Mikel Arteta

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de abril de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Falacias y excesos del peor feminismo-12

En su nada desdeñable cruzada a favor de la natalidad, a pesar de los tintes casposos que seguro acabarán cubriéndola, VOX podría plantearse homenajear a las menos de 100 brujas asesinadas en España entre 1300 y 1800. Ellas sí debían ser fértiles atendiendo a buena parte de ese feminismo que, desde la trinchera guerraculturalista opuesta, declara componerse de las “nietas de la brujas que nunca pudisteis matar”, parafraseando así otro conocido estribillo de La Polla Records que Podemos, ese dialéctico amante/odiador de lo fálico, convirtió en eslogan: “somos los nietos de los obreros que nunca pudisteis matar; somos los nietos de los que perdieron la guerra civil”.…  Seguir leyendo »

Sucedió con el principio de las nacionalidades, alegremente declarado por el Presidente Wilson (con mejor voluntad que nuestros buenistas de turno; y con mayor piromanía), que los imperios se fragmentaron, que los expoliados se descolonizaron y que los países flamantemente independientes… ¡comenzaron a violar los derechos de sus propias minorías invocando el mismo principio que las había liberado! Tenían que construir nación en territorios desvertebrados. Lo cual no es excusa si tenemos en cuenta que la mayoría de las veces fueron mucho más crueles con sus minorías internas de lo que jamás fueron los imperios con ellos.

Es una tónica: grandes teóricos nacionalistas, como el filósofo canadiense Will Kymlicka, han escrito, sin vergüenza, que no debía exigirse a las “minorías nacionales” con autogobierno (o sea, a los entes federados que albergan alguna minoría lingüística, para precisar los términos) el mismo nivel de pluralismo que se exige al Estado democrático.…  Seguir leyendo »

A mediados del siglo XVII, decía Hobbes que “antes de que los nombres de lo justo o injusto puedan aceptarse, deberá haber algún poder coercitivo que obligue igualitariamente a los hombres al cumplimiento de sus pactos, por el terror a algún castigo mayor que el beneficio que esperan de la ruptura de su pacto (…), y no existe tal poder antes de que se erija una República”. O sea, un Estado soberano.

Ciertamente, serán muchas las veces que nos parezca injusta alguna ley vigente, pero su mera vigencia nos dice qué (no) hacer para evitar ser “castigados”. No obstante, como advirtió Kant un siglo después contra esta roma legalidad, la razón dicta que “las acciones referentes al derecho de otros hombres son injustas si su máxima no admite publicidad”.…  Seguir leyendo »

El artículo 155 abortó la rebelión en Cataluña. Afortunadamente, el Derecho se impuso sin los desórdenes públicos vaticinados pese a que tras el 1 de octubre muy pocos conservaban el optimismo. Por alguna razón, no tranquilizaba rememorar la ilegalización de Batasuna: el Estado de derecho triunfó entonces frente a quienes pagaban con dinero público las balas que acababan en las nucas de nuestros conciudadanos; no hubo disturbios y, al ahogarlos financieramente, comenzó su final. Pero Cataluña no es el País Vasco.

Precisamente por no haber requerido violencia (hasta hace poco), la arbitrariedad nacionalista contra el Estado de derecho levantó menos ampollas, concitó grandes apoyos y resultó más eficaz.…  Seguir leyendo »

Muchos hablan de la “mayoría silenciosa” en Cataluña, pero pocos de cómo la silenciaron: básicamente, los nacionalistas activaron el miedo a discrepar. Según el GESOP, mientras el 91,7% de los votantes de la CUP habla sin tapujos sobre el procés, más de la mitad no nacionalista prefiere callar.

