Pedro J. Ramírez (Continuación)

«Azdak.- Todo será investigado, descubierto. Es mejor que uno mismo se entregue. ¿Por qué? Porque no se puede escapar del pueblo. Que quede constancia de cómo gritaba yo por la calle de los Zapateros: '¡He dejado escapar al Gran Sinvergüenza por ignorancia, hacedme pedazos hermanos!' Para adelantarme a todo.

El primer coracero.- ¿Y qué te respondieron?

Shauva.- Lo consolaron en la calle de los Matarifes y se echaron a reír en la de los Zapateros. Eso fue todo.»

(Bertolt Brecht, El Círculo de Tiza Caucasiano, V acto)

Aunque el Papa Sixto V estableciera su cargo en 1587 con el nombre de Promotor Fidei, no es de extrañar que el fiscal de los procesos de canonización de la Iglesia Católica empezara muy pronto a ser conocido como Advocatus Diaboli, pues la manera que tenía de promover la fe era poner todo tipo de pegas y obstáculos a la subida de nuevos individuos a los altares y se suponía que toda merma de peones al bando de la santidad debía producir gran satisfacción al Maligno en su interminable partida de ajedrez frente a la bóveda celestial.…  Seguir leyendo »

En un pasaje de la extensa entrevista que me concedió en abril del año pasado el presidente Zapatero dijo literalmente: «Tengo una conversación pendiente con el presidente de Navarra, por quien siento mucho respeto, pero creo que su última iniciativa -emplazando al PSOE a definirse frente a las pretensiones panvasquistas- ha anticipado un debate de forma un tanto precipitada». Ya en ese instante hubo algo en la inflexión de su voz o en la pérdida de fulgor de su mirada que me recordó aquel inolvidable chiste de Forges en el Informaciones de los años 70 en el que se veía a un fulano dentro de un colchón enrollado sobre un somier con los muelles rotos, rodeado de colillas y otros detritos, que, en medio de una habitación con aires de leonera, suspiraba: «¡Un día de estos tengo que hacerme la cama!».…  Seguir leyendo »

André Poisson era un hombre cargado de buenas intenciones. Por algo tenía nombre de inocentada, pues nuestro 28 de diciembre es en Francia el poisson d'abril. Sabía que como industrial chatarrero no le sería fácil pasar a la Historia, pero exactamente eso es lo que pretendía. Y cuando, una mañana de la primavera de 1925, fue convocado por el Director General Adjunto del Ministerio de Correos y Telégrafos a una reunión de carácter confidencial en una suite del selecto Hôtel de Crillon de París pensó que su gran oportunidad había llegado.

Otros cinco empresarios del sector asistían a la reunión en la Plaza de la Concordia.…  Seguir leyendo »

Si alguna de las decenas de miles de personas que con serenidad admirable participaron el sábado de la semana pasada en la concentración de la Plaza de Colón en solidaridad con las víctimas de Ignacio de Juana Chaos hubiera caído en la tentación de aprovechar la cercanía del teatro María Guerrero -además de la coincidencia entre la hora de su dispersión y el inicio de la representación- para asistir al montaje del Marat/Sade de Peter Weiss, en versión del proabertzale Alfonso Sastre, su nombre habría aparecido en las páginas de sucesos. Bien porque habría intentado quemar el teatro, bien porque directamente habría fallecido de infarto.…  Seguir leyendo »

Primero topas con los nombres; después descubres que detrás -algunas veces- también existen las personas. No tengo el gusto de conocer ni a Juan Mayorga, autor de la brillante versión de Un enemigo del pueblo de Ibsen producida por el Centro Dramático Nacional, ni a mi colega Javier Moreno, el meritorio nuevo director de El País que esta semana ha adquirido unas migajas de notoriedad en los medios periodísticos al espetar ante la mirada complaciente de sus jefes que EL MUNDO «se ha embarcado en una grave operación de desestabilizar a las instituciones democráticas sin parangón en Occidente».

