Olegario González de Cardedal (Continuación)

Toda persona, institución o grupo humano serio al llegar a momentos críticos de su existencia, bien porque han quedado alteradas las situaciones anteriores o porque han aparecido realidades nuevas en el horizonte, se paran ante sí mismos, afrontan la situación y vuelven la mirada al trayecto anterior para tomarlo en propia mano, consolidarlo o sustituirlo por otro más verdadero y más acompasado a las nuevas responsabilidades. La vida humana no tiene los cauces hechos y, como los ríos, va buscando su lecho y superando sus meandros, llevada no por la ley de la persistencia y de la gravedad sino por la ley de la libertad, de la responsabilidad y de la innovación.…  Seguir leyendo »

La historia ni desaparece ni se repite. Sin memoria no hay identidad humana y sin memoria de su historia no tienen dignidad los pueblos. Algunas palabras y acontecimientos han sido como estelas de luz en el cielo de nuestra vida personal y de la sociedad española. Tales fueron las pronunciadas por el arzobispo de Madrid, cardenal Tarancón, el 27 de noviembre de 1975 en el momento en que Juan Carlos I accedía al trono. Veníamos de una historia agónica, compleja, insegura de sí misma.

España tenía en ese momento un nuevo Rey. ¿Qué estaba cada ciudadano, grupo e institución dispuesto a apoyar como más conducente a la paz y la concordia?…  Seguir leyendo »

Cuando hoy estos dos hombres, tan diferentes entre sí pero a la vez tan semejantes en el ejercicio de su misión como sucesores de San Pedro, sean canonizados, ¿ante qué estaremos? En primer lugar debemos corregir una terminología, introducida por la ignorancia, que designa este hecho como «santificación». La liturgia canta solemnemente: «Señor, tú solo eres santo». Los hombres somos criaturas de Dios, hijos en un sentido, servidores en otro, y solo participando de su santidad superamos nuestra pobreza y nuestros pecados. En el proceso que culmina en la canonización, alguien primero fue considerado «siervo- servidor» de Dios, luego «bendecido por Dios o bienaventurado- beato», y finalmente canonizado o reconocido «santo».…  Seguir leyendo »

¿En qué tierra creció y en qué suelo ha sido enterrado Adolfo Suárez? Este verso suelto de un romance fronterizo ofrece la respuesta. Por él habla uno de esos caballeros de la reconquista de los que sigue diciendo el poeta: «Los en Ronda muy guerreros / y en Trujillo los primeros/ y en Alarcos con afanes cebaron sus gavilanes / Ávila tus caballeros!». Lejos de su casa, esposa y familia el caballero recuerda las murallas, alzadas como para columbrar desde sus almenas las razzias amenazadoras del enemigo.

La historia y persona de Suárez han sido vistas estos días sobre todo desde el decenio en que tuvo la máxima responsabilidad política, entre 1976 y 1986.…  Seguir leyendo »

En torno a 1140 encontramos ya en nuestra lengua esta palabra como retoño surgido del tronco de ese árbol siempre fecundo que es el corazón. Del corazón nace el coraje como una extensión hacia aquellas situaciones que reclaman valor y valentía. Nuestra procedencia socrática y cartesiana nos inclina a pensar que bastan el saber y la claridad para ser justos y buenos. La razón dice lo que es el bien, pero por sí sola no da fuerzas para realizarlo. Esa razón autónoma ahora hace un siglo desencadenó la Primera Guerra Mundial, y luego la segunda, que devastó poblaciones y territorios, con un número aproximado de ciento cincuenta millones de víctimas entre 1914 y el final de la guerra de los Balcanes.…  Seguir leyendo »

El legado de este vasco, tan arraigado en su Loyola natal como enraizado en la cultura castellana durante sus años en Arévalo, es ya una conquista universal. La presencia de los jesuitas como educadores ha determinado la historia de Europa a la vez que su impulso misionero llegó hasta Japón y el corazón de la China en los siglos XVI y XVII; configuró el paisaje humano y social no solo con las Reducciones de Paraguay, sino con otras muchas creaciones sociales y religiosas de la América hispana hasta nuestros días. Todo eso lo han hecho siguiendo el lema de su fundador: «Para la mayor gloria de Dios».…  Seguir leyendo »

Cuando Hölderlin, definiendo al hombre, escribe «un signo somos los humanos, cuya interpretación se nos escapa», nos acerca al borde del abismo, porque el hombre necesita tener certeza sobre su existencia en el mundo, no avanzar con los ojos cerrados sino otear el horizonte y mirar al suelo. Mirar para no confundir con Don Quijote los gigantes con los molinos, no ver soldados cuando son carneros, ni alancear batallones cuando solo hay pellejos de vino.

