Nuria Labari

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de Julio de 2008. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Alrededor, todo lo que podía romperse se ha roto. Y todos los que podían romperse se han roto. Incluidas también las vidas de muchos por quienes la covid ha pasado de largo. Porque hay vida más allá del virus. Y donde hay vida, hay pena. Nos dicen que todo se arreglará con la vacuna y no es verdad. Que si los números son mejores la vida será cada vez mejor, pero no es cierto. Empezamos con la consigna de que una pandemia es una guerra y hemos acabado convencidos de que no tenemos derecho al consuelo hasta que el enemigo haya sido derrotado.…  Seguir leyendo »

La economía crea tanta incertidumbre como la enfermedad. A lo mejor por eso nos han dado tantas veces a elegir entre morir de enfermedad o de hambre desde que empezó esta crisis. Ya saben, esta tramposa línea que algunos dibujan entre la salud y el mercado. Sin embargo, hay un hecho que suaviza mis temores en medio de la incertidumbre y es reconocer la suerte de ser europea en el ojo de este huracán. Más concretamente, de ser europea en el mejor momento de Europa. Porque este enemigo externo, común y que no se identifica con ninguna ideología es lo mejor que le ha pasado a la Unión desde que se fundó.…  Seguir leyendo »

Nunca he conocido a ninguna persona que se considere experta en economía por tener mucho o poco dinero en el bolsillo. Es lógico que sea así en tanto la economía es una ciencia y existe un quórum sobre el hecho de que es preciso ir a la Universidad para ser llamado economista y haber leído a Marx para ser considerado marxista.

Con el feminismo sucede justo lo contrario que con la economía. En el debate macro —y a menudo también en el micro— parece que el hecho de haber nacido con o sin vagina convirtiera a cualquiera en más o menos experto en teoría feminista.…  Seguir leyendo »

Pues sí, Pablo Alborán se ha declarado homosexual después de la covid. Como si existiera alguna relación entre lo que hemos pasado los últimos meses y su necesidad de comunicar su orientación sexual públicamente. De hecho, el vídeo donde nos explica que es gay, arranca así: “Como sabéis el mundo nos está dejando algunas noticias agridulces, últimamente. Todos nos sentimos extraños, nos replanteamos la vida, el trabajo. Lo que nos hace feliz y lo que no”. Por eso, después del encierro, Alborán ha tenido una necesidad incontrolable de expresar de manera contundente cuál es la relación con su cuerpo, cual es en definitiva su subjetividad.…  Seguir leyendo »

Cuando era una niña, amaba el baloncesto por encima de todas las cosas y mi único sueño era llegar a jugar como Michael Jordan. No obstante, tuve conciencia desde muy pequeña de que eso nunca pasaría. Me lo explicaron diciendo que yo era una niña. Nunca sería tan alta, ni tan fuerte, ni saltaría tan alto como Jordan. Yo lo entendí sin queja, claro, no había más que verlo para aceptarlo. De hecho, no ha sido hasta ahora, más de veinte años después, cuando al verlo jugar de nuevo en El último baile, el documental sobre Jordan en Netflix, me he dado cuenta del engaño.…  Seguir leyendo »

Yo soy racista, tú eres racista, todos somos racistas

¿Qué puede hacer una mujer blanca española por la lucha contra el racismo en el mundo? Esta mañana envío este WhatsApp a mi amiga la escritora y dibujante de origen chino, Quan Zhou. “Me gustaría que ayudaras a dar voz a los racializados, me gustaría que no fuera otra española blanca hablando de razas desde su visión”, responde al otro lado. Es tan contundente que creo que Quan y yo tenemos que hablar. Al final, decido que lo mejor será hacer pública nuestra charla. Una española blanca y una española de origen chino hablando del #blacklivesmatter. Quizás el único género para afrontar un tema como el racismo sea la conversación pues respeta el hecho de que ningún discurso está completo.…  Seguir leyendo »

Dos meses después de este confinamiento he llegado a la conclusión de que la fidelidad (entendida como exclusividad sexual) es a la pareja lo que el presencialismo a la empresa. Es decir, una imposición que hemos aceptado y cargado a nuestras espaldas sin tomar conciencia siquiera de nuestro deseo, de nuestro derecho a otra cosa o simplemente de la posibilidad de que sea de otra manera.

