Marcial Martelo de la Maza

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de Julio de 2008. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Sorprende que en el caso Dina nadie haya hecho todavía la pregunta más básica: ¿por qué accedió Pablo Iglesias al contenido de la tarjeta de Dina Bousselham? ¿Qué razonamiento le llevó a considerar que tenía derecho a violar la intimidad de su colaboradora?

Cuando nos encontramos en nuestro buzón con una carta introducida por error o cuando oímos el zumbido de un mensaje que repentinamente salta en el móvil de otro expuesto a nuestra vista, el común de los mortales se apresura a depositar la carta en el buzón correcto y a apartar pudorosamente la vista de la pantalla ajena.

Y, además, normalmente lo hace acompañando el gesto con grandes aspavientos de urgencia y zozobra, a modo de una solemne declaración no solicitada de que no está sintiendo tentación alguna de hacer algo distinto.…  Seguir leyendo »

Cuando Steve Jobs lanza al mundo su revolucionario Macintosh, lo hace con el spot 1984, considerado por muchos el mejor anuncio publicitario de la historia. En él se ve a una joven (Apple) perseguida por la policía del pensamiento orwelliano en su carrera hacía una pantalla en la que el Gran Hermano (IBM) está pronunciando un discurso hipnótico, alienante y totalitario, ante una audiencia robotizada. La joven, que porta un mazo (Macintosh), lo lanza contra la pantalla haciéndola añicos, empezando así la revolución que terminará con su control.

Este domingo, el presidente Sánchez oficiaba una vez más su tradicional homilía a la gente (antes, ciudadanos) cuando volvió a susurrar por enésima vez, entre seductor y doliente, su inquietante mantra habitual.…  Seguir leyendo »

Estamos asistiendo aún creciente aumento de la preocupación entre nuestros juristas más prudentes y moderados. O, más bien, de la exteriorización de una preocupación que, aunque largamente madurada, probablemente una mañana amaneció transmutada en un genio imposible ya de ser contenido en la lámpara segura de la privacidad.

Se sugiere así en los titulares y en los tanteos iniciales de columnas y entrevistas la existencia de un estado de excepción disimulado bajo la apariencia de un estado de alarma, en el que no se limitan, sino que directamente se suspenden derechos fundamentales de los ciudadanos. Y, además, con una vocación indisimulada de casi eternidad y proclamando a voz en grito la consigna de que no hay más plan que parar el mundo.…  Seguir leyendo »

Ya desde hace días disponíamos de la única información que se necesitaba para sacar conclusiones. Bastaban dos datos: uno, el presidente del Gobierno está investido de unos poderes excepcionales, de los que jamás dispuso ningún otro presidente en la historia de nuestra democracia; y, dos, España representa el 0,6% de la población mundial, pero tiene más del 19% de los muertos por coronavirus.

Inevitablemente, estos datos describían un Gobierno incompetente, inseguro, falto de estrategia y superado por las circunstancias. Algo previsible tratándose de un Ejecutivo formado en su mayoría por diletantes que no han venido a hacer Política (en el sentido más digno de la palabra), sino a ser políticos (en el sentido más alimenticio de la palabra), en su convencimiento de que el gobierno de un país se puede reducir a una buena campaña de comunicación, convenientemente regada con las debidas subvenciones a los medios amigos.…  Seguir leyendo »

Definitivamente, parece que la maldición de España se confirma: los españoles servimos para descubrir continentes, forjar imperios y dominar el ancho mundo, pero no para gestionar las tareas de ventanilla.

El fracaso nos domina cuando se trata de sobrellevar nuestra vida diaria como Estado, con el aburrimiento y la monotonía de los quehaceres que le son propios, aquellos cuya buena gestión determina el éxito real de un país, como tan bien entendió (aunque ahora parece que ya no tanto) ese eficaz “pueblo de tenderos” que es el inglés.

Por eso, aunque no haya Napoleón, Capeto o protestante que se nos resista, nunca desperdiciamos la más mínima oportunidad de tropezarnos en nosotros mismos, en un infatigable afán por retratarnos como una extraña combinación de nación heroica y Estado casi fallido.…  Seguir leyendo »

Además de morirnos, recuperar Gibraltar y conseguir un plan nacional de educación que sobreviva más de una legislatura, hay pocos asuntos que los españoles tengamos más asumidos como tareas inacabadas que la reforma del Poder Judicial. Para muchos, su génesis democrática expresada en el Título VI de la Constitución y en la Ley Orgánica del Consejo General del Poder Judicial de 1980 alumbraba un futuro prometedor en términos de independencia: confiaba su gobierno (“nombramientos, ascensos, inspección y régimen disciplinario”) a un Consejo formado por veinte vocales, de los cuales doce serían elegidos por y entre los propios jueces, y los ocho restantes por las Cortes entre juristas de reconocida competencia.…  Seguir leyendo »

Definitivamente, parece que la maldición de España se confirma: los españoles servimos para descubrir continentes, forjar imperios y dominar el ancho mundo, pero no para gestionar las tareas de ventanilla.

