Norma Morandini

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La ciudad de Dresde, en Alemania, tras los bombardeos de los aliados en 1945. Hulton-Deutsch Collection/Corbis Getty Images

Si efectivamente el espacio público, donde vivimos con los otros, es el lugar en el que mostramos lo mejor y lo peor que los seres humanos somos capaces de hacer, deben existir pocos sitios en la tierra como la ciudad de Dresde en Alemania donde se escenifica la crueldad de la guerra, la resiliencia de la reconstrucción, la esquiva reconciliación y la obstinada búsqueda de la metamorfosis del odio y la venganza por una convivencia pacífica. Siete décadas y media sintetizadas en este último 13 de febrero, una fecha mítica de significados encontrados sobre lo que sucedió aquel día de 1945 cuando, a tan solo un mes de la liberación de Auschwitz, el infierno desplomó como fuego sobre desprevenidos y orgullosos habitantes que confiaban que la sensatez iba a proteger los tesoros artísticos de esa Florencia alemana a la que le había cantado el filósofo Johann Gottfried en 1803.…  Seguir leyendo »

¿Qué somos las mujeres en la política: un remedo, la sombra del poder masculino o Sherezades que con la palabra que se nos negaba arrullamos a los hombres en el espacio público? Es lo que me pregunto desde que acepté integrar la tercera parte de la representación parlamentaria de mi país, favorecida por la obligación de incluir una mujer cada dos candidatos hombres. La llamada ley de cupo que critiqué como periodista por la arraigada costumbre de incluir en las listas electorales a las esposas, las hijas, las amantes. Como sucede con las arrogancias, terminé burlada. Sin ese impulso democratizador, la incorporación de las mujeres a la vida pública habría tomado más tiempo.…  Seguir leyendo »

Me formé en la ideologizada Universidad de los años setenta en la Córdoba de Argentina. No nos preparaban para ser periodistas, sino para la revolución socialista. En Buenos Aires, al llegar a las Redacciones me aconsejaron que ocultara mi formación universitaria. Una desconfianza que sobrevive atenuada entre los académicos y los periodistas de mi país. Sin embargo, ni en la Universidad ni en las Redacciones aprendí el rol que juega la prensa en el sistema de la palabra, la democracia. Eso lo aprendí después, en el exilio, en España, donde viví el privilegio de ejercer el periodismo en libertad. Algo que repito en mi país todo el tiempo en honor a la democratización española de la que mucho aprendí, y de otro rasgo menos destacado que vale ponderar en estos tiempos de desconfianza con el extranjero: nunca, en más de 20 años, ningún español se sorprendió de que siendo argentina fuera la corresponsal sudamericana de Cambio 16 y Diario 16.…  Seguir leyendo »