Cuando alguien pregunta ¿quieres casarte conmigo? suele estar dando por supuesto el control sobre el cuerpo de la otra persona. Igual que cuando una entrevista de trabajo sale bien y terminan por regalarte la frase: “queremos que subas a bordo”.…  Seguir leyendo »

Las últimas semanas compruebo con decepción que cuanto mejor va la curva de la covid-19, más lamentable es la respuesta de los partidos políticos a la crisis. Porque a estas alturas, todos los grandes, cada uno a su manera, han decidido evidenciar que su aportación al mayor reto que ha conocido nuestro país en la historia reciente va a ser cortoplacista, irresponsable y dirigida en exclusiva a un posible rédito político personal o de partido. Tres han sido para mí las imágenes que simbolizan este vodevil político. Cada una de un partido diferente, pero respondiendo a los mismos intereses espurios.

La primera es la de “los cacerolos» del barrio de Salamanca.…  Seguir leyendo »

Cuando yo tenía solo diez años los adolescentes de España gritaban el “póntelo, pónselo”. Lo que había que ponerse entonces era el condón. El sida cambió la intimidad para siempre y una generación tuvo que aprender a disfrutar del sexo con el miedo al contagio primero y la seguridad necesaria después. En este momento el lema vuelve a estar claro: “póntela, pónsela”. La mascarilla, digo. Un lema que debería llegar para quedarse largo tiempo y para ser tan interiorizado por todos como el preservativo en su día.

Y muy especialmente, igual que entonces, por los jóvenes. Sí, me refiero a todos los que tenemos encerrados en casa de sus añosos padres —en España la independencia no llega hasta los 29 años de media, según Eurostat—, con las hormonas a punto y más ganas de tocar, besar y follar que nunca en la vida.…  Seguir leyendo »

He visto a mujeres extraer leche de sus pechos para conservarla en bolsas de plástico en los cuartos de baños de todos los trabajos en los que he estado. He entrado en esos mismos baños —desde hace poco salas de lactancia— con mi propio succionador para borrar el dolor que provoca saltarse una toma. Del baño se iba una a trabajar una horita más para fichar a la hora prevista. La misma para todo el mundo o lo que es lo mismo: la hora del atasco.

Pienso ahora en la docilidad con que acepté esta situación cuando hubiera sido mucho más normal salir una o dos horas antes, llegar a casa sin atasco y no tener dolor en los pechos ni succionador en el bolso.…  Seguir leyendo »

El desconfinamiento ya ha comenzado y todos tenemos algún invulnerable cerca. Ya saben, esa gente que está tranquila, que no tiene miedo y que tiene la convicción de que no se va a contagiar o que, caso de hacerlo, no será grave. Estoy hablando del vecino que te da conversación en el descansillo sin mascarilla ni guantes ni distancia social apreciable. De la colega que te llama alegremente para ir organizando una fiesta con los más íntimos, en cuanto se pueda y presume de haberse saltado las normas dos o tres veces. Por no hablar de los vigorosos jóvenes, a quienes hemos estado explicando durante semanas que no corren ningún peligro, que esta enfermedad es un problema que solo mata a los viejos.…  Seguir leyendo »

Tenemos un problema cultural y puede que mental. No sabemos tratar con lo que conocemos y sabemos que es cierto. Y esta tara ha quedado más expuesta que nunca antes con la crisis de la covid. Todo el mundo (políticos, ecologistas, científicos, economistas, amigos, familia…) está empeñado en predecir qué pasará después sin centrarse en lo que nos está pasando ahora. Qué hacer con lo que vendrá ocupa tanto espacio que parece que no sepamos ya relacionarnos con lo que estamos viviendo cada día. Y me atrevo a decir que a mayor implicación en la gestión de esta crisis, más difusa resulta la relación con lo real.…  Seguir leyendo »

El día que Macarena Olona llamó sepulturero a Pedro Sánchez durante el pleno del Congreso que debatía la prórroga del estado de alarma, me derrumbé. Aquel insulto me hizo sentir vergüenza, impotencia y cierta humillación. Al principio no entendí mis sentimientos, dado que no soy precisamente una cheerleader de la gestión de Sánchez en esta crisis. Sin embargo, confieso que nunca antes me había sentido tan cerca de ningún presidente del Gobierno de mi país como ese día. Pensé entonces que mi disgusto podía deberse a las circunstancias extremas que nos rodean, pero según avanzan los días y los insultos, comprendo que la razón no era emocional sino estrictamente política.…  Seguir leyendo »

