Mariano Fernández Enguita

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de abril de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

¿Quién no conoce la cita de Lincoln?: “Se puede engañar a todos algún tiempo, se puede engañar a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo”.

Un sondeo publicado en Politikon arroja que el 47,4% de los catalanes es contrario al monopolio escolar del catalán como única lengua vehicular, el 49,5% prefiere que los padres escojan la lengua de enseñanza y el 49,4%, que se use la lengua materna. Planteada la cuestión de otra forma, solo el 29,6% apoya la actual inmersión sin elección (en catalán), 28,4%, la elección sin inmersión y 41,9%, alguna combinación de ambas o ninguna —sería el caso de la covehicularidad (Garvia y Santana: El consenso de la inmersión lingüística: realidad o mito).…  Seguir leyendo »

“A la voz de ¡A mí la Legión!, sea donde sea, acudirán todos y, con razón o sin ella, defenderán al legionario que pida auxilio.” Así reza el cuarto “espíritu” del Credo Legionario, obra de Millán Astray. Ignoro si aún lo practica el Tercio, cuánto y cómo, pero leo u oigo todos los días su equivalente para la escuela de Cataluña. Si durante años menudearon las críticas contra el sesgo nacionalista en la enseñanza, tras el 1-O ha habido una oleada de denuncias. Con tal crispación, raro sería que, con más de cinco mil centros y ciento veinte mil profesores, no hubiera pasado nada antes ni después de la intentona secesionista; incluso milagroso, dado el porcentaje de docentes que se definen catalanes pero no españoles o que votan a ERC, más del doble que en el conjunto de la población (datos del CIS).…  Seguir leyendo »

Es de dominio público, pero ni se menciona. Si a la descarada manipulación secesionista se une la hipersensibilidad del profesorado, la reacción será explosiva, pero así es: el sistema escolar catalán ha sido instrumentalizado. Por todo el mundo el magisterio patriótico, las escuelas normales, las cruzadas de alfabetización, etcétera, han servido a la construcción nacional. Lo nuevo, por deslealtad de unos y ceguera de otros, es que dentro de un Estado-nación democrático se haya puesto un subsistema educativo territorial al servicio de un proyecto alternativo y secesionista de una nación sin Estado.

Durante años vimos senyeras sin rojigualdas y, cada vez más, esteladas en las escuelas; el 1-O vimos a la comunidad educativa ocuparlas por el procés, contra la ley y la justicia.…  Seguir leyendo »

Corría el año 1852 cuando Karl Marx, en El 18 Brumario de Luis Bonaparte, y Friedrich Engels, en Revolución y contrarrevolución en Alemania, acuñaron la expresión “cretinismo parlamentario”. Marx se apiadaba de los afectados, confinados “en un mundo imaginario y [privados] de todo sentido, toda memoria y toda comprensión del rudo mundo exterior”; Engels se reía de las “infelices víctimas” y su “solemne convicción de que todo el mundo, su historia y su futuro se rigen por la mayoría de votos de aquella institución representativa que tiene el honor de contarlos entre sus miembros.” Se referían, claro está, a que sus proclamas y resoluciones iban a chocar con la dura realidad de los poderes establecidos y de la lucha de clases.…  Seguir leyendo »

¿Qué es plurinacionalidad?, se preguntan millones de españoles. Tras tanto mareo sobre “nación de naciones”, “Estado multinacional”, nacionalidades, etcétera, sería comprensible la espantada. Pero me agrada el adjetivo —aunque evoque la confusión sobre ser multi-, pluri-, inter- o transcultural—, pues cuadra bien a las personas y mal a los colectivos.

En muchos ámbitos los prefijos “multi” o “pluri” son intercambiables, pero en el lingüístico tienen significados y objetos distintos. La coexistencia de lenguas en un territorio produce comunidades multilingües y sujetos plurilingües. Un Estado es multilingüe si en él se hablan dos o más lenguas, tanto si todos hablan todas como si cada grupo apenas una o alguno más de una: una lengua es un sistema autocontenido, autosuficiente.…  Seguir leyendo »

¿Por qué no hay ya un pacto sustantivo sobre la educación, si todos afirman que es necesario? Por varios motivos, entre los cuales destacaré cuatro. El primero y más aparente es la tremenda ideologización del debate, con discursos a veces guerracivilistas en los que unos parecen creerse en lucha contra el Santo Oficio y otros contra el demonio bolchevique, como han hecho recientemente PP e IU, en los dos extremos del arco parlamentario, desenterrando la guerra escolar. El segundo, en parte consecuencia del primero, es el vaciamiento del lenguaje, que permite blandir a la vez las exigencias más sectarias y la pretensión de que quien hace imposible un acuerdo es siempre el otro; un vaciamiento que alcanza más o menos a lo principal del vocabulario de la política educativa: libertad, equidad, calidad, inclusión, participación… y, por descontado, pacto, como cuando Rajoy, después de dos legislaturas del PP solo contra la LOE y otras dos igual de solo con la LOMCE cree hacer haber hecho algo grande con apenas algún gesto vacío y retórico al respecto dirigido a Ciudadanos, o cuando Garzón se descuelga en periodo electoral con la surrealista y oximorónica propuesta de un pacto por una educación republicana.…  Seguir leyendo »

Hubo un tiempo abominable, la edad oscura, en que los niños catalanes no podían estudiar en la lengua de su comunidad, entonces región, que para muchos era también su lengua materna: el catalán. Hoy es un tiempo más feliz, la era luminosa, en la que lo que no se puede hacer es estudiar en la lengua común del reino: el castellano. Un observador poco informado pensaría que se ha dado la vuelta a la tortilla en el peor sentido, es decir, que el gran argumento de antaño, el derecho a aprender en lengua materna, bastaría para considerar esta era no menos oscura, solo que para los otros, en vez de los nuestros.…  Seguir leyendo »

Cuando media España celebraba y la otra media se alarmaba por las movilizaciones iniciadas el 15-M, un proceso no menos importante se desarrollaba en Chile, protagonizado por estudiantes de todos los niveles en demanda de una educación pública y más igualitaria, en un país cuya escuela, la más onerosa para las familias en la OCDE tras Estados Unidos, nació de la aplicación del neoliberalismo extremo bajo la bota militar. Bien lejos de ambos, Israel, siempre cohesionado por su implacable guerra contra los palestinos, nos sorprendía en julio con la salida de cientos de miles de manifestantes por la justicia social, ante todo contra la carestía de la vivienda y general.…  Seguir leyendo »