Rodrigo Tena Arregui

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de abril de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Un regalo envenenado

Afirma Montesquieu en ‘El Espíritu de las Leyes’ que el principio necesario en una democracia es la virtud, mientras que en una monarquía puede bastar con el honor, atributo basado en un prejuicio: el de la respectiva condición dentro de la estructura social y política. Para la subsistencia de un cierto anacronismo como es una monarquía parlamentaria se necesitan, sin duda alguna, ambas cosas.

La cita viene a cuento por la elevada probabilidad de que en la fase previa del juicio por el ‘caso Nóos’, que ahora comienza, a la Infanta se le aplique la ‘doctrina Botín’ y quede exonerada a las primeras de cambio.…  Seguir leyendo »

El resultado de las elecciones catalanas es un ejemplo más -aunque especialmente agudo- del fantasma político que recorre Occidente con efectos potencialmente devastadores: la desconexión entre la realidad a la que se enfrenta todo ser humano mayor de edad y nuestros deseos infantiles de soluciones mágicas e inmediatas. Los europeos nos enfrentamos con la crisis del Estado del bienestar, el aumento de la desigualdad, el paro, la frustración de la partitocracia, etc. Pero en vez de reaccionar como personas mayores, utilizando la razón para identificar los problemas y buscar las soluciones siguiendo los cauces previstos en nuestras democracias -algo siempre complejo, pesado, monótono y en general poco gratificante- preferimos con frecuencia el placentero chute del autoengaño olvidando que el bajón o la resaca vendrán siempre después.…  Seguir leyendo »

Los jueces filósofos y legisladores

Dos recientes sentencias dictadas casi el mismo día por los Tribunales guardianes de la Constitución en Estados Unidos y en España, sobre el matrimonio homosexual y sobre la objeción de conciencia para dispensar la llamada píldora del día después, respectivamente, han puesto sobre la mesa el intrincado debate en torno al papel de los jueces en una democracia. Pese a que progresistas y conservadores las han enjuiciado de manera opuesta, alabando cada uno la que apoya sus tesis y denostando la contraria, en el fondo son muy parecidas: las dos convierten a los jueces en legisladores o, quizás más propiamente, en filósofos-reyes.…  Seguir leyendo »

Ahora que hasta el propio presidente del BBVA nos advierte desde la Universidad de Harvard que “estamos viendo ya los comienzos de una expansión del crédito indebida”, creemos que es procedente preguntarnos cómo es posible que hayamos aprendido tan poco, pese a la lección de realidad a la que nos han sometido estos últimos siete años de crisis. Especialmente, desde el momento en que existe práctica unanimidad entre los expertos y las instituciones internacionales de control en calificar a la concesión irresponsable de crédito como la principal causa, tanto de la gran recesión global, como de nuestra particular burbuja inmobiliaria.

En todo este tiempo transcurrido desde el inicio de la crisis, en España no hemos sido capaces de adoptar, ni las medidas preventivas suficientes para evitar que algo así pueda volver a ocurrir, ni, lo que es peor, las medidas paliativas imprescindibles para rescatar del drama de la exclusión a sus principales víctimas.…  Seguir leyendo »

Estado de Derecho vs. deriva

El pasado día 9 de noviembre asistimos a un simulacro de referéndum de independencia en Cataluña, con el decidido apoyo de la Generalitat y de otras administraciones públicas dirigidas por partidos políticos favorables a la consulta, pese a la rotunda prohibición al respecto por parte de los órganos competentes de nuestro Estado de Derecho. «Lo peor que ocurrió el 9-N fue la visibilidad de la debilidad del Estado de Derecho, sobre todo en Cataluña», afirmaba en un tweet Sociedad Civil Catalana. Tienen razón. Pero ese innegable dato ha suscitado entre los no partidarios básicamente dos tipos de reacciones: la de los que creen que el Estado ha pecado por inactividad al permitir una transgresión tan manifiesta de sus decisiones y exigen una respuesta contundente, y la de los que consideran que ahora hay que dejar al Derecho un poquito al margen y que éste es el momento de la política.…  Seguir leyendo »