“El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos”, decía Elsa a Rick en Casablanca. Hoy, mientras el mundo se derrumba, nosotros limpiamos los baños, hacemos la comida, teletrabajamos —si es que podemos—, fundamos escuelas virtuales y miramos a nuestras parejas como si no las hubiéramos visto antes porque, en realidad, nunca hemos podido mirarlas como ahora. Al mismo tiempo, los que atraviesan este desierto en solitario acarician su cuerpo como si nadie fuera a tocarlo nunca más. Y los deseos que palpitaban en nosotros se ven amenazados cuando no aniquilados por las actuales circunstancias. La intimidad ha sufrido un golpe tan grande o mayor que la economía.…  Seguir leyendo »

Todo el mundo sabe lo que es una guerra y todos sabemos que esto no lo es. Sin embargo, Pedro Sánchez, Emmanuel Macron y Donald Trump afirman que sí, que esta es nuestra guerra. También lo escucho mucho en la tele y en los periódicos. Y es peligroso que se utilice esta metáfora porque se trata de una imagen políticamente inflamable y peligrosa. Crear un campo semántico en torno a la guerra, la pureza y el contagio es el virus más dañino para una democracia. Y se inocula a través de palabras que son capaces de atravesar pantallas y dispositivos. No hay aislamiento que nos libre del lenguaje.…  Seguir leyendo »

No me considero una ciudadana dócil y además creo que estoy razonablemente bien informada. Puedo ver la situación en que se encuentra la sanidad madrileña, entender cómo ha llegado hasta donde está y saber que no es (o no solo) por culpa del virus. Igual que puedo valorar algunas de las decisiones que se tomaron al inicio de esta crisis en España, cuando había información suficiente para hacer ciertas cosas y cancelar ciertas otras y se eligió sueño, que diría Jabois.

Sin embargo, sé que no es el momento de la cacerola ni del pataleo. Es el momento de gobernarnos con altura, que diría Rosalía, por citar una fuente políticamente fiable.…  Seguir leyendo »

Cada día buscamos en el periódico cómo de malo será lo que nos espera. Tratamos de descifrar curvas y datos para entender de una vez cuál va a ser la magnitud de este desastre y cuál será su duración. Sin embargo, algo está pasando al mismo tiempo que este horror. Un cambio en la con-ciencia que no sabemos medir ni mostrar en un gráfico y que, sin embargo, se asoma cada tarde a los balcones. Y grita y aplaude. Un cambio que es bueno.

A pesar de todo, parecemos felices, saludando emocionados a los vecinos de balcón a balcón. Por primera vez en mucho tiempo, tenemos conciencia de los otros, de todos los otros, del esfuerzo de muchos y de la fragilidad de tantos.…  Seguir leyendo »

Lo contrario de un protocolo sería, fonética y filosóficamente, un culo prieto. Que es como tenemos el nuestro en este momento la mayoría de ciudadanos residentes en Madrid. A falta de un protocolo de actuación claro y coherente, parece que lo único que podemos hacer es apretar nuestras posaderas y seguir adelante. Que nadie se extrañe por el hecho de que el papel higiénico esté desapareciendo de las estanterías de los supermercados de la capital. Ni leche ni fabada en lata ni guantes de látex. El papel higiénico es el producto estrella del coronavirus. Si lo piensas es normal, dado que nuestro Gobierno ha elegido prescindir de un protocolo completo y de carácter nacional y ha preferido, en su lugar, que los madrileños apretemos fuerte el culo.…  Seguir leyendo »

Una cosa es lo que la tecnología permite hacer y otra muy distinta lo que de verdad hacemos con ella. Por ejemplo, el teletrabajo en España nos suena más a chino que el coronavirus. Y el poder ser atendido desde una aplicación por un médico en video consulta o acceder desde el móvil a los informes clínicos sin pisar un centro de salud, solo sonará a las personas que se paguen un seguro médico.

Entonces llega el coronavirus y Vodafone manda a 2.200 trabajadores a trabajar a casa de un plumazo. Así, de un día para otro. Una estrategia buenísima, creo yo.…  Seguir leyendo »

“Advertencia. Esta aplicación puede ser altamente adictiva”. Esta es la frase con la que TikTok invita en Twitter a descargar su aplicación. Su objetivo es claro: tener al mayor número posible de personas enganchadas. ¿Para qué? Lo de siempre, vender cosas y ganar dinero. Y lo están consiguiendo a una velocidad sin precedentes: ha tardado mucho menos que Facebook o Instagram en conquistar los mil millones de usuarios en el mundo, más de cuatro de ellos en España, de los cuales el 70% es menor de 24 años. Para entendernos: TikTok parece ser a las redes sociales lo que el coronavirus a la gripe.…  Seguir leyendo »