Ricardo Cano Gaviria

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Sorprende que un europeísta tan señalado como Denis de Rougemont, en su imprescindible Tres milenios de Europa, la conciencia europea a través de los textos (1961), sea capaz de mencionar a Sartre y a Koestler, pero incapaz de ocuparse de Albert Camus, de cuyo nacimiento hoy se cumplen los 100 años. Y, sin embargo, nadie mejor que Camus, nutrido de los mitos y el teatro griegos, y que se sentía “griego de corazón”, para formar parte en primerísimo lugar de ese elenco de figuras que han contribuido a dibujar el rostro del viejo continente.

En el difícil despertar de Europa, tras esa pesadilla de amor con que en clave de holocausto terminó su último rapto, fue Camus quien señaló: “Francia y Europa deben hoy crear una nueva civilización o perecer”.…  Seguir leyendo »

Parece una exageración, pero por desgracia no lo es: actualmente, cualquier contenido que aspire al gran público difícilmente puede sustraerse a la tentación de la novela. Y es que uno tiene la impresión de que hoy, para ser novelista, ni siquiera se precisa ser un buen lector de novelas: no en vano, son cada vez más abundantes los abogados, políticos, músicos, etcétera, que deciden probar suerte con el género, sin ninguna ceremonia previa en relación con la Literatura, esa criatura extraña a cuyo paso nos quitábamos antes el sombrero. La literatura, ¿pero qué diablos es la Literatura? Una convención surgida a comienzos del siglo XVIII, diría Foucault con frialdad de arqueólogo, mientras que Conrad invocaría presumiblemente, como ya hizo en su introducción a El Negro del Narciso, la capacidad de interpelar el sentido del misterio que envuelve nuestras vidas, considerada por él una de las cualidades menos obvias y superficiales del lector.…  Seguir leyendo »

El artículo, publicado en marzo de 1928 en La Gaceta Literaria, vitrina de la vanguardia española y europea, se titulaba Los intelectuales y el comunismo y estaba firmado por Walter Benjamin. En la página 5 de la mencionada publicación, dirigida por Ernesto Giménez Caballero, aparecía enfrentado a otro de Ettore de Zuani titulado Los escritores italianos y el fascismo, una encendida apología del pujante régimen de Mussolini que concluía con la afirmación: “Solo donde hay disciplina política puede darse libertad artística”. Benjamin, por su parte, en su más bien escueta reseña (traducción poco fiable de un artículo publicado en Die Literarische Welt en 1927) contaba que la literatura rusa que crecía a la sombra de Lenin era mejor tema para la estadística que para la estética.…  Seguir leyendo »