Pedro González-Trevijano

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de diciembre de 2008. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Anoche me encontraba en una placentera duermevela, tras haber llegado a las tierras del Bajo Nalón -donde paso recurrentemente mis vacaciones de verano-, cuando se me apareció Heinrich Schliemann. ¡No les engaño! El sobresalto fue lógicamente enorme. Me quedé literalmente paralizado. Cualquier espectro siempre provoca dicho efecto; pero si el espíritu es el del mismísimo descubridor de la ciudad de Troya, la conmoción adquiere una intensidad especial. Para serles sinceros, aún no me he repuesto de la impresión. Así que he decidido escribir estas consideraciones en pos de una taumatúrgica necesidad personal de sosiego. Aún resuenan en mis oídos las conminativas palabras del millonario arqueólogo prusiano: «La Arcadia no se encuentra en el Peloponeso.…  Seguir leyendo »

Asignaturas pendientes

La historia educativa en España arrastra desde hace tiempo dos déficits, no digo que sean los únicos ni exclusivos, que ignoran facetas relevantes en la más integral y completa formación de todo hombre. Lo que nos empobrece no solo como singulares individuos, sino también como activos integrantes de una Nación centenaria. Uno, de naturaleza social y política. Otro, de carácter anímico y estético. Ambos, menos diferentes conceptual y epistemológicamente de lo que pudiera pensarse.

El primero, la escasa atención que hemos prestado a nuestros Textos constitucionales. Todavía hoy insuficiente y fragmentariamente ignorados, cuando no burdamente preteridos o groseramente violentados. Desde el fatídico grito de «¡Vivan las cadenas!» -con el que los absolutistas españoles recibían al anhelado Fernando VII en 1814 y consumaban la felona derogación y la sangrienta proscripción de la Constitución de Cádiz-, pasando por una convulsa y azarada sucesión de frustrados Documentos constitucionales -demasiadas veces de bandería y facción-, poco interés hemos depositado en las normas que han pretendido organizar nuestra vida en convivencia.…  Seguir leyendo »

Los detectives vacacionan

Las bicicletas serán, como decía Fernando Fernán Gómez, para el verano. No lo pongo en entredicho, más allá de la interpretación política de su obra de teatro, aunque nunca me he sentido particularmente atraído por ellas. Los que sí forman parte de mis inseparables compañeros de viaje son los recurrentes libros, cuando inicio mi periodo estival de vacaciones. Libros que embalo cuidadosamente –si bien nunca he sido un bibliófilo– antes de poner rumbo a las frescas tierras del Bajo Nalón. Una parte de la Asturias Central aún desconocida para muchos, a pesar de sus inigualables paisajes, como la bellísima desembocadura del río Nalón, y su antaño relevante ambiente cultural.…  Seguir leyendo »

Hay palabras, o si prefieren palabrejas, que andan sueltas y desparramadas. Inquietas, saltarinas e incansables no solo se han hecho un sitio en la jerga de los círculos más refinados y exclusivos de la intelligentsia, sino que también forman parte del expresivo, mundanal y socializado ideario de los tiempos actuales. Es más, aunque ya no son tan modernas, pues el tiempo pasa indefectiblemente, en especial para los vocablos santificados por la Real Academia Española, siguen preservando ese perfil atrevido, rompedor e iconoclasta que tanto agrada al hombre de hoy. Esto sucede con nuestro término, ya clásico para la oficialidad, desafiante todavía para los artistas, y hasta taumatúrgico para sus más conspicuos adeptos.…  Seguir leyendo »

Hay personajes epocales; esto es, que definen y explican una época. Son los casos, en los últimos quinientos años, de Carlos V en el siglo XVI, el caballero europeísta que ennobleciera Tiziano en Mülberg; el astuto cardenal Richelieu en el siglo XVII, pomposamente retratado por los pinceles de Philippe de Champaigne; el honesto George Washington en el XVIII, asentado hoy en nuestro imaginario colectivo gracias a Roy Lichenstein; el inabarcable Napoleón Bonaparte en el siglo XIX, con su imponente representación a caballo y su fastuosa coronación recreada por JacquesLouis David; y en el siglo XX, el indómito Winston Churchill, nunca tan bien caracterizado como en la soberbia fotografía de Yousuf Karsh.…  Seguir leyendo »

