Martín Caparrós

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Un hombre en Calcuta, en la India, lleva un arreglo de San Valentín en febrero de 2018. Credit Piyal Adhikary/European Pressphoto Agency

Dime qué celebras y te diré quién eres. O, por lo menos, qué eres, a qué cultura perteneces, con qué modelos quieres identificarte. Las festividades siempre sirvieron para eso: crean identidad, producen tribu. Por eso los que inventaron religiones se inventaron que tal día tal dios había hecho tal cosa que había que celebrar o lamentar, y mandaban a todos los fieles a la calle o al templo o al abismo para sentirse juntos, partes de lo mismo. La religión —cualquier religión— se soldaba en sus fiestas.

Lo mismo hicieron, tiempo después, estas religiones contemporáneas que llamamos patrias. No hay patria que no se pague cuatro o cinco festivos al año para ensalzar sus mitos fundadores: el día en que un grupito dio un golpe de Estado e inventó el país, el día en que murió un general que había matado suficientes enemigos, el día en que los grandes ancestros mataron suficientes.…  Seguir leyendo »

El escritor argentino Julio Cortázar en la calle San Martín, en Buenos Aires, en diciembre de 1983. Credit Dani Yako

Debía ser primero de diciembre, o quizá dos: 1983. Faltaba una semana para que se acabara en los papeles una dictadura que ya no era nada. Era raro: la euforia extrema, cierto miedito todavía.

Hacía mucho calor esa mañana, cuando Héctor Yánover me llamó para decirme que Julio Cortázar iría a su librería Norte, que si quería pasar. Yo lo había leído mucho, con todo el entusiasmo de mis 15 o 17, pero no lo conocía personalmente —porque creo que no hay que conocer a los que escriben—: había vivido varios años en París evitando el lugar común de ir a tocarle el timbre.…  Seguir leyendo »

Un hincha sostiene una bandera de Argentina durante la final de la Copa Libertadores 2018, en el estadio Santiago Bernabéu en Madrid, España. CreditDenis Doyle/Getty Images

Soy sudaca. Lo soy y, como decía mi abuela Rosita, a mucha honra. Pero hay quienes nos dicen sudacas como insulto; el error es tomarlo como tal. Escandalizarse, atrincherarse, reclamar que se callen o los callen. Por suerte no hay manera eficiente de callar a nadie; nunca la hubo y ahora, en tiempos de multiplicación infinita de la palabra, menos todavía. Lo único que vale es hacer judo.

La llave es vieja como el mundo. Recuerdo por ejemplo a los miembros de una pequeña secta palestina con ínfulas de grandeza. Aspiraban a más pero, en aquel imperio, los pocos que los conocían los llamaban, despectivos, con el nombre de su fundador, un tal Chrestus, un judío sin historia.…  Seguir leyendo »

Hinchas durante el primer partido de la final de la Copa Libertadores, el 11 de noviembre de 2018, entre Boca Juniors y River Plate Credit Marcos Brindicci/Reuters

Es de noche, y un muchacho vestido de azul y de amarillo llora sentado en el cordón de la vereda —en el bordillo de la acera—, la cara hundida entre las manos. Su equipo acaba de perder una final en un estadio madrileño. El muchacho mira a la cámara y le habla:

—Se murió mi mejor amigo el año pasado y ni ahí sentí tanto dolor.

Dice, y yo no puedo soportarlo. Lo entendí, como suelo, un poco tarde: “Me gusta el fútbol”, pensé, “pero hay momentos en que no me gusta que me guste”. Fue el efecto final de aquellos días intensos.…  Seguir leyendo »

El rey Felipe VI de España el 11 de diciembre de 2018 en Madrid Credit Carlos Álvarez/Getty Images

Papá Noel se fue, van a llegar los Reyes Magos. Entre padres y reyes sigue todo, aunque vengan de culturas distintas: en principio, los niños hispanos creen en esos tres señores pomposos montados en camellos; los niños anglos, en un solo señor gordo montado en un trineo. Se podría decir que la versión anglo exalta la iniciativa individual contra la colectiva hispana; que el traje rojo y blanco reivindica lo directo frente al embrollo de los paños reales; que el buen viejo trabajador se contrapone a los reyes altaneros; que el frío, por supuesto, es anglo y el calor, hispano. Es el famoso choque de civilizaciones, que al final nunca chocan sino que se acomodan —siempre que se vislumbre algún negocio—.…  Seguir leyendo »

El periodista Carlos Fernando Chamorro, director de Confidencial, habló con la prensa el 14 de diciembre, después de que las oficinas del diario fueran allanadas por la policía de Nicaragua. Credit Oswaldo Rivas/Reuters

Carlos Fernando Chamorro lo sabía. O, por lo menos, lo sospechaba: “Con Daniel uno siempre se equivoca. El error más común es subestimarlo, porque al final siempre consigue sacar algo de cada situación. No sabemos qué pasará esta vez, lo tiene difícil, pero hay que estar atentos, muy atentos”.

