambio de mentalidad asombroso. Están cada vez más convencidos de que las “finanzas verdes” -que financian un crecimiento sustentable para el medio ambiente- deberían estar en el centro de las estrategias de desarrollo económico. Una idea de estas características, hasta hace poco confinada a un grupo de académicos y responsables de formular políticas, es potencialmente una de las nuevas “verdades” más importantes del siglo XXI.

El modelo de desarrollo económico convencional consideraba la protección ambiental como un “producto de lujo” que las sociedades sólo podían permitirse cuando se volvían ricas.…  Seguir leyendo »

La creación por China del Banco Asiático de Inversión para Infraestructura (AIIB, por su sigla en inglés) ha intensificado el debate sobre si una nueva generación de bancos de desarrollo liderados por países emergentes es necesaria para garantizar que las decisiones financieras consideren adecuadamente los principios del crecimiento ambientalmente sostenible. Mucho más importante, sin embargo, resulta si esos principios son capaces de apuntalar a los mercados de capitales más amplios de los países en desarrollo, cada vez más fundamentales para el sistema financiero internacional.

La respuesta, al momento, parece ser positiva. De hecho, China y otras grandes economías emergentes parecen estar comprometidas con el diseño de sistemas financieros que respondan a los imperativos de largo plazo del desarrollo inclusivo y sostenible, pero no pueden crear una economía mundial genuinamente inclusiva y sostenible por sí solas.…  Seguir leyendo »

Globalisation has powered economic growth in developing countries such as China. Global logistics, low domestic production costs, and strong consumer demand have let the country develop strong export-based manufacturing, making the country the workshop of the world. It fuels growth and helps pull millions out of poverty.

However, this massive export-oriented industry, along with the expansion of production to meet rising domestic demand, has taken a toll on the environment. While cheap products are exported to western countries, the waste is dumped mostly in China’s backyard, contaminating its air, water, soil and seas. At present, about 60% of its fresh water is contaminated, and about half its major cities do not meet the country’s modest air-quality standards.…  Seguir leyendo »