Vaya de entrada una declaración previa y jurada. Para que no haya sorpresas, ni malos entendidos. El ajedrez me atrae, como cuando se escruta fatídicamente el abismo con los ojos abiertos, pero, la verdad, no sé jugarlo. Y eso que dispongo de una larga e intensa intrahistoria, supongo que como muchos de ustedes, con el juego: conozco sus movimientos –mi abuelo me los enseñó sobre un sencillo tablero de madera con las recurrentes piezas en blanco y negro–; me acaloraba de niño en disputadísimas partidas con mi hermano Antonio en un ajedrez de viaje con su tablero imantado; me acercaba el sábado por la tarde al colegio a disputar unas partidas con quien se terciase; me matriculé, como si de otra asignatura más se tratara, ¡todo para aprobar la educación física!, cuando cursaba la carrera de Derecho en la Universidad Complutense; guardo una preciosa caja de marfil con las piezas en blanco y rojo perteneciente a otro de mis abuelos; me dejaba caer los fines de semana por el parque del Retiro para retar, tan envalentonado como insensatamente, a otros vehementes pero flojos practicantes; y hasta me veía, en los veranos que pasaba en Irlanda, como un aguerrido patriota en las tierras donde había naufragado la Armada Invencible, desafiando a colegiales de diferentes nacionalidades en las instalaciones del Marian College en Dublín.…  Seguir leyendo »

Campo abierto

«El campo no tiene puertas. Es vano tratar de ponerle puertas al campo». Esta es la sencilla e irrebatible conclusión a la que llegamos mi mujer, María Teresa, y yo tras visitar la exposición que, con el título «Campo cerrado. Arte y poder en la posguerra española. 1939-1953», se puede ver en el Museo Reina Sofía. Como bien señala la Real Academia Española, nuestro refranero popular explicita la imposibilidad de establecer límites a lo que no los admite. Una realidad que se visualiza, como en pocos ámbitos de la vida humana, en los de la creación más pura y sincera. La propia y definitoria del arte.…  Seguir leyendo »

Desde siempre he tenido predilección por el retrato. No es que no llamen mi atención otros géneros –pintura religiosa/devocional, de historia, mitológica y alegórica, costumbrista, naturalezas muertas/bodegones o paisajes–, pero no puedo dejar de sentirme atraído por la representación de la figura humana. ¿Será porque estamos hechos a semejanza de Dios? («Hagamos al hombre a nuestra imagen y nuestra semejanza». Génesis, I, 27). El dedo de Miguel Ángel de la Capilla Sixtina sería la prueba de un ADN compartido. ¿Será porque, en palabras de Terencio,« Homos um, humani nihil a me alien um puto »:« Hombre soy; nada humano me es ajeno »?…  Seguir leyendo »

La chistera del banquero

Las relaciones entre banqueros y artistas no han sido nunca iguales a lo largo del tiempo; pero, sobre todo, no han sido fáciles. Orígenes bien diferentes, ambientes sociales dispares, concepciones políticas antagónicas, gustos personales desiguales… Salvo que nos arrojemos en el mundo de la ficción, y nos dejemos arrastrar por la pluma del gran Pessoa y su obra El banquero anarquista. Un breve relato que describe a un banquero que no reconoce contradicción entre su fortuna personal y sus libertarias preocupaciones: «No hay otra diferencia: ellos sólo son anarquistas teóricos, yo soy teórico y práctico; ellos son anarquistas místicos, y yo científico: ellos son anarquistas acobardados, y yo lucho y libero… en una palabra: ellos son pseudoanarquistas, y yo soy anarquista».…  Seguir leyendo »

Nunca se dejará de escribir acerca de la democracia –decía el clásico–, porque los hechos a los que se refiere, y las cuestiones que suscita, afectan a la mismísima condición humana. Una realidad que se constataba una vez más con la presentación en el Congreso de los Diputados, órgano constitucional que representa como ninguno al pueblo español (artículo 66. 1 de la CE), del libro «Comentarios a la Ley Orgánica del Régimen Electoral General y a la Ley Orgánica de de Referéndum», dirigido por el profesor Manuel Delgado García-Iribarren, uno de los más destacados especialistas en la materia. Como sentenciaba Mackenzie, no hay democracia sin elecciones periódicas y libres.…  Seguir leyendo »

