Ricardo Menéndez Salmón

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Si la literatura posee mucho de expediente acerca de la naturaleza humana, es inevitable que la mayoría de sus obras capitales se hayan aproximado a los aspectos más sombríos de nuestro carácter y de nuestra voluntad. No es azaroso que una abrumadora parte de aquellos libros que han perdurado a lo largo del tiempo y continúan resistiendo el embate del olvido, resulten incómodos por la verdad que enuncian entre líneas. Porque el infierno verdadero, el único que cuenta, es el infierno sobre la Tierra, y sin duda atesora una nutrida biblioteca de piezas maestras. Todos los volúmenes que la pueblan hablan de nuestra condición.…  Seguir leyendo »

El pasado día 2 de septiembre, Ricardo Izecson Dos Santos Leite, futbolísticamente conocido como Kaká, abandonó la disciplina del Real Madrid y puso rumbo a su anterior destino, el Milán de Silvio Berlusconi, donde en el pasado vivió sus mayores momentos de gloria deportiva. Kaká, que había sido fichado por el club de Concha Espina en el año 2009 a cambio de 65 millones de euros, cobraba una ficha anual en concepto de salario de 11 millones de euros. En total, su estancia en la Casa Blanca arroja un resultado de 109 millones de euros en gastos. En sus cuatro temporadas defendiendo los colores del Real Madrid, Kaká jugó 113 partidos oficiales repartidos entre la Liga, la Copa del Rey, la Liga de Campeones y la Supercopa de España.…  Seguir leyendo »

Durante las últimas décadas, al considerarse que la reconfiguración de la realidades cada vez más urgente, la literatura ha sido interrogada con cierta insistencia acerca de su capacidad para dar cuenta del mundo. La duda que se le ha trasladado insinúa un desfase entre la velocidad a la que el mundo sucede y la velocidad con la que la literatura da noticia de él. Una de las voces más autorizadas para opinar a este respecto, J. G. Ballard, resumía semejante impresión con una fórmula ya célebre: «¿En qué creo? Creo en los próximos cinco minutos». El margen de maniobra parecería agotarse ahí; la velocidad de la realidad es demasiado voraz como para ser aprehendida en forma de discurso, de relato que aspire a poseer un sentido.…  Seguir leyendo »

EN 1677 vio la luz, a modo de opera posthuma, uno de los textos capitales de la historia del pensamiento, pieza fundamental dentro del rico acervo de Occidente y una de esas contadas lecturas que cualquier persona sensata, no tanto por un prurito de sabiduría cuanto por un escrúpulo de inteligencia, debería satisfacer al menos una vez en la vida. En ese libro ineludible, en su parte tercera, titulada «Del origen y naturaleza de los afectos», su autor, Baruch Spinoza, desarrolló uno de los capítulos cruciales de dos mil años de aventura filosófica: su teoría de las pasiones.

Así, en la almendra misma de la Ética, junto al debate a propósito del estatuto de las causas finales, la concepción de la sustancia o el dibujo nítido de una existencia regulada por la pertenencia a una comunidad democrática, el pensador judío prestó su pluma a la discusión acerca del drama humano: qué tememos, qué anhelamos, qué odiamos, qué amamos, por qué nos conmovemos.…  Seguir leyendo »