Como tampoco sé si ellos se conocen entre sí, o si a Moreno -licenciado en Químicas como Rubalcaba- le gusta el teatro, o siquiera si lee otras cosas que no sean periódicos, no puedo concretar si bastaría con que se llamaran por teléfono, si sería mejor que Mayorga le enviara un par de entradas para la función o si lo más práctico consistiría en que simplemente le remitiera el texto con un propio.…  Seguir leyendo »

Sigo con el Julio César de Adrian Goldsworthy que nuestra Esfera de los Libros publicará este próximo otoño en castellano. Entre otras razones porque los valores morales que estaban sobre la mesa de la Sala Segunda del Supremo cuando deliberó el pasado lunes sobre la pena a imponer a De Juana Chaos se parecen bastante a los que tuvo que ponderar el Senado de Roma cuando el 5 de diciembre del 62 antes de Cristo se reunió en el templo de la Concordia para decidir la suerte de Publio Léntulo y otros cuatro cómplices de la conspiración de Catilina que habían permanecido en la ciudad, mientras su jefe levantaba un ejército con el propósito de asediarla y conquistarla.…  Seguir leyendo »

Estamos en Roma en el otoño del año 62 antes de Cristo. Ha anochecido pronto y la oscuridad exterior contrasta con la iluminación de la residencia del Pontifex Maximus y pretor durante ese año. Allí suena la música y las viandas circulan en manos de diligentes esclavas bajo los techos engalanados con hojas de parra. La anfitriona de la fiesta se llama Pompeya y ha ido recibiendo a sus invitadas bajo la atenta mirada de su suegra Aurelia. Poco antes, el dueño de la casa, Cayo Julio César, la ha abandonado con toda solemnidad. Y, por una vez, no porque prefiera pasar la noche en brazos de Servilia o alguna de sus otras amantes, sino porque lo que se celebra es la fiesta de la Buena Diosa y en ese ritual, al que asisten las Vírgenes Vestales, está estrictamente prohibida la presencia contaminadora de los hombres.…  Seguir leyendo »

El presidente Zapatero hizo gala el jueves de su apego por la democracia deliberativa al aprovechar el acto organizado por nuestra revista 'La Aventura de la Historia', con motivo de la publicación de su número 100, para pronunciar el que tal vez sea su discurso más elaborado y concreto sobre su idea de la identidad histórica de España y su visión de cómo fortalecerla como nación. En la medida en que su extensa intervención trataba de responder a algunas de las críticas de fondo planteadas domingo tras domingo en estas páginas y a las propias objeciones que con toda claridad incluí en las palabras que pronuncié durante el acto, me parece de justicia pedir a los lectores que cotejen este texto, leído en su presencia, con su propia exposición, disponible a través de nuestra página web en su versión íntegra.…  Seguir leyendo »

Desde que Platón la planteara en La República, la pregunta clave de todo sistema de gobierno es quién vigila a los vigilantes, quién controla a quienes nos controlan, quién nos guarda de nuestros guardianes, quién nos protege de nuestros protectores. En el latín de las Sátiras de Juvenal todavía suena mejor: Quis custodiet ipsos custodes?

La respuesta, en boca de Sócrates, no puede dejar de producir zozobra en cualquier sincero demócrata: sólo los propios «ángeles» custodios nos custodiarán frente a sí mismos, pues ellos constituyen la «clase» que ejerce el poder. A tales efectos el resto de los ciudadanos debe fomentar la «noble mentira» de que quienes desempeñan esos cargos públicos o magistraturas son mejores que los demás, estimulando así su sentido de la responsabilidad y su rectitud en el cumplimiento del deber.…  Seguir leyendo »

Si ha habido un momento en mis ya casi 27 años como director de periódico en el que parecía imposible que nada relacionado con la actualidad rompiera la magia de un breve paréntesis de intimidad, vedado a la tensión informativa, fue durante el atardecer del 26 de diciembre de 2003, cuando desde la terraza de la suite Agatha Christie del Hotel Old Cataract de Asuán me disponía a asistir al fastuoso espectáculo del encierro del carro de Ra -así le llamaban los faraones del Viejo Reino a la puesta de sol- en su cochera de detrás de la Isla Elefantina, dentro de la más seductora ensenada del Alto Nilo.…  Seguir leyendo »

