Olegario González de Cardedal (Continuación)

Las grandes obras literarias se dividen en dos grupos: las que han sido escritas de noche a la luz de un candil y las que han sido escritas de día; las redactadas con muchos medios e instrumentos y las que han sido engendradas en soledad y pobreza. Ante los problemas que la educación plantea hoy, una de las situaciones más complejas y, por ello, más sinuosas a la hora de decidir es la proporción que debe existir entre acción personal por un lado y los instrumentos materiales por otro. Hay que enseñar y educar, hay que trasmitir saberes y suscitar vocaciones, hay que cualificar potencias y hay que forjar personas, en interacción entre lo que desde fuera el profesor ofrece y lo que desde dentro el alumno pone, entre lo que deriva de las instituciones y lo que sólo puede brotar de una ejercitación de la propia libertad.…  Seguir leyendo »

Cada siglo y cultura tienen sus palabras y cada palabra encuentra su despliegue dentro de una cultura o de un siglo. El siglo XVI y XVII tendrán la palabra experiencia, el siglo XVIII razón y naturaleza, hasta aplicar el adjetivo natural a toda una constelación de realidades: orden natural, ley natural, derecho natural… El siglo XIX gira en torno a las palabras historia y libertad en la perspectiva social y política frente a las monarquías soberanas, las actitudes dogmáticas o las oligarquías nacientes. El siglo XX ha radicalizado las búsquedas anteriores en torno a las mismas palabras pero lanzadas hacia la utopía de un futuro nuevo y de una sociedad construida sin referencia a la historia y a la naturaleza previa.…  Seguir leyendo »

Entre los cambios recientes de España está la relación entre cristianismo y sociedad. La aconfesionalidad del Estado, la ley de libertad religiosa y la aparición de otros grupos culturales o religiosos no cristianos invitan a repensar esa relación en los aspectos teóricos y en las realizaciones prácticas. Ante torbellinos de ambigüedades y complicidades es esencial definir y diferenciar sociedad, Estado, gobierno. Lo primero son los ciudadanos que expresan de formas diversas su voluntad y la primera responsabilidad de un gobierno es el reconocimiento de esa voluntad de los ciudadanos.

Una tarea primordial es la de clarificar la relación entre ser ciudadano y ser religioso; entre ciudadanía y cristianía.…  Seguir leyendo »

Este título no está tomado de esos anuncios que ahora ruedan en autobuses por las ciudades. Le pertenece a Ortega y Gasset, quien en un artículo de 1926 bajo ese marbete escribía lo siguiente: «Hay épocas de odium Dei, de gran fuga lejos de lo divino, en que esta enorme montaña de Dios llega casi a desaparecer del horizonte. Pero al cabo vienen sazones en que súbitamente, con la gracia intacta de una costa virgen, emerge a sotavento el acantilado de la divinidad. La hora es de este linaje, y procede gritar desde la cofa: ¡Dios a la vista!».

¿Qué ha ocurrido en la conciencia europea para que tras años de silencio social sobre Dios, ahora aparezca esa extraña proclamación, que expresada como rechazo no se atreve a la negación absoluta y deja su existencia en probabilidad?…  Seguir leyendo »

En 1967 se publicaba en alemán y en 1973 se traducía al español el libro del sociólogo T. Luckman, La religión invisible. En él se analizaba el lugar de la religión en la sociedad industrializada y pluralista. Se preveía una retirada de la religión del ámbito público a la esfera privada, de una función oficialmente estructuradora a otra sólo inspiradora, de su dimensión institucional a una vigencia estrictamente individual. Eran los años en que el marxismo difuso en toda Europa otorgaba a la economía y a la política la condición de fuerzas sustentadoras de la sociedad, haciendo de todo lo demás (ética, religión, derecho…) puras funciones derivadas de aquellas.…  Seguir leyendo »

EN tiempos de tormentas, que amenazan la estabilidad económica de naciones y familias, ¿quedarán tiempo y sosiego para hablar de poetas y de naves, de mares con otras tormentas y de marinos con otras responsabilidades? Mientras nos sentimos acongojados por estos problemas urgentes, no podemos olvidar las tormentas morales y culturales, que son más silenciosas pero tienen secuelas más profundas.

Pocos años antes del nacimiento de Cristo, el poeta romano Horacio elevaba su voz ante las tentaciones que padecía la nave del Estado. Habiendo salido de graves peligros y recobrada la paz civil, pretendía abandonar el puerto y volver a alta mar, quedando a merced de nuevas galernas.…  Seguir leyendo »