Monica de Bolle

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A visitor took pictures of an electronic board at the São Paulo Stock Exchange in São Paulo, Brazil, on Wednesday.CreditCreditNelson Almeida/Agence France-Presse — Getty Images

Driven by anger, resentment and a desire to obliterate the establishment, Brazilians chose on Sunday two presidential candidates at the extreme ends of the ideological spectrum. Jair Bolsonaro, a hard-right firebrand who has spoken fondly of the country’s bygone military dictatorship, and the left-wing Fernando Haddad, from the corruption-mired Brazil’s Worker’s Party, will now face off in a second round of voting on Oct. 28.

The next president will confront daunting challenges. Chief among them is a limp economy that could spiral into a major fiscal crisis.

The economy has not fully recovered from the recession of 2015-16, the worst ever to hit the country.…  Seguir leyendo »

Jair Bolsonaro, candidato de extrema derecha para las elecciones presidenciales de Brasil, en Río de Janeiro antes de votar en la primera vuelta, el 7 de octubre de 2018. Credit Mauro Pimentel/Agence France-Presse — Getty Images

Los electores brasileños, motivados en buena medida por el enojo, el resentimiento y la idea de acabar con la clase política dominante, eligieron el domingo a dos candidatos presidenciales en los polos opuestos del espectro ideológico. Jair Bolsonaro, un agitador de extrema derecha y militar retirado partidario de la dictadura de Brasil, y el candidato de izquierda Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT), el movimiento que está enredado en escándalos de corrupción, se medirán en una segunda vuelta electoral el próximo 28 de octubre.

El ganador enfrentará retos abrumadores desde el primer día. El principal de los desafíos será liderar a un país con una economía débil.…  Seguir leyendo »

La economía brasileña se encuentra en terapia intensiva. La crisis política que amenaza al país — la Presidenta Dilma Rousseff enfrenta un proceso de destitución por supuestas maniobras contables irregulares para disimular el déficit fiscal – plantea serias preguntas acerca de quién se hará cargo del administrar el tratamiento necesario.

La situación es ciertamente grave. La producción se está contrayendo, la recaudación fiscal flaquea, y el déficit presupuestario supera el 9% del PBI. La inflación ha superado los dos dígitos, obligando al banco central a elevar las tasas de interés — una política insostenible dada la cada vez más profunda recesión y el creciente costo de solventar los intereses de una deuda pública que crece exponencialmente.…  Seguir leyendo »