Me dijo hace unos meses, mientras él y su equipo me ayudaban a reportear para estas páginas sobre la insurrección nicaragüense. Chamorro es, probablemente, el periodista más respetado de su país: varias veces, en lugares variados, manifestantes me dijeron que debía ser él quien encabezara un nuevo gobierno democrático; él, por supuesto, decía que ni lo imaginaba.…  Seguir leyendo »

El líder de Vox, Santiago Abascal (al centro), el 14 de noviembre de 2018 durante un evento en Murcia Credit Emilio Morenatti/Associated Press

La historia se acelera; pocos recuerdan ahora aquella frase que se hizo famosa en los sesenta: “Spain is different”, decía ese eslogan que vendía turismo pero sirvió para todos los chistes, con el acento de aquellos españoles que chapurreaban poco inglés. “Espein is diferen”, te soltaban, entre orgullosos y mordaces. Pero fue cierto: hasta hace cuatro días, Espein era diferen del resto de Europa porque no tenía un partido de extrema derecha realmente existente. La bestia, que se había despertado en muchos sitios, aquí seguía durmiendo.

Parecía que no podía pastar en estos campos: aquí el nacionalismo belicoso había tenido cuarenta años para desprestigiarse hasta el fondo del fondo y, cuarenta años después, nadie quería resucitarlo.…  Seguir leyendo »

Donald Trump, cuando era candidato a la presidencia, en agosto de 2016, en un evento de campaña en Ohio. Credit Damon Winter/The New York Times

Pensé escribir “hay palabras que engañan” y me encantó mi ingenuidad: las palabras engañan. Las palabras están hechas para engañar, para que cada quien escuche y lea lo que quiera, escriba lo que pueda, se enrede en ellas. Sabemos que las palabras engañan pero son lo que tenemos, las usamos. Y sabemos que todas lo hacen, pero algunas más o mucho más.

Las que más, probablemente, son esas que alcanzan la cima y se transforman en lugares comunes. Definamos: se entiende por lugar común algo que se escucha sin pensar, que se acepta sin más reflexión. Nunca las palabras engañan más que cuando se transforman en lugares comunes: cuando, a fuerza de repeticiones, se convierten en un envase en el que cabe todo y cualquier cosa, una manera de decir nada para que cada quien escuche lo que quiera.…  Seguir leyendo »

En septiembre de 2018, se organizó en Barcelona una protesta para pedir la libertad de los presos políticos del proceso independentista de Cataluña. Credit Lluís Gene/Agence France-Presse — Getty Images

Los amenazan con décadas de cárcel: la semana pasada la Fiscalía del Tribunal Supremo español pidió penas entre dieciséis y veinticinco años para nueve jefes independentistas catalanes. Los acusan de rebelión, el juicio empieza pronto y es probable que sus condenas tomen, si no todos, muchos de esos años: que esos hombres y mujeres pasen presos buena parte de sus vidas. Sus enemigos dicen que no son presos políticos sino políticos presos. Pero están presos por hacer política.

Los acusan de rebelión contra el Estado. Es cierto que querían organizar un nuevo país: pocos intentos más políticos. Así empezaron siempre los países; en América, sin ir más lejos, conocemos esas historias y son nuestras historias.…  Seguir leyendo »

Es uno de esos días que tantos recordamos: “¿Y dónde estabas cuando…”. Fue uno de los días más raros de una historia hecha de días muy raros. Había elecciones: tras ocho años sin ellas, tras bruta dictadura, tras miles y miles de asesinatos de Estado, tras tanta oscuridad, tanto deseo, había elecciones. Eran los primeros militares del sur que se tenían que ir, un cambio de rumbo que se antojaba histórico. Ese 30 de octubre, hace hoy 35 años, había elecciones, había alegría, había expectativas y, como siempre, iba a ganar el peronismo. Al caer la tarde asomaron los rumores: que en una mesa de Rosario los radicales los pasaban, que en un distrito de Salta, que en tres escuelas de Palermo.…  Seguir leyendo »

En octubre de 2018, una persona sostiene un cartel en contra del candidato de ultraderecha a la presidencia de Brasil, Jair Bolsonaro. Credit Jean-Christophe Bott/EPA-EFE, vía Rex

El hecho es claro: si algún dios aburrido no lo impide, en unos días el país más poderoso de América Latina será gobernado por un militar retirado que celebra torturadores y desprecia mujeres, chupa cirios y revolea pistolas: Jair Bolsonaro, un compendio de pesadillas del pasado. Y lo será porque alrededor de 60 millones de personas lo habrán decidido en uso de sus derechos democráticos.

