Mário Soares

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Portugal y España, una vez liberados de las dictaduras a las que durante décadas ambos países estuvieron sometidos, firmaron el mismo día -el 12 de junio de 1985-, en Lisboa y Madrid respectivamente, su adhesión a la entonces llamada CEE. Lo hicieron, tras largas negociaciones, por razones de orden político, en primer lugar, y de orden económico además. Para consolidar sus jóvenes democracias y asegurarse un más rápido desarrollo económico y social.

Veinticinco años después de aquella fecha histórica, creo poder asegurar que una abrumadora mayoría de la población de España y de Portugal no está arrepentida en absoluto. Todo lo contrario.…  Seguir leyendo »

Soy portugués (y patriota) pero también me siento ibérico y europeo.

Portugal y España hicieron su ingreso un mismo día, el 12 de junio de 1985, en la entonces llamada Comunidad Económica Europea, en dos inolvidables ceremonias que tuvieron lugar en los Jerónimos de Lisboa y, más tarde, en el Palacio de Oriente de Madrid. Fue el principio de una nueva fase en la historia de los dos Estados ibéricos y de sus respectivas poblaciones.

El ejemplo ibérico de unas transiciones pacíficas hacia la democracia fue muy estimulante para los Estados iberoamericanos y no solo para estos. Tuvo efectos positivos en otros continentes.…  Seguir leyendo »

En el curso de los últimos 20 años la humanidad, atónita, ha podido asistir a dos grandes implosiones de carácter político y económico: la del mundo soviético (1989-1991) y la del capitalismo especulativo-financiero neoliberal, que supuso en 2007 el origen de la crisis global en la que aún estamos inmersos. Ambas implosiones se produjeron de forma pacífica y, curiosamente, pusieron en cuestión los fundamentos de los sistemas que no sólo fueron rivales, sino que dividieron el mundo durante el siglo pasado. Y que todavía, de una forma u otra, siguen dividiéndolo.

El comunismo fue un ideal utópico que ya en el siglo XIX galvanizó a muchos millones de seres humanos y que llegó a ser una referencia, un mito y una esperanza para todos aquellos que desinteresadamente murieron por él.…  Seguir leyendo »

La situación en la que se encuentra la Unión Europea, sin rumbo cierto y paralizada en el ámbito institucional, me preocupa mucho. Como europeísta convencido, la derrota de la izquierda democrática en las elecciones europeas, a contracorriente respecto a lo que está ocurriendo en los Estados Unidos de Barack Obama, parece un signo de bastante mal agüero. Va contra los llamados vientos de la historia que, procedentes de EE UU, soplan para vencer la crisis global. Vientos a favor de las políticas sociales y ambientales, contra el desempleo y por un nuevo paradigma político-económico.

Ahora, los Gobiernos y los dirigentes europeos, insistiendo en políticas y rostros del pasado, reconfortados con las recientes elecciones europeas, parecen querer cambiarlo todo lo menos posible para que todo siga igual.…  Seguir leyendo »

Escribo este artículo en mi condición de portugués, de ciudadano ibérico y europeo. Después de una larga reflexión y con claro sentido de la responsabilidad. La crisis global que estamos viviendo es de una enorme gravedad, comparable únicamente a la crisis de 1929, sólo que está es peor, porque además tiene visos de duración. Como es sabido, el epicentro de todo se sitúa en Norteamérica. Sin embargo, de los Estados Unidos empiezan a llegar ahora ciertas señales positivas, por más que tenues todavía, de la lucha contra la crisis en un ámbito financiero, pero con repercusiones efectivas en la economía real.…  Seguir leyendo »

La situación actual de Europa me preocupa mucho. Porque no veo que exista un plan común para vencer a la crisis y, a causa de la mediocridad de los líderes que la gobiernan, la Unión Europea tiende a apagarse como agente global. Cuando era preciso que ocurriera exactamente lo contrario. Porque, sin un plan concertado, ninguno de los países europeos puede salir de la crisis, empezando por Alemania, el más fuerte de todos y, afortunadamente, uno de los más europeístas también.

Y eso no es lo que está ocurriendo. Las repetidas reuniones de los países más ricos de Europa parecen mostrar cierta tendencia a volver a la idea de un "directorio de los grandes" -lo que es algo contrario a la letra y a la lógica del proyecto europeo- y, por si fuera poco, con el agravante de que no se entienden entre sí.…  Seguir leyendo »

El día de ayer, 20 de enero, fue un día histórico porque tomó posesión de su cargo en Washington el 44º presidente de los Estados Unidos, Barack Hussein Obama.

