Roberto Villa García

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El chovinismo de partido y la quiebra de la democracia

Los pactos que Pedro Sánchez ha alcanzado con los partidos nacionalistas parecen haberle asegurado la investidura con una mayoría absoluta de 179 escaños. Pese a que los socialistas los venden como acuerdos de legislatura, los epígrafes revelan que sólo han conseguido una mayoría para la investidura, a la que se añaden unas alianzas parlamentarias circunstanciales que sólo podrán mantenerse con la cesión constante del PSOE a las pretensiones maximalistas de sus socios, incompatibles con la preservación de España y de la Constitución. Lejos de erigirse en contrapeso, Sumar aparece como promotor de la confederación plurinacional, de ese nuevo régimen exclusivista cuya puerta de entrada es la amnistía.…  Seguir leyendo »

1923: la leyenda del 'Rey perjuro

El 15 de septiembre de 1923, Alfonso XIII recibió en Palacio al capitán general de Barcelona, Miguel Primo de Rivera, caudillo del golpe victorioso que había depuesto al Gobierno liberal de Manuel García Prieto. El encuentro se presumía tenso, después de que Primo hubiera anunciado al capitán general de Madrid, Diego Muñoz-Cobo, que gobernaría con un nuevo directorio militar. Muñoz-Cobo le objetó que eso era imposible, pues Alfonso XIII era «rey constitucional» y, por tanto, Primo debía «jurar el cargo como presidente del Consejo de Ministros». «No juro nada ni hago nada de eso», le espetó su interlocutor, pues él no recibía el poder del monarca: lo había conquistado en un acto de fuerza.…  Seguir leyendo »

1923: el nacionalismo y la quiebra de la democracia en España

Cuando Francesc Cambó conoció el advenimiento al poder de Miguel Primo de Rivera, en 1923, calificó su golpe de Estado como «la única dulzura que en un año amargo nos ha sido dable gustar» a los nacionalistas catalanes. Aunque valoró la capacidad de Primo de unir tras él al Ejército y a una porción significativa de la opinión pública, que le había permitido imponerse en un «alzamiento de guante blanco», Cambó lamentó que la victoria no la recogiera un movimiento cívico, como había ocurrido en Italia con el fascismo. El prócer de la Lliga no pretendía implantar en España una dictadura fascista, no instituida aún en el país vecino, pero sí defendía la toma revolucionaria del poder por un caudillo civil apoyado por el Ejército y por aquellas fuerzas políticas que impugnaban el régimen constitucional.…  Seguir leyendo »

La presencia del brazo político de ETA entre los actores que han pactado la última entrega de la ley de "memoria" se ha convertido en el argumento más recurrente para criticarla. No es para menos. Que aparezca como promotora de la "memoria democrática" una organización que pretendió -con las armas en la mano- la voladura de la Transición, que obstaculizó la consolidación de la democracia y acosó a quienes personificaban sus instituciones y a los representantes de los partidos constitucionalistas, y que hoy homenajea a los protagonistas de estos hechos, supone un alarde de poca memoria y ninguna democracia.

Pero siendo esto relevante, conviene apartar un momento el foco de Bildu, pues pudiera pensarse que sin Bildu, el texto de la mal llamada "memoria democrática" sería aceptable.…  Seguir leyendo »

La ‘memoria’ y la historia

El pasado 20 de julio, el Gobierno aprobó el nuevo proyecto de ley de lo que viene en mal llamarse memoria democrática. Consiste en el uso de los recursos públicos para imponer a los españoles una versión del pasado en virtud de la cual el relato edulcorado de nuestra izquierda actual y de sus aliados nacionalistas se confunde con la historia de la democracia española y de los esfuerzos por defenderla frente a sus adversarios. Según su texto, los españoles tendríamos una deuda con aquellas organizaciones y militantes que lucharon por valores supuestamente idénticos a los que hoy consagra nuestra Constitución, que son todas las del heterogéneo bando republicano de la Guerra Civil y las de los grupos antifranquistas entre 1939 y… 1978.…  Seguir leyendo »

El catalanismo moderado que nunca existió

Pocos partidos como la Lliga y pocos personajes históricos como Francisco Cambó han disfrutado de mejor prensa en la historia española del siglo XX. El primero se ha divulgado como el movimiento regionalista modélico, el nacionalismo deseable y no rupturista que añoran muchos constitucionalistas. El hecho de que el nombre haya resucitado durante el ‘procés’, esa Lliga Democràtica que busca el nacionalismo con ‘seny’, indica que la imagen persiste en determinadas élites políticas más o menos leídas. Incluso desde la historiografía republicana y socialista, suele presentarse a la Lliga como una especie de ‘derecha civilizada’ y ‘moderada’, el partido centrista de una sociedad desarrollada como la catalana, en contraste con la derecha del resto de España, a la que se tacha en general de reaccionaria y repleta de pulsiones autoritarias.…  Seguir leyendo »

