Manuel Lagares (Continuación)

Las malas noticias sobre los indicadores más representativos de la economía española se han acumulado a lo largo del primer trimestre de este año. Comenzando por el empleo, la Encuesta de Población Activa acaba de informarnos de que en el primer trimestre el paro ha ascendido a 4.910.200 trabajadores, lo que equivale al 21,3% de la población activa. Desde la primera mitad de los años 90, en que con otras series y otra metodología casi se llegó al 25% de tasa de paro, nunca hasta ahora se había registrado un porcentaje similar, que triplica el porcentaje de paro de Alemania, ni una cifra absoluta de desempleados tan elevada.…  Seguir leyendo »

He titulado este encuentro con los lectores citando repetidamente la palabra confianza porque creo que vamos a necesitar una triple dosis de «esperanza firme que se tiene de alguien o algo» -primera acepción de esa palabra- para superar lo que nos queda de crisis. Una crisis que iniciamos a mitad de 2006 y que se nos complicó con la de los mercados financieros internacionales de 2007. Casi cinco años después, todavía no hemos salido de ella, debido a un cúmulo de circunstancias adversas pero, especialmente, por la falta de previsión y el erróneo diseño de nuestra política económica.

Los datos actuales así lo están confirmando.…  Seguir leyendo »

Estos tiempos no están siendo buenos para las cajas de ahorros. A lo largo de los tres últimos años han soportado rumores, medias verdades y verdades enteras acerca de su auténtica situación. La intervención de dos de ellas por el Banco de España y las incertidumbres que siempre generan las crisis, han coadyuvado a extender la idea de que todos los males que padece nuestro sistema financiero se derivan exclusivamente de las cajas de ahorros. Esa idea no es cierta conforme a los datos ya conocidos de los bancos españoles, pero ha terminado por calar en mercados y autoridades. Lo curioso es que esta mala valoración de las cajas surge al final de una brillante historia que se inicia con la Real Orden de 1835.…  Seguir leyendo »

El grave conflicto de los controladores aéreos de estos días, previsible y previsto, y las decisiones, extraordinarias y sorprendentes, adoptadas por nuestras autoridades para su finalización, habían extendido la sensación, en absoluto fundada, de que la crisis económica ha terminado o está a punto de terminarse para nosotros. Quizá habían coadyuvado a esa idea una muy corta paz en los mercados de deuda, las precipitadas medidas derivadas de la reunión de Trípoli -donde algunos de sus colegas europeos recordaron a nuestro presidente sus deberes y los riesgos de su incumplimiento- y los elogios de algunas autoridades comunitarias hacia nuestra política económica, junto al compromiso alemán de no hacer pronósticos para evitarnos mayores complicaciones frente a los mercados.…  Seguir leyendo »

El pasado 8 de septiembre publiqué en estas mismas páginas una Tribuna titulada Recuperar el crecimiento en la que, partiendo del hecho de que sólo con un crecimiento elevado y estable podríamos absorber el fuerte desempleo actual, llegaba entre otras a la conclusión de que recuperar el crecimiento debería ser el objetivo principal de cualquier política económica.

Un mes después, la portada de The EconomistGrow, dammit, grow!; es decir, ¡Crecer, maldición, crecer!– pone rotundamente el acento en esa conclusión. Sin fuertes aumentos de la producción no será posible recuperar altos niveles de empleo en los países más desarrollados, que hoy continúan con débiles crecimientos mientras que los países menos desarrollados parecen mejorar con mayor rapidez.…  Seguir leyendo »

El panorama que ofrece la economía española a finales del primer semestre es de aparente confusión junto a una realidad evidente. La aparente confusión se aprecia en los datos de los componentes del PIB. La realidad evidente, en el volumen creciente de paro derivado de una producción que sigue en tasas negativas de crecimiento pese a que el escenario mundial esté cambiando hacia el optimismo. Esta situación ambivalente ha permitido afirmar a algunos que nos encontramos en la senda de una pronta recuperación y a otros que quizás otros países hayan encontrado esa senda pero que España sigue inmersa en la crisis más profunda que las generaciones actuales recuerdan.…  Seguir leyendo »

Como otras muchas entidades financieras, las Cajas de Ahorros españolas están inmersas en una importante crisis. Sus causas son muy variadas, pero pueden resumirse en cuatro principales.