Las expectativas creadas a su alrededor son enormes. Se espera de él -y del joven equipo con el que va a trabajar- nada más y nada menos que un cambio de era, o, si se prefiere, de paradigma. ¿Qué significa eso? El fin del "capitalismo de casino" financiero-especulativo y un nuevo modelo económico y social que suponga el regreso a ciertos valores éticos y a la defensa del servicio público y del Estado de derecho, dentro del más estricto respeto por los derechos humanos.…  Seguir leyendo »

Faltan algo menos de dos meses para que Barak Obama tome posesión del cargo para el que ha sido elegido: la presidencia de los Estados Unidos, obtenida por una impresionante mayoría. Es un interregno difícil, porque el mundo sigue evolucionando con una enorme rapidez y la crisis múltiple que estamos viviendo tiende a generalizarse peligrosamente. Como un terrible virus.

Lo cierto es que Obama no está perdiendo el tiempo. Pero no puede -ni debe- sobrepasar ciertos límites. La Constitución y los rituales del poder obligan. Y mientras tanto, la crisis se propaga y se hace más profunda. La crisis financiera -provocada, en buena parte, por los negocios virtuales- empieza a afectar a la economía real, alcanzando a sectores inmobiliarios, del automóvil y otros, y constriñendo a muchos países (a Estados Unidos y a los europeos, a algunas economías emergentes y también a México y a Canadá, por ser naciones vecinas) a fuertes "estancamientos", nombre que utilizan los economistas cuando prefieren no hablar de recesión.…  Seguir leyendo »

A la cuestión que sirve de título a este artículo -y que se plantean hoy las conciencias de tantos ciudadanos- ha de anteponerse otra: ¿de qué clase de capitalismo estamos hablando? La respuesta es aparentemente sencilla: de la fase actual del capitalismo financiero y especulativo, también llamada por algunos capitalismo de casino, que implica una teologización del mercado que le permitió desenvolverse, en estos años de globalización descontrolada, sin reglas éticas ni la menor preocupación social ni ambiental. ¡Una auténtica locura!

Esa clase de capitalismo que creía en una especie de mano invisible y en la autorregulación del mercado ha desembocado, sin gloria alguna -y habrá que tomar conciencia de ello-, en la gravísima crisis financiera que Estados Unidos está viviendo dramáticamente, que es la de un modelo que quisieron imponer al mundo.…  Seguir leyendo »

El fracaso de la recientes negociaciones de la Ronda de Doha para la liberalización del comercio internacional, en el marco de un acuerdo -que no pudo alcanzarse- de la Organización Mundial del Comercio (OMC), es muy representativo del estado de confusión en el que se halla sumido el mundo y de los nuevos equilibrios internacionales de fuerzas que se están diseñando en estos momentos. En una fase -téngase en cuenta- de decadencia de Occidente...

Los países emergentes (Brasil, Rusia, la India, China) no desarrollarán, por ahora, estrategias comunes -por más que el fracaso de la llamada Ronda de Doha, reunida en Ginebra, haya puesto de relieve una inesperada concertación entre la India y China-, pero presentan desde luego políticas propias y diferenciadas respecto a Estados Unidos y a la Unión Europea, que, en el ámbito económico, han actuado muchas veces en los últimos años de forma contradictoria.…  Seguir leyendo »

La crisis plural que se está viviendo en Occidente -financiera, económica, político-social, energética, alimentaria, ambiental- es de enorme gravedad, no nos engañemos; tiene su origen en Norteamérica, como es sabido, y está instalándose con fuerza en Europa. Nuestro mundo, que es indudablemente global, y hemos de felicitarnos porque lo sea, ha dejado de estar condicionado por una única superpotencia hegemónica -Estados Unidos- para volver a ser multilateral, y los llamados países emergentes y ciertos bloques regionales van adquiriendo mayor peso y cuentan cada vez más.

Iberoamérica -o Latinoamérica, como se quiera denominar- forma parte también, como es obvio, de Occidente y siente los reflejos de esta crisis global.…  Seguir leyendo »

En los últimos meses, la prensa mundial -así como significativos economistas y empresarios occidentales- han empezado a expresar en artículos, entrevistas y libros su preocupación, cuando no su alarma, ante las múltiples crisis que están azotando el mundo y no sólo en Occidente. También en los llamados países emergentes.