El secreto mejor guardado de la iconografía real se ha desvelado con la exposición «El Retrato en las Colecciones Reales. De Juan de Flandes a Antonio López», con la puesta de largo de La familia de Don Juan Carlos del artista manchego. Han transcurrido veinte años. Y como suele suceder, las opiniones han sido diferentes. Los más apasionados hacían comparaciones hasta religiosas. Así, parafraseando la expresión Habemus Papam, hablaban de Habemus Quadrum. ¡Cómo se va a comparar el realismo de Antonio López con el trazo atormentado de Lucien Freud o Andy Warhol, los artistas escogidos por la Familia Windsor! Pero siempre hay escépticos: que si Las Meninas se pintaron, y eso que Velázquez era ya Aposentador Mayor de Palacio, una actividad que le ocupaba gran parte de su actividad, en un solo año (1656); que si La Familia de Carlos IV, encargada por Godoy en la primavera del año 1800 antes de la llegada del embajador de Napoleón, fue ejecutada por Goya durante el verano y el otoño de dicho año.…  Seguir leyendo »

Cibeles, la «Madre de los dioses», procedente de las tierras de Asia Menor, y recuperada para los madrileños en la escultura de Francisco Gutiérrez y Roberto Michel en el siglo XVIII, parece haber renunciado, según los mentideros que recorren los casi dos mil metros del macizo de El Olimpo, a su divinidad. A la «Gran Madre» ya no le interesan los amores del pastor Atis, ni las labores del campo y la viticultura. Por no importarla, ni acude a las ceremonias ofrendadas a la fecundidad. Hasta ha abandonado, denuncian escandalizados los heterodoxos habitantes de la montaña sagrada en el norte de Grecia, a su carro empujado por sus poderosos leones.…  Seguir leyendo »

Les animo a acercarse al cine, y ver la última, a la espera del estreno de American Sniper, de las películas de Clint Eastwood: Jersey boys. En ella, el veterano director, nacido en San Francisco hace ochenta y cuatro años, narra la historia de cuatro adolescentes de Nueva Jersey que conforman, a finales de los cincuenta y los sesenta, uno de los más destacados grupos –con canciones míticas, como Sherry, Big Girls Don´t Cry o Walk Like a Man– del momento: The Four Seasons. Eastwood lleva a la gran pantalla, con las recreaciones personalísimas de nuestro hombre, el afamado musical de Broadway (2005), con los mismos protagonistas de la obra teatral: John Lloyd Young, Erich Bergen, Vincent Piazza y Michael Lomenda.…  Seguir leyendo »

Los españoles asistíamos, primero con la comprensible expectación creada con la comparecencia del presidente del Gobierno y después, con profunda emoción, a la comunicación por Don Juan Carlos de su decisión de abdicar en el Príncipe de Asturias. Se cierra así una de las páginas más brillantes de la moderna historia de España, al tiempo que se abre otra, sin solución de continuidad, con la aspiración de proseguir, con las transformaciones que los tiempos imponen, la senda de estabilidad, modernización y desarrollo de hace treinta y nueve años. ¡Los años del reinado del actual Rey de España! Se emprendían así con normalidad las previsiones sucesorias establecidas en la Constitución de 1978.…  Seguir leyendo »

Todas las sociedades requieren de la necesaria e irrenunciable presencia de referentes. ¡Y ay de aquellas que piensen suicidamente que estos forman parte de un rancio y periclitado pasado, pues serán ellas, precisamente, las que finalizarán, y a corto plazo además, sus días! Unas consideraciones pertinentes en una España constitucional que ha sufrido la pérdida dolorosa de algunos de sus más sobresalientes referentes políticos en no demasiados años. Fallecía hace algún tiempo, Gabriel Cisneros, Gaby para todos los que disfrutábamos de su amistad; persona bondadosa e inteligente que desempeñó, a la sombra de la segunda, pero también importante fila, un destacado papel durante la Transición Política y la elaboración, en tanto que uno de sus siete Ponentes, de la vigente Constitución de 1978.…  Seguir leyendo »

