Ramón González Férriz

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Las nociones políticas de izquierda y derecha se han transformado enormemente en las últimas décadas, y hoy resulta fácil advertir las grandes diferencias que separan a los partidos socialistas y conservadores actuales de los de hace solo cincuenta años. Pero, al mismo tiempo, es asombroso ver cómo esas dos maneras de comprender la realidad son en esencia iguales a cuando se fundaron hace más de dos siglos a consecuencia de las tres grandes revoluciones que iniciaron nuestra era —la Revolución Industrial, la Revolución Americana y la Revolución Francesa— y siguen definiendo la política occidental.

En un reciente y extraordinario libro, The Great Debate [El gran debate], el académico y político estadounidense Yuval Levin explica los orígenes del pensamiento progresista y conservador a partir de Thomas Paine y Edmund Burke, dos de las figuras capitales de la filosofía —pero también de la acción— política de finales del siglo XVIII.…  Seguir leyendo »

Es difícil saber cuántas buenas ideas hay en política. En su último ensayo publicado en la New York Review of Books, en 1998, Isaiah Berlin aseguraba no saber si eran 74, 122 o 26, pero estaba convencido de que había bastantes. La mala noticia, decía Berlin, es que aunque una sociedad pueda vivir con un amplio número de ideas políticas y morales que tienen razón de ser, son buenas por sí mismas y pueden manejarse mediante la negociación, muchas de esas ideas son incompatibles y no pueden llevarse a cabo al mismo tiempo. Por traerlo a la actualidad española, podríamos decir que sería un estupendo bien que se subieran las pensiones y se expandiera el Estado de bienestar; pero también sería un bien deseable que se bajaran los impuestos a la clase media y no legáramos un montón de deuda a nuestros hijos.…  Seguir leyendo »

El 31 de diciembre de 1967 se fundó, en un piso de Nueva York, el Partido Internacional de la Juventud. Sus creadores, hartos del conformismo de los adultos, querían revolucionar la sociedad y dar pie a lo que llamaron una Nueva Nación: “Queremos que todo el mundo controle su propia vida y cuide de los demás (…). No podemos tolerar actitudes, instituciones y maquinarias cuyo fin es la destrucción de la vida, la acumulación de beneficios”. Pese a tan altos fines, los yippies —así se conocía a los miembros del supuesto partido, que en realidad no era más que una parodia contracultural— solo consiguieron gastar buenas bromas: nombrar a un cerdo como su candidato presidencial, asegurar que habían contaminado con LSD el agua potable de Chicago u organizar unos Juegos Olímpicos alternativos.…  Seguir leyendo »

En un estudio reciente sobre el estado de la demografía en el mundo, el Financial Times afirmaba que «tanto en la Unión Europea como en EEUU está creciendo la ansiedad ante la idea de que la política esté cada vez más dominada por las luchas por los recursos entre generaciones: los jubilados pelearán por mantener los generosos programas sociales y los jóvenes sentirán resentimiento por la carga fiscal que deberán soportar». ¿Es ese el mundo en el que estamos entrando?

Los países anglosajones llevan mucho tiempo discutiendo sobre los llamados baby boomers, la privilegiada generación de hombres y mujeres nacidos aproximadamente entre el fin de la Segunda Guerra Mundial y mediados de los años 50.…  Seguir leyendo »