Un fantasma recorre el continente y no sabemos bien cuál es. En la mayoría de nuestros países los reclamos se parecen: que urge acabar con las formas más brutas del delito —asesinatos, narco, corrupción— y garantizar cierta base económica.…  Seguir leyendo »

La muerte del gol

Fue hace unos días: era sábado, todavía sol en Barcelona y el Camp Nou rebosaba. El partido estaba por empezar; miles habían venido para ver a uno, un muchacho ya treintañero llamado Lionel Messi. Por eso, un suspiro de decepción recorrió las tribunas ante el anuncio de que no jugaría. Él, que nunca paraba, el Deportivo Jugar Siempre, miraría desde el banco en un partido importante para su equipo, el Barcelona, que venía de perder con el último y buscaba revancha. Era raro, inesperado; esa tarde, en el Camp Nou, algo se deshacía. Mientras, en otro campo, el Real Madrid, gran cañonero, completaba tres partidos sin meter un gol.…  Seguir leyendo »

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante una conferencia de prensa el 26 de septiembre de 2018 Credit Carlos Barria/Reuters

Es difícil predecir cómo verán el mundo actual los historiadores dentro de cien años. Pero —si es que hay historiadores, si es que hay mundo— seguramente se divertirán leyendo a esos idiotas que tratábamos de imaginar cómo verán el mundo actual los historiadores dentro de cien años.

Así que para entretenerlos podríamos arriesgar, por ejemplo, que dirán que el final del ciclo americano —el “siglo americano”, tan largo, tan potente— empezó cuando un candidato presidencial inverosímil dijo que había que “volver a hacer grande a Estados Unidos” y, en lugar de reírse de su barbaridad, sus compatriotas lo votaron.

O sea: que ese fue el momento en que millones y millones de estadounidenses coincidieron en que su país ya no era grande.…  Seguir leyendo »

El 15 de marzo de 2018, Ntumbabu Kalubi, quien sufre de malnutrición severa, esperaba recibir atención médica en el hospital Tshiamala, en Kasai, una provincia en el Congo. Credit Thomas Mukoya/Reuters

No es fácil saber cuántos hombres y mujeres y chicos pasan hambre. Los hambrientos suelen vivir en países difíciles, con Estados que no solo son incapaces de asegurar su alimentación; tampoco tienen los medios para contarlos. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) lo intenta: cada año debe anunciar cuántos malnutridos hay en el mundo. Es toda una responsabilidad: en esa cifra se basan percepciones, políticas, programas.

Este martes, la FAO anunció que hay 821 millones de hambrientos; el año pasado habló de 804 millones; en 2016, de 784 millones. Avanza sobre todo en África, donde eran 212 millones en 2014 y este año se calculan 256 millones.…  Seguir leyendo »

El 10 de junio de 1971 el entonces príncipe Juan Carlos de Borbón y el general Francisco Franco atendieron a una celebración en Madrid. Credit Dsk/Agence France-Presse — Getty Images

Cuando murió, hace casi 43 años, el generalísimo Francisco Franco tenía a su lado la mano momificada de una monja. La monja —escritora y fundadora de conventos, mística exaltada— había muerto en 1582. Se llamaba Teresa Sánchez de Cepeda y Ahumada; después se bautizó como Teresa de Jesús, y así siguieron llamándola cuando la declararon santa. En estos cuatro siglos su mano incorrupta y adorada soportó variadas peripecias; ninguna tan dura como su requisa por los republicanos durante la Guerra Civil española; ninguna tan celebrada como su recuperación por la “Cruzada Nacional”. Tanto que Franco, su jefe, se la quedó y, muchos años después, le pidió su protección para morirse.…  Seguir leyendo »

Un manifestante se sumó a una protesta masiva, en junio de 2018, que partió de la provincia de Argentina a la Plaza de Mayo en Buenos Aires para rechazar el crédito del Fondo Monetario Internacional. Credit Eitan Abramovich/Agence France-Presse — Getty Images

Me lo decían una y otra vez: este país no tiene salida. Y después venía otro más y me decía que este país no tiene salida. Una frase no es una noticia; una frase tan pronunciada, tan repetida, puede ser más que eso. A muchos, estos días, les pesa la Argentina.

