Pedro Ramón Gómez de la Serna y Villacieros

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España es un país que se ignora demasiado a sí mismo. No es que no piense en sí mismo, es que no lo hace bien. Ese dato quizás nos diferencie de las demás naciones europeas. De ahí nuestra tradicional y absurda falta de autoestima, y de ahí también ciertos complejos que nos han conducido a errores y reacciones indebidas. Desconocemos a veces nuestra mejor historia, el significado y legado de nuestras instituciones, lo que aportaron compatriotas nuestros. Pasamos por encima de efemérides que merecen ser celebradas, enterramos la memoria de nuestros mayores, damos la espalda a quienes fueron nuestros creadores y artistas, científicos, escritores, pensadores u hombres de Estado.…  Seguir leyendo »

He tenido la fortuna de trabajar a su lado desde 1996 y el orgullo y la satisfacción de ocupar responsabilidades y discursos con él. También de ser su amigo. Echo la vista atrás y pienso lo mucho que he aprendido siguiéndole, escuchándole, interpretándole. Actos, ideas, actitudes, maneras de ser y de estar en política y en la propia vida. Recuerdo muy bien aquellos años (de 1996 a 2001), quizás su gran época política, cuando no sólo alumbró la esperanza sino también la convicción y la certeza de que a ETA se le podía derrotar y de que además la derrota incondicional del terrorismo era una exigencia y una necesidad democrática de primer orden para el fortalecimiento de las libertades, del régimen constitucional y de la modernidad de nuestro país.…  Seguir leyendo »

Echemos la vista atrás: en 1970 la renta per cápita de los españoles apenas superaba los mil dólares (hoy ronda los 32.000), el producto nacional bruto era de 40 billones de dólares (hoy, de unos 1.500), la tasa de analfabetización de los mayores de 65 años era de casi el 30% (hoy es prácticamente inexistente) y España era un país envíasdedesarrollo (lo decíamos con cierto alivio, con alegría incluso de poder llegar a alcanzar un puesto en el desarrollo sin matices), todavía demasiado encerrado en sí mismo, con unas infraestructuras deficientes y un paisaje de infraviviendas en las periferias de las grandes urbes en las que malvivían gentes venidas del campo.…  Seguir leyendo »

Cuando uno viaja por el mundo y pregunta por el problema catalán, la respuesta es siempre de estupor: nadie comprende que los dirigentes de una de las regiones con más riqueza, autogobierno y reconocimiento de identidades de Europa, pongan en riesgo un proyecto común de más de quinientos años con el cual Cataluña ha llegado a ser lo que es. Nadie comprende por ahí fuera cómo es posible que quieran jugarse, en esta deriva sin sentido, la convivencia, la identidad y el prestigio de los catalanes. Nadie comprende que estén trabajando para ser un estado fallido y marginado de la comunidad internacional, o para quedar excluidos de la Unión Europea, o para volver a las barreras arancelarias, o para perder los mercados españoles e hipanoamericanos, o para forzar la deslocalización empresarial y la fuga de capitales.…  Seguir leyendo »

Adelanto que soy conservador. Como soy conservador, detesto las revoluciones políticas: creo en la capacidad de evolución de las sociedades, en la decantación histórica de las reformas, en la capacidad del hombre para mejorar y edificar sobre lo ya construido. Toda revolución es una sangría innecesaria y una compuerta abierta para la generalización de la ignominia, la mentira y el odio. La revolución francesa, la revolución rusa, el nazismo (que fue una revolución estatista) no han sido sino traumas colectivos plagados de asesinatos con sustitución violenta de unas élites por otras. La revolución francesa terminó en dictadura napoleónica y arrasó Europa.…  Seguir leyendo »

Nos acordamos —sentenciaba Ortega en Presente y porvenir del hombre actual— en vista del porvenir”. La cita viene a cuento del centenario del franciscano español Junípero Serra, cuya manera de entender el ministerio sacerdotal tan de actualidad, por cierto, ha puesto un nuevo Papa, también hispanoamericano, bajo la advocación de San Francisco. Cada país, como cada hombre, es un heredero: seguimos con Ortega, que concluía «lo que la naturaleza es a las cosas, es la historia —como res gestae— al hombre», y en consecuencia también a las naciones. Quizás el gran hecho diferencial de España en la Historia Universal sea el hecho americano: la conquista, la colonización, la lengua, el mestizaje, la evangelización, la aculturación.…  Seguir leyendo »