Martín Caparrós

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Familiares de las víctimas de la masacre de Trelew, durante el juicio celebrado en enero de 2020.MAXI JONAS

Fue hace 50 años: exactamente 50 años, el 22 de agosto de 1972. Una semana antes, un grupo de más de 100 militantes de diversas izquierdas encarcelados en un penal patagónico, viento y frío, el páramo arenoso al sur del sur, había intentado fugarse. No era un simple escape: el plan incluía la toma de la cárcel y el traslado de los fugitivos en tres camiones hasta un aeropuerto cercano; allí se subirían a un avión que llegaba de Buenos Aires y que otros militantes habrían copado en vuelo. Funcionó a medias: los camiones y las comunicaciones fallaron y, cuando el avión aterrizó en el aeropuerto de Rawson, solo siete fugitivos habían conseguido llegar hasta allí.…  Seguir leyendo »

El señor Bolton es un viejito adorable que cualquiera querría tener como abuelo —yo, ya a esta altura, como primo—, con su bigote blanco desgarbado y su sonrisa bonachona. El señor Bolton, John Bolton, tiene casi 820.000 seguidores en Twitter, 73 años y casi 50 en los poderes de Estados Unidos. El señor Bolton tiene el grado de embajador porque lo fue del presidente Bush II ante la ONU y últimamente fue “consejero de seguridad nacional” del presidente Trump hasta que se pelearon y su jefe lo echó. Por eso, en ese vídeo, el señor Bolton hablaba con un periodista de CNN sobre lo golpista que se puso Trump después de perder las elecciones, y entonces el periodista le dijo que no era necesario ser brillante para organizar un golpe de Estado, un coup d’état, y el señor Bolton casi se ofendió:

—No estoy de acuerdo con eso.…  Seguir leyendo »

Somos así. Nos gusta vernos triunfadores: tenemos esa habilidad extraordinaria para hacer de cualquier retroceso un gran avance. Pero a veces ni eso funciona —y los que están acostumbrados a hacerlo funcionar no se dan cuenta—.

Hace unos días, un artículo aquí retomaba uno de los tópicos más socorridos de estos últimos años de la lengua: el triunfo del castellano en Estados Unidos. Siempre lo digo: si yo fuera un político o funcionario de un país hispano intentaría con denuedo ocultar que ahora en Estados Unidos hay como 60 millones de personas capaces de hablar nuestro idioma. Lo presentan como un triunfo de quién sabe qué, y no hay prueba más bruta del fracaso.…  Seguir leyendo »

La democracia sufre: en todo el mundo la democracia sufre. Cada vez menos ciudadanos participan en sus elecciones; cada vez más ciudadanos declaran que les importan poco. Entonces los demócratas culpan a las ilusiones populistas, las simplificaciones, las razones del corazón y demás trabalenguas. No suelen pensar que, en buena parte del mundo, la democracia es el sistema bajo el cual millones pasan hambre, más millones no viven como deberían, y no tienen por qué responder a un sistema que no responde a sus necesidades. No suelen pensar que hay millones que no sienten que sus gobiernos los representen, porque no los representan.…  Seguir leyendo »

Unos activistas con máscaras del canciller Olaf Scholz y del ministro de Economía, Robert Habeck, protestan contra la importación de gas y petróleo de Rusia, el pasado viernes en Berlín.Fabian Sommer (AP)

Últimamente, el gas se ha vuelto un tema: es un problema. El gas no tiene buena prensa. No suena amable, no suena prestigioso, suena amenazador. Respiramos oxígeno en estado gaseoso, gas de oxígeno: sin ese gas no viviríamos. Pero cuando pensamos en gas pensamos en algo ajeno, peligroso. Y ahora, además, nos complica la vida.

