Norberto Fuentes

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El próximo cambio de consideración, o por lo menos bastante serio, de la política cubana, debe ocurrir en Miami y no en La Habana, y será dentro de muy pocos días, si un candidato republicano al Congreso es derrotado. Pero si el voto tradicional cubano logra imponerse otra vez y el aspirante republicano por el Distrito 25 de la Florida, David Rivera, se hace con el escaño, entonces la conducta política de Cuba seguirá el mismo curso de los últimos cincuenta años. Y los viejitos que mandan en la isla respirarán tranquilos —¡otra vez!—. La verdad actual, sin embargo, es que hay inquietud en el Puesto de Mando fidelista.…  Seguir leyendo »

Si cualquiera de las acusaciones que La Habana enarbola actualmente contra Max Marambio -que van desde corrupto hasta traidor- prevalece sobre su única defensa -que Fidel es su segundo padre-, podemos considerar como liquidada la carrera del chileno, El Guatón, como se le conoce en la izquierda iberoamericana. Tiene una suerte, sin embargo, y es su ciudadanía chilena y que él físicamente está en Santiago de Chile, a salvo por lo pronto de la Seguridad del Estado. Cuba, por su parte, le ha enviado señales tan conciliatorias como peligrosas. Que vaya a La Habana para aclarar las cosas. Pero no traga, y parece anclado en Santiago.…  Seguir leyendo »

Es uno de los momentos más difíciles del reinado. Por lo menos a Fidel no le va a ser fácil sostenerlo en la forma que lo hemos conocido hasta el presente, sobre todo si se empeña en repetir las viejas y gastadas maniobras. Ni siquiera él escapa al viejo axioma de Stalin de que las clases destinadas a desaparecer del escenario de la historia, son las últimas en reconocerlo. Llega viejo y viciado a un mundo nuevo. Por paradójico que resulte, Obama es el nuevo Fidel, pero tan competente para el Tercer Mundo como para el Primero y el Segundo. Basta un paso en falso de Fidel, y todo se va al diablo.…  Seguir leyendo »

A mediados de los 70, la posesión en Cuba de un coche soviético con matrícula estatal -la severa impronta ESTATAL sobre los números de la inscripción-, era una verdadera rareza. Si además eras un muchachón de 18 años y estudiabas en un preuniversitario, y te permitías que el Moskovich, de un rutilante color rojo, estuviera parqueado afuera del centro de estudios, en una calle cada vez más desolada de otros coches, se te podía considerar un caso único. Desde luego que no era un Ford Mustang ni un Lamborghini pero facilitaban de inmediato identificar el poder. Era el caso de Bruno Rodríguez Padilla, que ayer, en La Habana, acaba de ser nombrado ministro de Relaciones Exteriores.…  Seguir leyendo »

Era uno de los casos que Fidel reservaba para su atención directa. Una laxitud en las normas de conducta, una permisibilidad de la que no disponían los más encumbrados dirigentes y una actualización diaria de la información sobre cada uno de sus pasos. El despliegue de la escolta y los portazos de los coches al parquear sólo disponible en Cuba para el mismo Fidel, o Raúl si acaso, resultaba inédito. Los que tuvieron acceso al personaje, recordarán que llegaba segundo a sus citas y que se presentaba en la sala de su casa, desde una rampa exterior conectada al parqueo, empuñando una metralleta checa T-25 de culatín plegable.…  Seguir leyendo »

El primer efecto de la noticia es que va a amortiguar la de su muerte. Ya no va a ser lo mismo nunca, en ningún sentido. Otro gobierno en otras circunstancias estará actuando en el país cuando finalmente -cualquiera que sea la fecha en que esto ocurra-, se informe del fallecimiento de Fidel Castro. Ahora consideremos los hechos inmediatos. El primero es que, una vez más, enfermo, muy gravemente enfermo, sin su viejo uniforme de combate, despojado de sus vistosas charreteras de Comandante en Jefe, y lastimosamente ataviado con un mono deportivo que no pega en su situación de salud, él está aún en plena capacidad de sorprendernos.…  Seguir leyendo »