Pablo Salvador Coderch

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de abril de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

A David Reimer, un bebé canadiense, le intervino de fimosis a los ocho meses un médico incompetente que le destrozó el pene. Las desgracias de David no acabaron aquí. Sus preocupados padres se pusieron en manos de William Money (1921-2006), un psicólogo del hospital John Hopkins de Baltimore, famoso por disociar sexo de género y sostener que el género es más aprendido que heredado. Entonces Money se creyó que era Dios, olvidó que era psicólogo, no cirujano, ni biólogo y recomendó cirugía de reasignación de sexo, una orquiectomía, que David sufrió sin saberlo a los 22 meses. El caso sería celebrado durante años como la epifanía de la teoría de la neutralidad del género, un hallazgo semántico de Money.…  Seguir leyendo »

En Cataluña y para los nacionalistas al uso, una regla es derecho si sirve para conseguir el poder. Y en España lo es si vale para conservarlo. Si no, es ilegal, antidemocrática, contrarrevolucionaria. No me asombra que los juristas más prudentes enmudezcan y los más osados, de entre quienes carecemos de toda vocación política, nos quejemos: así, no.

Cabe distinguir tres especies de juristas, cada una con insuficiencias manifiestas y excesos insufribles. Los míos, primero. Los legales creemos que la Constitución y las leyes han de ser respetadas. Es teoría antigua y valiosa. También frágil. De bueno tiene que, gracias a ella y solo a ella, la gente sabe a qué atenerse (a la ley al pie de la letra, a lo que dice su texto): a usted le consta, por ejemplo, a quién y cuándo habrá de pagar sus impuestos, cuánto habrá de pagar y qué ocurrirá si oculta ingresos (y le descubren); o sabe cómo conducirse, en la calle, en el trabajo, en familia, en el hospital y cómo puede exigir que los demás le traten.…  Seguir leyendo »

Guerra de banderas

En las fotografías, a la izquierda aparece una recreación de la bandera de los Estados Confederados de América, obra del artista Garyck Arnzten. Y a la derecha, una imagen del linchamiento de Jesse Washington, en Waco, Texas, en 1916.

Jesse era un peón agrícola afroamericano de 17 años de edad a quien un jurado acababa de declarar culpable de la muerte de la mujer de su patrón. Tras el veredicto, una multitud enloquecida se lo llevó a rastras a la plaza mayor, donde le golpearon, le acuchillaron, le castraron, le colgaron de un árbol sobre una hoguera y le quemaron vivo.…  Seguir leyendo »

Edward Gibbon, uno de los primeros historiadores en preguntarse por el auge y caída de los imperios, nos advirtió a todos: la historia, escribió, es poca cosa más que el registro de los crímenes, locuras y desgracias de la humanidad. En la segunda mitad del siglo XVIII y durante todo el XIX, Angloamérica y Europa continental se distanciaron tecnológica y económicamente del resto del mundo y lo sojuzgaron. Esta fue “La gran divergencia”, sobre cuyas causas un debate antiguo divide a los historiadores en dos campos. Para unos, que arrancan de Max Weber, las ideas y las instituciones cuentan y las causas de la divergencia habrían sido culturales: la reforma protestante, la invención de la libertad y de la propiedad, la del Estado centralizado y administrado neutralmente por funcionarios meritorios y probos, la del imperio de la ley en lugar del gobierno de los hombres.…  Seguir leyendo »

Como el alma es al cuerpo, el pueblo es la entelequia constitucional de la gente, su ideal de perfección. Mas, precisamente por ello, un abismo se abre entre ambos: con las gentes nos encontramos cada día, pero al pueblo nadie le ha visto jamás. Para superar tal inmensidad necesitamos instituciones jurídicas y políticas que sirvan de puente. Luego, habremos de querer cruzarlo. Sin buena voluntad, no habrá nada que hacer. Pero con malicia hay mucho que deshacer.

