Miguel Ángel Quintanilla Navarro

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de febrero de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Comienzo con una cita larga que, sin embargo, creo que no lo parecerá al leerla 1:

«Muchas veces no podemos explicarnos, sin dedicarle un poco de tiempo y un poco de atención, cómo un equipo de gobierno que recibe las más duras críticas en campos fundamentales de su actuación, mantiene, sin embargo, esa creencia generalizada de imbatibilidad. ¿Es que no existe una alternativa real a ese gobierno, ni a su forma de gobernar, ni a su líder, ni al partido que lo sustenta?

¿Es que no hay otro conjunto de ideas y de personas que formen un proyecto político capaz de generar una confianza traducible en el suficiente número de apoyos populares?…  Seguir leyendo »

La cometa verde Vox como marianismo

Al hacer una genealogía de lo que habitualmente se denomina marianismo, la acción política distintiva desarrollada por Mariano Rajoy, hay que detenerse en su discurso de Elche de abril de 2008. El PP acababa de perder las elecciones y estaba próximo a celebrar su Congreso de Valencia. La frase capital invitaba a los liberales y a los conservadores del Partido Popular a marcharse a sus propios partidos, y dado que estos partidos no existían, la invitación era a crearlos. Rajoy creía que la derrota obedecía a una falta de centrismo y de moderación, lastrados por personas situadas en posiciones liberales o conservadoras.…  Seguir leyendo »

Sobre el patriotismo, con Andalucía al fondo

Si el patriotismo no se apoya en la verdad se convierte en otra cosa. No hablo de una verdad absoluta, pero sí de una verdad suficiente, accesible. Al menos, de una reflexión constante orientada hacia ella. Si no, el patriotismo puede dejar de ser una virtud destinada a servir a una idea luminosa del país y convertirse en un arrebato pasional inútil, incluso destructivo. Creo que en ese contexto debemos considerar tres cosas.

Primera. Las tensiones territoriales en España no existen porque haya autonomías. Hay autonomías porque había tensiones territoriales que tienen que ver con quienes vivimos en España y con lo que ha pasado aquí desde hace siglos.…  Seguir leyendo »

El Partido Popular y la ilusión

«La ilusión -afirma Julián Marías- radica en su condición futuriza, es decir, el hecho de que, siendo real y por tanto presente, actual, está proyectada hacia el futuro, intrínsecamente referida a él en la forma de la anticipación y la proyección… Si el hombre fuese solamente un ser perceptivo, atenido a realidades presentes, no podría tener más que una vida reactiva, en modo alguno proyectiva, electiva y, en suma, libre… La ilusión significa anticipación. Afecta primariamente a los proyectos y, naturalmente, a sus términos».

La palabra sobre la que ha girado la llegada de Pablo Casado a la Presidencia del Partido Popular ha sido «ilusión».…  Seguir leyendo »

Dónde está el Partido Popular

Salvo error u omisión involuntarios en todo lo que sigue, entre 1996 y 2004 el CIS puso nota a alguno de los ministros de los Gobiernos de Aznar en 473 ocasiones. De todas esas notas, 470 se encuentran por encima de la última nota conocida de Soraya Sáenz de Santamaría (3,34 sobre 10), que es la mejor del último Gobierno del presidente Rajoy. La media de ese Gobierno es de 2,54; la última nota de su presidente, 2,59 (Fraga en enero de 1989, 3,96). Sáenz de Santamaría habría tenido la peor valoración en el último Gobierno de Aznar, cuya media se sitúa por encima de 4; y comparada con el último Gobierno de Zapatero, estaría hacia la mitad baja del grupo, por encima de seis ministros (Miguel Sebastián, Ángeles González-Sinde, Valeriano Gómez, Manuel Chaves, Francisco Caamaño y Leire Pajín), y por debajo de nueve (Rosa Aguilar, José Blanco, Antonio Camacho, Carme Chacón, Ángel Gabilondo, Cristina Garmendia, Ramón Jáuregui, Trinidad Jiménez y Elena Salgado).…  Seguir leyendo »

Aznarismo

Quien afirma la inexistencia del aznarismo como estructura de poder y como relato vigente, no carece de razón: el aznarismo no existe. Salvo como icono fóbico. Y en consecuencia el PP, tampoco. Esto no quiere decir que el PP fuera Aznar. Pero sí quiere decir que contra Aznar no puede haber PP. El partido ha pretendido hacer como que ese hecho carecía por completo de relevancia, que no tendría consecuencias, que su permanente desmarque de aquello que se supone que habría querido Aznar bastaba para encontrar un acomodo confortable y una posición apacible ante la opinión pública. Pero la realidad indica alguna otra cosa.…  Seguir leyendo »

«El éxito de la Constitución de 1978 es no ser la expresión de la hegemonía de una mayoría circunstancialmente dominante». La frase es importante. La pronunció Gabriel Cisneros, ponente constitucional, con motivo del 20º aniversario de la Carta Magna, en diciembre de 1998. Encierra una clave política esencial para España, que, sin embargo, el constitucionalismo activado políticamente a raíz del golpe secesionista en Cataluña no ha situado en el centro de su propuesta electoral.

