Nuria Labari

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Una activista del grupo feminista Femen protesta frente al edificio del Consejo de la Unión Europea durante una manifestación contra la visita del presidente ruso Vladimir Putin a una cumbre UE-Rusia en Bruselas.YVES HERMAN (REUTERS)

En noviembre de 2021, poco antes de la invasión de Ucrania, la rusa Daria Serenko (1993) consiguió publicar en su país un libro disidente escrito contra el régimen de Vladimir Putin: Las chicas y las instituciones, que Errata Naturae presenta este mes en España. El texto se redactó después de las protestas masivas que en 2019 exigieron en Moscú una Rusia democrática. Protestas que se saldaron con brutalidad policial, miles de detenidos (de los que la prensa internacional dio cuenta) y miles de despidos cuyas consecuencias nunca conocimos. Daria Serenko fue una de las personas a quienes sus convicciones le costaron el empleo.…  Seguir leyendo »

La ilustradora e historietista Catherine Maurisse estuvo a punto de morir el 7 de enero de 2015 en los atentados de Charlie Hebdo. Ella debía estar en la redacción a la misma hora en la que los hermanos Chérif y Saïd Kouachi irrumpieron en la sede de su revista y comenzaron a disparar, provocando una matanza que diezmó a la publicación más irreverente de Francia. Por fortuna, aquella mañana Catherine faltó al trabajo. La víspera del atentado se había separado de su amante y pasó desvelada toda la noche. Así que aquella mañana, al contrario que otros compañeros, ella se quedó dormida.…  Seguir leyendo »

“Crear un hogar que todos disfruten y funcione bien exige habilidad, tiempo, dedicación y empatía. Por encima de todo, ser el arquitecto del bienestar de todos los demás es un acto de inmensa generosidad”, escribe Deborah Levy en El coste de vivir. Y sigue Levy: “Esta tarea sigue percibiéndose como eminentemente femenina. En consecuencia existen todo tipo de palabras para empequeñecer ese esfuerzo inmenso”. Y yo añado: Navidad es una de esas palabras.

La Navidad es ese momento del año en que millones de madres trabajan hasta la extenuación para una fiesta destinada a la decepción íntima, la crítica social y el ninguneo generalizado.…  Seguir leyendo »

Si usted vive cerca de un adolescente es posible que ya haya asistido a uno de esos momentos en los que les salta la notificación del BeReal y tienen que ponerse a actuar. Digo actuar en el sentido de acción y no de pose porque se supone que esta nueva aplicación, que en este momento es la más descargada en Estados Unidos y lleva buen ritmo en Europa, ha venido a frenar los excesos del postureo instagramer e invita a compartir la realidad tal cual es. Así, una vez al día los usuarios reciben un aviso que les invita a publicar una foto de lo que ven (cámara frontal) en ese momento y un selfi (cámara trasera).…  Seguir leyendo »

Fotograma de 'Mundo Extraño'. DISNEY

La apuesta de Disney para esta Navidad, Mundo extraño, no es una buena película. Es uno de esos productos destinados al entretenimiento que no sabe lo que quiere contar pero tiene muy claro de qué tiene que hablar. El mecanismo es sencillo: se seleccionan ingredientes narrativos de actualidad, se agitan, se adornan con una excelente animación y se sirven con una guinda de modernidad políticamente correcta. En esta ocasión los temas a tratar son: la paternidad, la masculinidad tóxica, la crisis climática, el futuro de la humanidad y como guinda, un niño gay. El problema es que cuando una historia no sabe adónde va, corre el riesgo no solo de aburrir, sino también de derrapar.…  Seguir leyendo »

Las Phryges, las mascotas de los Juegos Olímpicos de París 2024. Europa Press

No sé si ya conocen a las Phryges, las nuevas mascotas de los Juegos Olímpicos de París 2024. Son rojas, femeninas, cachondas y sonrientes. Y tienen forma de clítoris. Hasta ahora, las mascotas olímpicas solían estar inspiradas en animales (perros pastores, osos pandas, monos, erizos…) pero, de pronto, llega Francia y convierte dos preciosos clítoris en su bandera. Y muy pronto, quizás, en un nuevo símbolo de París. De hecho, después de conocer a las Phryges ya hay quien asegura que la torre Eiffel es demasiado fálica para representar a la ciudad del amor. ¿Que cómo ha podido pasar? Muy sencillo: sus creadores querían representar el patriótico gorro frigio de los franceses —y así lo hicieron— solo que, al mismo tiempo, dieron vida a dos clítoris gigantes que ya sonríen gloriosos al mundo entero.…  Seguir leyendo »

En enero de este mismo año escribí un texto que titulaba: ningún niño con móvil hasta los 16. No ha pasado ni un año y mi hija de 12 ya tiene su primer smartphone.