Los doctores del Derecho llevan siglos disputando quién o, mejor dicho, qué es el pueblo: los súbditos, esto es, las personas atrapadas en un territorio y sujetas a la violencia definitoria de sus Estados; los ciudadanos, es decir, quienes tienen voz impune y algunas defensas frente a las imposturas de su Gobierno; los electores, en aquellos territorios donde los ciudadanos pueden elegir a sus gobernantes después de que estos hayan resuelto cómo y cuándo lo harán; o los votantes efectivos, una tesis terráquea que me resulta cercana porque cada vez que, anochecido el día de las elecciones, oigo a un político proclamar que el pueblo ha hablado, entiendo al instante que me está diciendo que él las ha ganado.…  Seguir leyendo »

Despiertos como casi ningún otro perro, los verán caminar, resignados a las tristes aceras de su ciudad, adonde llegaron hace menos de 10 años. Son border collies, una raza espléndida de perros pastores hechos por las gentes del campo y que requieren mucho ejercicio. Sin él, se vuelven neuróticos. Muchos de sus dueños urbanos lo saben bien y cumplen, admirables, sus deberes para con el más humanizado de los animales. Aunque, con frecuencia, constato cómo algunos amos son paseados por sus perros, enredados ambos por una misma correa.

Sabemos por qué abandonaron el campo y llegaron a nuestras ciudades: cuando, en marzo de 2008, la fotografía de un border collie apareció en la portada del National Geographic, esta raza prodigiosa se puso de moda instantánea y universalmente.…  Seguir leyendo »

El jilguero, por el precio de una comida sencilla. Ustedes pueden adquirir la novela de Donna Tartt, aupada escritora norteamericana, a cualquier hora del día sin necesidad de ir a librería alguna, pues Jeff Bezos, uno de los hombres más ricos del 1% más rico del mundo, se la traerá a casa y, además, recordará su compra para siempre. Y si les indignan las librerías arrasadas por el monopolio visionario de Amazon, Bezos está también dispuesto a descargarles en sus tabletas una crítica feroz de ese 1%, El capital en el siglo XXI, del economista francés Thomas Piketty, un libro que, característicamente, se vende muchísimo más en inglés, lengua de ricos, que en su francés original, idioma de posricos.…  Seguir leyendo »

La lozanía se empareja con la belleza; la cultura, con la educación; y la riqueza, con todo lo anterior. Una de las tendencias más destacadas de los últimos tiempos en los países desarrollados es la propensión creciente al emparejamiento selectivo. Ello es tan así que, en los Estados Unidos de América, el matrimonio es el primer predictor de desigualdad social: quienes están mejor dotados por la naturaleza, la cultura o el dinero se casan con sus pares y ello es así hasta el punto de que un factor de elección del college universitario son las perspectivas matrimoniales que ofrece su vivero estudiantil.…  Seguir leyendo »

Gavrilo Princip, el joven serbio bosnio que a los 19 años de edad asesinó al heredero de la corona austrohúngara, ofreciendo así la coartada para desencadenar la Primera Guerra Mundial, fue juzgado y condenado, pero nunca ejecutado: el derecho penal austriaco prohibía imponer la pena de muerte a personas menores de 20 años. Princip recibió una condena a 20 años de prisión y murió tísico en la cárcel. Conviene recordarlo, pues todavía hoy muchos dirigentes políticos españoles creen que el derecho ha de ceder ante las pulsiones de la política. Y algunos defienden que la política ha de deferir a las emociones épicas, a la contingencia de un conflicto civil.…  Seguir leyendo »

El diseño primordial del Tribunal Constitucional es político: el Congreso nombra a cuatro magistrados y el Senado a otros cuatro, por mayoría reforzada, en la práctica por acuerdo entre el PP y el PSOE. El Gobierno designa a otros dos y el Consejo General del Poder Judicial —un órgano cuya composición hasta ahora ha dependido de las mayorías políticas y de las asociaciones de jueces, una suerte de franquicias de los partidos políticos— elige los dos restantes. Son 12 en total y su mandato dura nueve años.