Su silencio, hoy temeroso, estuvo ligado a la vergüenza que todos sentimos ante la desaprobación general: ocurre que la mayoría no crea una cosa, pero que cada uno crea que los demás sí la creen. Un ejemplo: en Cataluña todos creen que la mayoría está por la inmersión lingüística, aunque las encuestas (instituto Gad3, 09-2015) lo niegan: si les damos a escoger privadamente entre inmersión, bilingüismo o trilingüismo, solo un 14,4% elige inmersión.…  Seguir leyendo »

Creen los carinistas que cualquier tiempo pasado fue mejor. Carina se lo robó a Manrique y éste a saber a quién. Paradojas de la vida mortal, esta es una idea que, de tan intemporal, no puede ser cierta. La explicación es sencilla: nos cuentan los neurólogos que, de entre nuestros recuerdos, tendemos a filtrar las experiencias negativas.

Pero lo dicho no quita para que, según muchos, estemos tocando fondo: ¡la Policía intentando detener a Joaquín Reyes disfrazo de Puigdemont! Este es un ejemplo con el que hoy algunos pretenden mezclar lo ridículo con la sombra amenazante del franquismo revivido para así obtener el precipitado deseado: una España peor que esperpéntica, goyesca.…  Seguir leyendo »

“En los casos en los que la minoría nacional es intolerante, la mayoría será incapaz de impedir la violación de los derechos individuales dentro de la comunidad minoritaria. Los liberales en el grupo mayoritario deben aprender a vivir con esto, de la misma forma que deben convivir con las leyes no liberales de otros países.” Estas son palabras de Kymlicka, supuesto –disculpen el oxímoron- “nacionalista liberal”, que ilustran nítidamente el atropello que van a cometer contra sus conciudadanos quienes pretenden “acomodar” a Cataluña en España.

La influencia de este nacionalista quebequés en la teoría política es notable, por más que a todas luces su propuesta sea una barbaridad.…  Seguir leyendo »

En su famoso libro de 1996, Política moral. Cómo piensan progresistas y conservadores, George Lakoff se empeña en demostrarnos que la pugna política en la arena estadounidense es deudora de dos marcos cognitivos bien determinados. Dichos marcos estructurarían dos grandes modelos morales (susceptibles de cuantiosas variaciones), que arraigan en el ciudadano irreflexivamente, haciéndolo deudor de un paisaje moral dibujado por metáforas a través de las que aprende a pensar. Bueno, ciñéndonos a la argumentación, más bien se diría que convierten al ciudadano en prisionero del paisaje moral dibujado por urdidores de metáforas que se encargan de pensar por él.

Nuestro pensamiento metafórico condiciona así, casi determina, nuestra concepción del mundo, nuestra interpretación de los objetos o hechos evaluados.…  Seguir leyendo »

Con permiso del Real Madrid, y ya que no todo lo pueden las metáforas, hoy hay dos grandes noticias, vinculadas.

La primera es la filtración de la llamada “ley de transitoriedad” (léase, golpe de Estado)  preparada por la Generalitat para, tras la Declaración Unilateral de Independencia, regular la forma de Estado de una Cataluña independiente, su nacionalidad, lengua y la organización de sus instituciones. Según me chivan, semejante noticia no es trending topic. Y, claro, así nos luce el pelo algo menos que las mechas de CR7.

Que el documento plasma un golpe de Estado es obvio en forma y fondo: “mientras no sea aprobada la Constitución del Estado catalán, la presente ley es la norma suprema del ordenamiento jurídico catalán”.…  Seguir leyendo »

Dice la prensa que quien ayer acabó con la vida de tres personas “nació en Londres”.  Con unas pocas reservas –las que brotan de mi ignorancia acerca del criterio de naturalización británico-, cabe, pues, suponer que el asesino era británico. Más corto quedaría. Por aquello de la economía. También detinta. Pero, puestos a crear sintagmas donde la redundancia no debiera imponerse a costa del ridículo, también podría decirse que fue “un ciudadano británico”. No obstante, tal expresión, ufana sin duda de codearse con aquella de “Estado español” (tan apreciada por nuestros nacionalistas, capaces de distinguir analíticamente entre “Estado”, “País”, “Nación”, “nación”, “nacionalidad”, “región” y cualquier cosa que tenga voluntad de ser, estar, parecer o semejar), tampoco les valía.…  Seguir leyendo »

Algo huele a podrido en España. Tres proyectos rupturistas: el separatismo vasco, el soberanismo catalán y el desbordamiento podemita.

