Manuel Cruz

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de mayo de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

El tren del procés parece haber entrado en vía muerta. Todavía se mueve, es cierto, pero va muy despacio y no se le aprecia más rumbo que hacia los hangares. Cuando se detenga definitivamente, los viajeros, tras unos minutos de inicial perplejidad, empezarán a descender lentamente de los vagones. Unos, incrédulos al ver que no han llegado al lugar para el que compraron el billete, otros, tristes al certificar lo que habían empezado a barruntar, y es que el destino soñado nunca existió en realidad.

Cuando ya estén todos en tierra y empiecen a mirarse con estupor, irán cayendo en la cuenta de que faltan aquellos cuyos rostros les resultaban más familiares.…  Seguir leyendo »

De la indignación al chapoteo

Lo que era ilusión en los inicios de la Transición tuvo su particular ocaso, que se dio en llamar desencanto. La vibrante y limpia indignación del 15-M parece estar derivando hacia su específica y propia forma de ocaso, todavía pendiente de denominación. En ambos casos, fue el aterrizaje en la realidad, esto es, el acceso (o el regreso) al poder, el que terminó por generar en amplios sectores de la izquierda una intensa sensación de decepción, al ver incumplidas, cuando no traicionadas (recuérdese el caso de la OTAN con Felipe González recién llegado al Gobierno de la nación), buena parte de sus expectativas.…  Seguir leyendo »

Ideologías, amanecer o crepúsculo

No quisiera incurrir en el consabido error de confundir la anécdota con la categoría, pero tengo la sensación de que en los últimos tiempos el prefijo pos ya no nombra, como antaño, un territorio inédito, por explorar, al que se viajaba con la esperanza de superar las limitaciones e insuficiencias del presente. Ese carácter presuntamente inexplorado del nuevo territorio no impedía que se diera por descontado que en él se contenía la herencia del pasado (ejemplos próximos en filosofía vendrían representados por el posestructuralismo, la posmetafísica o incluso por la propia posmodernidad). Ahora, en cambio, el mismo prefijo no solo parece designar el abandono de ese legado que se pretende dejar atrás, sino que destaca, sobre todo, el ingreso en las regiones de lo inane y carente de todo valor (ejemplo paradigmático: la posverdad).…  Seguir leyendo »

Adán se nos va haciendo mayor

Por chocante que les pueda parecer a los más jóvenes, a quienes pasamos la mayor parte de nuestra vida en el siglo XX se nos hace cuesta arriba todavía denominarlo “el siglo pasado”. Una parte de la resistencia tiene que ver, claro está, con la costumbre: para nosotros “el siglo pasado” fue durante demasiados años el siglo XIX y utilizar ahora la misma expresión para designar al siguiente nos resulta tan extraño como aceptar el cambio de nombre de una calle a la que siempre llamamos de diferente forma. Pero tal vez otra parte de la resistencia tenga que ver precisamente con la condición de pasado —esto es, superado o abandonado— que le atribuimos a cada uno de esos siglos.…  Seguir leyendo »

El regreso de la filosofía- sonajero

Ignoro dónde encontró Félix Ovejero la fuente de inspiración para emparejar en uno solo los términos “concepto” y “sonajero” y hablar de “conceptos sonajero”, tal y como gusta de hacer. Por mi parte, el estímulo para asociar el segundo término al de filosofía, según aparece en el título del presente artículo, lo encontré en unas lejanas declaraciones de Juan Marsé en las que el emparejamiento lo llevaba él a cabo para calificar la prosa de Francisco Umbral.

