Marina Perezagua

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Volver a Ucrania

Ucrania. Es más que una invasión, es un genocidio cultural, un tsunami comprimido en misiles y drones para que las espumas letales arrasen con todo lo que respira, pero también con todo lo que no. Antes de seguir, tengo que hacer un paréntesis con una pequeña transgresión: mencionar el nombre de una persona que preferiría que no hablara de ella, sino de empresas mayores. Henry Marsh, el reconocido neurocirujano y escritor, no sólo salva vidas de personas enfermas, sino de almas dañadas, como lo estaba la mía cuando le conocí. Debo disculparme ante él, a quien ahora considero amigo. Creo que lo comprenderá, pues tampoco es una persona obediente en absoluto.…  Seguir leyendo »

Padezco una enfermedad grave que hace años solo se daba en ciertos lugares de Estados Unidos, pero que hoy empieza a ser más frecuente en Europa. Que yo la sufra no tiene ningún interés para el lector, pero tal vez sí pueda ser de utilidad saber que existe, y que una serie de pruebas pueden diagnosticar por fin aquello que has padecido durante años. Pero antes de hablar de esta enfermedad, quisiera empezar con algo que durante estos días en cama he empezado a relacionar con ella.

Durante la infancia, se suelen tener miedos que no existen, monstruos inventados por un escritor o un director de cine y, a medida que crecemos, esos miedos a lo inexistente empiezan a ser suplantados por miedos más reales.…  Seguir leyendo »

Joe Biden y Donald Trump.Reuters

Siempre me han interesado las paradojas. No suelo asociarlas a la política porque en este ámbito las paradojas no son tales sino que suelen ir de la mano de ciertos intereses. A mí me interesan las paradojas de nacimiento, las que se gestan a sí mismas, por ejemplo, la tan conocida del gato de Schrödinger en mecánica cuántica: ese gato que está vivo y muerto a la vez, en tanto que nadie abra la caja para comprobarlo.

¿Y cuál es la paradoja respecto a las próximas elecciones presidenciales en Estados Unidos? Primero, los candidatos más probables:

Joe Biden, de 81 años, a quien ya vimos balbucear en las últimas elecciones, insiste en ser el único aspirante demócrata.…  Seguir leyendo »

Un lenguaje inclusivo sin un mundo en el que hablarlo

Descubrí las fulguraciones solares en el Observatorio del Teide. Al otro lado del telescopio, a un metro escaso de mi ojo, aparecía un círculo amarillo, vivo, en el cual el enredo y cruce de las líneas del campo magnético liberaba la energía de forma súbita, y entonces sucedía: la explosión, colosal, pero que yo veía como un fino surtidor dorado, que emergía de la superficie de la esfera ardiente.

Ahora estoy sentada junto a la orilla de un mar cuyas aguas eran gélidas en invierno, sobre la arena de una playa que estaba nevada en esta misma época. Así era hace pocos años.…  Seguir leyendo »

Concierto de Toquinho adaptado a personas sordas en el festival Alma jardins Pedralbes en el Poble Espanyol, celebrado el pasado mes de julio. ALBERT GARCIA

Aeropuerto de Atlanta. Regreso de la Feria del Libro de Monterrey, México. El primer vuelo se ha retrasado, lo que me obliga a apresurarme para superar los trámites de inmigración y, con suerte, alcanzar el siguiente vuelo hacia Nueva York. En medio de las prisas, con mi equipaje de mano rozo de manera casual y mínima la pierna de un hombre. Me insulta con una violencia desorbitada. No quiero mirar hacia atrás, solo le oigo. Vuelve a insultarme y yo sigo de espaldas contando hasta diez antes de darme la vuelta. Ocho, nueve, y diez. Me giro para responderle y me sorprendo a mí misma.…  Seguir leyendo »

La 'superluna de nieve' se alza entre las estatuas de Alejandro Magno (a la derecha) y Diógenes de Sínope, en Corinto (Grecia).VALERIE GACHE (AFP)

Cuando Alejandro Magno quiso demostrar su admiración hacia Diógenes de Sínope, que vivía en un tonel sin posesiones, fue a visitarle para ofrecerle cualquier cosa del mundo que quisiera. Diógenes respondió: “Esto es lo que quiero: querría pedirte que te apartes del sol. Que sus rayos me rocen la piel es, ahora mismo, mi más grande deseo”.