“Seguramente, en algún periódico de la antigua Yugoslavia, en 1987, alguien pudo escribir a propósito de cierto acontecimiento político: ‘ven, si no pasa nada’. Seguramente, en Berlín, el 31 de enero de 1933, al día siguiente de la llegada de Hitler al poder, muchas personas, incluso muchos judíos, dijeron algo parecido. Estos días, después del triunfo de Trump, hemos podido escuchar palabras parecidas, palabras tranquilizadoras. También aquí, hace unos años, cuando el secesionismo comenzó a adquirir poder, en los días del ‘nuevo Estatut’ y el tripartito, se arrojó el mantra, contra los que advertían de lo que podía llegar a suceder: ‘ven, hemos hecho esto y no se ha roto España’.…  Seguir leyendo »

Sobre un arraigado marco mental que en España confunde progresismo con la defensa de la diversidad por la diversidad (como si Hitler fuera algo mejor sólo por ser diferente de Gandhi), tanto las instituciones nacionales como las autonómicas han dejado que los distintos nacionalismos periféricos, allí donde existen, coopten la administración periférica (local y autonómica) y acaben imponiendo una realidad pública (la que vemos reflejada día a día cuando miramos un cartel o un panfleto informativo, cuando inquirimos a un funcionario, cuando vemos la televisión autonómica o cuando tratamos de acceder a algún puesto laboral ofertado por la administración) monocolor por monolingüe.…  Seguir leyendo »

De un tiempo a esta parte se hace raro levantar una piedra sin que aparezca detrás alguien alabando las bondades de la deliberación. Pero quienes no dejan de glosar sus virtudes sobreestiman en realidad la eficacia del intercambio argumental. Lo cierto es que adolecemos de múltiples sesgos cognitivos (pensemos, por ejemplo, en las preferencias adaptativas: del mismo modo que la zorra que no alcanza las uvas se consuela mintiéndose, diciéndose que están verdes, si las mujeres indias no se quejan es porque ni siquiera advierten su desgracia, ignorantes del posible remedio). Además, resulta materialmente inaccesible toda la información relevante para evaluar cada decisión; y tampoco nos es físicamente posible congregar al conjunto de afectados por cada tema, para que confronten experiencias y opiniones.…  Seguir leyendo »

“Lo mejor es enemigo de lo bueno”, dicen. Y se quedan tan anchos. Últimamente me he sorprendido dándole vueltas al aforismo dichoso. Supongo que se refieren a la ética de la responsabilidad, de la que nos hablara Weber. O sea: mejor huir de las exigencias de máximos, ésas que buscan hacer justicia aunque en nuestro empeño por cristalizarlas acabemos destruyendo el mundo, y conformarse con pequeños apaños, humildes metas, para ir tirando hacia algo mejor. Sin prisa pero sin pausa.

El problema, básicamente, es que esto es mentira. No hace falta haber leído  (bien….) a Weber para saberlo. “Lo mejor” o “lo peor” son indicadores necesarios para dibujar el marco conceptual dentro del cual libramos nuestras guerras.…  Seguir leyendo »

Una comunidad política que se “auto-comprende” democráticamente

Quizás el sonsonete de que España necesita ofrecer un proyecto ‘atractivo’ contenga más verdad de lo que algunos solemos admitir. Al fin y al cabo, no hay política democrática donde no se ha legitimado el poder. Y algo tiene que ver esa legitimación con la identidad política, aunque, en su esencia, la lógica identitaria y la democrática sean opuestas: particularista, una; universalista, la otra. Ante este dilema, algunos, incómodos al cantar loas a la nación (como hacen sin rubor los nacionalistas periféricos), nos prestaremos a desempolvar como respuesta el ‘patriotismo constitucional’. Pero primero habrá que deshacer la confusión que emborrona el concepto; y más cuando se pretende aplicar en España.…  Seguir leyendo »