En la Argentina, estos días, muy pocos no parecen preocupados. Hablé con cientos; uno solo fue casi optimista, pero es uno que trabaja de serlo y, además, me lo decía off the record. Los demás hacían pronósticos apocalípticos o cálculos aterrados o resoplaban o miraban al suelo, al cielo, a ningún sitio.…  Seguir leyendo »

El francés Kylian Mbappé, de 19 años, celebra con la Copa del Mundo el 15 de julio de 2018. Credit Matthias Hangst/Getty Images

El mundo dejó de ser mundial. Se acabó el gran paréntesis que nos permitió pensar que las cosas tienen un propósito, que sus resultados se pueden medir, que somos hinchas de nuestros países, que esperar vale la pena, que los esfuerzos encuentran recompensa, que los días rebosan de emociones, que somos los mejores o, incluso, los peores. Es duro volver a la rutina.

Yo me la pasé bien escribiendo esta columna, dentro de ciertos límites. Un día de estos les voy a contar el placer de transformar la culpa en regodeo: ese contento del que hace lo correcto, la patética satisfacción del deber cumplido.…  Seguir leyendo »

Hugo Lloris, el portero y capitán de la escuadra francesa, levanta la Copa del Mundo en Moscú después de la victoria 4 a 2 frente a Croacia en la final de Rusia 2018. Credit Shaun Botterill/Getty Images

Fuimos más de mil millones. Dicen que en ese momento éramos más de mil millones de personas en el mundo mirándolo al unísono: no hay, en la historia de la humanidad, ningún momento registrado en el que más de mil millones de personas hayan hecho lo mismo al mismo tiempo. Hace un rato lo hicimos —y, para perplejidad de la historia futura, lo que hicimos fue mirar ese partido—.

Éramos mil millones y era el minuto 65, la final parecía definida y el nuevo Joven Maravilla hizo su parte. Lucas Hernández —el lateral izquierdo suplente de Francia— subió la pelota gambeteando por su costado desde su área hasta el área croata y, a esa altura, se la pasó al centro a Kylian Mbappé, quien la paró, la midió y la colocó a la derecha del arquero croata.…  Seguir leyendo »

Eden Hazard celebra el gol que anotó frente a Inglaterra y aseguró el tercer puesto de Bélgica en el Mundial. Credit Giuseppe Cacace/Agence France-Presse — Getty Images

Mirar fútbol es sentirse parte. Nada más aburrido que ver un partido y mantenerse neutro. El fútbol también consiste —¿consiste sobre todo?— en identificarse, en querer “que ganen los míos” o, mejor, “que ganemos nosotros”: armar plurales imposibles. Así que cuando uno está lejos de esos equipos en la cancha tiene que armar afinidades, y es un arte.

Es fácil cuando, aunque no juegue tu país, juega uno vecino o querido, uno donde viviste o querrías vivir, uno que te interesa. Pero cuando no hay nada de eso la afinidad es una construcción laboriosa, caprichosa.

¿Cuántos argentinos, por ejemplo, querían hoy que ganase Bélgica sin tener la menor relación con Bélgica, solo porque detestan a Inglaterra?…  Seguir leyendo »

En Barcelona, el 12 de julio de 2018, un hombre pasa frente a un grafiti de Lionel Messi. Credit Pau Barrena/Agence France-Presse — Getty Images

Vivíamos felices: qué fácil era escribir Messi. Alcanzaba con teclear una vez la eme, otra la e, dos seguidas la ese, una la i. Y alcanzaba, en esos días, con que un artículo dijera Messi para que muchos se lanzaran a leerlo. Ahora Messi se ha perdido. Nadie sabe dónde está, qué hace, sobre todo qué hará; no es fácil, cuando uno es una de las personas más miradas del planeta, desaparecer. Messi, en estos días, lo logró, nos dejó huerfanitos.

Ya no lo buscan ni siquiera los medios —los metidos— habituales. Quizá porque no vende o, si acaso, por cierto respeto por su pérdida: días de duelo que nadie perturba porque el duelo es sagrado.…  Seguir leyendo »