La única duda que el título de este artículo suscitará en principio a cualquiera que haya visto la película de Sofía Coppola es si se refiere a los superferolíticos vestidos cortesanos de seda y tul, a los pasteles de fresa de varios pisos o a los zapatos a juego con unos y otros, diseñados ex profeso por Manolo Blahnik. De hecho, al cabo de dos horas y pico de contemplar la borrachera visual abigarradamente rodada en el Palacio de Versalles por la cineasta norteamericana, no se llega a otra conclusión sino a la de que la reina de Francia era muy aficionada a esas tres cosas.…  Seguir leyendo »

I. Memorial del autoengaño

Cuando el 14 de noviembre de 2004 la ilegal Batasuna se limitó a cambiar el envoltorio de las perennes exigencias de sus amos terroristas y a bifurcar su negociación en dos tableros -uno «político» y otro «militar»- en los que habría que jugar partidas simultáneas, Zapatero reaccionó como si hubiera visto el arco iris, subrayando ante sus interlocutores de confianza que en Anoeta no se había hablado de «independencia» ni -enorme avance- se habían quemado banderas españolas. El presidente llegó a pronosticar incluso -ingenua criatura- que sería la última vez que en un mitin se gritara: «¡Gora ETA!».…  Seguir leyendo »

¡Con qué estrépito se derrumban los prestigios oficiales! A ese pequeño sector de nuestros lectores que se han molestado por la designación de la solvente y laboriosa vicepresidenta Fernández de la Vega como Personaje del Año de EL MUNDO me bastaría explicarles con palabras de Ortega sobre Mirabeau que «pocas cosas nos convienen más que informarnos sobre nuestro contrario: es la única manera de complementarnos un poco». Pero no quiero dejar de añadir la satisfacción que produce reconocer y celebrar el mérito ajeno cuando, como es el caso, corresponde a alguien que ideológicamente se encuentra si no en las antípodas, sí al menos «al otro lado del río».…  Seguir leyendo »

«Empecemos por decir que Marley había muerto». El juez Del Olmo dejó el colirio, la campanilla y los dos tampones con el sello del Juzgado de Instrucción Central Número Seis sobre la mesita de noche y trató de concentrarse en la lectura, arropado por los espesos cortinajes de su cama con dosel. «El viejo Marley estaba tan muerto como el clavo de una puerta...» Comprendía que lo de no separarse de los tampones en ningún momento del día o de la noche no hacía sino incrementar su fama de bicho raro y de maniático. Pero lo que pensaran los demás de él no le importaba nada.…  Seguir leyendo »

El 17 de septiembre de 1936 el autoconstituido como Tribunal Popular de Almería dictó sentencia contra 43 militares implicados en la allí fallida sublevación del 18 de julio. Era la Causa Número 3 de las que juzgaba este órgano revolucionario y concluyó con 36 condenas a muerte, una cadena perpetua, cuatro absoluciones y dos sobreseimientos. Sin embargo, en el momento de ejecutar tales disposiciones surgió un pequeño problema técnico: todos los condenados habían sido ya asesinados el mes anterior en Cartagena. Comentando el episodio con lúcida ironía, el gran hispanista Bartolomé Bennassar concluye y advierte que «hay que evitar contar dos veces los mismos muertos».…  Seguir leyendo »

Cuando paseo por los alrededores del Sena en estas mañanas brumosas que anteceden al invierno, todavía me parece escuchar, entre los tejados puntiagudos recubiertos de pizarra de las dos torres gemelas de la Conciergèrie que emergen severas desde la pequeña Ile de la Cité, la voz hercúlea de Danton tal y como sonó hace 212 años, durante el simulacro de juicio por el que el Tribunal Revolucionario le llevó a la guillotina. Cuentan las crónicas que uno de los ventanales de la llamada Sala de la Igualdad permanecía abierto y que las vehementes palabras del tribuno del pueblo, remando a pulmón partido contra su trágico destino, cruzaban el río y se extendían por su orilla derecha como si trataran de llegar hasta las Tullerías donde el Comité de Salud Pública ocupaba los salones de la realeza derrocada, hasta el convento de los Jacobinos donde tantas noches de gloria había cosechado el justiciable y hasta la casa del carpintero Duplay donde, en la misma calle Saint Honoré, a la vez corroído por la mala conciencia pero blindado por el cinismo de su sentido intransigente de la virtud, se taparía sin duda los oídos su más notorio huésped, Maximiliano Robespierre.…  Seguir leyendo »

