Óscar Martínez

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La caravana migrante, que se dirige a Estados Unidos, salió del estado de Chiapas rumbo a Oaxaca el 27 de octubre de 2018. CreditGuillermo Arias/AFP Agence France-Presse

La multitudinaria caravana de migrantes centroamericanos que empezó en Honduras ya atravesó tres fronteras. Solo le queda la estadounidense. Desde que un grupo de cientos de personas salió de la ciudad hondureña de San Pedro Sula el 12 de octubre, la masa humana no ha parado de engordar a medida que avanza. Ahora son miles —4000, dicen los más conservadores; 7000, dicen los menos—, y a plena luz del día atravesaron el estado de Chiapas, uno de los tramos de México más peligrosos para los indocumentados de Centroamérica en la última década. Ahora caminan por Oaxaca.

Entre analistas, académicos, periodistas y debates públicos han circulado ideas acerca de que este impulso de salir en avalancha no es espontáneo, de que se trata de centroamericanos pobres manipulados por intereses políticos ocultos.…  Seguir leyendo »

Miembros de la pandilla MS-13, en Los Ángeles en 1994 Credit Donna De Cesare

A mediados de febrero, el presidente Donald Trump canceló un acuerdo migratorio propuesto por un grupo bipartidista de senadores. El Senado de Estados Unidos respondió rechazando la propuesta del presidente, mucho más severa. Para el final de la semana, el debate migratorio parecía estar atrapado entre el destino de los dreamers y el destino del muro.

Lo que sí está claro es que cualquier plan que pretenda dar mayor seguridad a Estados Unidos a través del incremento en las deportaciones y el endurecimiento de los requisitos para que los inmigrantes obtengan un estatus legal conseguirá que suceda exactamente lo contrario.

Estas propuestas, adoptadas por Trump, son las mismas políticas que hace décadas transformaron al archienemigo del presidente estadounidense, la Mara Salvatrucha 13 o MS-13, de una pandilla de unos cientos de salvadoreños a la organización trasnacional y asesina que es hoy, con más de 100.000 miembros a lo largo de Centroamérica y Estados Unidos.…  Seguir leyendo »

When Honduras’s new president, Juan Orlando Hernández, took office a little more than a month ago, he promised to apply mano dura — the iron fist — against criminals. His plans include granting police officers more freedom to arrest suspects and greater use of the army for public safety. This strategy is a continuation of the hard-line policies of the last few years, which have done nothing to change the fact that Honduras still has the world’s highest homicide rate.

The country’s police forces, plagued by corruption, continue to act as if public safety can be manhandled with a combination of bravado and religion.…  Seguir leyendo »

The president of El Salvador has helped save more than 2,000 lives in the past two years. Now if only he would admit it.

The year 2011 was one of the deadliest since the end of El Salvador’s civil war in 1992. There were an appalling 4,371 murders — 11 people killed every day. With 70 homicides per 100,000 inhabitants, it was one of the most violent countries in the world. If that murder rate were somehow transposed to the city of New York, some 6,000 New Yorkers would be murdered every year.

The cause of the bloodshed was no secret: the war between the rival gangs Barrio 18 and Mara Salvatrucha.…  Seguir leyendo »