Ricardo Calleja Rovira

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En los estados constitucionales de la Europa de postguerra el trono de la soberanía ha quedado vacío. El soberano (el pueblo, la nación) ha sido enterrado con honores en un panteón de columnas griegas. Pero en el salón del trono sigue habiendo corte que lo representa. Y aún queremos intuir el latir del pueblo bajo los ropajes de los poderes constituidos del Estado, especialmente del cuerpo electoral, en sí mismo también poder delimitado por la ley. Martin Kriele lo formuló de forma clásica: “No hay soberano en el Estado constitucional”.

Todas las alternativas a la democracia representativa liberal —democracia identitaria, directa, radical, real…— pretenden desenterrar ese cadáver o postular un nuevo soberano.…  Seguir leyendo »

Kelsen y Carl Schmitt se han dado cita en el Parlament de Cataluña. Los argumentos de los principales juristas de la Alemania de Weimar se repiten estos días en boca de abogados, políticos y periodistas, aunque a veces en boca de quien menos te lo esperas.

Por un lado tenemos el discurso de Rajoy (pero también las notas de los letrados del Parlament, o las decisiones de los órganos jurisdiccionales), que cantó la primera lección del manual de Derecho Constitucional a la Kelsen. El Estado es Derecho, y el Derecho es una realidad autónoma: la validez de los actos de sus órganos depende de las leyes, y éstas dependen a su vez de la norma fundamental.…  Seguir leyendo »

Los consejeros de Caja Madrid dormían plácidamente con la tarjeta opaca debajo de la almohada. Aunque reconozco el efecto hipnótico de revisar los movimientos de las tarjetas de los directivos de la caja de ahorros, me parece más importante comprender cómo se llega a justificar pautas de conducta semejantes, hasta ser capaces de anular el sentido de culpabilidad en uno mismo y en el entorno inmediato. Porque, para los contribuyentes que han rescatado la banca o para los accionistas que se han empobrecido suscribiendo preferentes, no hay justificación posible. Solo así podremos comprender los hechos y aplicarnos el cuento. Tenía razón Schmitt cuando dijo: “Es cierto, el poder corrompe; pero no te creas que eres bueno porque no tienes poder”, ni dinero debajo de la almohada.…  Seguir leyendo »