Margarita Rivière

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de Septiembre de 2008. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

¿Recordáis que el ministro Solchaga explicaba al mundo “lo mucho que a los españoles les gusta consumir”? Esto pasaba a finales de los ochenta: aquella sociedad de pobretones, de quiero y no puedo, se transformaba en mercado. Así se pactó nuestra integración en Europa. Nuestro destino parecía sellado: democracia y mercado, sinónimos. Tras el milagro español la Europa de los 27 se convertiría, sacando pecho, en el mayor mercado del planeta. Y allí estábamos, satisfechos. Hay que hacer memoria.

El enorme mercado europeo ayudó a sacar a los chinos y a otros de la miseria: Europa exportó desarrollo, dio trabajo y consumió productos (baratos) de la otra punta del mundo.…  Seguir leyendo »

La incontenible atención de los medios de comunicación entroniza, día a día, en inagotable hagiografía, las vidas ejemplares contemporáneas. Dado que las agencias de rating son hoy fábricas de santidades ejemplarizantes, ya no deben existir personajes inolvidables sino tipos triple A: seres conscientes de que un mínimo resbalón será castigado con la pérdida de una A, con el bochorno y la desgracia universal. Así es el mundo, competitivo, innovador y terrorífico que tiene, como símbolo de excelencia, la triple A. Todo el mundo lo sabe. Adjudicar el título de chica triple A a María Dolores de Cospedal es, por tanto, situarla un lugar excelso del escalafón social.…  Seguir leyendo »

Todo parece conjurarse para que el desbarajuste y la confusión acaben por convencernos de que el presente es un caos y de que, nosotros también, estamos locos. Pues no, amigos. Seguro que todos conocemos gente perfectamente cuerda, incluso dentro de estos indignados (del 15-M) que si no han dado el paso a la abierta rebeldía -las élites tóxicas tratan de contaminarlos con su violencia- es precisamente porque les mueve una sensatez pedestre, democrática al fin.

A estas alturas, está perfectamente estudiado y definido -hasta por películas- cómo y por qué se ha llegado a una situación de miseria moral (los ricos reciben limosna de los pobres ante las narices atónitas de nuestros representantes democráticos) que puede parecer un tráiler del «fin del mundo».…  Seguir leyendo »

Austeridad, ortodoxia implacable de tiempos paradójicos. El ahorro resulta tan obligatorio que hasta en el censo de los ciudadanos españoles, que se hace una vez cada 10 años -toca en 2011- se recortan gastos. Como no se trata de aparentar que tanto nos importa saber cuántos somos y dónde nos ubicamos, el ahorro en el censo -parece que son 300 millones de euros- se vende como un avance inteligente: «¿ponerse otra vez a contar a todo el mundo? Empezar de cero es una pérdida de tiempo y de dinero descomunal», dicen los responsables del Instituto Nacional de Estadística (véase EL PAÍS del 3 de febrero de 2011).…  Seguir leyendo »

Un potente mito crece, sin darnos cuenta, ante nuestros ojos: la tecnología aparece cada vez más como sinónimo de inteligencia, de progreso y de panacea capaz de solucionar todos nuestros problemas. ¿En qué consiste ya esa «sociedad del conocimiento» salvo en equiparar a un niño que maneja un ordenador con un sabio y en establecer que un adulto que se mueve entre Facebook y Twitter pertenece a una clase social con oportunidades infinitas de prestigio y consideración mientras quien no acepta estas premisas es excluido del futuro colectivo?

Es obvio que ordenadores, móviles y toda la panoplia de instrumentos digitales que se utilizan en medicina, automovilismo y en las industrias imprescindibles para mejorar la vida humana son parte decisiva en el progreso humano.…  Seguir leyendo »

La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, 33 años, ha sido clara: «Siento que hay un avatar de Bibiana», decía en una excelente entrevista publicada en EL PAÍS hace poco. Como ella se deben sentir bastantes personajes públicos. Aseguraba que ese avatar -mi generación lo hubiera llamado «doble» o «sosias», pero la ministra pertenece a la época de Second Life, Facebook y el 3D- «dice cosas que yo no he dicho y hace cosas que yo no he hecho nunca». Qué emocionante: de sus explicaciones parecía deducirse la existencia de un complot universal -«no soportan que una mujer joven y del pueblo llegue a ser ministra»- contra la defensora máxima, por ley, de la igualdad, el derecho al aborto y de las víctimas del machismo y el patriarcado.…  Seguir leyendo »

Este artículo no está escrito por una máquina. La advertencia, pese a la fotografía y la firma, pronto será imprescindible. Hace pocos días (9/03/2010) Ives Eudes explicaba en el diario Le Monde que entramos en La era de los robots-periodistas. Una simple crónica del partido entre los Minnesota Twins y los Texas Rangers, por ejemplo, venía ya firmada por The Machine (La Máquina). Ideada por dos profesores de la universidad Northwest (Illinois), el periodista-máquina es fruto de un programa de inteligencia artificial llamado Status Monkey, actualmente en pruebas.