Las razones de su rechazo a este tipo de prosa tienen que ver con los gustos literarios del autor catalán, ciertamente, pero la conclusión que acababa presentando resulta también de aplicación al pensamiento.…  Seguir leyendo »

Cuando se hizo pública la noticia de que Carles Puigdemont había decidido alquilar una vivienda precisamente en la localidad belga de Waterloo resultó poco menos que inevitable que en numerosos artículos se asociara este hecho con la derrota de Napoleón en la batalla que tuvo lugar en ese mismo lugar. Pero como cada cual tiene sus rarezas y es hijo de su biografía, en mi caso la asociación de ideas no se produjo entre el lugar en el que se encontraba ubicada la futura vivienda y lo que en él le ocurrió al emperador francés, asunto que me queda un poco lejos, sino entre este último y un personaje de ficción de idéntico nombre, pero de un apellido que me remitió de nuevo al fugado expresident de la Generalitat.…  Seguir leyendo »

Sobre los intelectuales-cebolleta

El término intelectual apenas conserva unas pocas briznas de su antiguo prestigio, de cuando dicha figura venía a constituir una modalidad secularizada del sacerdote y se le atribuía una enorme autoridad para emitir juicios de valor sobre cuanto pudiera ocurrir en la esfera pública y buena parte de la privada. Hoy en día para conseguir el mismo efecto sobre la ciudadanía hace falta reunir un número muy elevado de profesionales de la cultura, como si la cosa ya fuera al peso, y para alcanzar la repercusión que obtenía alguno de aquellos intelectuales de antes con sus argumentos no hubiera otra que recoger una abundante cantidad de firmas.…  Seguir leyendo »

Como se suele decir en estos casos, “las imágenes dieron la vuelta al mundo”. Las de Reuters que en las últimas semanas lo hicieron fueron las de las personas congregadas el pasado 10 de octubre en el paseo de Lluís Companys, ante el parque de la Ciudadela de Barcelona, aguardando, expectantes, la proclamación de la República Catalana Independiente por parte del entonces president de la Generalitat. La oportunidad de dichas imágenes radicaba precisamente en el hecho de que eran dos, tomadas con unos pocos segundos de diferencia (ocho, para ser exactos), lapso de tiempo en el que se materializó la largamente anunciada “decepción de los independentistas de buena fe”.…  Seguir leyendo »

Se sabe que la pretensión de Jordi Pujol era verse sustituido al frente de la Generalitat por su hijo, Oriol Pujol pero, entretanto no llegaba ese momento, designó como sustituto del sustituto a Artur Mas. Con la perspectiva que introduce el tiempo transcurrido, el balance de la gestión de este se deja resumir en dos palabras: peor, imposible. El presidente de un Gobierno que se proclamaba business friendly hubiera sido despedido fulminantemente como consejero delegado de cualquiera de las empresas con las que tan buenas relaciones deseaba tener si, a la hora de rendir cuentas, hubiera presentado un balance de resultados comparable al que obtuvo en política.…  Seguir leyendo »

Empecemos por una afirmación en apariencia inobjetable: en este país, todo ilustrado que se precie se siente obligado a reivindicar la centralidad de la educación. La posición, hay que decirlo, resulta por completo comprensible: al colocar en el centro del debate la cuestión educativa no solo se está dando cuenta de gran parte de las desventuras que ha padecido secularmente nuestro país (expertos hay que han afirmado, con datos en la mano, que el mapa actual del desarrollo educativo en España, con sus déficits y sombras, mantiene con muy ligeras diferencias el dibujo de la época de la ley Moyano), sino que se proporcionan elementos para pensar de manera adecuada nuestro presente y, suele rematarse el planteamiento, afrontar en condiciones los retos del futuro.…  Seguir leyendo »

La verdadera utopía  fueron los felices noventa. Slavoj Zizek

Caminamos, con paso firme, hacia el pasado. La consigna dominante en determinados sectores de la izquierda parece ser esta: regresemos al punto en el que todavía no existían los males que hoy nos azotan. No es por casualidad que en el lenguaje parlamentario los verbos más utilizados desde hace ya un tiempo entre nosotros sean “revertir” y “derogar”. Al principio parecía que hacían referencia únicamente a las nefastas políticas del Partido Popular y no nos llamaba la atención tanto uso, pero nos hemos ido adentrando en lo pretérito con desenvuelta determinación y ya se ha empezado a ampliar el espectro de las actuaciones que también se nos insta a deshacer.…  Seguir leyendo »