El fracaso nos domina cuando se trata de sobrellevar nuestra vida diaria como Estado, con el aburrimiento y la monotonía de los quehaceres que le son propios, aquellos cuya buena gestión determina el éxito real de un país, como tan bien entendió (aunque ahora parece que ya no tanto) ese eficaz “pueblo de tenderos” que es el inglés.

Por eso, aunque no haya Napoleón, Capeto o protestante que se nos resista, nunca desperdiciamos la más mínima oportunidad de tropezarnos en nosotros mismos, en un infatigable afán por retratarnos como una extraña combinación de nación heroica y Estado casi fallido.…  Seguir leyendo »

Lo que creíamos imposible hasta hace no tanto, ha sucedido: los bárbaros ya no están a las puertas, sino que han penetrado hasta el corazón mismo de la ciudad sitiada. Pero no nos fustiguemos demasiado porque razones había para esa creencia. Midamos el arrojo de los sacristanes de los fundamentalismos vasco y catalán, la sofisticación intelectual de los albaceas de ETA y la brillantez estratégica de los comunistas Hare Krishna de Podemos: ellos jamás lo habrían logrado solos.

Pero lo que nadie podía prever es que el PSOE, uno de los grandes protagonistas de estos últimos cuarenta años de convivencia democrática, fuese el Don Julián que terminase entregando las llaves del régimen constitucional del 78 a sus enemigos.…  Seguir leyendo »

Por exigencias de una elemental supervivencia de nuestra fe en el género humano, tendemos a olvidar los detalles de los días en que aquella se vio seriamente comprometida. Como ocurrió el pasado 6 de julio, Día del Orgullo. De ahí la necesidad de acudir a la hemeroteca para poder reconstruir la sucesión cronológica de los hechos:

1º) Marlaska reclama públicamente «consecuencias» para Ciudadanos por «pactar de forma obscena con quien limita derechos LGTBI». El ministro responsable de la seguridad de todos no especifica los pactos a los que alude. Tampoco concreta a qué tipo de consecuencias se refiere, pero definitivamente el tono no sugiere nada amable.…  Seguir leyendo »

A estas horas del domingo, ya es un hecho que Ciudadanos ha sufrido un durísimo descalabro en las urnas. Mañana, como ocurre con todo día después, televisiones y periódicos se inundarán de exhaustivos análisis que ofrecerán las más variadas interpretaciones de los resultados electorales y que aventurarán pronósticos varios sobre el escenario político por venir. Pero como excepción a tanta diversidad, probablemente todos coincidirán en una cosa: que Ciudadanos ha caído víctima de sus propios errores. En cuanto a cuáles hayan sido estos, intuyo que el consenso será menor.

Para unos, el gran error de Ciudadanos habrá sido la resurrección en septiembre de su antiguo Yo de veleta naranja, con el abandono de su veto a Sánchez, mantra único de su campaña de abril, ya que esto habría provocado que sus electores se sintieran traicionados o, por lo menos, desorientados.…  Seguir leyendo »

En la calle de Alcalá, justo al lado norte del Retiro, se levanta la estatua ecuestre del general Baldomero Espartero, presidiendo -en un oportuno ejercicio de justicia poética regalado por el callejero de Madrid- el nacimiento de la calle O’Donnell. Es una estatua rotunda y majestuosa, en cuyo frontal se puede leer en letras forjadas en bronce: “A / ESPARTERO / EL PACIFICADOR / 1839 / LA NACIÓN AGRADECIDA”.

Hoy no sólo la nación ya no está agradecida al héroe de Luchana y Vergara, sino que lo ha extrañado al territorio más lejano y oscuro de su memoria. Aunque el siglo XIX español no se puede entender sin él, sus compatriotas han olvidado al que fue el personaje más querido de la época, que hizo del “¡Cúmplase la voluntad nacional!”…  Seguir leyendo »

Dicen los que saben que las elecciones son inevitables. Subrayan que serán las cuartas en cuatro años e, indignados, las califican como un fracaso de la clase política, que no ha sabido llegar a acuerdos.

Corren malos tiempos para los políticos, pero sobre todo para los de Ciudadanos. Si repasamos tertulias, platós y mesas de redacción comprobaremos que definitivamente estos son los únicos que se han quedado -salvo muy contadas excepciones- sin voces públicas que los defiendan. El mensaje es prácticamente unánime en el diagnóstico del líder de los nuevos apestados: agresividad, egoísmo, irresponsabilidad y deslealtad a España.

Como ocurre siempre, el fuego amigo es el que más daño hace.…  Seguir leyendo »

Las relecturas pocas veces son casuales. Cuando desesperamos porque nos resulta imposible entender esta España nuestra, parece como si una mano invisible nos dirigiese compasiva al lugar de nuestra biblioteca en el que podremos hallar la luz. Allí nos encontramos siempre a un viejo conocido que, burlón, nos recuerda que la clave para entender lo que hoy no entendemos ya nos la dio él hace muchos años. Bastaba con cambiar sitios y fechas. Y saber leer.

