Margaret Renkl

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Clark, el amado perro de la autora, en su casa de Nashville Credit Andrea Morales para The New York Times

Son las dos de la mañana y acaba de comenzar a llover. Es apenas una llovizna, sin amenaza de vientos fuertes ni relámpagos. Lo sé sin haberme levantado de la cama para asomarme a la oscuridad de la noche ni ponerme los lentes para el clima en mi teléfono. Conozco los hechos de esta realidad meteorológica sin siquiera abrir los ojos porque hay un enorme perro con halitosis parado junto a mi cama, jadeando.

Agradezco que solo sea una llovizna. Si fuera una tormenta eléctrica Clark estaría dando vueltas por la casa, metiéndose a las tinas de baño y luego batallando para salir de ellas, escondiéndose bajo los escritorios y volcando sus sillas, tirando las guitarras de sus bases, buscando refugio.…  Seguir leyendo »

At least since Martin Luther nailed his theses to the church door in 1517, Christians have disagreed on what Jesus calls them to do in the name of faith. There are nearly 34,000 Christian denominations worldwide, a number that doesn’t account for American Christians — nearly one in six, according to a Gallup poll last summer — who belong to no denomination at all.

But as lively as Christian debate can be, the special Senate election in Alabama has exposed how closely conservative Christianity is now in lock step with the Republican Party. I grew up in Alabama, and I don’t doubt the sincerity of my fellow believers on the other side of the political aisle, but when faithful Christians vote for a man credibly accused of child molesting, something is terribly wrong with Christianity.…  Seguir leyendo »