Mi primera reacción fue de estupor. ¿Cómo era posible que el feroz dóberman se hubiera transformado de repente en apocado caniche, que el inflexible halcón hubiera mutado en tierna paloma de la paz, ansiosa de consumar su rendición? Nadie iba a creer al PSOE si, contradiciendo sus propios estereotipos propagandísticos, se empeñaba en intentar demostrar ahora que el pie del que Aznar cojeaba en sus relaciones con ETA era el de la debilidad y la blandenguería.

A medida que comencé a ver el vídeo el estupor fue mutando en indignación ante la flagrante manipulación de hechos cuya verdadera fachada está a disposición de cualquiera en las hemerotecas y a cuya trastienda tuvimos un muy especial acceso quienes dirigíamos hace ocho años los principales periódicos españoles.…  Seguir leyendo »

En vez de examinar con lupa los viajes al extranjero del presidente -que si se fue a Londres y a Berlín por motivos privados utilizando medios públicos, que si las dos primeras jornadas en Estambul no estaban justificadas por razones diplomáticas-, la oposición debería fomentarlos. Sobre todo si es bajo la condición de que incluyan algún tipo de programa cultural que sirva para ampliar sus horizontes y mejorar su sensibilidad democrática. Si a todo el mundo le parecería bien que un día Zapatero visitara con su familia el museo de arte contemporáneo de Cuenca o los lugares emblemáticos del Cádiz de 1812 y al siguiente se fuera a la ópera al Liceo de Barcelona, no entiendo por qué debería ser otro el criterio respecto a cualquier capital europea.…  Seguir leyendo »

Se encaminaba a comienzos del siglo octavo el virtuoso Corbiniano a Roma para ser ungido como obispo por el Papa Gregorio II cuando en un paraje montañoso de los Alpes fue atacado por un oso. En un santiamén el ursus horribilis -al parecer mucho más sobrio y hambriento que su remoto descendiente Mitrofán- despachó a la cabalgadura del viajero y se disponía ya a abalanzarse sobre éste cuando se produjo el milagro. Corbiniano se dirigió al oso con voz suave pero enérgica, le reprochó su actividad depredadora y al punto consiguió dominarlo, enjaretándole la silla y toda la carga que transportaba la mula muerta.…  Seguir leyendo »

Bueno, ya ven que la sugerencia de hace dos domingos de volver a investir a Companys presidente de la Generalitat, remedando la práctica secular de los gerundenses de resolver todas las crisis mediante la entrega del bastón de mando a San Narciso, no era tan descabellada. El desenlace del Catalunya Show ha estado a la altura de su desarrollo y ninguna de las combinaciones que se manejan garantiza mejor que mi fórmula simbólica ni el prestigio de los gobernantes ni el bienestar de los gobernados.

Pero para que nadie diga que veo con gafas oscuras todo lo que llega últimamente de la Barcelona estatutaria hoy quiero empezar con dos merecidas alabanzas: una muy obvia a la hazaña memorable de estos Ciutadans que, con fuego en el corazón y alas en los talones, han desafiado todas las leyes de la gravedad del mercado electoral y han logrado romper el statu quo sin más financiación que la de sus modestos bolsillos ni más atención mediática que las de este periódico y una insumisa cadena de radio; la otra, mucho menos previsible, a la brillante e ingeniosa cobertura periodística que La Vanguardia -un diario que no nos distingue en absoluto con su simpatía- ha dedicado a la campaña de los demás partidos.…  Seguir leyendo »