Mehdi Khalaji

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Iran Won't Give Up on Its Revolution

The announcement last month of a preliminary agreement between the United States and Iran has led some to believe that Tehran will now enter the international system as a responsible actor. But such optimism ignores the fact that Iran’s current government still bears the imprint of a long imperial history and longstanding Persian regional ambitions.

Iran is a revolutionary power with hegemonic aspirations. In other words, it is a country seeking to assert its dominance in the region and it will not play by the rules. Yet, the Obama administration hopes a nuclear agreement will have a “transcendental effect” on Iran and convince it to abandon its imperial aspirations in return for a sense of normalcy.…  Seguir leyendo »

There is a broad consensus among Iran’s elite that a nuclear deal with Washington would serve Iran’s hegemonic objectives. In this view, the real barrier to such a nuclear accord is not the United States but Europe and Israel, supported by the Saudis.

The ongoing nuclear talks are playing very differently in Tehran than did the past few nuclear accords. The 2003 short-lived enrichment freeze, the even shorter-lived 2004 Paris accords to resume that freeze and the abortive 2009 Tehran Research Reactor deal to reduce Iran’s stockpiles of enriched uranium all received much sniping. But now there is more consensus in Iran than at almost any time since the 1979 revolution.…  Seguir leyendo »

El 17 de junio, en su primera conferencia de prensa como Presidente electo del Irán, Hasán Ruhaní, abrió pocas vías nuevas en las relaciones de la República Islámica con Occidente. Sobre la política nuclear, dijo que la “época de la suspensión ha[bía] concluido”: el Irán no aceptará la suspensión del enriquecimiento de uranio en negociaciones futuras, pero procurará mostrar más transparencia sobre sus actividades nucleares para crear confianza internacional. Además, el Irán acogería con beneplácito nuevas negociaciones con los Estados Unidos, si éstos dejaran de intentar inmiscuirse en los asuntos internos del Irán y abandonasen su “actitud intimidatoria”.

Ninguna de esas afirmaciones es nueva.…  Seguir leyendo »

The recent presidential election in Iran proved that the Islamic Republic’s instinct for self-preservation trumps its ideology. Hassan Rouhani, the current representative of Supreme Leader Ayatollah Ali Khamenei in the Supreme National Security Council and former head nuclear negotiator, won the election in the first round, a total surprise for both international observers and domestic critics of the regime. Despite his establishment credentials and his status as a cleric, Rouhani was not regarded as Khamenei’s favorite candidate. Saeed Jalili, the chief nuclear negotiator; Mohammad Bagher Ghalibaf, former chief of the national police and current mayor of Tehran; and Ali Akbar Velayati, former minister of foreign affairs and Khamenei’s advisor on international affairs, were expected to have Khamenei’s support in this election.…  Seguir leyendo »

Esfandiar Rahim Mashai, el sucesor preferido del Presidente del Irán, Mahmoud Ahmadinejad, no va a presentarse a las elecciones del 14 de junio. Tampoco lo hará el ex Presidente Akbar Hashemi Rafsanjani. La descalificación de los dos es un mensaje contundente del Dirigente Supremo, Ayatolá Ali Hoseini Jamenei. Dicho sencillamente, Jamenei no está dispuesto a tolerar disminución alguna de su poder y está decidido a evitar la clase de fricciones que ha caracterizado sus relaciones con presidentes anteriores, en particular Ahmadinejad.

La descalificación de Mashai y Rafsanjani revela una vez más el cisma inherente a la estructura política del Irán por la existencia de un ejecutivo doble: el Dirigente Supremo y el Presidente.…  Seguir leyendo »

As the West ratchets up its economic pressure on Iran to halt its drive to develop nuclear weapons, the Islamic Republic’s rulers are not sitting idly by. Since Iran lacks the soft power and the economic capacity to counter Western pressure, it is likely that its leaders will resort to threats, and even to force, to prevent the West from cracking down further, as the recent attack on the British embassy in Tehran shows.

