Mari Pau Domínguez

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Histeria

Estrasburgo, mediados de julio de 1518. Una mujer se detiene en mitad de la calle y comienza a bailar. El calor no impide que su danza se prolongue durante un día, y otro, y otro… La gente sale de sus casas para verla bailar sin parar como si estuviera poseída. Una semana después la acompañan en el baile más de treinta personas. Y al cabo de un mes son casi medio millar las que danzan por toda la ciudad sin razón alguna. Lo malo de esta epidemia de baile era que cada día caían unas quince víctimas mortales, extenuadas, por ataques al corazón e infartos cerebrales.…  Seguir leyendo »

L´Estaca

«El abuelo Siset me hablaba al amanecer, en el portal, mientras esperábamos el sol y los carros veíamos pasar» (L’Estaca, Lluís Llach). He asistido a lo largo de mi vida a muchos conciertos de Llach, siempre con llenos absolutos, en Cataluña y en Madrid, que parece que esto último se le olvidara incluso a él mismo. Y es precisamente ese respeto y admiración lo que hace que lamente profundamente la deriva que Lluís Llach, el político independentista, ha tomado y que le lleva a protagonizar ridículas escenas que bien podría haberse ahorrado en su biografía. Una de ellas ocurrió a mediados de noviembre.…  Seguir leyendo »

Hace frío. Mucho frío. El hombre del tiempo lo explica. Dice que estamos a punto de ser arrollados por un tren de borrascas. A mí me suena igual que si me dijera que se nos echa encima un tren de ilusiones, o de malos pensamientos (preferiría que éste descarrilara), o uno cargado de buenos propósitos o, mejor aún, de deseos. Esta es la época del calendario en la que nos invaden los dos últimos -buenos propósitos y deseos- para el nuevo año que llegará como una brisa marina, fugaz y etérea, y volverá a pasar de largo una vez más llevándose consigo una parte de lo que fuimos.…  Seguir leyendo »

«Lo que está lejos y difícil es la costa que dejo atrás y no veré nunca más». Joan Margarit, «Un lugar»

Hubo un tiempo, que ahora se me antoja nostálgico, en el que Últimas tardes con Teresa (1966), del escritor Juan Marsé, nos ayudó a muchos hijos de la emigración a entender, años después, nuestra condición predeterminada por el origen de nuestros padres, y supimos lo que debíamos hacer para aspirar a una vida mejor en la Cataluña del tardofranquismo que aún se coloreaba en blanco y negro.

En aquel tiempo de mi adolescencia a finales de los años 70 jamás vi arder el cielo de Barcelona.…  Seguir leyendo »

Guadalupe, hermosa mujer de cabello negro como un abismo, está teniendo sexo con su amante, Rafael, un apuesto venezolano que lleva meses seduciéndola hasta conseguir que abandone a su marido, coja a sus dos hijos de cinco y cuatro años, Nataly y Héctor, y se escape con él. Con la última caricia, Rafael la agarra del pelo y la degüella. Después la decapita y guarda su cabeza en una nevera portátil con hielo, que envía al marido. El destino de los pequeños: son drogados y despeñados por un barranco de ciento cincuenta metros de caída libre. La grabación del crimen también es enviada al padre.…  Seguir leyendo »

¿Podríamos hallarnos ante una especie de Apocalipsis del nuevo siglo encarnado en la soledad de la conexión tecnológica? Existen aplicaciones que en el instante mismo de ser descargadas aportan a tu vida ¡más de ochocientas personas! ¿Está capacitado el ser humano para conocer a ochocientas personas de golpe? ¿Podemos asumir el estrés que genera la necesidad inmediata del conocimiento de tanta gente de cuya existencia no teníamos constancia tan sólo medio minuto antes de descargarnos la aplicación con la que llegan? Pero el asunto es que no conocemos a esas personas y posiblemente no lleguemos nunca a conocerlas aunque creemos que sí.…  Seguir leyendo »