La primera, los problemas que a las Cajas les plantea unos recursos de capital relativamente escasos –core capital, es decir, capital suscrito y desembolsado más reservas efectivas de libre disposición- y sus nulas posibilidades actuales de emitir acciones o títulos similares. La segunda, las dificultades con que se encuentran para acumular reservas capitalizando beneficios, debido a sus reducidos resultados de hoy consecuencia de costes de explotación relativamente elevados, de una considerable caída en el volumen de negocio y de una alta morosidad en sus créditos e inversiones, concentradas en el sector inmobiliario.…  Seguir leyendo »

Como ya comenté en mi Tribuna del pasado 27 de abril, la economía española se encontraba en esos días ante su hora de la verdad, es decir, en el momento de afrontar sin más dilaciones una durísima realidad que había venido encubriéndose con la esperanza de que algún milagro nos librase de sus peores consecuencias. El comportamiento de los mercados el día 28 y, especialmente, los acontecimientos que culminaron en el dramático 7 de mayo pasado, han escrito en la pared de nuestro Gobierno las palabras fatídicas que señalan su final y el de toda una lamentable época de negaciones, subterfugios y escapismos.…  Seguir leyendo »

Lo que le está ocurriendo en estos días a Grecia, acuciada por la urgencia de encontrar fondos para atender a los próximos vencimientos de su deuda pública, debería hacernos reflexionar muy seriamente a los españoles. Al final, pese a que los griegos se han resistido a ceder en su soberanía económica, no han tenido más remedio que claudicar y solicitar la ayuda de sus socios de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional, que han prometido a regañadientes prestarles los recursos necesarios para atender sus vencimientos más inmediatos, aunque en condiciones no inferiores a las que venían obteniendo en los mercados internacionales hasta hace bien poco.…  Seguir leyendo »

Estas últimas semanas hemos asistido a dramáticas tensiones en los mercados de deuda pública de Grecia, Irlanda, España y, en menor medida, Italia. En todos ellos se han desatado movimientos bajistas cuya explicación, oficialmente al menos, se atribuye a la conjura de poderosos especuladores. En el caso de España se dice que esa conjura podría haberse visto impulsada, además, por declaraciones y comentarios de personas y organismos internacionales por lo que, descubiertos los especuladores, aclaradas las circunstancias que les han impulsado y habiendo respondido nuestro Gobierno con explicaciones y planes para controlar el origen de la deuda -obviamente, el déficit público-, poco tendríamos ya que temer.…  Seguir leyendo »

Es posible que esta Tribuna sea calificada con el viejo adjetivo de antipatriótica o agraciada con el más actual de conspirativa. Da igual. Es tan impactante ese déficit público del 11,4% del PIB anunciado por el Gobierno -que superará el 12% cuando se compute definitivamente- que poco significarían a estas alturas tales descalificaciones. Un déficit de esa cuantía, aunque intuido desde hace mucho, lleva a buscar un precedente en nuestra historia para los años en que se dispone de información contable. Esa información existe desde que se inicia en 1960 nuestra Contabilidad Nacional y desde 1850 con las liquidaciones presupuestarias en términos de cuentas nacionales, aunque falta en los años de la Guerra Civil.…  Seguir leyendo »

En los meses pasados, la polémica abierta en torno a las cajas de ahorros conducía a pensar que nuestra crisis financiera se reducía a estas entidades, por la intervención pública de una de ellas que no era precisamente de las más importantes. Ahora, recién estrenado 2010, vuelve a producirse esa sensación, porque estos días los procesos de fusiones y alianzas entre cajas están teniendo una fuerte repercusión pública, hasta el punto de hacernos olvidar los auténticos problemas que tenemos: sobre todo, que nuestro sistema financiero tiene aún que devolver en los próximos meses una parte muy elevada de su cuantioso endeudamiento exterior, absorber su importante tasa efectiva de morosidad real, y mejorar su dotación de capital si los títulos preferentes quedan excluidos del cómputo a efectos de solvencia.…  Seguir leyendo »

Las noticias más recientes sobre la economía mundial apuntan a una lenta pero perceptible recuperación. En efecto, los países emergentes de Asia parece que han superado ya los efectos de la crisis, que ha sido más benévola con ellos que con los más avanzados, e incluso Japón está abandonando más de una década de fuerte depresión. Al tiempo, algunos grandes países de Iberoamérica muestran economías en expansión, aunque a ritmos desiguales, y Estados Unidos ha crecido en el último trimestre a una sorprendente tasa del 3,5%, que quizá deba bastante a los apoyos públicos al automóvil y a la vivienda.

La Europa comunitaria es más dispar y, mientras que Francia y Alemania crecen ya a tasas positivas, el Reino Unido e Italia continúan en claro retroceso.…  Seguir leyendo »

El Gobierno lleva tiempo anunciando cambios en los impuestos, aunque sin concretar hasta el pasado sábado cuales serían esos cambios. Al principio parecía que, ante la gravedad de la crisis y la necesidad de sostener la renta disponible de los consumidores, para evitar una fuerte caída del consumo y de la producción, esos cambios podrían consistir en una disminución de los tributos personales.

