Rafael Tabarés-Seisdedos

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I. La violencia se abre paso en cada uno de nosotros. Está ganando la guerra de las pasiones desatada por el secesionismo. En el porqué de nuestra enemistad crecen múltiples agentes patógenos como el ajuste de cuentas político, el odio racial y el egoísmo de los ricos que se transmite por el sistema nervioso de la sociedad para contaminar el ánimo y acabar con los consensos internos. La barbarie se impone en un Parlament “casa de subastas”. Asoma cruel por el puño que golpeó el primero de octubre para confirmar la condición de víctima y la de opresor. Se cuela en la propaganda.…  Seguir leyendo »

Desde el fin de Franco y al aparecer su contrafigura, la democracia, las calles, los platós de televisión e Internet se han ido llenando de sujetos sin diques emocionales. Desinhibidos, exhiben sin pudor el fuego de su violencia y pulsión de muerte, la sexualidad impaciente, los miedos inverosímiles, las ambiciones utópicas, la culpa persecutoria, la envidia, pero también la nostalgia, la risa, el sosiego, el amor o la pulsión de vida.

Las emociones, los sentimientos, la afectividad nunca han desaparecido del escenario político español ya que constituyen una parte esencial del ejercicio del poder y la dominación. Sin embargo, su forma de presentación y el tipo de afecto han variado según el momento.…  Seguir leyendo »

Pongamos que somos neurocirujanos. Si atendemos a las confesiones de uno de ellos, Henry Marsh, el más honesto y valiente que he conocido hasta ahora, aprender la técnica no lleva tanto tiempo como asumir la larga sombra de un fracaso en la mesa de operaciones. En su libro Ante todo no hagas daño da cuenta de todo ello con una sinceridad sobrecogedora. Sus intentos de sanar la vida y la angustia de pacientes que viven al borde de un abismo son descritos con una crudeza de tintes épicos. Cada intervención suya respira la tensión de una batalla: una pequeña distracción o una falta de reflejos mata o deja lisiado para siempre al que se pone en sus manos.…  Seguir leyendo »

Antes de las elecciones presidenciales de 1992 en EE UU, George H. W. Bush era un adversario imbatible por sus éxitos en la guerra del Golfo y en el fin de la Guerra Fría. Entonces llegó Bill Clinton y puso el foco de su campaña en cómo conseguir un empleo decente o cubrir las facturas médicas. Ganó las elecciones e inmortalizó la frase: “The economy, stupid”.

La mayoría de los analistas políticos están perplejos con el presidente Mariano Rajoy por los resultados conseguidos el 26-J o por la manera de aceptar el encargo de Felipe VI para presentarse a la investidura.…  Seguir leyendo »