Manuel Fraijó

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Retorno a Wittenberg

Con cierta impaciencia debe estar contando Lutero las horas que faltan para que termine el año de su V centenario. Hay que imaginárselo contento, pero también algo exhausto a causa de tanta conmemoración. Con no poco asombro habrá tomado nota de la visita de los papas Benedicto XVI y Francisco a lugares emblemáticos del protestantismo; especial satisfacción le habrá producido escuchar sus himnos, una de sus mejores herencias, cantados en tantas iglesias católicas; y, como su corazón nunca dejó de ser del todo agustino, le habrá encantado la carta, tan serena y justa, que el prior general de los agustinos ha dirigido a la orden; y él, que tan agrios debates mantuvo con el cardenal Cayetano, habrá leído con asombro y honda satisfacción la excelente monografía que otro cardenal, Walter Kasper, le ha dedicado: Martín Lutero.…  Seguir leyendo »

Solemos identificar el término “alma” con palabras como aliento, soplo, respiración, vida. A veces, el alma también es concebida como una especie de fuego, fuego que se apaga con la muerte. Por lo general, todas las culturas se han familiarizado con el concepto de alma. Se habla del alma de las personas, de los pueblos, de los animales, de los ríos, de las montañas, de las obras de arte. Todo lo que tiene vida tiene alma. Sin embargo, hay excepciones: en el pensamiento chino arcaico se partía de que no todos los individuos tienen alma: se pensaba que el alma era una especie de espíritu, de dios menor, que descendía del cielo, se instalaba en el interior de las personas y, si se sentía “a gusto”, se quedaba para siempre; pero también podía “emigrar”.…  Seguir leyendo »

Hace unos meses, el papa Francisco asistió en Suecia a una celebración ecuménica que conmemoraba el 500º aniversario de la Reforma iniciada por Lutero en 1517. Fuimos testigos de un histórico abrazo entre el Papa y el presidente de la Federación Luterana Mundial, Munib Younam. Después de firmar una declaración conjunta, el Papa reconoció: a) la intención reformadora, bienintencionada, de Lutero; b) la corrupción desmedida de la Iglesia a la que se enfrentó el monje agustino; c) el inmenso regalo que supuso su traducción de la Biblia al alemán. “Lutero llevó la Biblia a la gente”, dijo el Papa. Tenía razón: aquella magnífica traducción fue la gran hazaña literaria de Lutero.…  Seguir leyendo »

Dejó escrito Spinoza que el hombre libre en nada piensa menos que en la muerte. Algunos sociólogos parecen darle la razón al destacar que en las sociedades modernas la muerte pierde visibilidad y tal vez disminuye incluso su carácter dramático. En favor de su tesis aducen, en primer lugar, que gracias a los adelantos de la medicina nuestros padres y familiares más cercanos mueren en edades avanzadas, cuando ya nuestra dependencia de ellos no es tan acuciante; señalan, además, que, por lo general, ya no se muere en casa, sino en los hospitales y clínicas, bajo los cuidados de personas que apenas conocen al paciente y que, por tanto, no pueden sentirsu muerte como se sentía cuando esta acontecía en el domicilio familiar; en tercer lugar dan importancia al hecho de que, después del fallecimiento, se hace cargo del cadáver personal especializado —funerarias— que tampoco conoció al difunto durante su vida, algo bien diferente de los tradicionales velatorios en casa.…  Seguir leyendo »

En una genial viñeta de El Roto, publicada por El País el 13 de mayo de 2014, un toro ensangrentado, a punto ya de desplomarse, mira fijamente al torero y le dice: “Maestro ¿por qué no lo hablamos?”. Nada impide, creo, leer esta viñeta en clave de una gráfica invitación al diálogo, es decir, a solucionar nuestros conflictos a través de la palabra, de la argumentación, de las buenas razones. Alguien ha dicho que la razón se ocupa de que “no nos timen”. Prescindir de ella es el camino más corto hacia el fracaso, hacia el timo. La palabra, el Logos, nos es común, es un bien compartido.…  Seguir leyendo »

