Olga Merino

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de febrero de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

La muerte voluntaria constituye un tabú desde tiempo inmemorial. En la Grecia clásica, se cortaba la mano del suicida y se enterraba aparte, y los funerales solían ser secretos y nocturnos, en un claro antecedente precristiano de la prohibición, adoptada en el medievo, de inhumar sus cuerpos en suelo sagrado. Se los trataba como a criminales. Sus cadáveres se arrojaban al muladar o se enterraban en las encrucijadas de los caminos o bien en lugares inaccesibles. Por así decirlo, estas prácticas constituían una especie de conjuro ante un acto considerado contra natura: si los dioses o el azar conceden el don de la vida, solo sería aceptable salir de ella por la misma puerta.…  Seguir leyendo »

La soledad, tal vez la más inefable de cuantas cuestiones atañen al ser humano, ha inspirado canciones muy hermosas en la historia de la música, como aquella de los Beatles en que Eleanor Rigby recoge los granos de arroz esparcidos a las puertas de una iglesia donde acaba de celebrarse una boda. “All the lonely people, where do they all come from?” (Toda la gente solitaria, ¿de dónde viene?). Más allá de la lírica, sin embargo, la cuestión está convirtiéndose en un mal contemporáneo: en el Reino Unido ya tiene categoría de asunto de Estado con la creación del Ministry for Loneliness (el Ministerio de la Soledad).…  Seguir leyendo »

El 9 de enero se cumplirá un año del fallecimiento de Zygmunt Bauman, el teórico de la globalización, el consumismo y la nueva pobreza, el filósofo polaco que puso nombre a esta posmodernidad de vínculos volátiles. La vida líquida, la llamó. Una laxitud que permea también las relaciones interpersonales. Decía el maestro que recurrir a la red a la hora de buscar pareja forma parte de una tendencia más general, la de las compras por internet. Y aunque razón no le falta, no es menos cierto que, alcanzada cierta edad y desaparecidos los antiguos espacios de socialización, a menudo no queda otro remedio para conocer a alguien que adentrarse en el campo minado de la realidad virtual.…  Seguir leyendo »

Comoquiera que el panorama invita a la introspección y el recogimiento, estoy disfrutando mucho la lectura de El que la terra m’ha donat (Columna), la última obra del periodista Lluís Foix, una gavilla de reflexiones en torno a la naturaleza y el vínculo íntimo del hombre con ella: en realidad, no somos más que arcilla pensante. En sus páginas, al ritmo cíclico de las estaciones, se suceden la encina, la higuera y otros árboles que escuchan, la felicidad de contemplar el cielo de poniente, el carácter mediterráneo del aceite, el trigo y el vino, la chicharra del sol en el cogote en las horas quietas de agosto, el aroma de los bosques en otoño… La tierra nunca engaña, advierte el autor; es lo perdurable, lo que siempre está ahí.…  Seguir leyendo »

Y entonces aconteció que un profeta en tierras layetanas, de nombre Carles, ascendió la colina colmada de verdores y, desde lo alto de la cumbre, clamó ante la multitud: «Yo soy el buen pastor que ha de conduciros hasta el aprisco de la Tierra Prometida. Sabed que mi palabra es como martillo que quebranta las piedras». Y el pueblo dijo «amén», dispuesto a atravesar desiertos y páramos de hielo.

Y las palabras del Profeta fermentaron cual levadura instilada en costal de harina, mientras el Sumo Sacerdote, de nombre Mariano, dormitaba el sueño eterno en una caverna al otro lado del río que hacía de linde con las tierras de las tribus mesetarias.…  Seguir leyendo »

Cuando aterricé en el Moscú de los años 90, todavía quedaban en la vida cotidiana muchos resabios soviéticos: caídas de la línea telefónica cada dos por tres, probablemente pinchada por algún funcionario ocioso del KGB; la escasez de bares y restaurantes donde tomar algo; las colas en las tiendas; la costumbre de guardar toda bolsa de plástico, por si acaso, porque no abundaban; y la desconfianza entre la gente común de conversar con un extranjero.

Con Vitali costó un mundo quebrar la pared de hielo. Aquel hombre, que podía haber sido mi padre o un abuelo temprano, solía llevarme en coche a hacer algún recado de tarde en tarde.…  Seguir leyendo »

A raíz de la publicación de su última obra, Los cinco y yo (Tusquets), Antonio Orejudo viene repartiendo estopa contra la mansedumbre e indolencia de su generación, que es también la mía (él nació en 1963; una servidora, en 1965). Se refiere a los cincuentones de hoy que éramos unos críos cuando Franco la «espichó», el 20 de noviembre de 1975, a los que acabábamos de cumplir entonces 10, 11 o 12 años, justo la misma edad que tenían ‘Los Cinco’, la pandilla de las aventuras inventadas por la británica Enid Blyton.

Si bien se trata de una novela con varios pasadizos de lectura, nos interesa aquí el debate generacional, que Orejudo plantea en los siguientes términos: éramos demasiado jóvenes en la Transición para construir la democracia y demasiado viejos para montar las tiendas de campaña con los del 15-M cuando la Gran Recesión enseñó la zarpa.…  Seguir leyendo »

No existe batalla de sexos en el duelo y la misma idea de plantearla se antoja absurda. Sin distingos, aquí solo nos interesa abordar cómo afronta la mujer el desgarro por la pérdida cuando una enfermedad, un accidente o el curso de la vejez la desgajan brutalmente del compañero que había escogido para transitar por la vida. La soledad al final (o en mitad) del camino. El desconsuelo de quedarse a la intemperie en un mundo hostil.