Un estado de alarma no constitucional

El presidente del Gobierno, en su comparecencia del sábado pasado, nos anunció que iba a solicitar otra prórroga del estado de alarma. Con una desagradable novedad. No contento con colarnos de rondón un estado de excepción, eludiendo los controles que la Constitución establece para éste, aclaró que la nueva prórroga duraría «alrededor de un mes» en lugar de los 15 días de hasta ahora. Rápidamente en los medios se afirmó que la medida era perfectamente constitucional, pues el artículo 116.2 de la Constitución y el 6.2 de la Ley Orgánica 4/1981 establecían que el plazo máximo de 15 días sólo regía para el decreto inicial, que había servido al Gobierno para activar la alarma.…  Seguir leyendo »

La Constitución Española se sitúa en el contexto del derecho político de la segunda posguerra mundial, pero con peculiaridades propias de los textos nacidos en la tercera ola de la democratización, que en los años 70 del siglo XX extendió las libertades por la Europa del sur. Si a esto se le añade la ruptura que la longeva dictadura de Franco supuso con nuestra tradición liberal, ¿puede establecerse alguna continuidad real con el constitucionalismo anterior a 1923 y a 1936?

Obviamente, las constituciones no se moldean en el vacío, incluso si responden a principios radicalmente novedosos. Pero las deudas de la Constitución de 1978 son más intensas con los modelos extranjeros, especialmente con la Ley Fundamental de Bonn, o las constituciones italiana, portuguesa y francesa.…  Seguir leyendo »

Un Gobierno sin aval del Parlamento

El voto de censura del pasado viernes supone un hito en nuestro siglo y medio de historia parlamentaria. Es la primera vez que prospera el tipo de moción constructiva que consagra nuestra Constitución, y que busca impedir que un Gobierno caiga por una emboscada parlamentaria y a capricho de una mayoría puramente negativa. Una censura sujeta a determinadas prescripciones -como la iniciativa de 50 diputados, un plazo de cinco días entre la proposición y la discusión, la necesidad de una mayoría absoluta de la Cámara para que pudiera prosperar- existió también en la Constitución de 1931, pensada para corregir la inestabilidad gubernativa tan característica del último periodo de la Restauración.…  Seguir leyendo »

¿Y después de Puigdemont, qué?

La detención en Alemania de Puigdemont tras una fuga con más glamour que gloria, ha vuelto a demostrar que la magistratura, la Guardia Civil, la Policía Nacional y los servicios de inteligencia hacen su trabajo. Contra lo que preveían sus adversarios, nuestro Estado constitucional sigue estando a la altura del grave desafío planteado por el nacionalismo catalán, trocado ya en independentismo franco y rupturista. Por este lado, sólo cabe dejar que la fuerza pública y los tribunales culminen su ardua tarea. Especialmente los segundos deberán despejar varias dudas. La de más monto es si el Código Penal de 1995 nos deja inermes ante este tipo de amenazas.…  Seguir leyendo »

Por mucho que nos admiremos del triunfo de Ciudadanos en las últimas autonómicas de Cataluña, fruto de su probado coraje en la defensa de las libertades civiles de todos los españoles y de la nación que las garantiza y protege, su discurso no pocas veces se contagia de ese victimismo nacionalista ocupado en blandir un espantajo al que llaman Espanya, y al que hay que destruir con buenos golpes de hoz para llegar a esa tierra promisoria, "rica y plena", que imaginaron els segadors. Lo digo por la polvareda que ha levantado Albert Rivera respecto de nuestra Ley Electoral. Ahora resulta que la LOREG es la responsable subsidiaria de que la clara y persistente mayoría no nacionalista quede infrarrepresentada en el Parlamento catalán.…  Seguir leyendo »

El pucherazo de la discordia

En una de las páginas más sugestivas de Pensar el Siglo XX, obra que recoge los diálogos entre los historiadores Tony Judt y Timothy Snyder, este último afirma: "La responsabilidad ética fundamental de la historia consiste en recordarle a la gente que las cosas sucedieron en realidad". A lo que Judt matiza con su perspicacia característica: la tarea de "descripción" es "crucial" para el historiador, pero "una segunda responsabilidad" consiste en "escribir la historia como la vemos, por poco atractiva que resulte al gusto contemporáneo". Y esto debe ser así aun a riesgo de que se produzca una "apropiación abusiva" de nuestro trabajo.…  Seguir leyendo »