Creí que podría decidir cuándo entregar a mis hijas su propio móvil, pero me equivoqué. En primer lugar, porque la presión que recae sobre los últimos de la clase en tenerlo se ha convertido en un severo castigo cuando tres de cada cuatro niños tienen el suyo a los 12. Y en segundo lugar, porque el móvil forma parte de la identidad de cualquier adolescente. Nos guste o no, allí es donde expresan sus ideas y almacenan sus recuerdos.…  Seguir leyendo »

Si echamos un vistazo rápido a la información, una mañana cualquiera, podemos encontrar un ensayo de ataque nuclear masivo de Putin, un podcast sobre el uso del frío com arma de guerra contra la población ucrania o las imágenes del último bombardeo programado en áreas civiles antes de darle el primer sorbo al café. La antes impensable “amenaza nuclear” se ha convertido en un fantasma cotidiano. El mundo se desmorona ante nuestros ojos y el agujero negro de la guerra es más grande cada día. Pero, por alguna extraña razón, mientras todo esto sucede, no protestamos. Y yo me pregunto ¿Dónde están las manifestaciones?…  Seguir leyendo »

Feijóo e Isabel Díaz Ayuso, la presidenta madrileña, el lunes en la clausura de la convención del PP sobre juventud.JUAN CARLOS HIDALGO (EFE)

A mí no me gusta la Coca-Cola. Sin embargo, algunas veces, cuando tengo mucha sed, no hay nada que desee más en el mundo que beberme una. Tengo sed y empiezo a imaginar el deseado refresco en un vaso de vidrio (saben cuál digo, el mítico con deslizamiento de gotitas heladas) con todos esos hielos danzarines. Tengo sed y quiero no solo saciarla, sino tener en mis manos ese vaso o esa lata con forma de trofeo. Y esto se lo debo claro está a todas las fotografías hiperrealistas que me he tragado de esta bebida, al arte del marketing y sus promesas.…  Seguir leyendo »

Hace unas semanas escuchaba en la radio a Javier del Pino preguntar a Juanjo Millás por el fin del libro. El escritor no defendió lo indefendible: “Es posible que la cultura del libro esté en vías de extinción”, aceptó sin preocupación. “No es que vaya a acabarse mañana como el mundo no se va a acabar mañana, pero todo se acaba”. Dicho esto, Millás se pasó largo tiempo hablando de un libro titulado El arcoíris invisible de Arthur Firstenberg, publicado en Atalanta, que le había encantado. Que sí, que el libro se acaba, pero será otro día y hoy, de momento, estamos vivos.…  Seguir leyendo »

En una narración literaria hay que distinguir siempre entre lo que se dice y lo que se cuenta. En una ley también. De lo que dice la ley trans se ha discutido mucho (muchísimo de hecho), tanto que hace tiempo que dejó de importar lo que se cuenta. Una de las cosas que dice la ley es que en España todas las personas tenemos derecho a la libre autodeterminación de género. Es decir, que una persona pueda cambiar el nombre y el sexo en el DNI solo por su voluntad, sin necesidad de informes médicos y años de hormonación como hasta ahora.…  Seguir leyendo »

Instrucciones para conseguir un buen trabajo y una mala vida

Para escalar una montaña hay que creer que existe una montaña que subir. Para mirar debajo de la almohada cuando se nos cae un diente hay que creer que un ratón dejará regalos por la noche. Y para ir al trabajo y reventarnos en él la vida hay que pensar que la naturaleza levantó la montaña que intentamos subir, que su existencia no depende de la voluntad humana y que el mercado laboral no es culpa ni responsabilidad de nadie, sino una parte más del espléndido paisaje. Cierto que el ecosistema laboral es tan arriesgado y resbaladizo como una ruta de alta montaña, pero es más fácil adaptarse con el entrenamiento adecuado.…  Seguir leyendo »

No sé si han visto la última de la saga de Parque Jurásico, pero se la recomiendo. No podrán despegar la mirada de la pantalla ni un segundo. Contemplarán manadas de parasaurolophus corriendo por inmensas llanuras mientras Owen Grady cabalga a su lado tratando de echarles el lazo. Verán ejemplares con bellos plumajes deslizándose sobre el hielo y velociraptores persiguiendo motoristas por estrechas callejuelas. Trepidantes momentos de acción que conviven con la lentitud poética de otras escenas, como la de los dinosaurios atravesando la sabana entre una manada de elefantes. El problema es que cuando termine la peli, se darán cuenta de que no contaba prácticamente nada.…  Seguir leyendo »