Iranian authorities claimed that angry “students” spontaneously stormed the embassy. While inside, they seized documents and set others alight, and took six embassy employees hostage. It was only much later that the crowd came under police control and the hostages were set free.…  Seguir leyendo »

Aunque el embajador saudí, Adel Al Jubeir, está vivo y salvo en Washington, el complot para asesinarlo puede haber dado resultado, en caso de que su fin no fuera matar a Al Jubeir, sino desbaratar la política exterior del Presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad.

La historia de la República Islámica está plagada de casos de facciones que explotan la política exterior para lograr poder frente a rivales internos. Es habitual que los grupos que compiten entre sí sacrifiquen los intereses nacionales –como, por ejemplo, la credibilidad internacional– para lograr sus fines.

Durante la guerra irano-iraquí, el asesor de seguridad nacional de Ronald Reagan, Robert McFarlane, hizo una visita clandestina al Irán con la aprobación de las más altas autoridades del país para concertar un trato que habría sido ventajoso para el Irán, pero elementos antiamericanos del Gobierno filtraron la noticia a un periódico árabe, con lo que desbarataron el trato y pusieron al gobierno de Reagan y al del Irán en un gran aprieto.…  Seguir leyendo »

Mahmoud Ahmadinejad ha caído en el error que cometen todos los presidentes de Irán: ha desafiado la autoridad del líder supremo del país, el ayatolá Ali Jamenei. Está condenado al fracaso.

El desafío de Ahmadinejad es una parte predecible de la política iraní que ha llegado a ser conocida como "el síntoma del presidente", que surge de la convicción de un presidente de que, como líder elegido por el pueblo, no debe verse limitado por la supervisión del líder supremo. Sin embargo, la historia de la república islámica está llena de intentos fallidos de sus presidentes por consolidar un centro de poder independiente.…  Seguir leyendo »

El Líder Supremo de Irán, el ayatollah Ali Khamenei, nunca se sintió cómodo con el estatus de la presidencia iraní –ni durante su propio mandato, entre 1981 y 1989, ni durante los mandatos de sus tres sucesores.

La tensión entre el presidente y el Líder Supremo es una parte intrínseca del núcleo de la República Islámica. El Líder Supremo tiene autoridad absoluta y puede vetar las decisiones tomadas por las ramas ejecutiva, legislativa y judicial del gobierno. Al mismo tiempo, el presidente surge de un proceso electoral con una agenda y ambiciones propias. Durante el segundo mandato de un presidente –que Mahmoud Ahmadinejad acaba de comenzar-, las tensiones inevitablemente salen a la luz pública.…  Seguir leyendo »

En la fase posterior a las elecciones presidenciales, la República Islámica de Irán ha mostrado abiertamente su faz no sólo al pueblo iraní, sino también a la comunidad internacional como gobierno totalitario que no rehúye el uso de la violencia contra manifestantes pacíficos ni la aplicación de la férrea censura sobre las fuentes informativas. El ayatolá Ali Jamenei, el líder supremo de Irán, ha temido una revolución de terciopelo, hasta tal punto que la ha provocado él mismo impulsando un golpe contra los veteranos de la república islámica, excluyendo de forma agresiva a los elementos moderados del régimen y apoyando a Mahmud Ahmadineyad, de línea dura, respaldado por el ejército, los Guardianes de la Revolución y las milicias.…  Seguir leyendo »

Large-scale manipulation of Friday's presidential election in Iran was to be expected, but few could have predicted that Iran's supreme leader, Ayatollah Ali Khamenei, had a military coup in mind. By declaring incumbent Mahmoud Ahmadinejad the winner, Khamenei conveyed a clear message to the West: Iran is digging in on its nuclear program, its support to Lebanese Hezbollah and Palestinian Hamas, and its defiant regional policies.

In the streets of Tehran and other major cities, riot police, members of the Islamic Revolutionary Guard Corps and Basij militias are battling reformist demonstrators who are protesting the results. The government has cut Internet connections and cellphone service and jammed foreign satellite TV and radio broadcasts.…  Seguir leyendo »