Negar entonces que el Tribunal sea un órgano político daría en simpleza. Pero también es más cosas, pues sus 12 miembros están sujetos a presiones institucionales con casi la misma intensidad que lo están al influjo de la política.…  Seguir leyendo »

Los gobiernos, que prometen muchas cosas, dan algunas y exigen bastantes, no pueden reclamarte que hables bien de ellos. Ni siquiera pueden urgirte a que te pronuncies expresamente en favor de sus políticas como una condición para acceder a las ayudas públicas que ofrecen. Al menos, has de poder callar, serio e inexpresivo, cortés quizás, hasta distante incluso. Como regla de principio, la neutralidad es perfectamente aceptable, salvo que quieras seguir carrera política o te hayan encargado una campaña de propaganda.

Este derecho a permanecer en silencio —a no tener que alabar aquello que le gusta al gobierno y a no haber de denostar lo que detesta— no es obvio, por más que uno crea que debería serlo las más de las veces.…  Seguir leyendo »

Muchas Constituciones mienten. La Española de 1978 no lo hace. Tiene otros defectos —es un armatoste espantosamente rígido, permanece anclada en la división provincial de 1833, es muy poco eficiente—, pero no miente, no engaña a nadie. De hecho, la mayor parte de las quejas y protestas dirigidas contra ella provienen de quienes quieren cambiarla porque sus disposiciones, que se aplican y de qué modo, disgustan. Se mire como se mire, la Constitución Española vigente es bastante efectiva, no es ninguna pantalla como lo fue la soviética de 1936 o como lo es la nigeriana de 1999 y como lo son tantas otras que llevan el nombre de Constituciones, no su sustancia.…  Seguir leyendo »

En 2010, el sistema universitario público español obtuvo 401 patentes. Robert Samuel Langer, un investigador químico del Massachusetts Institute of Technology (MIT), él solo, tiene 810, más del doble. Tomo la referencia del informe elaborado por la comisión ministerial de expertos para la reforma de nuestra universidad (Propuestas para la reforma y mejora de la calidad y eficiencia del sistema universitario español), un relato sensato, serio y sombrío sobre la academia española.

En España y redondeando los números, millón y medio de estudiantes cursan 2.500 grados (las antiguas licenciaturas), 3.300 másteres y 1.500 doctorados; los números delatan la desmesura. Hay otros excesos clamorosos, como el caso de una universidad pública española que ofrece estudios de Derecho en cuatro centros diferentes situados en cuatro provincias distintas.…  Seguir leyendo »

Si usted sabe ya qué tesis defiendo en este artículo sobre el futuro de Cataluña y de España es que estoy muerto. Pero como todavía no ha sonado mi hora, les diré que mi opinión personal no debería contar, pues defiero a las alternativas más preferidas por mis hijos y, por extensión, a las de ese poco más del 30% de los españoles y catalanes que tienen menos de 30 años, a quienes habitarán el futuro.

Con tal de que los mayores de 30 años se lo hayamos puesto muy claro, es decir, con tal de que las reglas del juego que los políticos de uno y otro lado habrán de discutir, negociar y pactar, permitan a quienes vivirán y trabajarán en este país durante el próximo medio siglo conocer de antemano cuáles son los caminos propuestos y hacia dónde les conducen.…  Seguir leyendo »

Muchos tejanos se resisten a financiar más Seguridad Social para los californianos. No me asombra, pues creo que la mayor parte de los españoles no está dispuesta a pagar la Seguridad Social de los finlandeses, estoy seguro de que Finlandia rechaza pagar la española y cierto de que la mayoría de los votantes catalanes ansía pagar menos impuestos en favor de otros españoles. Así somos casi todos, aunque casi nunca queramos reconocerlo. Y aunque los ciudadanos americanos están más unidos de lo que lo estamos nosotros, europeos y españoles, probablemente su Tribunal Supremo federal echará por tierra, a finales de este mes de junio, la reforma de la Seguridad Social estadounidense, el mayor logro interno de Barack Obama.…  Seguir leyendo »

