Pablo de Lora

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de Julio de 2008. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

«¿Adónde iremos a parar con este desdichado fenómeno de desdiferenciación sexual?», se preguntaba D. Santiago Ramón y Cajal en 1932 (La mujer, Aguilar, p. 113). «Mucho me temo -se responde- que en el futuro el ángel del hogar se convierta en antipático virago, y que el amor, supremo deleite de la vida, se transforme en onerosa carga impuesta por el Estado para fabricar a destajo obreros y soldados». Se trata de una de las muchas reflexiones que Cajal vierte en este opúsculo, juicios que la prologuista Margarita Nelken -célebre diputada socialista que se opuso al sufragio femenino- tilda de: «… profundísimos unos, al parecer más ligeros en su humorismo otros, impregnados todos de la agudeza que corresponde al privilegiado nivel de su autor… todos rezumantes de ternura para con el sexo que él ve encarnado en el devotísimo recuerdo de la madre y la amorosa y respetuosa gratitud hacia la madre de sus hijos…».…  Seguir leyendo »

No hubo manera. Por mucho que la ujier se empeñara a base de gamuza y desinfectante, el virus no desaparecía. Ni mutaba en algo más benigno. No, no hablo del Covid-19, sino de ese «genuino subproducto del funcionamiento de las democracias» (Félix Ovejero, Sobrevivir al naufragio) al que convenimos en llamar populismo y que desgraciadamente volvió a rampar por el cuasi-vacío hemiciclo en la sesión del pasado 18 de marzo en la que comparecía el presidente del Gobierno para dar cuenta de la declaración del estado de alarma y de las medidas para intentar paliar los efectos económicos.

Si el populismo es la expresión exacerbada –y por ello tumoral– del «Gobierno del pueblo por el pueblo y para el pueblo», si se trata de esa estrategia que combina –en dosis diversas– la moralización; la sobrepujanza de lo emocional frente a las evidencias disponibles; el señalamiento de un otro que frustra las aspiraciones colectivas y la promesa redentora para ganarse la gratia popularis: ¿qué ocasión podría ser más pintiparada que la de una crisis sanitaria, económica y social como la que nos asola?…  Seguir leyendo »

Identidad el feminismo en disputa

Salvo excepciones estadísticamente marginales, los seres humanos nacemos con una dotación genética que determina cuáles serán nuestros caracteres sexuales primarios y secundarios, nuestros niveles hormonales y nuestros órganos internos. En la especie humana, desde el punto de vista biológico hay una división del trabajo sexual-reproductivo que diferencia a quienes producen células sexuales pequeñas y móviles y células sexuales grandes y generalmente inmóviles. A las primeras las denominamos espermatozoides y a las segundas, óvulos. A quienes producen las primeras los etiquetamos como hombres y a los segundos como mujeres. La denominación es convencional, pero la realidad, el hecho de ser biológicamente hombres o mujeres, excede de nuestra voluntad, y no es el producto de construcción social alguna.…  Seguir leyendo »

El caso Contador y la Operación Galgo han desatado vientos de Fronda moralista. Las autoridades se han apresurado a recordar su política de tolerancia cero; los atletas no involucrados, a pedir que se persiga a los «tramposos», y fiscales y jueces andan a la búsqueda de quienes pudieran haber incurrido en el tipo previsto en el Código Penal (artículo 361 bis) desde el año 2006: la facilitación del dopaje. Pocos, muy pocos, se han aventurado a preguntarse si realmente todo lo que hoy pasa por ser dopaje proscrito merece una reprobación ética y jurídica tan rotunda e incondicional. Nosotros pensamos que no, que en realidad cabría admitir condicionalmente algunas formas de dopaje.…  Seguir leyendo »

En el mundo hay personas que creen que los animales poseen ciertos derechos, o cuanto menos que los seres humanos tenemos ciertas obligaciones para con ellos. Y también hay personas que genuinamente creen que no. No es un drama. También hay quienes creen que Elvis Presley sigue con vida, que el color de la piel debe determinar nuestros derechos o que vivimos entre fantasmas. Hay gente para todo.

Pero no hay razones para todo. Los filósofos morales discrepan profundamente sobre el estatus ético de los animales no humanos, pero muy pocos, por no decir ninguno, sostienen que no tenemos ninguna obligación de respeto mínimo, al menos hacia los grandes mamíferos.…  Seguir leyendo »