Que los periodistas hablan mucho de sí mismos es cosa sabida. Hasta el punto de que tal vez quepa afirmar que constituyen uno de los colectivos profesionales más autorreferenciales. No es lo más relevante ahora entrar a comentar en profundidad los términos en que lo hacen. Baste con decir en general que suelen ser unos términos elogiosos, en los que se destaca la importancia de su actividad para la buena salud crítica de la ciudadanía, la trascendental función social de su tarea para un correcto funcionamiento de la democracia, etc. No obstante, valdrá la pena puntualizar que esos mismos lectores a menudo no parecen valorar de manera tan inequívoca a dicho colectivo, si atendemos a los comentarios críticos que resulta fácil escuchar por la calle respecto a “los periodistas”, en los que es frecuente que se les reproche su tendenciosidad, o se cuestione su genuino interés por la verdad, su subordinación a los dictados de la empresa a la que pertenecen, etcétera.…  Seguir leyendo »

Al señor Puigdemont le gusta mucho votar, si hemos de atender a sus declaraciones. Pero le gusta muy poco que le voten, si hemos de atender a sus actos. De hecho, está donde está sin que mediara elección alguna, a través de lo que los mexicanos llaman el dedazo de su antecesor en el cargo, el señor Artur Mas. Un cargo que, por cierto, abandonará, según propia promesa, sin haber gozado nunca del menor respaldo popular en las urnas.

Tal vez contaminado por su propio origen, o porque le pareció que no era una mala manera de proceder políticamente, tomó a su vez la iniciativa de designar como su sucesor en el Ayuntamiento de Girona a Albert Ballesta, quien iba colocado ¡en el número 19!…  Seguir leyendo »

Desde un cierto punto de vista parece claro que en la historia todo es cuestión de grado. Ello significa, por lo pronto, que la afirmación de que no hay nada nuevo bajo el sol, aunque pudiera ser verdad, solo sería en el mejor de los casos trivialmente verdadera. En efecto, para cualquier rasgo que podamos señalar como el más especifico e inalienable de nuestro presente, siempre hay alguien dispuesto a argumentar que ya podíamos encontrarlo en algún momento, incluso remoto, del pasado.

Pongamos algunos ejemplos sobradamente conocidos: no faltan quienes, displicentes, sostienen que el mayor de los avances tecnológicos actuales no resiste la comparación en trascendencia con el descubrimiento de la rueda, que la historia de los conflictos bélicos (que es en gran medida la historia misma de la humanidad) sufrió una sustancial alteración cuando los hombres aprendieron a matar a distancia o que la invención del fusil de repetición alteró por completo la política al convertir en inviable una estrategia insurreccional en las calles, de acuerdo con el razonamiento de Marx en su texto Las luchas de clases en Francia.…  Seguir leyendo »

Todavía quedarán bastantes que recuerden una hermosa melodía que interpretaba, por los lejanísimos años cincuenta del siglo pasado, un grupo vocal norteamericano que por aquí era conocido como Los Platters. La melodía se titulaba El humo ciega tus ojos y me ha venido a la cabeza al evocar una conversación que mantuve hace un cierto tiempo con Carlos Castilla del Pino.

Comentábamos, al finalizar una mesa redonda en la que ambos habíamos participado, hasta qué punto personajes del mundo de la política o de los negocios (el de la farándula y el de la cultura merecerían rancho aparte) a los que no hay forma de embaucar en una mesa de negociación, gentes que han acreditado una notoria capacidad para las más arteras maniobras y que han demostrado ser capaces de elaborar las más imaginativas envolventes, parecen quedarse sin defensas cuando entra en escena la adulación o cualquier otra forma de masajeo del ego, momento en el cual se comportan como unos genuinos incautos, cayendo rendidos ante semejantes caricias de la manera más escandalosa.…  Seguir leyendo »

