Naomi Klein

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de diciembre de 2008. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

‘The one that preoccupies me most is that core question of whose security is ultimately valued in our lopsided world.’ Illustration: Andrzej Krauze

Whose security gets protected by any means necessary? Whose security is casually sacrificed, despite the means to do so much better? Those are the questions at the heart of the climate crisis, and the answers are the reason climate summits so often end in acrimony and tears.

The French government’s decision to ban protests, marches and other “outdoor activities” during the Paris climate summit is disturbing on many levels. The one that preoccupies me most has to do with the way it reflects the fundamental inequity of the climate crisis itself – and that core question of whose security is ultimately valued in our lopsided world.…  Seguir leyendo »

For almost 20 years, I’ve been spending time on a craggy stretch of British Columbia’s shoreline called the Sunshine Coast. This summer, I had an experience that reminded me why I love this place, and why I chose to have a child in this sparsely populated part of the world.

It was 5 a.m. and my husband and I were up with our 3-week-old son. Looking out at the ocean, we spotted two towering, black dorsal fins: orcas, or killer whales. Then two more. We had never seen an orca on the coast, and never heard of their coming so close to shore.…  Seguir leyendo »

Durante la cumbre del G-20 de los días 26 al 29 de junio pasado, mi ciudad parecía una escena del crimen. Los delincuentes desaparecían en la noche huyendo del lugar. No estoy hablando de los chicos vestidos de negro que rompían ventanas o incendiaban coches de policía. Estoy hablando de los jefes de Estado que desgarraban las redes de la protección social y quemaban buenos puestos de trabajo en medio de una recesión. Frente a los efectos de una crisis creada por la capa de los más ricos y privilegiados del mundo, decidieron endosar la factura a la gente más vulnerable y pobre en sus propios países.…  Seguir leyendo »

Si hemos de creer a los ministros de Finanzas del G-7, Haití se halla en camino de conseguir algo que ha merecido durante muchísimo tiempo: una plena condonación de su deuda externa.

En Puerto Príncipe, el economista haitiano Camille Chalmers ha observado la evolución de los acontecimientos con prudente entusiasmo. La cancelación de la deuda constituye un buen comienzo, como ha declarado a la cadena de televisión Al Yazira en inglés, pero «es hora de ir mucho más lejos. Hemos de hablar de indemnizaciones y de actos de restitución en relación con las desastrosas consecuencias de la deuda».

En esta historia, la propia idea de que Haití es un país deudor debe ser desechada.…  Seguir leyendo »

On the ninth day of the Copenhagen climate summit, Africa was sacrificed. The position of the G77 negotiating bloc, including African states, had been clear: a 2C increase in average global temperatures translates into a 3–3.5C increase in Africa. That means, according to the Pan African Climate Justice Alliance, «an additional 55 million people could be at risk from hunger», and «water stress could affect between 350 and 600 million more people».

Archbishop Desmond Tutu puts it like this: «We are facing impending disaster on a monstrous scale … A global goal of about 2C is to condemn Africa to incineration and no modern development.»

And yet that is precisely what Ethiopia’s prime minister, Meles Zenawi, proposed to do when he stopped off in Paris on his way to Copenhagen: standing with President Nicolas Sarkozy, and claiming to speak on behalf of all of Africa (he is the head of the African climate-negotiating group), he unveiled a plan that includes the dreaded 2C increase and offers developing countries just $10bn a year to help pay for everything climate related, from sea walls to malaria treatment to fighting deforestation.…  Seguir leyendo »

El otro día recibí un ejemplar del avance del libro The battle of the story of the battle of Seattle (la batalla de la historia de la batalla de Seattle), de David Solnit y Rebecca Solnit.

Su publicación coincidirá con el décimo aniversario de la histórica coalición de activistas que hizo fracasar la ronda de la cumbre de la Organización Mundial del Comercio en Seattle, chispa que inflamó un movimiento global antimultinacionales.

El libro es un relato fascinante de lo que sucedió realmente en Seattle, pero cuando hablé con David Solnit, el gurú de la acción directa que ayudó entonces a idear el cerco, le noté menos interesado en rememorar los acontecimientos de 1999 que en referirse a la próxima cumbre de las Naciones Unidas sobre el cambio climático en Copenhague (7-18 de diciembre) ya las iniciativas a favor de la «justicia en el ámbito del clima» que ha contribuido a organizar en todo Estados Unidos.…  Seguir leyendo »

Entre el cúmulo de explicaciones de la concesión del premio Nobel de la Paz a Barack Obama, la que sonó más verdadera salió de la boca del presidente francés, Nicolas Sarkozy: «Sella el regreso de Estados Unidos al corazón de todos los pueblos del mundo».

En otras palabras, fue la manera de decir Europa a Estados Unidos: «Te queremos de nuevo», algo parecido a ese singular ritual de «renovación de votos» que celebran las parejas tras atravesar una mala racha. Ahora que Europa y Estados Unidos han vuelto a unirse de modo oficial, tal vez valga la pena preguntar: «¿Se trata de algo positivo?».…  Seguir leyendo »

En el año 2004 realizamos un documental titulado La toma (página web: thetake. org) sobre el movimiento argentino de empresas dirigidas por los trabajadores. Después del dramático hundimiento económico del país en el 2001, miles de trabajadores irrumpieron en sus fábricas cerradas y reanudaron la producción, creando cooperativas laborales.

Abandonados por patronos y políticos, los trabajadores recuperaron sus salarios e indemnizaciones impagadas sin dejar de reivindicar sus puestos de trabajo en el proceso en cuestión.

Cuando fuimos de gira por Europa y Estados Unidos para presentar la película, cada sesión de preguntas y respuestas terminaba con la pregunta: «Todo eso está muy bien en Argentina, pero ¿podría llegar a suceder aquí?».…  Seguir leyendo »

No todo funciona a las mil maravillas en el país de la obamamanía, y lo cierto es que no se discierne con claridad lo que explica este cambio de talante. Tal vez obedezca al rancio olor que despide la última operación de rescate financiero a cargo del Tesoro estadounidense. O a las noticias en el sentido de que el principal asesor económico del presidente, Larry Summers, ganó millones de bancos y fondos especulativos de alto riesgo de Wall Street cuya regulación más estricta obstaculiza ahora. O acaso todo el tema ya empezó antes, con el silencio de Obama durante el ataque de Israel contra Gaza.…  Seguir leyendo »

Watching the crowds in Iceland banging pots and pans until their government fell reminded me of a chant popular in anti-capitalist circles in 2002: «You are Enron. We are Argentina.»

Its message was simple enough. You – politicians and CEOs huddled at some trade summit – are like the reckless scamming execs at Enron (of course, we didn’t know the half of it). We – the rabble outside – are like the people of Argentina, who, in the midst of an economic crisis eerily similar to our own, took to the street banging pots and pans. They shouted, «¡Que se vayan todos!» («All of them must go!») – and forced out a procession of four presidents in less than three weeks.…  Seguir leyendo »

It’s time. Long past time. The best strategy to end the increasingly bloody occupation is for Israel to become the target of the kind of global movement that put an end to apartheid in South Africa. In July 2005 a huge coalition of Palestinian groups laid out plans to do just that. They called on «people of conscience all over the world to impose broad boycotts and implement divestment initiatives against Israel similar to those applied to South Africa in the apartheid era». The campaign Boycott, Divestment and Sanctions was born.

Every day that Israel pounds Gaza brings more converts to the BDS cause – even among Israeli Jews.…  Seguir leyendo »