Santiago Martínez Lage

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de mayo de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Leí por primera vez a Marshall McLuhan a principios de los años setenta –como muchos compañeros de la Escuela Diplomática– aconsejado por el profesor Luis González Seara. Confieso que la mayoría de sus ideas, más que convencerme, me seducían. McLuhan parecía un visionario cuando anunciaba el fin de la galaxia Gutenberg, la eclosión de la comunicación de masas por medios eléctricos, la distinción entre medios fríos y calientes –y el corolario, aunque lo enunciara antes, según el cual el medio es el mensaje–, o el fin de la forma lineal de pensar.

Pero su caracterización de lo que él mismo comenzó a llamar la «aldea global», me convenció y subyugó desde el principio.…  Seguir leyendo »

EL pasado 9 de noviembre se celebró en Madrid un clamoroso concierto en homenaje a la cantautora Cecilia (Evangelina, Eva, Sobredo), con ocasión del cuarenta aniversario de su muerte. Mañana se clausura en Valladolid un congreso de historiadores sobre El franquismo a debate, con un concierto dedicado también a Cecilia. Hace unos meses, sus hermanos escribieron, con el mismo motivo, que las múltiples versiones de sus canciones subidas a internet, con diversos y hasta contradictorios mensajes, sugieren que son muchos los youtuberos que piensan que, si Cecilia viviera, sería de los suyos: los populistas herederos del movimiento del 15-M y los que se sublevan contra la corrupción; los que sueñan con una España republicana y los que piensan que nunca hemos vivido mejor que bajo la Constitución de 1978; los defensores de la unidad nacional, y hasta algún republicano catalán extraviado; o los que, simplemente, se sienten orgullosos de pertenecer a esta gran y pluricentenaria nación que es España.…  Seguir leyendo »

En febrero de 1978, siendo cónsul adjunto de España en París, recibí una llamada telefónica del subsecretario de Asuntos Exteriores pidiéndome que me pusiera a disposición de Ventura Gassol para facilitarle el regreso, desde su exilio francés, a la España que estaba recuperando sus libertades. Yo sabía que Gassol había sido un nacionalista catalán radical, fundador de Esquerra Republicana y que, como diputado en las Cortes que debatieron el Estatuto de Autonomía de 1932, había atraído sobre sí el odio de los más irresponsables representantes de la extrema derecha, que le habían infligido intolerables vejaciones, creo que impunemente. Vino a verme Gassol y descubrí a un venerable, cultísimo y afable anciano (moriría dos años después, con 87 años) que, pese a su prodigiosa memoria, no quería recordar ninguno de aquellos desgraciados episodios, ni su prisión tras la proclamación de la independencia catalana de 1934, ni su autoexilio en octubre de 1936 obligado por las amenazas de los anarquistas, que le reprochaban haber salvado la vida del cardenal Vidal i Barraquer.…  Seguir leyendo »

A los dos días del referéndum sobre el Brexit, escribí en este mismo periódico que en la negociación, el Reino Unido practicaría “un comprensible cherry picking”. No hacía falta ser muy sagaz, pues éramos muchos los que pensábamos así. Podíamos discrepar sobre cuáles serían las cerezas elegidas pero estábamos seguros de que, entre ellas, no estaría la libre circulación de personas. Llama la atención que las Orientaciones aprobadas por el Consejo Europeo el 29 de abril, para rechazar de plano la pretensión británica, empleen esa expresión coloquial en el primer principio fundamental: “there can be no cherry picking”.…  Seguir leyendo »

Con motivo del cuarenta aniversario de la muerte de la cantautora Cecilia –que hoy cumpliría 68 años– varios medios de comunicación han evocado el que alguien llamó «laísmo más famoso de la canción española». Está en el estribillo de la célebre canción Un ramito de violetas :«¿ Quién la escribía versos ?, dime quién era / ¿Quién la mandaba flores por primavera? / ¿Quién, cada nueve de noviembre, como siempre sin tarjeta, la mandaba un ramito de violetas?».

Es innegable que cada una de las tres frases contiene un laísmo, con la circunstancia añadida de que las tres incluyen el auténtico complemento directo (versos, flores, ramito).…  Seguir leyendo »

De joven leía siempre con mucho provecho, y bastante regocijo, los artículos que Fernando Lázaro Carreter publicaba en esta misma Tercera página, bajo el título serial de El dardo en la palabra. En ellos el eximio académico denunciaba, siempre con humor, el incorrecto uso de nuestra lengua y, muy especialmente, la introducción de neologismos, aunque en alguna ocasión un ilustre director de cine que hoy, felizmente, se sienta en la Academia le reprochó «excesiva ironía y distanciamiento». Una vez tuve la osadía de discrepar de un dardo, el publicado el 17 de octubre de 1987 bajo el título «De parámetros y directivas», en el que el docto maestro denunciaba (como traducción «a mocosuena») el uso del término directiva para designar un tipo de norma jurídica europea.…  Seguir leyendo »

En los últimos tiempos algunas personas cultas vienen abusando de la expresión «niego la mayor», quizás, sin saber muy bien lo que están diciendo. Así, oigo en la radio que el exembajador de España en un país africano, acusado de vender visados, declara: «niego la mayor». No lo creo. La mayor (premisa mayor), en este caso, es que vender visados está prohibido. Estoy seguro de que el exembajador no niega esta prohibición; lo que él niega es haber vendido visados. Y a eso –llevado por el lenguaje de moda– lo llama «la mayor», como equivalente de lo principal. Leo también en la reciente e interesante novela de Isabel San Sebastián «La mujer del diplomático» que la protagonista sospecha de la infidelidad de su marido, y éste también «niega la mayor».…  Seguir leyendo »