Si la cosa fuera al peso, los jóvenes, “con toda la vida por delante” (por usar la formulación habitual), y apenas pasado a sus espaldas, serían unos resueltos futuristas, en tanto que las personas mayores, con mucho menos tiempo ante sí y un considerable volumen de experiencia vivida acumulado, consagrarían casi por entero su existencia a la rememoración pasadista de lo que fue. Pero como la cosa no va de esta manera, no es extraño que a menudo estas últimas gusten de aligerar la carga de pasado que en principio les correspondería sobrellevar, no se complazcan en la morosa evocación de vivencias remotas, e incluso no experimenten la menor necesidad de continuar apegados a los soportes materiales que acostumbran a reactivarlas (cartas, regalos, objetos que recuerdan un determinado momento de una particular intensidad…), prefiriendo desprenderse de ellos sin mayores contemplaciones, como el que suelta lastre.…  Seguir leyendo »

Está en la naturaleza del saber ser sabido. Y así como la palabra hablada reclama unos oídos dispuestos a escucharla (no hay cosa más triste e inútil que la famosa voz que clama en el desierto) y la palabra escrita requiere de unos ojos que se hagan cargo de esos signos, así también lo conocido en algún momento por el ser humano no parece que pueda admitir más destino que el de transmitirse a otros seres humanos. Acaso un ejemplo un tanto extremo sirva para ilustrar lo que se está pretendiendo afirmar: ¿imaginan a un astrónomo que descubriera, pongamos por caso, la existencia de una nueva galaxia en el confín más remoto del universo, o de una estrella hasta el momento desconocida en nuestro sistema solar, y decidiera no hacérselo saber a nadie por no importa qué razón (el enfado con su comunidad científica, la protesta por falta de ayudas públicas a la investigación o por cualquier otro motivo semejante)?…  Seguir leyendo »

Con ocasión de la refundación de la vieja Convergència Democrática de Catalunya en el nuevo (aunque de nombre provisional) Partit Demòcrata Català, fueron muchos los analistas que destacaron el hecho de que la refundación no consistía solo en un cambio de siglas, sino también en una reconsideración de sus principios básicos. Lo que más se destacó fue que el nuevo partido, en efecto, se definía como republicano e independentista. Pero eso significaba, como se señaló de inmediato, que desde el punto de vista electoral catalán se producía una coincidencia con los rasgos por los que se define su principal rival electoral, ERC, coincidencia que convertía en extraña la refundación puesto que, a fin de cuentas, ¿qué sentido tenía clonar lo que ya existía si, por añadidura, la clonación se llevaba a cabo con materiales de dudoso origen?…  Seguir leyendo »

No tengo la menor duda de que Pablo Iglesias se cree eso que ha declarado en alguna ocasión de que la diferencia entre derecha e izquierda es un juego de trileros. De la misma forma que también estoy convencido de que Íñigo Errejón es sincero cuando celebra alborozado —como si de la buena nueva teórica del siglo XXI se tratara— la categorización de los significantes vacíos.

Probablemente resulte fácil estar de acuerdo en que los rasgos que sirvieron durante largo tiempo para definir izquierda y derecha han ido variando, conforme variaba la propia sociedad (con ello tiene que ver precisamente la crisis de la socialdemocracia: con sus dificultades para mantener intactos sus viejos ideales redistributivos en los nuevos escenarios), aunque siempre quepa hablar de la permanencia de ciertos principios o anhelos generales, vinculados fundamentalmente con el desarrollo y cumplimiento de los principios ilustrados clásicos.…  Seguir leyendo »

Los profesores de la Universidad Complutense de Madrid se han enterado por los periódicos del plan que el rectorado de esa institución prepara para la reorganización de sus centros. Lo esperaban con interés, porque las universidades públicas están muy necesitadas de atención, como en general todo nuestro sistema educativo. La mala noticia es que, descontando la cansina muletilla retórica de la “calidad docente e investigadora”, el plan no contiene más que números. Los números son importantes. Las facultades superiores son también centros de gestión, y la gestión es en buena medida cosa de números. Pero en cuestión de números los supuestos beneficios del proyecto no están mínimamente cuantificados (no hay memoria económica, aunque se anuncia un ahorro que no llega al 1% del presupuesto de la universidad), sino ocultos por otra muletilla, la del “dinamismo y la flexibilidad”, inconcreta e insuficiente para justificar el destrozo académico que dichos números esconden.…  Seguir leyendo »