Hoy, el reencuentro tiene lugar con La agonía de Francia de Manuel Chaves Nogales, el último hombre sereno y justo en una época trágica de locura y vísceras.…  Seguir leyendo »

El juicio del procés se encamina ya hacia su última escena. Como en toda obra humana, y la aplicación del Derecho lo es, el desenlace dependerá en alguna medida del carácter de su autor. Así de simple, por mucho que medien mazos y puñetas. Naturalmente, la condena la impondrá la Ley, pero su gravedad (rebelión o sedición) la decidirá en parte la personalidad del juez Marchena en cuanto que autor principal.

Dependerá de cuál sea su inclinación mayor: o el compromiso ciego con la Justicia, aunque se hunda el mundo, asumiendo el coste de un fallo no unánime y exponiéndose al riesgo de una revisión allende los Pirineos; o el posibilismo, más calculador, optando por el blindaje de un consenso pleno y la segura complacencia de sus colegas europeos.…  Seguir leyendo »

Ni siquiera hace falta recurrir a las hemerotecas. Las divisas mitineras aún resuenan en el aire definiendo militarmente las identidades de dos de los partidos en liza, alineados en perfecta formación de batalla en el campo electoral. A un lado, Ciudadanos y su remake del sanchista no es no, lanzado fieramente contra su creador para negar cualquier posibilidad de acuerdo, con la obsesiva repetición característica del que teme no ser creído. Y al otro, un PSOE absolutamente desinhibido, que no reniega de sus amistades peligrosas y contempla – sádicamente complacido- la sumisión de Podemos, pero que sobre todo repica compulsivamente el mantra de frenar a las tres derechas de Colón, Ciudadanos incluido.…  Seguir leyendo »

Si fuera cierto el famoso aforismo invertido de Foucault de que la política es la continuación de la guerra por otros medios, se podría concluir que ambas comparten la misma estrategia de victoria: gana quien consigue elegir el campo de batalla.

Parece evidente que los titulares de estos últimos días apuntan a Pedro Sánchez como al gran beneficiario del terreno de juego que se ha terminado fijando durante esta campaña: eutanasia, pensiones, cloacas del Estado, aborto, empleo público, semana laboral, prisión permanente… Es cierto que todos ellos son temas cruciales en la vida de un país y, por tanto, alimento nada sorprendente de una campaña electoral.…  Seguir leyendo »

Si en la autobiografía intelectual que es La llamada de la tribu, Vargas Llosa hace una personalísima lectura de la evolución del pensamiento liberal a través de las lecturas que más le influyeron, desde Adam Smith hasta Jean-François Revel, en El contrataque liberal, frente a los desafíos ya presentes o avistados, Luis Garicano invita a descubrir las respuestas que nos ofrecen esos sedimentos multiformes de la doctrina liberal.

Dos obras imprescindibles y complementarias porque la descripción que hace Vargas Llosa de esos hombros de gigantes liberales sobre los que, encaramados, podemos alcanzar a ver mucho más lejos, nos conduce a las soluciones apuntadas por Garicano para encarar la llegada de esos profundos cambios (desde la globalización hasta la revolución tecnológica) que hoy nos angustian por su impacto en el empleo y en los ingresos de una gran parte de la población, y que han alfombrado el regreso de los viejos fantasmas del nacionalismo y el populismo, protagonistas -que tan ilusoriamente creíamos ya vencidos- de las páginas más sangrientas de nuestra historia.…  Seguir leyendo »

Los Veintiún Mandamientos

El martes, Torra bajó de la montaña de Montserrat y mostró al mundo las Tablas de la Ley. Son las que recogen los Veintiún Mandamientos que tendrá que obedecer el faraón de las bestias carroñeras si quiere seguir siéndolo. Pedro Sánchez las tenía desde hace dos meses, pero prefirió ocultárselo a los que están destinados a sufrirlas. Ahora entendemos por qué.

Se impone una glosa de urgencia que, a la vista de la descriptible profundidad de la Revelación, necesariamente tendrá que hacerse a golpe de obviedades:

Primero: No se puede gobernar contra Cataluña. Conforme con el mandamiento, aunque sorprende, porque al dictarlo, el señor Torra se está poniendo a sí mismo en pecado.…  Seguir leyendo »

Además de morirnos, recuperar Gibraltar y conseguir un plan nacional de educación que sobreviva más de una legislatura, hay pocos asuntos que los españoles tengamos más asumidos como tareas inacabadas que la reforma del Poder Judicial. Para muchos, su génesis democrática expresada en el Título VI de la Constitución y en la Ley Orgánica del Consejo General del Poder Judicial de 1980 alumbraba un futuro prometedor en términos de independencia: confiaba su gobierno (“nombramientos, ascensos, inspección y régimen disciplinario”) a un Consejo formado por veinte vocales, de los cuales doce serían elegidos por y entre los propios jueces, y los ocho restantes por las Cortes entre juristas de reconocida competencia.…  Seguir leyendo »