En un artículo publicado en este mismo periódico, José María Ruiz Soroa (¿Y cómo se hacen las leyes?, 15-1-2014) negaba sustancia crítica a la calificación como “ideológica” de la reforma del aborto propuesta por el Gobierno, por entender, precisamente, que un asunto de este tipo involucra ideas y valores que impiden un tratamiento meramente técnico o pragmático. Sin embargo, olvida que el término “ideólogo” fue acuñado por Napoleón con una intención peyorativa, en referencia con ciertas personas carentes de todo sentido práctico, y posteriormente generalizado para designar la antinatural misión ocultadora y evasiva que el pensamiento humano puede cumplir. Es en este doble sentido en el que la reforma es ideológica.…  Seguir leyendo »

Una ley no escrita de la política afirma que cuando las legítimas aspiraciones de los gobernados no se atienden adecuadamente cabe esperar de estos una reacción que excede de sus necesidades, y que muchas veces se intenta neutralizar a un coste social muy superior al que hubiera sido necesario de haber hecho las cosas bien desde el principio. Algo así está pasando con el tema de los desahucios en España. Ante la inacción del Gobierno frente a las injusticias generadas por la legislación española sobre ejecución hipotecaria —que permite al acreedor quedarse la finca a un valor muy inferior al que fue tasada en su momento y seguir reclamando al deudor la diferencia con una deuda inflada por unos elevados intereses de demora— se ha consolidado en amplios sectores del país la idea de que el único remedio posible es la dación en pago retroactiva y que cualquier otra alternativa es un mero subterfugio.…  Seguir leyendo »

Decía Maquiavelo que «las repúblicas bien organizadas deben mantener el erario público rico y a los ciudadanos pobres». Con ello quería insistir en la importancia de buscar el bien común postergando los intereses particulares, aparte de advertir del riesgo de que las desigualdades de riqueza y poder lleven a la república a su ruina. Hoy día, sin embargo, comprobamos dolorosamente que es imposible distinguir una cosa de la otra. En un mundo globalizado, la pobreza o riqueza del Estado está íntimamente ligada a la de sus ciudadanos, y cualquier intento de separar una de la otra está condenado irremisiblemente al fracaso, como estamos viendo estos días.…  Seguir leyendo »

El único aspecto positivo de la profunda crisis que atravesamos quizá sea disponer de la siempre interesante oportunidad de presenciar, en primera fila y a tiempo acelerado, el derrumbe de un sistema político, aunque eso sí, con el grave inconveniente de no saber cuánto va a durar todavía, qué va a sustituirlo y, especialmente, cómo va a hacerlo.

No es que los muchos defectos del modelo estuviesen precisamente ocultos en tiempos de bonanza, pues eran evidentes para cualquiera que se molestase en tener los ojos abiertos, pero sin duda la prosperidad general permitió asumirlos como disfunciones inevitables, ni siquiera exclusivas de nuestro país y, a la postre, fácilmente negociables.…  Seguir leyendo »

¿Puede un Estado abordar importantes reformas estructurales cuando los únicos que tienen potestad para adoptarlas son a la vez los que principalmente deben sufrirlas? Si hemos de confiar en la experiencia histórica, la respuesta es no.

Una referencia interesante la constituye la fortísima crisis que la mayor parte de Europa atravesó durante el convulso siglo XVII. Según los mejores historiadores de la época, la causa fundamental hay que buscarla en la profunda debilidad estructural que padecían las monarquías renacentistas. Su poder había crecido exponencialmente a expensas de las ciudades del continente, las viejas forjadoras de la civilización europea; en definitiva, a expensas de lo que hoy llamaríamos la sociedad civil.…  Seguir leyendo »

Se ha discutido mucho cuáles fueron las ventajas comparativas que permitieron a Europa alcanzar un predominio mundial casi absoluto a partir del siglo XVI y mantenerlo hasta mediados del XX. Durante un tiempo, China pareció contar con más opciones, pero éstas se malograron casi enseguida.