Hoy nos referimos al síndrome de Diógenes como a esa enfermedad mental que padecen quienes acumulan tantos objetos en sus viviendas que son capaces de acabar viviendo más cerca del techo que del suelo. En esencia, el nombre es atinado, pues tanto las personas que lo padecen como el griego al que apodaban el perro, comparten algo que va mucho más allá de la acumulación de objetos: son desterrados sociales, retirados de una sociedad que les rechaza y a la que ellos mismos rechazan.…  Seguir leyendo »

Ojos de mosca

Siempre me fascinó cómo Foster Wallace concebía el pensamiento. Ser un gran pensador no radica sólo en tener una mente especialmente aguda, sino en haber realizado el desafiante ejercicio previo de preguntarse: “¿Sobre qué quiero pensar?”. El valor del pensamiento consiste en cómo moldeamos, dirigimos y enfrentamos nuestra capacidad de pensar.

Llegué a Nueva York con una beca de doctorado en el año 2004. Acaba de terminar la carrera en la Universidad de Sevilla, y era tan tímida que no veía el modo de poder dirigir un aula con estudiantes más o menos de mi edad. Ni siquiera mi nivel de inglés me parecía suficiente para explicar ciertos temas, tal vez sí lo fuera, pero mi inseguridad se exacerbaba posiblemente por mi timidez.…  Seguir leyendo »

Por la naturaleza de este texto, no sería justo empezar con mis palabras, así que voy a cederlas al cuerpo de una persona nacida en Francia en el año 1938. Específicamente, voy a cederlas a su cuerpo abierto, revelando algunos datos de la autopsia de Herculine Barbin:

“Si se separan los muslos, se percibe una hendidura longitudinal, que se extiende desde el monte de venus hasta las cercanías del ano. En la parte superior, se encuentra un cuerpo peniforme de una longitud de cuatro a cinco centímetros desde su punto de inserción hasta su extremidad libre, que está formada por un glande cubierto de un prepucio ligeramente aplanado en la parte inferior e imperforado.…  Seguir leyendo »

Hambre

A la gente le resulta extraño que cuando voy a un hotel haga la cama de mi habitación, que limpie el baño, por qué molestarme si para eso están las camareras. No puedo decir que sea solidaridad, no es que quiera aliviarles el trabajo —tampoco es que no me alegre hacerlo—, pero el verdadero motivo es que cuando entro en un lugar donde voy a dormir más de una noche, necesito hacerlo mío, mío como si fuera mi casa, y esto me ocurre en la habitación de un hotel, en mi oficina o en una tienda de campaña.

Cuando abro la puerta de la habitación de un hotel, se me agudiza el sentido del espacio, de las posibilidades del bienestar, de una arquitectura emocional.…  Seguir leyendo »

Tsunami

Qué posibilidades hay de que un escritor se encuentre en el lugar y momento exacto de una tragedia de dimensiones colosales, y que sobreviva, y que tenga la oportunidad de poder contarlo. Sin tener que hacer ningún esfuerzo, se despliega ante él algo difícil de lograr: una historia, y no una historia cualquiera, sino una de esas historias que nos calan los huesos, con la muerte real y masiva. Este escritor sólo tiene que utilizar su talento y narrar lo vivido. Ya no tiene que rascar los testimonios de otros, ni devanarse los sesos para lograr una ficción correcta, ni recurrir al subterfugio de quien no encuentra una historia: escribir sus irrelevantes dramas cotidianos para armar un libro que, aunque al final resulte una buena obra, en el proceso ha ido soportando bandazos de un lado a otro, en una borrachera de sinsentidos y aburrimiento.…  Seguir leyendo »

La celebración de dar gracias

El día de Acción de Gracias es una de las fiestas más importantes de Estados Unidos, aunque controvertida debido a sus orígenes: el agradecimiento de los colonos por la ayuda que los nativos norteamericanos les ofrecieron, los mismos nativos a quienes prácticamente exterminaron.

Más allá de motivos ideológicos, nunca he celebrado ninguna fiesta. Excepto este año. El día de Acción de Gracias coincide con el primer cumpleaños de mi hija y esto me lleva a reflexiones inesperadas. Esta mañana he elegido con mimo su primera vela, y en ese momento he reparado en un detalle que solo ahora me parece trascendente: de todas las celebraciones de cumpleaños que recuerdo de cuando era niña, ninguna fue la mía.…  Seguir leyendo »

Plinio el Viejo destacaba de Zoroastro, como era conocido en la Grecia clásica, el hecho de que fuera el único ser humano que comenzara a reír cuando nació. Esta risa fue estimada como augurio de una sabiduría divina y libertad espiritual. Hoy podemos entrar al juego del consabido debate: los genocidios de la actualidad son más livianos que los de antaño, nuestro respeto por la vida humana es mayor, nuestra conciencia ecológica está más desarrollada. En lo personal, no estoy de acuerdo con nada de esto, pero el debate sigue existiendo. Sin embargo, a veces no dudo sobre la radicalidad de este pensamiento:

No ha habido una era más seria que la que habitamos.…  Seguir leyendo »

Bebés dormidos (o por qué hablamos de estrías)