(La palabra gas es un invento. Las palabras, en general, no lo son: se van formando poco a poco, a través de siglos y lenguajes varios, hasta que cristalizan en estas que usamos. Gas, en cambio, no; la inventó hacia 1640 un Jan Baptista Van Helmont, químico, físico, médico, alquimista flamenco, que nació y vivió en Bruselas cuando esos países eran tan bajos que todavía eran españoles.…  Seguir leyendo »

Estos días recordaba —aunque recordar es un verbo muy tramposo— el entusiasmo del mundo en diciembre de 1967, cuando un cirujano sudafricano, Christiaan Barnard, logró el primer trasplante de corazón de un hombre. Gozábamos: los medios de tantos sitios mandaron periodistas, chicos y grandes seguíamos la historia por la televisión, la comentábamos, nos embobábamos, nos regocijábamos. Barnard se hizo famoso y su paciente, Louis Washkansky, también, pese a su nombre. El hombre estaba a punto de llegar a la Luna y parecía que le quedaban pocos límites: ponerle a uno el corazón de otro era un logro asombroso, la demostración de que, gracias al progreso, todo o casi todo era posible.…  Seguir leyendo »

Este domingo millones de chilenos rechazaron en las urnas la ilusión del orden autoritario, la libertad de aplastar a los más débiles. Ojalá hubiera sido una decisión realmente mayoritaria: en esas elecciones dramáticas, tajantes, apenas participó el 55% de las personas habilitadas para votar.

Es la tendencia general en la región: en la primera vuelta de esas mismas elecciones votó el 47% de los habilitados; en las regionales venezolanas de noviembre fue el 42%; en las confusas presidenciales nicaragüenses, el 65%. Se diría que, en general, gane quien gane, últimamente en América Latina la que suele perder las elecciones es la democracia.…  Seguir leyendo »

Acapulco, en el estado mexicano de Guerrero, el 6 de mayo. Credit Francisco Robles/Agence France-Presse — Getty Images

Nunca pensé que escribiría estas palabras, pero aquí van: he aprendido a ser conservador. Todavía no digo que lo sea; digo que, tras huirle como a la peste toda mi vida, ahora entendí cómo podría serlo. Me ataca, lenta, arrolladora, la conciencia de que no vamos a vivir como vivíamos. Llevo días y días extrañando la vida que creo que perdí; días y días pensando en esas cosas que me gustaban de mi vida anterior al virus que seguramente no volverán —los viajes, la felicidad de mezclarse sin pegas con personas en mercados o estadios o manifestaciones, los encuentros y conversaciones impensados, el calor de un abrazo—.…  Seguir leyendo »

Una mujer con mascarilla transita por las calles casi vacías de Nueva York el 22 de abril. Credit Agence France-Presse — Getty Images

Fracasamos. Nos creíamos tan poderosos y un virus nos deshizo. Estamos encerrados, muertos de miedo, vivos de miedo, sin más recursos que dejar de hacer lo que hacemos, de ser lo que somos —y esperar que la desgracia tampoco nos toque—.

Fracasamos, y es una suerte que así sea.

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Acabo de publicar una novela, Sinfín, en que la condición para acceder a la vida después de la muerte es aceptar el aislamiento eterno; la realidad, más modesta, nos pide este aislamiento transitorio como condición para seguir vivos unos años. Y este aislamiento nos convierte a todos en una especie rara, pre-enfermos, casi-enfermos, enfermos-to-be.…  Seguir leyendo »

Una persona camina por una calle solitaria de Moscú. Credit Dimitar Dilkoff/Agence France-Presse — Getty Images

Te dicen que es una guerra y no es una guerra. Una guerra es el resultado de las decisiones del hombre. La epidemia del coronavirus lo es, si acaso, de sus indecisiones. Y no es fácil decidir frente a algo tan extraordinario. Ahora unos pocos políticos gobiernan —deben administrar la crisis como pueden, improvisando, sin manuales ante lo extraordinario—; los demás se dedican a la caza de culpables. Los gobiernos hablan mucho de la crisis global, para exculparse; las oposiciones hablan mucho de la crisis local, para inculparlos.

Pero es cierto que lo que está en crisis es el mundo: nunca hubo una crisis tan general.…  Seguir leyendo »

Postal del coronavirus del 23 de marzo de 2020, en Bangkok, capital de Tailandia. Credit Mladen Antonov/Agence France-Presse — Getty Images

Era cierto: el mundo, al fin y al cabo, es plano. Ahora, tras tanta desmentida, lo sabemos. No tiene volumen, no se puede tocar, está todo en pantallas: televisores, computadoras, telefonitos varios. Nos dicen que es 3D porque solo tiene dos dimensiones. Este mundo plano es un relato permanente, historias que nos cuentan sobre nuestra historia. Ahora somos eso, somos esos.