El secesionismo es anticonstitucional por muchas razones, pero sobre todo porque entiende que una mayoría circunstancialmente dominante puede alterar radicalmente y unilateralmente el marco jurídico dentro del cual esa mayoría se produce: quien gana dicta las reglas de la siguiente partida.…  Seguir leyendo »

La secesión es un acto de poder que quiebra un ordenamiento jurídico e inaugura uno nuevo. No existe un protocolo legal para eso, y por tanto ningún señalamiento de «ilegalidad» produce efecto disuasorio alguno sobre sus promotores. El fuego quema porque es fuego y el secesionismo destruye el ordenamiento jurídico porque es secesionismo. Y no destruye sólo «esta Constitución de 1978», sino la nación. Y por tanto destruye cualquier posibilidad de cualquier Constitución española, actual o futura, porque destruye la soberanía misma, que puede ensancharse (europeísmo) pero no restringirse. Por eso, limitar la respuesta ante la secesión a aquella que está posibilitada por esta expresión concreta de constitucionalismo que es la Constitución de 1978 en su actual versión de 2017, sería no situarse a la altura de la amenaza.…  Seguir leyendo »

Algo falla en el puente de mando europeo cuando el hecho de que el Reino Unido haya decidido dejar la UE se llega a considerar como un acontecimiento afortunado que permitirá dar un nuevo impulso al proyecto común. Ni Rusia, ni Turquía, ni la bomba demográfica norteafricana, ni el derrumbe demográfico europeo, ni el populismo, ni la falta de crecimiento, ni la tentación aislacionista de EEUU, ni eso que Ortega denominó la «sacudida del gran magma islámico» han servido para que la Unión Europea se decida a hacerse cargo de su propio destino en la última década. Pero, al parecer, lo de Londres sí ofrece expectativas inmejorables.…  Seguir leyendo »

En el rumor sobre la posibilidad de abrir un proceso de reforma constitucional se echan de menos algunas cautelas que quizás sería bueno incorporar.

Primera cautela: hablamos de una Constitución europeizada. Esto significa que desde 1986, fecha de la adhesión de España a las Comunidades Europeas, el sistema político español se ha ido transformando profundamente, hasta el punto de que ni el poder ejecutivo, ni el legislativo, ni el judicial hacen ya lo que estaba originariamente previsto. Mediante el artículo 93 de la Constitución y, luego, mediante las leyes orgánicas de autorización de la ratificación de los sucesivos tratados europeos, España ha incorporado un acervo jurídico supraordenado a la propia Constitución.…  Seguir leyendo »

Una vez producida la mayoría absoluta del Partido Popular en el año 2000, el socialismo inició un camino equivocado. Sus 7.900.000 votos frente a los 10.300.000 del PP permitían dos salidas: la primera, permanecer en el centro para competir sin poner en cuestión los fundamentos del sistema; la segunda, renunciar a esa competición centrípeta sobre las políticas y activar un proceso centrífugo sobre la política, movilizando y cortejando a un votante disperso y pasivo que pudiera sentirse atraído por una interpretación crítica de la Transición. Se eligió lo segundo y, al hacerlo, se desencadenó un proceso de rédito inmediato -11.300.000 votos en 2008, frente a los 10.300.000 del PP-, pero de efectos devastadores en el medio plazo para el socialismo y para el sistema.…  Seguir leyendo »

Rectificación para el acuerdo

Las elecciones del 20 de diciembre han producido un cúmulo de fracasos. Han fracasado quienes anticipaban la demolición en las urnas del sistema político de 1978 para alzarlos a ellos como nuevo poder constituyente asambleario. Han fracasado quienes pensaban que, dentro del sistema, podían desplazar sin más a las opciones políticas alrededor de las cuales ha girado la vida pública española de las últimas décadas. Ha fracasado un socialismo que no ha sabido abordar el cambio de fondo que demandaban sus resultados de 2011. Y ha fracasado el Partido Popular, que en apenas una legislatura ha visto cómo se le escapaba el extraordinario poder local, autonómico y nacional que los españoles pusieron en sus manos hace solo cuatro años.…  Seguir leyendo »

Las interpretaciones que se hicieron de las elecciones generales de 2008 por personas e instituciones de las que parece razonable decir que no deseaban la victoria del Partido Popular, indican que el PP sorprendió a la izquierda por su capacidad para avanzar y consolidarse como la opción preferida por los electores del centro. Suceso que llenó de estupor a algunos analistas, que creyeron que no era difícil que el PP ganara las siguientes elecciones -como efectivamente sucedió en 2011- porque no era sencillo que el PSOE reconquistara el voto de centro que había perdido ni lo era que conservara el voto radical que había obtenido en aquella ocasión.…  Seguir leyendo »

Cunde la idea de que quienes no pudieron votar la Constitución no tienen por qué sujetarse a ella. Ese argumento vale, por analogía, para algunas cosas –por ejemplo, para el ingreso de nuevos miembros en la UE– pero no para referirse a una Constitución. Porque Constitución es precisamente aquello que se aprueba con voluntad de que perdure y esté en vigor incluso sobre quienes no la votaron. No se puede decir que un coche es malo porque no flota, y no se puede decir que una Constitución no vale porque no fue votada por todos aquellos sobre los que rige.