El periodista francés explica cómo esa máquina rastrea todos los datos, todos los estilos de escritura y es capaz de redactar una crónica desde el punto de vista del que juega en casa o del visitante y, de acuerdo con las instrucciones del editor, sólo informar o bien animar a la afición.…  Seguir leyendo »

El jaleo organizado sobre la nueva ley del aborto agita ramas que no dejan ver el bosque. Que a estas alturas del debate apenas se haya hablado de la paternidad -ojo, no de la maternidad- responsable o irresponsable tiene su morbo (sólo los católicos progresistas lo han apuntado en su interesante Manifiesto). De nuevo aparecen, urbi et orbi, las mujeres como culpables únicas de que algo malo suceda. Así, lo que llaman interrupción del embarazo -aborto, sin más- es una mala noticia que parece que sólo a ellas incumbe. ¿No es la reproducción de los seres humanos cosa de unos y otras?…  Seguir leyendo »

Se han agotado ya las palabras de satisfacción o de condena a la financiación autonómica aprobada legalmente hace unos días? ¿Se dará en el mes de agosto carpetazo al engorroso asunto? ¿Se calmará así esa ola que, periódicamente, como si tal cita fuera una obligación en la política española, se empeña en enfrentar a los españoles con los catalanes y viceversa? No hace falta ser un lince o un entendido en los entresijos del tejido político de España para apostar con ventaja a que, lamentablemente, esos grupos minoritarios con suficiente influencia política y social -no sólo dentro del Partido Popular, sino especialmente en la órbita mediática que se irradia desde Madrid, ya que los catalanes tienen menos capacidad de influencia colectiva- continuarán sembrando la discordia entre ‘lo catalán’ y ‘lo español’ y, para ello, aprovecharán cualquier posible excusa.…  Seguir leyendo »

«Somos un país que ha pasado del analfabetismo a la televisión». Así resumía Manolo Vázquez Montalbán las condiciones culturales de los años ochenta. Entonces, el ministro Solchaga explicaba a los americanos que «a los españoles les gusta mucho consumir» (hasta entonces no había un rosco que comprar) y altos cargos socialistas declaraban a Le Monde que España había «pasado de la Edad Media a la era de las nuevas tecnologías». ¿Exageraciones? No lo parece a la vista de los milagros culturales que supone la aceleradísima evolución española cuando, por fin, descubrimos el mundo. ¿Somos un prodigio de aprendizaje y adaptación a las circunstancias?…  Seguir leyendo »

Vivimos la época de listas incrustadas en el alma: los más ricos (especialidad de Forbes), los más influyentes (cortesía de Time), los más glamourosos (según Vanity Fair). De los Oscars de Hollywood al Festival de Cannes hay listas: gente destinada a ser conocida, mirada, venerada. En un mundo «culturalmente desregulado», estas listas crean jerarquías, prestigios, cotizaciones. Referencias. Modelos de conducta. Dinero.

¿Qué decir del deporte? El plus se mide en medallas y en multitudes idólatras. Lo mismo sucede con las legiones de fans de ídolos musicales entronizados en un hit parade tambaleante, pero resistente a cualquier terremoto. Y está el fabuloso ranking de caras que, día tras día, aparecen en nuestras casas a través de la televisión, la gran fábrica de famosos y familiaridades de nuestro mundo.…  Seguir leyendo »

«¡A Dios pongo por testigo de que nunca más volveré a pasar hambre!», clama Scarlet O’Hara en Lo que el viento se llevó (1939). Es una de las frases más famosas del cine: Vivien Leight recurre al gran tótem, Dios, para conjurar el mayor mal, el hambre.

Eran y son palabras mayores en el siglo XIX, época en la que transcurre la película, pero también en 1939, cuando se llevó a la pantalla, y hoy mismo. Todo el mundo las entiende inmediatamente y se identifica con el drama que describen. El cine es un medio infalible para transmitir lo que mueve a los humanos.…  Seguir leyendo »