«Cuatrocientos años después de su muerte, podemos seguir disfrutando de sus modernísimos lienzos. A Picasso le atrajo su radical modernidad. Si bien, antes hubimos de leer los juicios más disparatados: que si sufría, dada la distorsión de sus figuras, de astigmatismo. ¿Nos habríamos atrevido a descalificar hoy las adelgazadas figuras andantes de Giacometti, las manzanas de Cézanne o los bodegones de Morandi por no ser reales?

Minos, primer soberano de Cnosos, transcurridos según parece algunos miles de años, pues los mitos se resisten al cómputo temporal de los humanos, se había cansado de su labor como juez de los muertos. El que fuera rey de Creta –hijo de Zeus y Europa– aburrido de impartir justicia sentado en su trono con un cetro de oro en la mano, estaba decidido a hacerse perdonar por el iracundo Poseidón.…  Seguir leyendo »

La semana pasada acudí con mi hija María a la exposición que acoge el Museo del Prado con el título Velázquez y la Familia Real. Una oportunidad más para acercarse al edificio de Juan de Villanueva y escrutar nuevamente la pintura del artista sevillano. Componen la muestra veintinueve obras, de las que quince son de autoría velazqueña, y el resto mayoritariamente de Martínez del Mazo y de Carreño de Miranda. Pues bien, de los lienzos del pintor once retratan figuras femeninas. Las Mariana, Mariana, María Teresa y Margarita se apoderan, como si nos encontráramos en los tiempos medievales de las dos espadas de San Agustín, con el permiso del Papa –tras el beneplácito del Retrato de Inocencio X- y del Príncipe de la Cristiandad, Felipe IV, esposo y padre, de la pinacoteca.…  Seguir leyendo »

Las crisis nos atenazan, y hasta nos paralizan, a todos. Nadie es capaz de escapar a tan desalentador e inmisericorde sino. Las dificultades presentes y las insatisfacciones diarias nos arrastran al pesimismo y la desazón. Todo parece diluirse en una tupida y perenne oscuridad en la que una sociedad desconcertada necesita y reclama, urgentemente y hasta a gritos, la presencia de una luz que, como en la niña que acompaña la tragedia del Minotauro de Pablo Picasso, ilumine y fije la senda de la convivencia nacional. Las palabras atribuidas a Goethe, «Licht! mehre licht!», «Luz, más luz!», se erigen en ineludible referente taumatúrgico de esta España constitucional.…  Seguir leyendo »

Hay películas que trascienden los perfiles estéticos del séptimo arte para adentrarse en la complejidad del alma humana, en una labor de introspección personal no exenta de la atención al orteguiano entorno. Esto sucede con El «Mayordomo» («The Butler»), el último trabajo de Lee Daniels, donde sobresale la interpretación de Forest Whitaker en el papel del afroamericano mayordomo jefe de la Casa Blanca (Eugene Allen, Cecil Gaines) quién, desde su privilegiado observatorio, narra sus peripecias personales –su azarada pero irrenunciable vida con su mujer, interpretada por una soberbia Oprah Winfrey–, al hilo de los acontecimientos políticos de los últimos setenta años de la historia norteamericana.…  Seguir leyendo »

Es un secreto a voces en las calles de Atenas: Platón ha decidido abandonar su amada Academia por un tiempo y desplazarse a las tierras más meridionales de Europa. Speusipo, su sobrino y fidelísimo discípulo, lo ha atestiguado con lágrimas en los ojos: el querido maestro, siempre ávido de nuevas sensaciones, no ha podido resistirse a la tentación. Para el peripatético filósofo el viaje a la península ibérica es irrenunciable. La actual exposición en el Museo del Prado, con el subyugante título de La belleza encerrada. De Fra Angélico a Fortuny, es la causa. Aunque los más críticos no pierden la ocasión para reiterar, una vez más, su naturaleza inquieta.…  Seguir leyendo »