Después, las urgencias para financiar un gasto público desbocado, unidas a la fuerte caída de la recaudación provocada por el hundimiento del PIB, condujo a que se anunciase una subida de los tributos para reducir un déficit público que se sitúa en las proximidades del 9% del PIB y que quizá a finales de año termine por encima del 10%.…  Seguir leyendo »

Desde principios de agosto se han venido sucediendo noticias muy diversas en el ámbito económico que, unidas al ambiente propio de la época vacacional, están dando origen a una cierta euforia en los ámbitos oficiales y en algunos mercados, euforia que se ha tratado de transmitir a la ciudadanía difundiendo la idea de que lo peor de la crisis ya ha pasado y que la ansiada recuperación se acerca con rapidez. La prosperidad, según esa interpretación, parece estar de nuevo a la vuelta de la esquina. Sin embargo, aunque esas noticias son ciertas, desgraciadamente se refieren a otros países y, en especial, a China, Japón, Corea del Sur, India, Alemania y Francia y, con menor intensidad, también a Estados Unidos, pero no a España en la que, machaconamente aireadas, tratan de difundir un ambiente de confiado optimismo que haga olvidar los graves problemas de fondo que aquejan a nuestra economía.…  Seguir leyendo »

La pregunta que titula esta Tribuna se me ha formulado con alguna frecuencia en estos días, quizá porque parece que se extiende la impresión -falsa, pero muy claramente perceptible- de que la crisis que hoy padece la economía española en el ámbito financiero tiene como protagonista exclusivo a las Cajas de Ahorros. Es decir, que esa crisis afecta a las Cajas y que resolviendo el problema de las Cajas se habrán resuelto los problemas financieros de nuestro país. No se trata de una idea tan abiertamente manifestada porque su falta de racionalidad es evidente -aunque no son pocos ni poco importantes quienes la han mantenido explícita o veladamente- sino más bien producto de opiniones a medias, informaciones poco concretas y datos parciales, reforzados por la reciente intervención pública de una Caja que ha dañado mucho la imagen de estas entidades.…  Seguir leyendo »

Una de las frases más repetidas en estos tiempos de crisis es la de que hay que cambiar de modelo económico. Muchos de quienes la escuchan, y no pocos de quienes la repiten, piensan que el cambio de modelo está sin más al alcance de nuestra política económica y que sus consecuencias serán poco menos que inmediatas. Es decir, que un cambio en el modelo económico vendría a ser algo así como cambiar de traje cuando se dispone de varios para elegir. Sólo es cuestión de gustos y, en todo caso, tarea de poco tiempo.

Casi todos están también de acuerdo en que el modelo que debería elegir la economía española es el de una producción caracterizada por una agricultura muy selecta, por una industria muy importante con escasos costes medioambientales y, además, volcada al exterior gracias a su avanzada tecnología, por no demasiada construcción y, sobre todo, por muchos servicios del más alto valor añadido.…  Seguir leyendo »

En la mañana, del pasado miércoles 15 de abril fui convocado por la Comisión del Pacto de Toledo en el Congreso de los Diputados para que, en sesión pública, expusiera mi opinión sobre el actual sistema de pensiones y su posible reforma, cosa que hice mediante una intervención seguida de coloquio con los portavoces del PSOE y del PP. Insistí al principio de mi exposición en que mis opiniones eran las de un economista, profesor universitario de Hacienda Pública, y que no representaban más que las ideas de quien las formulaba, aunque coincidirían probablemente con las de otros muchos profesionales.

Vaya por delante, y así lo expuse ante la Comisión, que valoro muy alto los positivos efectos que ha tenido el Pacto de Toledo desde su formulación en 1996.…  Seguir leyendo »

En el mes de agosto pasado me preguntaba desde estas mismas páginas si serían necesarios unos nuevos Pactos de la Moncloa para resolver la crisis actual. Después de analizar las circunstancias que concurrieron en 1977 para alcanzar el consenso en política económica, concluía mi reflexión con que sólo cumpliéndose de nuevo los 10 requisitos de entonces podrían darse ahora las condiciones necesarias para unos nuevos pactos. Esos 10 requisitos, como los mandamientos, pueden ser reducidos a dos esenciales.

El primero, la existencia de un programa integrado de política económica que abarque las medidas coyunturales necesarias pero, también y sobre todo, que incida intensamente sobre las reformas estructurales que se necesitan para devolvernos a una senda de alto crecimiento económico.…  Seguir leyendo »

Las crisis económicas son malas para todos, incluidos bancos y cajas de ahorros, y en ellas suele producirse una desaceleración de los créditos a empresas y particulares. Por eso, si en plena crisis bancos y cajas consiguen importantes inyecciones de liquidez procedentes del Estado, hay que esperar que aparezca una fuerte corriente de opinión contra estas entidades. No importará que hayan conseguido esa liquidez por venta de activos de calidad con pacto de recompra y no gratuitamente. La marejada se desencadenará de todas formas, pero se agravará más todavía si quienes representan al Estado hacen creer que han comprado tales activos para que las entidades destinen los fondos así obtenidos a la concesión de nuevos créditos.…  Seguir leyendo »