Estas múltiples crisis tienen su epicentro en Estados Unidos, que si ha sido hasta ahora la superpotencia hegemónica del mundo, empieza a dar señales de poder perder tal condición: crisis financiera, con las perturbaciones bursátiles; monetaria, dada la inimaginable caída del dólar, moneda de referencia mundial que no deja de perder valor en relación con el euro y con el yuan; económica, que dio comienzo con la burbuja inmobiliaria y sus efectos en los créditos en los Estados Unidos (hipotecas subprime); crisis social, con el creciente desempleo, el aumento en vertical del coste de vida y el malestar de amplias capas de la población, que está extendiéndose a la Unión Europea; crisis energética, que afecta a todos los países, excepto a los grandes productores, con el petróleo rozando los 120 dólares por barril; crisis alimenticia, con la escasez y la subida repentina del precio de los alimentos esenciales (cereales, carne, leche, huevos, arroz, etcétera), que anuncia para los países más pobres una ola de hambre, incontrolable acaso; crisis de valores, con la desaparición de los principios éticos en las relaciones sociales y políticas; y, finalmente, crisis planetaria, con la destrucción de los equilibrios ecológicos básicos en la tierra y en los océanos, la disminución de la biodiversidad, la creciente desertificación, la deforestación y las alteraciones climática, provocadas por el agujero de ozono y por el efecto invernadero.…  Seguir leyendo »

El año 2007, que ha culminado con el asesinato de Benazir Bhutto, no va a dejar particulares añoranzas en este mundo tan inseguro, incierto y complejo en el que vivimos.

En la Unión Europea, la presidencia portuguesa -es de justicia reconocerlo- cumplió sus objetivos con evidente éxito. Además de las cumbres a las que la Unión se comprometió -con Brasil, Rusia, India, China y África- y de la firma, en Estrasburgo, de la Carta de los Derechos Fundamentales, vinculante para todos los europeos, el Tratado de Lisboa ha sido subscrito por los veintisiete Estados miembros, incluidos los representantes del Reino Unido que, como siempre, obtuvieron concesiones e impusieron restricciones.…  Seguir leyendo »

La aprobación del Tratado Reformador, llamado ahora Tratado de Lisboa, ha supuesto un éxito para el Gobierno portugués. A falta de que sea firmado y de que los 27 Estados lo refrenden luego, en sus Parlamentos nacionales o en referéndum popular, lo importante es que el acuerdo haya sido alcanzado y anunciado solemnemente. Es una ocasión, pues, para que los europeístas respiren hondo y digan: ¡por fin!

¿Por qué? Porque después del rechazo del Tratado Constitucional por los electorados francés y holandés -más por razones de política interna que por razones europeas-, la Unión Europea vivía en un impasse institucional, que alimentaba el escepticismo y podía llevar, de prolongarse, a la disgregación del propio proyecto europeo.…  Seguir leyendo »

El Consejo Europeo reunido en Bruselas para reactivar la marcha de la Unión Europea, después de los encomiables esfuerzos realizados por la presidencia alemana -y por la canciller Merkel, en particular-, y para dejar un mandato "claro y preciso" a la presidencia portuguesa, ¿ha sido realmente un éxito, como pretende hacernos creer el habitual marketing político con el que por lo general se saldan los cónclaves europeos?

Mucho me temo que no, por lo que he podido comprender tras la atenta lectura del "Proyecto de Mandato de la CIG", que pude hallar en Internet y que no he visto trascrito en los medios de prensa internacionales que leo habitualmente.…  Seguir leyendo »

He vuelto recientemente de un periplo por varios Estados de Brasil, en el que, entre contactos académicos y políticos, encuentros con viejos amigos y con nuevos líderes en ascenso, como el gobernador socialista de Pernambuco, Eduardo Campos, me esforcé por tomar el pulso al gran gigante de Latinoamérica, a una de las naciones más destacadas entre los llamados países emergentes, a un país que representa la décima economía mundial.

Brasil sigue siendo una tierra de contrastes, con sangrantes desigualdades sociales y situaciones muy difíciles en la periferia de las grandes ciudades y entre quienes se autoproclaman los "sin tierra". Pero tiene hoy una dinámica de crecimiento imparable, así como unas élites científicas, universitarias, culturales y empresariales a la altura de las más desarrolladas y sofisticadas del mundo.…  Seguir leyendo »

Soplan vientos de cambio que corren desde América hasta Europa. La tragedia de Oriente Medio, el agravamiento irracional del conflicto palestino-israelí, el caos en Irak y en Afganistán, y la desestabilización de los países de Oriente Medio, casi sin excepción, hacen más frágil la Administración de Bush, desacreditan a los neocons y suscitan reacciones en cadena que barren el mundo entero, empezando por los países emergentes... China y Rusia, la Unión Europea y Japón, Brasil y Suráfrica comprendieron hace ya tiempo el sentido de ese viento y de los inevitables cambios que implica. Son conscientes de que Bush ha entrado en la última fase de su segundo mandato -y que está en las últimas, sin autoridad política ni moral y sin fuerza-.…  Seguir leyendo »