¿Han visto alguna vez un bebé nacido entre las 22 y 25 semanas? La piel es tan fina, translúcida y está tan enrojecida que parece que está crudo. Uso una palabra cruda para expresar esta realidad: bebés sin hacer, bebés que nacen en lo que se llama el “límite de viabilidad”, es decir, existe una posibilidad de que puedan llegar a sobrevivir fuera del vientre materno durante unos minutos, unas horas o, en el mejor de los casos según el deseo de la mayoría de los padres, pueden continuar gestándose durante meses en una incubadora, sobre las sábanas del terror a graves secuelas.…  Seguir leyendo »

Los domadores de animales salvajes conocen como “romper el alma” el proceso de sumisión de las bestias por el cual se logra que una foca aplauda o un elefante haga estupideces propias sólo de un humano. Es curioso que, a pesar de las evidencias del daño físico que conlleva esta cruenta metamorfosis (heridas abiertas, espaldas quebradas, mutilaciones), en este caso no utilicen un eufemismo, sino que llamen a las cosas por su nombre: romper el alma, una de las expresiones tópicas pero efectivas que se suelen utilizar cuando nuestro primer amor nos hace daño: me ha roto el alma. Pero qué ingenuos somos.…  Seguir leyendo »

Teta que la mano no cubre...

En Estados Unidos, seis semanas después del parto, el obstetra te entrega un cuestionario para identificar las posibilidades de una depresión. Debí de marcar alguna casilla inadecuada y me pusieron en contacto con un psiquiatra. La consulta fue virtual. A la hora indicada apareció el doctor al otro lado de la pantalla. No podía ver su despacho porque había escogido como fondo de imagen una playa de arenas blancas y mar turquesa, enmarcada por unas hojas de palmeras que, según el encuadre en ese momento, parecían salir de la cabeza del doctor como mechones de pelos tiesos. Anticipé que con este inicio, la cita no podía terminar bien.…  Seguir leyendo »

El Estado de Nueva York cuenta con un registro oficial y público de localización de pederastas. La página web está diseñada de manera tan sencilla que hasta el menos diestro, en cuestión de un minuto, puede acceder a sus servicios por dos vías: o bien escribes el nombre y los apellidos de la persona a la que por cualquier motivo te interese investigar, o bien escribes tu dirección. Con la primera opción tienes la posibilidad de saber si ese hombre al que acabas de conocer y te gusta puede estar más interesado en tu hija de siete años que en ti.…  Seguir leyendo »

No quiero ver el color

Hace unos meses, un amigo llegaba a casa por la noche y se encontró con un matrimonio vecino en la calle. Estaban muy alterados. Buscaban a un hombre que había cortado la cadena del garaje y, al verlos llegar, había salido corriendo. Antes de aparcar, este amigo dio una vuelta para ver si lo encontraba. En efecto, lo encontró, llamó a la policía y avisó al matrimonio. Tanto él como ella le reprendieron porque la única razón por la que querían localizar al ladrón era para devolverle la cizalla que se había dejado olvidada al verse sorprendido. No pretendían llamar a la policía, porque el ladrón era negro y ellos no eran racistas.…  Seguir leyendo »

Amar al monstruo

Uno de los recuerdos más tempranos que guardo de mi padre se desliza en esta imagen: estoy en la ducha, y él, desde fuera, me sujeta bocabajo, por los tobillos y con una sola mano para aclararme el jabón. Mis pies quedan a la altura de su cabeza. Siempre seguía el mismo protocolo. Enjabonar en abundancia y colocarme bocabajo para aclarar. Yo me asusto, lloro, el jabón me entra en los ojos, me retuerzo como un pescadito recién sacado del agua. Eso es todo, una ceremonia de aclarado que en principio podría ser simplemente brusca, pero resulta sádica porque a él le hace gracia comprobar que con una sola mano es dueño de mis movimientos, de mi seguridad, de mi llanto.…  Seguir leyendo »

El negocio de la reproducción asistida: no es una historia personal

Lo que voy a escribir a continuación no es sólo una historia personal. Es algo que están sufriendo miles de miles de mujeres, y de hombres. Es una historia que pocas veces sale a la luz en toda su crudeza porque quien pasa por esta experiencia acaba tan derrotada que sólo tiene fuerzas para recuperarse. Uno de los ingredientes más perversos de este tipo de testimonio es que los perpetradores de tanto daño son médicos.

Hace tres años decidí que era un buen momento para ser madre, un pensamiento que había demorado por mis estudios de doctorado y mi trabajo. Mi pareja y yo lo intentamos solo durante tres meses, pero la propia demora de aquel deseo hizo que me precipitara y entrara a pedir información en una clínica de reproducción asistida.…  Seguir leyendo »