Lo primero es el reconocimiento y la aceptación de sí mismo, del origen, de las situaciones reales a partir de las cuales el hacer y pensar, proyectar y rechazar tienen fundamento.…  Seguir leyendo »

Si hay cifras que son fechas, hay nombres que son cimas. Cuatro de ellos han pasado ante nuestros ojos en las últimas semanas. Cuatro grandes de España, exponentes de esa grandeza que mana del esfuerzo, la laboriosidad, la dignidad personal y el trabajo bien hecho. Yo quiero traer sus nombres para hacer honor a la España real, la que trabaja y es honrada, sufre y espera. Quiero hacer el elogio de su excelencia y de su servicio. Para poner de manifiesto que en medio de tantas turbulencias y degradaciones hay hombres y mujeres, la mayoría, que hacen muy bien su trabajo, que viven con dignidad ante sí mismos, ante Dios y ante el prójimo.…  Seguir leyendo »

Mientras que los fenómenos de la naturaleza tienen una fiel constancia y cada aurora nos trae la luz del sol y cada ocaso la sombra de la noche, las realidades espirituales se mantienen en permanente mutación. Ser hombre es ir ejercitando la libertad, tomar la vida en propia mano, asumir novedades y descartar caducidades. Él es una mezcla de hodiernidad, transitoria y efímera, a la vez que una persistencia indestructible, con raíz de eternidad y con la eternidad como meta.

Asistimos hoy al cambio de quicios y goznes, con nuevos giros en la casa del hombre, que repercuten en su relación consigo mismo, con la naturaleza, la historia y Dios.…  Seguir leyendo »

En situaciones límite, como la que estamos viviendo ahora en España, todos nos preguntamos: ¿qué puedo y qué debo hacer yo? ¿Qué debe hacer cada institución? Platón ofreció en su República esta respuesta: «La justicia en el Estado consiste en realizar la tarea que es propia de cada uno, aquella para la cual la naturaleza lo hubiera dotado mejor» (433ª). ¿Qué puede hacer la Iglesia hoy?, he preguntado a muchas personas. Esta ha sido la respuesta: por supuesto, hacer lo propio y no lo ajeno; no derivar una teoría política o económica de su mensaje ni hacer de moralista fácil repartiendo culpas, ni pensar que todo se resuelve con proposiciones de buena voluntad.…  Seguir leyendo »

Esta encíclica, ¿clausura el tiempo de un Papa o abre el de otro? ¿Quién es su autor y cuál es su última intención? Cualquier texto que reclame autoridad, bien sea moral, jurídica o dogmática, es responsabilizado por quien lo firma. Una es la historia de su preparación y redacción, mientras que otra es la cuestión de su autoridad y responsabilización. En este sentido un escrito es de quien lo firma. La encíclica «Lumen fidei» está firmada por Francisco, sin más.

Pero tenemos que distinguir entre autoría y autoridad. En la misma introducción después de aludir al contexto del nacimiento (cincuenta aniversario del Concilio Vaticano VII, el Año de la fe y el empuje necesario para una nueva evangelización), el autor dice: «Estas consideraciones pretenden sumarse a lo que el Papa Benedicto XVI ha escrito en las cartas encíclicas sobre la caridad y la esperanza.…  Seguir leyendo »

En la mitad del siglo pasado aparecía en Francia un grupo de escritores, agrupados bajo el título «la nueva novela». La obra de uno de los miembros del grupo, Nathalie Sarraute, lleva por título «La era del a sospecha». En el mismo contexto cultural años después P. Ricoeur acuña la expresión « maestros de la sospecha » para encuadrar bajo ella a los pensadores del siglo XIX y comienzos del XX que sometieron a crítica radical la cultura y los valores vigentes. Feuerbach realiza la crítica de la teología; Nietzsche, de la moral, y Freud, frente a tantos proyectos de razón pura, voluntad pura, sensibilidad pura (Kant, Cohen…), quita el velo para identificar los abismos de impureza que pueblan los sótanos del corazón humano.…  Seguir leyendo »

¿Cómo diagnosticar la cultura espiritual de nuestro tiempo? ¿Con qué ideal forjamos hombres? En el entusiasmo de tantos descubrimientos admirables, la pretensión moderna ha sido doble: el apoderamiento primero del ser y luego del tiempo. Parte de una decisión: todo existe por el hombre y para el hombre. El final de esa voluntad de apropiación ha sido olvidar que el ser «se le da». Para los alemanes existir es ser dado: «Es gibt». A Nietzsche esa expresión lingüística le pareció una espada de tajante filo que deja sangrado el ser con la noticia de su origen divino. «Temo –dijo– que no vamos a desembarazarnos de Dios, porque continuamos creyendo en la gramática» ( Crepúsculo de los ídolos).…  Seguir leyendo »