Hoy casi todos los especialistas apuntan a que la clave fue la dispersión del poder territorial. La existencia de pequeños territorios enfrentados entre sí contribuyó a garantizar, paradójicamente, altas dosis de seguridad y libertad a los ciudadanos europeos, fomentando así la innovación. Ningún poder público ostentó nunca un control completo sobre el continente, lo que evitó errores irreparables, como el cometido por la autoridad imperial china durante la dinastía Ming al frenar las exploraciones marítimas.…  Seguir leyendo »

El auto de procesamiento dictado contra tres destacados policías por el caso Faisán ha dado lugar en algunos foros a respuestas muy preocupantes, que implican cierto desconocimiento del correcto funcionamiento de un Estado de Derecho. Se critica duramente al juez Ruz por la incongruencia que supone imputar a los acusados un delito de colaboración con banda armada cuando resulta evidente que el chivatazo lo que pretendía era favorecer una negociación para la disolución de esa banda. ¿Cómo se puede hablar de colaboración con una organización -se dice- cuando lo que se busca es combatir sus fines de la manera más eficaz posible?…  Seguir leyendo »

Existe una pregunta fundamental que cada día adquiere mayor relevancia: ¿cómo reformar el sistema político cuando los únicos que tienen capacidad para hacerlo carecen del menor interés en ello? La modificación de la legislación electoral, la necesidad de una mayor democracia interna en los partidos, la independencia del poder judicial, la transparencia como instrumento de control de los poderes públicos, incluso la refundación de nuestro sistema de organización territorial, son cuestiones importantes cuya imperiosa necesidad de reforma reúne hoy un elevado consenso social, pero que están completamente alejadas de las preocupaciones de los órganos de dirección de nuestros principales partidos. La razón es obvia y no necesita especial explicación: planteando estos temas tienen mucho más que perder que ganar, pues cualquier modificación del statu quo corre el riesgo de llevar consigo una sustancial pérdida de poder para el partido.…  Seguir leyendo »

¿Por qué las personas que ocupan puestos de responsabilidad? O mejor dicho, dado que las hay que no dimiten, ¿por qué razón se espera que lo hagan? No me refiero aquí, claro, a la causa inmediata de la dimisión -el acontecimiento que la desencadena-, sino a la razón que explica que en determinados casos se considere algo deseable, incluso ineludible. Pienso que para comprender el problema adecuadamente es imprescindible distinguir el error de la falta moral.

En caso de error, el fundamento de la dimisión no descansa, al menos no únicamente, en el reconocimiento de una falta de aptitud para el desempeño del cargo.…  Seguir leyendo »

Como es sabido, una partitocracia es un régimen político en el que los partidos asumen la soberanía real, controlando paulatinamente el resto de instituciones del Estado hasta reducir a la nada el principio de separación de poderes, elemento básico de cualquier Estado de Derecho. Se trata, sin duda, de un fenómeno bastante difundido, pero en nuestro país presenta algunas notas diferenciales que lo hacen, si cabe, todavía más amenazador.

Como en toda partitocracia, en España hace tiempo que los partidos han ido socavando el funcionamiento de las instituciones del Estado. La más importante de todas, el Parlamento, podría reducirse a unos cuantos diputados con voto ponderado en función del peso del respectivo partido, pues los parlamentarios individualmente considerados carecen de la mínima capacidad de decisión al margen de las directrices de sus cúpulas.…  Seguir leyendo »

Es difícil saber si la pobre opinión de los juristas que tienen nuestros políticos y periodistas es causa o efecto de su, en general, escaso respeto por el Estado de Derecho. Éste es un hecho poco discutible, que comprende casi sin excepciones todo el arco parlamentario, de izquierda a derecha pasando por los partidos nacionalistas, y a sus correspondientes medios informativos más o menos adscritos. Tiene además honda raigambre en nuestra breve historia democrática, constituyendo a este fin la Segunda República un ejemplo perfecto del que hoy todavía podríamos, si quisiéramos, aprender bastante.

Los juristas, lamentablemente, tenemos nuestra parte de responsabilidad.…  Seguir leyendo »