Se podía esperar. Muchas nuevas candidaturas que han concurrido a comicios en nuestro país optaron por incluir en su denominación la fórmula “en común”, adherida al nombre de ciudad o comunidad correspondiente. Así, tuvimos Barcelona en comú, Cádiz en común o Bilbao en común. Hubo más acuñaciones y ninguna dejó de incluir en su lema el topónimo adecuado. Tal regla conoció una conspicua excepción. Cuando hubo que plantear una plataforma de ámbito estatal nunca estuvo en la mente de sus promotores denominarla España en común (la fórmula acabó siendo Unidad Popular en Común). Ciertamente, nada sorprendente. El nombre de España es impronunciable para un sector de la izquierda, que prefiere expresiones como “Estado español” o “este país”.…  Seguir leyendo »

Dejó escrito Kant que nuestras disposiciones humanas sólo deben desarrollarse por completo en la especie, y no en el individuo. En otras palabras, la cultura (la experiencia atesorada por nuestros antepasados, sus reflexiones y descubrimientos) es la locomotora del proceso de civilización de la humanidad. No se avanzaría nada si cada generación tuviera que generar de cero los conocimientos que hacen posible cada porción de nuestra vida tal y como la concebimos: desde el fuego a la central nuclear, pasando por la electricidad.

Sorprende por eso lo rápido que, para los asuntos más relevantes, enterramos nuestros conocimientos. Me explico: si bien es cierto que conviene investigarlas y que facilitan nuestra vida, las leyes científicas, por definición, seguirán estando ahí las descubramos o no; ¿pero qué ocurre cuando se desconoce u olvida alguna ley social o determinado conocimiento teorético?…  Seguir leyendo »

Formuladas ya las preguntas del referendum catalán, repasemos algunos argumentos para deslegitimar una consulta que pone en jaque a España como Nación política; un hecho este último que refiere a la comunidad solidaria que nos vincula jurídica y políticamente.

1. Sobra reincidir en la manipulación identitaria del nacionalismo: a golpe de simposios, subvenciones, regulaciones e inmersiones, han levantado un sentimiento nacional, una nación étnica. Porque étnica es una nación histórica (o sea, que vive más en el pasado -o del futuro- que en su agónico presente) creada sobre algo tan gaseoso como el sentimiento; éste, al servicio de la demagogia, siempre es excluyente, pues siempre tomará a la parte por el todo.…  Seguir leyendo »

Porque España no es una nación étnica, el nacionalismo cree tener la puerta abierta para fundar su propia nación política. Análogamente oímos que, como no hay “pueblo” europeo, mejor sería no ahondar en el proyecto de Unión. Ciertamente, un Estado sin lengua y cultura comunes tendrá más difícil autogobernarse; pero idealizar estas hasta el paroxismo nunca fue buena idea. Ponderar justamente ambas carencias exige algunas aclaraciones.

Al usar torticeramente la imagen cosmopolita de círculos concéntricos, el nacionalismo restringirá la solidaridad a los suyos: tras familia, amigos y conocidos, al corazón solo le queHay que dar más peso al Parlamento y tener partidos supranacionales dará sitio para la “gran familia” de los connacionales, de aquellos que compartiendo una misma lengua conformarían juntos una particular visión del mundo.…  Seguir leyendo »

Las fronteras cierran arbitrariamente el alcance del demos, del sujeto soberano. La “soberanía nacional” es el poder indisoluble que, arrebatado al absolutismo, pertenece ya siempre a ese cuerpo ciudadano que va a autogobernarse. Y el buen ciudadano será quien asuma su inderogable responsabilidad como miembro.

Ciertamente, para que la arbitrariedad del cierre no afectase al autogobierno, el siglo XIX promovió la nacionalización estatal. Pero fue el proceso de desnacionalización, con el que acogimos democráticamente la diferencia, lo que abonó el campo para el desafío actual de nacionalismos periféricos: “la vieja frontera es arbitraria —dicen— porque nosotros, por compartir el rasgo distintivo X, somos una auténtica comunidad política”.…  Seguir leyendo »