Encerrados, solo sabemos lo que nos dicen otros. Dependemos de las redes y los medios. Nuestro barrio se ha transformado en un país lejano, que solo conocemos a través de ellos, nuestros corresponsales extranjeros. Es cierto que suele sucedernos pero, en general, mantenemos un pequeño porcentaje de experiencia propia, de mirada de primera mano; con el confinamiento lo perdimos.…  Seguir leyendo »

Transeúntes con mascarillas caminan en Pekín, la capital de China, el 8 de marzo de 2020. Credit Roman Pilipey/EPA vía Shutterstock

Alguna vez recordaremos esos días en que el mundo se dividía en personas con mascarilla y sin mascarilla. Y nos reiremos y alguno dirá bueno, sí, pero no era lo mismo ponérselos para no contagiar que para no contagiarse, dos ideas tan distintas de la vida. Y otro se acordará de la sofisticación que habían alcanzado y las fortunas que hicieron sus fabricantes y la desesperación de los que no los conseguían y el increíble mercado negro de mascarillas y esas cosas. Y sonarán las carcajadas al revivir aquellas paranoias, cuando todo era amenaza y había que cuidarse de los besos, los pomos de las puertas, los apretones de manos, las manijas de los autobuses, las monedas y casi todo lo demás.…  Seguir leyendo »

Un hombre lee un periódico en Bogotá en junio de 2018. Credit Reuters

El chiste es malo, pero debo confesar que lo he repetido un par de veces. Un periodista me pregunta —me lo preguntan a menudo— qué le diría a un joven que quiere ser periodista y yo le contesto que mire la lista: “Que mire la lista de las noticias más leídas de cualquier diario”. Quizá valga la pena hacerlo; hoy, por ejemplo.

Durante toda su historia, el periodismo escrito estuvo libre de la lógica del rating —que roía las entrañas de la tele y la radio—. Un editor o director o jefe de redacción publicaban un diario y el diario se vendía más o menos y ellos suponían: quizás era por esa nota sobre el nuevo de Boca o la investigación de esa mentira del ministro o esa foto en la tapa o la serie sobre actrices rubias o el suplemento de cocina y baño.…  Seguir leyendo »

Shakira y J.Lo durante el espectáculo del Super Bowl de 2020 en Miami, Florida. Credit Rob Carr/Getty Images

Fue, parece, un hito. Los quince minutos más caros del showbusiness estadounidense, el intermedio de una final de semifútbol, quedaron a cargo de cuatro entretenedores que venían del sur hispano. Eran dos mujeres ligerísimas de ropa, un hombre cargadísimo de ropas plateadas y otro de negras. Ellos eran un puertorriqueño y un colombiano, pero las verdaderas protagonistas fueron ellas. Lo sabemos: colombiana Shakira y nuyorican Jennifer Lopez —sin acento—.

Así que explotaron los medios y las redes celebrando la victoria latina: un gran momento del avance de esta cultura en Estados Unidos, repitieron, poco más o menos, todos estos días. Fue una etapa superior de esa celebración que se ha vuelto habitual en los discursos de viceministros de tal, académicos varios y algún presidente: la que festeja que el castellano se haya vuelto la segunda lengua más hablada de Estados Unidos, que ya haya allí unos cincuenta millones de personas que lo usan.…  Seguir leyendo »

Algunos manifestantes hicieron un nudo en una bandera de Venezuela durante una marcha a favor de Juan Guaidó en Caracas el 11 de enero de 2020. Credit Manaure Quintero/Reuters

Era un ministro menor; se metió con Venezuela y se metió en problemas. En estos días, acosado por medios y rivales, el ministro español de Transportes, un señor Ábalos, debió explicar que es cierto que esa noche estuvo en el avión de la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, aparcado en Barajas pero que fue porque quería ver a otro ministro venezolano amigo suyo que venía en ese avión y que no se reunió con la señora Rodríguez sino que, al contrario, le impidió que pisara suelo español —porque ella tiene prohibida la entrada en la Comunidad Europea— y algunos medios le dicen que miente, que sí que se reunió con ella, y algunos partidos piden su renuncia y su presidente, Pedro Sánchez, prefiere no recibir a Juan Guaidó de paso por Madrid, y el expresidente socialista González se lo reprocha y el expresidente socialista Rodríguez se lo encomia y en cambio el alcalde derechista de Madrid le entrega a Guaidó las llaves de la capital y se lo lleva a ver al jefe de Vox, y el sainete ya lleva días y continúa con bríos.…  Seguir leyendo »

Tráfico en Ciudad de México. Credit Adriana Zehbrauskas para The New York Times

Sigo creyéndolo: que una persona deba poner en marcha una tonelada de plásticos y latas para ir a ganarse el pan o a comprar el pan o a buscarse un apaño es uno de los grandes fracasos de nuestra civilización; modo brutal del despilfarro, una torpeza extrema.