Ocurrió hace bastantes años: un prestigioso teólogo protestante alemán pronunció una conferencia en Madrid sobre la muerte. Dado que nada dijo sobre la fe del cristianismo —y de muchas otras religiones— en una posible pervivencia más allá de la muerte, me atreví, en el encuentro que siguió a su intervención, a plantearle la pregunta por lo que solemos llamar “el más allá”. Recuerdo que lo hice con bastante inseguridad, ya que por el tenor de su conferencia sospechaba lo que en realidad ocurrió: mi pregunta no fue de su agrado. Intentó “despacharla” por la vía rápida, asegurándome que carecía de base en el Nuevo Testamento.…  Seguir leyendo »

El fundamentalismo petrifica la Biblia y la convierte en autoridad absoluta”. Así se expresa, pensando en el cristianismo, el teólogo J. Moltmann. Identifica de esta forma una de las tentaciones de las religiones monoteístas: su fe puede, con relativa facilidad, deslizarse hacia convicciones absolutas. Intentemos una mínima clarificación.

Desde luego, nadie reprochará a las religiones que retornen una y otra vez a sus fundamentos. Sus fundadores y el credo al que ellos dieron lugar no puede ser un mero punto de partida que caiga en el olvido. Los orígenes no se marginan impunemente. Las religiones, como las personas y los pueblos, tienen grandes obligaciones contraídas con el recuerdo; sin él se perece.…  Seguir leyendo »

Elogio de la Navidad

Allá por los años setenta no era raro encontrar en alguna iglesia alemana un belén presidido por el siguiente texto: “El establo, el hijo del carpintero, el predicador entre gente humilde y el patíbulo al final son resultado del material histórico y no fruto del material dorado, preferido por la leyenda”. Lo llamativo de este texto es el nombre de su autor: no lo escribió un fervoroso teólogo cristiano, sino Ernst Bloch, filósofo marxista y ateo. Nunca escatimó este autor de una monumental filosofía de la esperanza elogios a Jesús de Nazaret: “Aquí aparece un hombre bueno con todas las letras, en toda la extensión de la palabra, algo que no había ocurrido nunca”.…  Seguir leyendo »

A la memoria de mi hermana Dolores (1942-2015)

En plena Ilustración europea se prohibían en España los libros que intentasen demostrar la existencia de Dios; se los consideraba peligrosos. Y es que Dios era tan evidente que no necesitaba demostración alguna. Se cuenta que durante el reinado de Felipe IV (1621-1665) se pensó, para remediar la pobreza de nuestras tierras, en canalizar los ríos Manzanares y Tajo; pero una ilustre comisión de teólogos se declaró en contra con la siguiente sutil argumentación: si Dios hubiese querido que ambos ríos fuesen navegables le habría bastado con pronunciar un sencillo “hágase”.…  Seguir leyendo »

A Javier Muguerza

Cuenta el sociólogo vienés Peter L. Berger que en l945, poco después de que las tropas rusas entrasen en Viena, ofrecía la orquesta filarmónica de aquella ciudad una serie de conciertos para abonados. Los asistentes podían oír desde sus butacas el eco de los cañones. Pues bien: la conquista de la ciudad solo logró interrumpir los conciertos durante una semana. Después de ella, todo continuó como estaba previsto. La invasión de la ciudad y el ocaso de todo un imperio —comenta Berger— solo mereció una breve interrupción del programa.

Es posible que algunas personas acudiesen a los conciertos por falta de sensibilidad frente a lo que estaba ocurriendo, pero nada impide que interpretemos este hecho como el triunfo de la creatividad y del sentido sobre la destrucción y la crueldad de la guerra.…  Seguir leyendo »