Si hay que encarecer el ingreso en las universidades públicas españolas, prefiero que sea en sudor, no en euros; que suba el listón de entrada y el nivel de exigencia, no las tasas académicas: incrementarlas para que los estudiantes acaben pagando el 25% de los costes de la enseñanza en lugar del 15% como hasta ahora, como acaba de autorizar el Consejo de Ministros, no es una buena idea.

Aumentar las tasas era la solución más fácil para las penurias de nuestras universidades públicas, la menos costosa para sus probas burocracias, la menos exigente con sus pétreas estructuras docentes. Pero yo sé de bachilleres y de estudiantes universitarios arrasadoramente desharrapados a quienes la subida cerrará las puertas de la universidad o les hará la vida aún más difícil de lo ya es para la juventud de este desangelado país.…  Seguir leyendo »

Cuando no al tiento, es decir, al primer toque, al segundo o hasta al tercero. Ustedes los habrán visto muchas veces, a conductores españoles quienes, más que aparcar su automóvil entre otros dos y en la calle, se hacen sitio a golpe de parachoques. Las ayudas electrónicas han logrado aliviar esta manifestación atávica del descuido nacional por todo lo que nos es ajeno, pero son impotentes contra la salida en tromba de ocupantes de vehículos que abren sin mirar las portezuelas de los suyos hasta que ya no pueden más porque ya han golpeado las de sus vecinos. Si no me creen, interrumpan la lectura de este artículo y bajen al aparcamiento para contar las marcas que la ineducación ha dejado en su propio coche, un acabado martelé idiosincráticamente nacional.…  Seguir leyendo »

Los demógrafos llaman millennials a los nacidos entre 1982 y 2000. Nosotros, los denominados baby boomers, somos sus padres y llevamos tiempo batiéndonos en retirada. No deberíamos.

Muchos millenials creen que el paro es su primer problema vital. No es así: nosotros lo somos. El excepcional dividendo demográfico que benefició a nuestra generación, cuando había mucha gente adulta pero pocos abuelos, se ha agotado y no volverá.

En España, la diferencia entre el número de las personas nacidas en 1952 y en 1982 es de 77.000 a favor de las primeras. Pero la que media entre los nacidos en 1970 y en 2000, respectivamente, es de 266.000.…  Seguir leyendo »

España, siempre ensimismada: ninguno de los rectores de sus 76 universidades es extranjero y no muchos de entre sus 10.000 catedráticos numerarios cuentan con más de un año de experiencia investigadora posdoctoral en otro país.

Pero tenemos una oportunidad clara de mejorar mucho y sin coste adicional. Así, en los próximos 10 años, la tercera parte de los catedráticos nos jubilaremos y si mañana nos conjuramos todos para que nuestros sucesores sean designados solo o mayoritariamente entre doctores con seria experiencia fuera de España, en media generación le habremos dado la vuelta a nuestra Universidad. Muchos de los mejores doctores están allende nuestras fronteras, esperando la oportunidad de darlo todo para volver a este país.…  Seguir leyendo »

En Westeros, los proscritos de sus siete reinos se alistan, de buen grado o por la fuerza, en la Guardia de la Noche y juran servirla de por vida: “Ahora empieza mi guardia. Solo acabará con mi muerte. No tendré mujer, ni tierras, ni hijos”.

La Guardia, imaginada por mi coetáneo George R. R. Martin, ha cableado la mentalidad de una generación de jóvenes universitarios, devoradores de su Canción de hielo y fuego, una saga fantástica que HBO está llevando a la televisión, esto es, al mundo. En la Guardia, la fratría sustituye a la patria y el celibato aleja las distracciones personales y familiares, aunque no siempre las impida.…  Seguir leyendo »