No empezamos bien

Martes, 12 de febrero de 2019. Son las once de una soleada mañana que pasará a la historia. Llego a la estación de Sants, en Barcelona, para formar parte del jurado de un premio literario (Editorial Edhasa). La vida discurre con normalidad. Al partir de Atocha, en Madrid, el mundo parecía el escenario de lo corriente, lo ordinario, lo habitual… Viajes de negocio o familiares, turistas tirando de enormes maletas, rostros somnolientos apoyados en el hombro de alguien…

Hacía meses que no volvía a mi ciudad. Al ir aproximándose el AVE a la estación de Sants me arrullan los recuerdos de mi adolescencia y primeros años de juventud como testigo de la impresionante transformación de Barcelona; del radical cambio de la fisonomía del litoral, en aquel tiempo en el que, después de siglos de dar la espalda al mar, la Ciudad Condal recuperaba su mirada al Mediterráneo gracias a los Juegos Olímpicos de 1992.…  Seguir leyendo »

Barrio residencial en Ciudad de Panamá. Octubre de 2018. La mañana es tranquila, el sol lucha contra las nubes por hacerse sitio, ajeno a que en unos segundos alguien retará a la vida en una batalla absurda. Una turista portuguesa de 19 años se asoma a la terraza en el piso 27 de un edificio de lujo. Las vistas son fabulosas pero ella se coloca de espaldas al paisaje antes de encaramarse a la barandilla. En la mano derecha porta un palo extensible que sostiene en la punta su teléfono móvil. Se dispone a hacerse un «selfie», un autorretrato que después querrá colgar en alguna red social.…  Seguir leyendo »

Madrid central o infernal

Sí, me declaro culpable: me gustan los coches y conducir. Tengo un vehículo híbrido con etiqueta ECO, así que cuando circulo por Madrid no contamino ya que el motor de gasolina no se activa hasta alcanzar los 80 kilómetros por hora, velocidad prohibida en la capital. Es importante aclararlo para que nadie piense que escribo esto porque me afecten las restricciones y de ahí mi enfado. Lo hago porque, aunque no me atañan de manera directa (eso es lo de menos), creo que se trata de una medida que el Ayuntamiento de Madrid ha adoptado sin garantía de éxito; sin un plan integral para disminuir la congestión del tráfico; sin tener en cuenta los problemas que generará al sufrido ciudadano, al que le harán la vida infinitamente peor; sin esperar a que acaben las obras en una arteria importante, como es Atocha, ni tampoco en múltiples calles adyacentes a la Gran Vía; sin que la Policía Municipal ni los agentes de movilidad sepan lo que tienen que hacer; sin… sin… Podría seguir.…  Seguir leyendo »

«No, no… no te vayas, Martin. No te vayas.
Ahí fuera, en la noche oscura, vas a ponerte triste
y te sentirás solo. Yo lo sé.
He vagado por ahí así de solo. Es horrible,
es algo que te corroe por dentro»
(Sam Shepard, «Locos de amor»)

Cómo llenarte, soledad, sino contigo misma…», escribió el poeta Luis Cernuda, «a semejanza mía, a semejanza tuya, eterna soledad». En la era de las redes sociales y de lo que algunos consideran ya el poscapitalismo nos encontramos más solos que nunca. Inundados de eterna soledad que hace vivir a quienes la padecen en una perpetua noche oscura.…  Seguir leyendo »

Es un viernes. Aunque podría ser cualquier otro día de la semana. Pero el caso es que es viernes. El trasiego habitual del final de la semana en las grandes ciudades se complica por el anuncio de un fuerte temporal que puede colapsar el país. Por la mañana hablas con tu amigo del alma y a mediodía alguien te llama para comunicarte que ha fallecido de manera repentina.