Hacía bastante tiempo que no subía la empinada cuesta que, en la hermosa ciudad universitaria de Tubinga, conduce a la casa de Hans Küng. Hace unas semanas pude volver a hacerlo, reconozco que con bastante emoción. Se me acumulaban los recuerdos. Había conocido al maestro en todo su esplendor, allá por 1970. En mi retina siguen grabadas sus magníficas clases, sus seminarios, su cercanía humana, su apertura ecuménica, su acendrada fe, su pasión por una Iglesia humilde, dialogante, ecuménica, fiel al mensaje de Jesús, atenta a las necesidades del mundo y siempre dispuesta a reformarse. A sus alumnos nos impactaba, sobre todo, su apasionante recreación de la figura de Jesús de Nazaret; probablemente es uno de los teólogos del siglo XX que mejor ha hablado de él.…  Seguir leyendo »

Con más frecuencia de la deseada tuvo que escuchar el filósofo y matemático Bertrand Russell la siguiente pregunta: “¿Qué le parece más importante, la ética o la religión?”. Con su habitual desparpajo y contundencia, dejó caer la siguiente respuesta: “He recorrido bastantes países pertenecientes a diversas culturas; en ninguno de ellos me preguntaron por mi religión, pero en ninguno de esos lugares me permitieron robar, matar, mentir o cometer actos deshonestos”.

De esta forma tan gráfica defendía Russell una tesis a la que dedicó no pocas energías: sin religión se puede vivir; sin ética, no. No será difícil estar de acuerdo con él.…  Seguir leyendo »

A la memoria entrañable de Alfonso Álvarez Bolado

Lo cuenta el historiador de las religiones Mircea Eliade: la tribu de los achilpa, convencida de que su dios había labrado un poste sagrado de madera por el que había trepado al cielo, se esmeró en el cuidado del poste; lo transportaban siempre con ellos y seguían la ruta que les marcaba la inclinación del poste. Pero un buen día el poste se rompió y sobrevino la catástrofe: toda la tribu quedó presa de la angustia; durante algún tiempo sus miembros caminaron sin rumbo y, finalmente, se sentaron en el suelo y se dejaron morir.…  Seguir leyendo »

Cuenta Bertolt Brecht en una de sus historias que un trabajador fue citado a juicio y se le preguntó si deseaba emplear la fórmula profana o religiosa de juramento, es decir, si quería prometer o jurar. El trabajador contestó: “Estoy sin trabajo”. Y Brecht comenta: “A través de esta respuesta dio a entender que se encontraba en una situación en la que tales preguntas y, quizá todo el procedimiento judicial, carecían de sentido”. Podríamos decir que las urgencias de nuestro trabajador eran otras, las mismas tal vez que quitan el sueño a nuestros cinco millones de parados.

Pues, de urgencias, de las que esperan al nuevo papa, quieren ocuparse estas líneas.…  Seguir leyendo »

Dejó dicho el filósofo alemán Hegel que los grandes hombres no son solo los grandes inventores, sino aquellos que cobraron conciencia de lo que era necesario en un determinado momento de la historia. Benedicto XVI ha considerado necesario, como hace cinco siglos lo consideró el austero y piadoso monje Celestino V, renunciar libre y responsablemente al pontificado. No es, por cierto, su primera gran renuncia. Hace más de 40 años renunció a su cátedra de Teología en la Universidad de Tubinga, una de las más prestigiosas de Alemania y del mundo. En aquella ocasión también alegó “falta de fuerzas”. No se sentía capaz de comprender las exigencias de la revolución universitaria de Mayo del 68; confesó, además, que los aires teológico-filosóficos que soplaban en la hermosa ciudad del Neckar, en la que el canto heterodoxo del filósofo marxista E.…  Seguir leyendo »

Han pasado 15 años desde que 1.300 personas, emocionadas y puestas en pie, aplaudían la última clase magistral de Hans Küng. No menos emocionado que su auditorio, el gran teólogo enfilaba la salida del abarrotado salón de actos musitando un apenas perceptible “me gustaría seguir contando con su afecto”. Era el día de su jubilación.

España, país que tantas veces ha visitado y donde sus libros alcanzan una extraordinaria difusión, siempre le ha honrado con su afecto; pero estaba pendiente la tarea de plasmarlo en imágenes, de otorgarle relieve y solemnidad. Es lo que se propone hacer la UNED el próximo 27 de enero, a propuesta de su Facultad de Filosofía.…  Seguir leyendo »