Como la literatura es un elixir para vencer a la muerte, algunas autoras, magníficas en sus logros, han destilado la experiencia de la viudez en libros de memorias o en la autoficción.…  Seguir leyendo »

Desde luego, el espíritu de los tiempos se está emborrascando como para abrazar de nuevo el punk de hace 40 años, por la precariedad laboral, el asqueamiento político y el escalofrío ético de cada telediario. Tal vez por eso, porque aquellas aguas trajeron estos lodos, o por simple capricho del azar, coinciden en las librerías las memorias de dos iconos del movimiento ‘underground’, Patti Smith y Chrissie Hynde, la jefa de los Pretenders. Dos mujeres metidas en un fregado muy de machos.

Ninguna de las dos entra a fondo en la supuesta contradicción de ser rockera y mujer a un tiempo, pero sus escritos permiten intuir cómo debió de funcionar el asunto; la libertad siempre impone un precio.…  Seguir leyendo »

Una de mis películas favoritas del género negro sigue siendo ‘Perdición’ (‘Double Indemnity’, 1944), de Billy Wilder, sobre todo por esos diálogos tan punzantes que podrían competir en intensidad con una final en Wimbledon:

-Mire, nena, no podrá conseguirlo. Quiere acabar con él, ¿no?

-Es horrible lo que dice.

-¿Por quién me ha tomado usted? Un tipo que se encuentra con una mujer guapa y le dice: «Buenos días, hago seguros sobre maridos. ¿Tiene alguno que ya no le sirva?, ¿no le agradaría convertirlo en dinero? Sonríale y usted a cobrar». Me ha debido de tomar por tonto.

-Es usted un canalla.…  Seguir leyendo »

Con la vuelta al cole y la irrupción de los coleccionables inútiles, septiembre tiene algo de Año Nuevo con sus propósitos de enmienda, y tal vez por eso el domingo recibí el ‘e-mail’ de un amigo en el que nos comunicaba a unos cuantos colegas su decisión de prescindir en adelante tanto de Twitter como de WhatsApp por el tiempo que depredan. Que lo llamemos por teléfono. «Me parece más importante -proseguía el correo- escuchar la voz de la persona con la que conversas en toda su amplitud de tonos. Creo que invierto en calidad de vida, pero no tengo todas las respuestas; el tiempo, sí».…  Seguir leyendo »

Acabo de ver un vídeo que se ha hecho viral sobre las ‘sheng nu’ o ‘mujeres sobrantes’. Así llaman en China a las chicas mayores de 25 años que ‘todavía’ no han contraído matrimonio y, por tanto, cargan con un estigma que asoma en los subtítulos de la grabación: «Eres muy quisquillosa», «una mujer soltera no está completa», «no casarse supone una falta de respeto para con los padres», «nuestra hija no es bonita, sino del montón». En realidad, se trata de un anuncio en forma de minidocumental patrocinado por una firma de cosméticos -su ‘target’, claro, lo constituyen jóvenes urbanas, con poder adquisitivo y deseosas de liberarse de yugos sociales-, pero está bien hecho y habla de una realidad en el siglo XXI que incluye mercadillos matrimoniales adonde los progenitores acuden con el currículum de las niñas.…  Seguir leyendo »

El hierro se oxida, la fruta se pudre y el ardor en la pareja se desbrava como el cava sobrero, esa botella que se queda olvidada en el refrigerador con la cuchara en el cuello. Un proceso lento, con la eficacia ciega de la carcoma, que suele desembocar en un punto de improbable retorno: A y B, sentados en el sofá de estar tranquilos, no tienen nada que decirse. O, peor, ya no quieren hacerlo. Llamémosle rutina, nubarrones, corrosión matrimonial o chapapote doméstico. El temible «tenemos que hablar».

Representa una circunstancia bastante transitada en la ficción contemporánea y, sin embargo, dos novelas de más o menos reciente publicación parecen la cara y la cruz del mismo matrimonio, como si los autores hubiesen pactado de antemano escribir la versión femenina y la masculina de idéntico descalabro.…  Seguir leyendo »

Un adjetivo malsonante pero con el aval de los académicos. Putero: «Dicho de un hombre: que mantiene relaciones sexuales con prostitutas». Una palabra escogida adrede para abordar aquí el eterno debate en torno a la prostitución después de que Francia haya aprobado, la semana pasada, el castigo a los clientes con multas de 3.000 euros (los reincidentes) y penas de hasta dos meses de cárcel. ¿Pero será acaso la solución al problema?

«No hay prostitución feliz». Lo dijo la diputada socialista Catherine Coutelle durante los interminables debates que han preludiado en el país vecino la adopción de la medida, y probablemente sea esta la única verdad absoluta en cuantas argumentaciones se tejen y destejen en torno al asunto.…  Seguir leyendo »

El año viene plagado de festividades estrambóticas que por regla general conmemoran un divertimento o bien una anomalía. Tal vez por eso el 22 de febrero tuvo lugar el Día Internacional por la Igualdad Salarial y el martes volveremos a celebrar –es un decir– el de la Mujer Trabajadora. Si el mecanismo laboral funcionara con la eficacia de un engranaje aceitado, resultaría absurdo subrayarlo en el calendario.

Vayamos al grano: la brecha salarial, la diferencia entre lo que cobran los hombres y lo que perciben las mujeres por su trabajo, se sitúa en España en el 19,3%. Tampoco el panorama invita a echar las campanas al vuelo en el conjunto de la Unión Europea, donde la diferencia se cifra en el 16,3%.…  Seguir leyendo »