Hay revoluciones que llegan silenciosas con pies de paloma, mientras que otras llegan como jinetes desbocados saltando por trancas y barrancas. Las primeras son más profundas por ser el resultado de ideas administradas ininterrumpidamente en pequeñas dosis a lo largo de un periodo amplio de tiempo. Solo quienes aplican su oído al suelo perciben las convulsiones previas a los volcanes y terremotos y con ellas las revoluciones que llegan incoercibles. ¿Qué trasmutación ha tenido lugar en la Iglesia católica para que en el último cónclave los cardenales hayan elegido al actual sucesor de San Pedro? En un sentido esta elección tiene todas las condiciones de normalidad tanto teológica como jurídica, pero a la vez significa un vuelco en la historia de esta institución que ha tenido a su cabeza en los últimos siglos de historia moderna solo papas europeos hasta llegar hoy a un argentino.…  Seguir leyendo »

Tierra y tiempo somos los hombres. Las primeras miradas de nuestra infancia y juventud engendran en el alma pulsiones e intuiciones, rechazos y anhelos. Hombres del cono norte o del cono sur con amaneceres y atardeceres distintos, con nieves eternas o calores asfixiantes. La elección del nuevo Papa, al invertir la geografía tradicional de Papas europeos, del sur italiano o del norte germánico, y dirigir la atención al cono sur, está invitando a mirar a lo que hoy son los sures: pasión de libertad, de desarrollo, de justicia, de dignidad en el trabajo, de respeto a su comercio. En ellos es donde más injusticia hay, a la vez que más fe y esperanza en Dios.…  Seguir leyendo »

La vida está hecha de contrastes y la verdad suele surgir de las hendiduras que de pronto se abren en la realidad. Cuando veía el helicóptero sobrevolar la cúpula de San Pedro y a Benedicto XVI alejarse afirmando no ser otra cosa que un «peregrino en la última fase de su viaje», recordaba las palabras del gran historiador protestante Leopold von Ranke cuando afirmaba al final de la vida en su Historia del mun-do, que el «papado era una de las instituciones más sobrecogedoras y admirables que jamás han existido». En esa grieta entre la debilidad de la persona y la grandeza de la misión está la verdad a la vez divina y humana del sucesor de San Pedro.…  Seguir leyendo »

Las palabras de Benedicto XVI anunciando su renuncia son breves y concisas: «Examinada una y otra vez mi conciencia ante el Señor, veo que no tengo las fuerzas necesarias para ejercer el ministerio petrino». Teológicamente todo está claro y canónicamente todo previsto. El Canon 332, 2º dice: «Si el Romano Pontífice renunciase a su oficio, se requiere para la validez que la renuncia sea libre y se manifieste formalmente, pero no se requiere que sea aceptada por nadie». Estos sencillos enunciados significan un salto hacia delante en la historia.

Hoy la Iglesia mira al presente y al porvenir con un legado normativo, al que no puede renunciar.…  Seguir leyendo »

Los últimos días de diciembre son una mezcla de congoja y de alivio; llegan a su extrema brevedad y no van quedando hojas en los árboles; la luz se acorta y se aceleran las sombras de cada noche más larga en este solsticio de invierno. Pero a la vez, en un arranque desde la extrema brevedad de la luz, reinicia invencible el sol su curso de gigante. En esta desembocadura del otoño en el invierno se sitúa la celebración de la navidad con minúscula y de la Navidad con mayúscula. El nacimiento de un ser humano constituye una de las «situaciones límite».…  Seguir leyendo »

En los últimos decenios, cuando han tenido lugar coloquios sobre el cristianismo entre filósofos o científicos por un lado y teólogos por otro; aquellos siempre querían tener como dialogante a Ratzinger, no a otros teólogos más liberales o exponentes de la última moda teológica. Sabían que con él tenían delante a alguien que tomaba en serio los artículos duros del Credo cristiano. En el cristianismo hay tres o cuatro afirmaciones en las cuales consiste y sin las cuales perece. Estas tienen que ser presentadas a los no cristianos con delicadeza pero sin rebozo. Sería una traición ofrecerles solo aquellos aspectos de la vida cristiana que les pueden agradar.…  Seguir leyendo »

La escritora francesa M. Yourcenar, en su libro titulado «El tiempo, gran escultor», prolongaba el pensamiento de Aristóteles, para quien el tiempo es el primer colaborador con el hombre. Pero ¿es esto verdad? El tiempo ¿nos va sanando y recreando o nos va matando? ¿Hay algo que sea capaz de sobrevivir a la duración? ¿Cómo se regeneran los organismos vivos?

Entre las instituciones más longevas de la historia humana está el catolicismo. Pero ¿no se habrá pervertido a lo largo de sus veinte siglos de historia? ¿Hay continuidad entre la religión de Jesús, en su origen sencilla y trasparente como las aguas del lago de Genesaret cerca del cual nace, y la inmensa, abigarrada, construcción que ha llegado a ser el catolicismo?…  Seguir leyendo »