El tiempo se detiene y cae sobre el ánimo como la losa de una sepultura. De repente, sin entender cómo ha sido el transcurrir de las horas, ya es domingo y comienza a nevar temprano.…  Seguir leyendo »

Noche del 13 de enero de 2012. El buque de recreo «Costa Concordia» choca contra unas rocas y se hunde frente a la isla italiana de Giglio. El capitán siempre es el último en abandonar su barco en caso de hundimiento, según la normativa universal de marinería. Sin embargo, el capitán Francesco Schettino, condenado a dieciséis años de cárcel por el naufragio, se lanzó a una de las barcas de emergencia y abandonó el buque en pleno hundimiento, cuando, a mayor vergüenza, él había sido el responsable de que el «Costa Concordia» encallara al haberlo conducido indebidamente saliéndose de su ruta oficial.…  Seguir leyendo »

Era 25 de septiembre de 1962. Diez de la noche. Barcelona, y su provincia, se oscureció bajo el agua y el dolor. La jornada otoñal había amanecido soleada; nada presagiaba la peor tragedia de toda la historia contemporánea hasta entonces. La lluvia que comenzó al final de la mañana de tal día como mañana de hace cincuenta y cinco años acabó convertida en una aterradora tormenta (a las diez de la noche llegaron a registrarse en el Vallés Occidental, la zona más afectada, hasta 361 litros de agua por metro cuadrado y hora). El río Besós se desbordó y todos sus puentes, incapaces de soportar tal volumen de agua y la fuerza de la misma, saltaron por los aires inundando mortalmente Tarrasa, Sabadell, Moncada y Reixach, Rubí, Martorell… Compactos muros de agua torrencial, truenos, vendaval y relámpagos que parecían anunciar el fin del mundo, convirtieron la noche en un infierno.…  Seguir leyendo »

«El separatismo es una rara sustancia que se utiliza en los laboratorios políticos de Madrid como reactivo del patriotismo, y en los de Cataluña, como aglutinante de las clases conservadoras». Diez días después de la victoria del Frente Popular en las elecciones del 16 de febrero de 1936, el periodista Manuel Chaves Nogales (Premio Mariano de Cavia 1927) empezó a publicar en el diario «Ahora» una visión en profundidad de lo que estaba ocurriendo en Cataluña. Allí se instaló un tiempo para escribir ocho reportajes recogidos bajo el epígrafe de ¿Qué pasa en Cataluña? (Editorial Almuzara, 2013), en los que analiza con lucidez los avances y retrocesos permanentes que ya por entonces sufría el proceso de independentismo catalán.…  Seguir leyendo »

EL último día del año siempre se me antoja el mejor momento para la reflexión. En la Tercera de ABC del pasado 31 de diciembre, me llamó la atención el acertado análisis que Antonio Garrigues Walker hacía sobre la mentira en la política. «Ya ha alcanzado la categoría de derecho irrenunciable y necesario para sobrevivir en la escena pública». Eso me llevó a pensar que hay personas que también necesitan mentir para sobrevivir en el ámbito privado, el de lo cotidiano e íntimo.

Recordé que hace un tiempo conocí a un hombre que me contó una terrible historia. Aunque no nos conocíamos quiso desahogarse conmigo y, con una cerveza en la mano, empezó a explicarme que durante dos años había estado viviendo dos vidas paralelas que él creía distintas.…  Seguir leyendo »

Apátridas en Cataluña

María y Antonio llegaron a Barcelona en 1962. María, de 28 años, se había criado en el cuartel de la Guardia Civil de Osuna, en la provincia de Sevilla; su padre era miembro condecorado del Cuerpo. Antonio, de 31, creció en las calles de aquella Andalucía de los años cuarenta, en la que la pobreza sin horizonte te hacía de izquierdas. Él encontró trabajo en la Bosuga, una inmensa fábrica de estampaciones metálicas y repuestos de automóviles para Pegaso, situada en Montcada i Reixac, a las afueras de Barcelona. Allí alquilaron una casita baja de treinta metros cuadrados. Suficientes cuando no se tiene nada.…  Seguir leyendo »