Mario I. Blejer

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La crisis financiera mundial ha planteado cuestiones fundamentales sobre los mandatos de los bancos centrales. En los últimos decenios, la mayoría de los bancos centrales se han centrado en la estabilidad de los precios como único y primordial objetivo. Con ello han apoyado la preponderancia de los “objetivos de inflación” como marco normativo preferente para la política monetaria y, a su vez, han propiciado la independencia operativa de los bancos centrales. Esa política ha dado resultado: la disciplina impuesta por la concentración estricta y rigurosa en un único objetivo ha permitido a las autoridades controlar –y vencer– la inflación.

Pero, a consecuencia de ese estricto planteamiento, las autoridades desatendieron la formación de burbujas de precios de los activos y los productos básicos y pasaron por alto la inestabilidad resultante en el sector bancario, cosa que por sí sola requiere un examen de la eficacia global de los objetivos de inflación.…  Seguir leyendo »

Muchos observadores han declarado recientemente que la crisis de deuda de la eurozona está prácticamente resuelta, o al menos estable durante algunos años. Los rendimientos decrecientes de los bonos del gobierno italiano durante la más reciente subasta  de 2011 indican que ha bajado considerablemente la percepción del riesgo de impago de la deuda soberana. Dado que a los bonos italianos se les ve como indicador de la crisis, muchos lo interpretan como una señal de que el mercado de deuda europeo se está normalizando.

La “solución” a la crisis la dio supuestamente el Banco Central Europeo (BCE) con su decisión de ofrecer financiamiento ilimitado a los bancos comerciales por periodos de tres años a tasas de interés muy bajas.…  Seguir leyendo »

Hay dos formas de mirar la majestuosamente insostenible montaña de deuda soberana de Grecia. Hay, en primer lugar, una perspectiva pragmática y de corto plazo que se centra en asegurar algún tipo de reestructuración ordenada (posiblemente también para otros estados europeos vulnerables) sin detener el funcionamiento de la zona euro. Y, hay una perspectiva “moral”, que se centra en la naturaleza de la deuda y en las consecuencias económicas a largo plazo en caso de que no se la honre.

Ninguna perspectiva está equivocada; por el contrario, el problema es cómo conciliarlas. De hecho, no conciliarlas, parece explicar por qué la respuesta oficial a la crisis de la deuda griega ha sido tan inadecuada.…  Seguir leyendo »

The tensions between the eurozone’s north and south, and the complex and politically costly transfers of money required to dampen the euro crisis, have led many people to think the unthinkable: saving Europe’s common currency may require that some countries abandon it. Indeed, talk about exiting the euro has intensified, particularly in southern eurozone countries that desperately need to regain competitiveness. But a look at what exiting the euro might mean in practice should stop such talk cold.

Adopting a stronger currency (as in “euroisation”) is neither difficult nor particularly unusual. Introducing a new, weaker national currency to substitute for a stronger one in times of financial distress is an altogether different matter, about which most economists know almost nothing.…  Seguir leyendo »