Quienes argumentan así contra la Constitución de 1978 lo hacen en realidad contra cualquier Constitución posible, incluida aquella sobre la que sí pudieran votar.…  Seguir leyendo »

Se han propuesto recientemente dos reformas políticas de fondo para España. Una sobre el sistema electoral para hacerlo más proporcional, otra del modelo territorial para hacerlo federal. Ambas son propuestas respetables, pero, a mi juicio, inconvenientes. Lo son porque pretenden cosas que no son deseables y lo son porque en ocasiones se formulan sobre una idea equivocada de lo que implican.

Sobre la reforma electoral, es preciso recordar que en un sistema no sólo representativo sino también democrático liberal como el nuestro siempre hay un momento en que la proporcionalidad sucumbe ante el principio de la mayoría. Todos los votos contrarios a la investidura del presidente del Gobierno o a un proyecto de ley se pierden también, sin que eso permita decir que votar en el Parlamento es una injusticia porque los que pierden se quedan sin su parte de la ley aprobada o con el presidente que no querían.…  Seguir leyendo »

En agosto de 1929, José Ortega y Gasset dedicó dos largos artículos en El Sol al vuelo de las aves anilladas. «Dadas las circunstancias -señaló-, es tal vez lo más oportuno escribir algo sobre el vuelo de las aves anilladas. Desde hace algún tiempo, los periódicos dedican una sección a dar noticias sobre las aves capturadas que volaban con el anillo de la ciencia en la pata de la naturaleza. Hacen muy bien esos periódicos en facilitar de este modo un estudio tan interesante como el del vuelo de los pájaros».

El estudio sobre las aves anilladas lo es en realidad sobre las aves migratorias, cuya marca mediante anilla fijada a la pata, y en algunos casos mediante finos y resistentes hilos o lazos, fue permitiendo conocer sus rutas y costumbres desde los primeros años del siglo XIX.…  Seguir leyendo »

Las cosas que desde hace unos años han comenzado a cambiar entre nosotros no lo han hecho como resultado de un proceso social que nos haya llevado a reconocer insuficiencias y a pretender mejoras. Se ha impuesto una circunstancia financiera que obliga a cambiar según lo que ella demanda, y no está nada claro lo que eso sea. Los cambios no sólo no parecen haber sido queridos por casi nadie, sino que parecen haber sido reprobados por casi todos, incluso por quienes los impulsan. La sociedad no va sino que más bien se la empuja, aunque quien empuje sea la necesidad o, ahora, la responsabilidad.…  Seguir leyendo »

Como cada vez que la sociedad española se ha aproximado al final del terrorismo, van haciéndose notar voces y actitudes que expresan una profunda resistencia a aceptar que estemos realmente ante la posibilidad de la derrota de ETA, que esté al alcance de la mano y que sea de verdad. Voces y actitudes que también se resisten a hablar en serio de perdón, que niegan que esa palabra tenga nada que ver con los acontecimientos que deben acompañar al final de la violencia.

Se trata de voces duras, o de las voces de los duros, si se prefiere; de aquellos que no aceptan que el final del terrorismo siga otra senda que la que ellos mismos pretendan establecer, incluso por encima de la voluntad mayoritaria de la sociedad española.…  Seguir leyendo »

La Transición supo consolidar entre los españoles tres creencias básicas acerca de su país, que pueden expresarse así: España significa todos, significa iguales y significa libres. Todos quiere decir que España es una democracia auténtica, sin tacha; iguales, que nos tomamos en serio la igualdad de oportunidades; y libres, que el nuestro es un gobierno de leyes, que somos ciudadanos de un Estado que protege nuestros derechos mediante la aplicación justa de las normas. Es decir, la creencia de que España significa todos, iguales y libres se condensa en la creencia de que España es un Estado democrático, social y de derecho.…  Seguir leyendo »

Pocas veces ha sido tan llamativo el desorden en nuestro debate sobre el terrorismo como en las últimas semanas, cuando se ha asentado la idea de que lo decisivo para determinar si ETA-Batasuna sigue siendo una banda terrorista es lo que ETA-Batasuna diga al respecto en sus propios estatutos. Algo así como preguntar al delincuente si sigue siendo o no un delincuente, con la advertencia de que si responde que sí seguirá padeciendo la pena a la que fue condenado, pero si responde que no quedará libre. Sólo como terrible efecto de una visión romántica del terrorismo etarra es comprensible que se dé por buena la idea de que quien es capaz de asesinar no será capaz de faltar a la verdad o de jugar con las palabras para crear confusión a aquellos a los que ha venido asesinando.…  Seguir leyendo »