La otra noche vi desde mi cama exoplanetas gigantes y grupos compactos de galaxias flotando en el Universo. No había visto nada parecido desde que me hice mi primera fecundación in vitro. Un embrión visto al microscopio se parece mucho al universo: flota como una estrella sobre un tiempo eterno e impredecible. Tan inexplicable y brillante como la vida: a punto de estallar o de apagarse. Lo extraño es que la noche en que contemplé galaxias en el universo profundo lo hice agachando la cabeza, porque la última vez que miré al cielo fue desde la luz azulada de mi smartphone.…  Seguir leyendo »

Estoy en una piscina escuchando la conversación entre dos amigas adolescentes. De repente, una grita. “¡Por fin! Está aquí. ¡Es él! Fíjate, es guapísimo”, mientras señala a un joven en bermudas que avanza desde la entrada. El muchacho arrastra las chanclas por el lateral de la pileta cuando la otra sentencia. “Qué exagerada. Normalito como mucho”. “¡No lo estás viendo bien! Mira aquí”, insiste poniendo el teléfono móvil frente a los ojos de su colega. “Si no te parece guapo, es que no has visto su Instagram”. Las amigas, igual que yo, están semidesnudas, las tres nos cubrimos con escuetos bikinis.…  Seguir leyendo »

Mientras Joe Biden se paseaba en su Cadillac One, apodado La bestia, por la ronda de Toledo de Madrid, yo me subía a un taxi en Atocha y me abrochaba el cinturón. Reconozco que al principio se me hizo raro que el presidente de Estados Unidos se trajera semejante tanque para moverse por Madrid. Su vehículo pesa tanto como un Tiranosaurio Rex y es capaz de hacer frente a ataques con armas químicas, bombas lapa e incluso misiles. La clase de turismo con la que lo imaginas antes viajando a Kiev que aparcando en la plaza Mayor. Pero hay que entenderle, él no viaja en un coche sino en un relato.…  Seguir leyendo »

Los personajes Buzz Lightyear, a la izquierda, y Alisha Hawthorne, en la película 'Lightyear', de Disney/Pixar.Pixar (AP)

El primer beso homosexual en una película Disney ha sido más que esperado. Muchas quisimos verlo en Frozen, la princesa de hielo (y sin pareja) de quien se dijo que cantaba el Let it go porque estaba a punto de soltar que era gay. Muchísimos lo esperaron en Luca, donde el crush entre los protagonistas (Luca y Alberto) era a ratos más evidente que el de los vaqueros de Brokeback Mountain. Ansiábamos un beso legendario y efervescente, fruto de un amor rebelde y apasionado. Iba a ser un beso reivindicativo, lleno de fuegos artificiales; uno de esos besos que preceden al mítico The End, esos donde la pantalla se funde en negro con la boca de los amantes en el centro.…  Seguir leyendo »

Que Estados Unidos tiene un problema con la legislación de las armas está fuera de toda duda. Y que el derecho a poseer armas de fuego que su Constitución consagra está relacionado con que sea el único país del mundo en que las matanzas son recurrentes en colegios e institutos es incuestionable. Ahora bien, además de insistir en la urgente regulación de la venta de armas de fuego, creo que es pertinente preguntarnos qué está pasando en los colegios de ese país. La respuesta a la pregunta de por qué un joven norteamericano puede llegar al colegio con un rifle de asalto está en la ley.…  Seguir leyendo »

Como todo el mundo sabe, la regla nunca ha existido en el trabajo. De hecho, en general, las mujeres trabajadoras no sangramos todos los meses, jamás llevamos manchado el pantalón o la falda, ocultamos históricamente las compresas y los tampones en los bolsillos traseros de los vaqueros, nos anudamos el jersey a la cintura en caso de estropicio, saltamos como gacelas en los anuncios de productos de higiene íntima y, por supuesto, jamás se nos ocurriría faltar al curro por tener la menstruación. Porque en el trabajo “la regla” es una quimera, una fantasía que no existe. Y si alguna mujer la tuviera sería de color azul, como en la tele.…  Seguir leyendo »

Los primeros en caer fueron los mayores. La tecnología los hizo sentir anticuados—como si la obsolescencia pudiera ser humana en vez de tecnológica—y convenció a muchos de no ser lo suficientemente modernos como para abrazar la cultura digital. Después de hacer sentir inútiles a decenas de miles, esa misma tecnología echó a patadas a millones de pensionistas de los bancos donde habían ahorrado e invertido durante toda su vida. Se dijo entonces que las personas mayores debían trabajar su “alfabetización digital” y adquirir destrezas nuevas. Así nos tragamos una doble mentira. La primera es que las personas debemos adaptarnos a la tecnología cuando es la tecnología quien debe resultar útil y sencilla para todos.…  Seguir leyendo »