Pero también es cierto que es una de esas formas paradójicas en que nuestras sociedades produjeron la necesidad de lo innecesario que parece volverse indispensable: millones de personas que ganan, gastan, sobreviven —y hacen que otros millones ganen, gasten, sobrevivan— porque les pagan por diseñar cada trozo de esas máquinas, fabricarlas, ensamblarlas, venderlas, cuidarlas, repararlas, asegurarlas, controlarlas, aparcarlas, alimentarlas con esos fósiles que yacen bajo tierra y se refinan, transportan, venden, especulan, provocan guerras.…  Seguir leyendo »

2030: La década soñada

Ya llegamos: empieza una década, arden las predicciones. Es uno de esos ejercicios que el periodismo actual aprecia tanto. Para hacerlo, la mejor opción es, por supuesto, basarse en la década que acaba de acabar: la única posibilidad de predecir consiste en postdecir, seguir diciendo, leer lo que pasó y tratar de continuar la historia. Así que así intentaré hacerlo. Todo está en descubrir cuáles de sus movimientos son saltos y sobresaltos parciales, idas y vueltas de las que siempre hay, y cuáles representan esas tendencias de largo plazo que sí nos cambiarán las vidas.

El poder

Es obvio que el gran punto de quiebre de la década que se termina fueron esas horas en que todo estuvo a punto de saltar por los aires.…  Seguir leyendo »

Isco, a la izquierda, y Antoine Griezmann, a la derecha, son observados por fanáticos con banderas de Cataluña en las gradas del Camp Nou, en Barcelona. Credit Sergio Pérez/Reuters

El fútbol reina: es la religión con más creyentes del planeta, más misas, más cepillo, más sumos sacerdotes —más dioses, incluso, y diosecitos—. Y es probable que su secreto principal no sea lo que es sino lo que parece.

Lo brillante del fútbol es que parece un conflicto entre manadas de gente, eso que antes llamábamos tribus y hoy naciones. Se forman hordas, se revolean banderas, se recuerdan agravios, se amenaza pelea y después 22 muchachos se encierran en un césped y, alrededor, más cerca o más lejos, millones gritan y se gritan a partir de lo que hacen esos 22 y, según se da esa danza, se sienten triunfadores o derrotados o empatados incluso, que es una sensación rara.…  Seguir leyendo »

Puede parecer banal y hay quienes tratan de olvidarlo: ahora la Argentina es un país pobre, un país que tiene más del 40 por ciento de su población bajo la línea de pobreza. Dos de cada cinco argentinos son pobres; tres de cada cinco chicos argentinos son pobres; uno de cada diez argentinos pasa hambre. Más allá de dimes y diretes, idas y venidas, tales y cuales, pactos y pactitos, eso es lo que define.

Por esa pobreza Mauricio Macri perdió las elecciones. El día que asumió, hace exactamente cuatro años, prometió “pobreza cero” y pidió que lo juzgaran por cuánto reducía la cantidad de pobres.…  Seguir leyendo »

Una manifestante levanta una pancarta contra la desigualdad frente a La Moneda, el palacio presidencial en Santiago, la capital chilena. Credit Rodrigo Abd/Associated Press

Un fantasma recorre América Latina, y lo guía una palabra. Chile despertó, Bolivia se parte, ardió Ecuador, Colombia se levanta, Argentina votó, Perú se depura, Brasil desespera, México clama, y en todos lados la palabra es la misma: “desigualdad”, como en “efectos de la desigualdad”, “rechazo de la desigualdad”, “la lucha contra la desigualdad”.

La desigualdad es la razón de tantas cosas. La mentamos, la medimos, la deploramos, la comparamos: llevamos décadas jactándonos de que América Latina es la región más desigual del mundo. Y no es que el mundo no compita. Muchas voces alertan de que se está volviendo cada vez más desigual: que los ricos son más y más ricos y los pobres, en comparación, más y más pobres.…  Seguir leyendo »