Serafín Fanjul

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de abril de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Releo la esclarecedora entrevista de Luis Ventoso (ABC, 6 de octubre) al escritor inglés Robert Harris y no puedo por menos que celebrar el esfuerzo: ¡Por fin alguien cuya voz se oye empieza a decir algo serio y con sentido en torno al pacto de Múnich! A través de una novela, se pone a flote algo que los historiadores saben perfectamente, pero sus escritos no pasan de los ámbitos académicos. Un asunto en que el mimetismo es decisivo y se repite como término de comparación sempiterno de pusilanimidad, cobardía y falta de visión el caso de Chamberlain en Múnich frente a Hitler.…  Seguir leyendo »

La izquierda recalcitrante

En la España de los últimos meses, un Gobierno sobrevenido de sopetón merced a los temblores del anterior y a su alianza con los enemigos del Estado, pugna por fingir un programa inexistente, a base de ocurrencias: la fanfarria del Aquarius contradicha a los pocos días por las expulsiones instantáneas de asaltantes de la frontera; la cancelación de venta de bombas a Arabia Saudí para luego enviarlas, a la vista de la magnitud del dislate, con explicaciones dignas de Gila mediantes; nuevos impuestos a la banca enseguida olvidados porque con las cosas serias no se juega; la jaimitada del diésel; presiones a la RAE para modificar el texto de la Constitución para reconvertirlo en «inclusivo»; chuscas divagaciones para encubrir los plagios (presuntos) del Dr.…  Seguir leyendo »

Seguramente, por narcisismo hispano o por coba a los que mandan, los españoles tenemos la tendencia a considerarnos punteros en todo, bueno y malo, y por consiguiente, a ensalzar hasta los cuernos de la luna a los gobernantes de cada momento: si a Franco llamaban «Faro de Europa», o «La espada más limpia de Occidente», sus sucesores se autoproclamaron –nemine discrepante– autores y protagonistas de la «Transición modélica, que se estudia en las mejores universidades del mundo». Y etcétera, toma paletos. De ahí que también estemos convencidos de disfrutar de la izquierda más palurda y necia del orbe. O, por lo menos, de Europa.…  Seguir leyendo »

Paseando recientemente por el centro de Plasencia –maravillosa ciudad medieval y renacentista– me animé al ver, de lejos, el cartel «Juguetería Los Reyes». Desilusión inmediata: cerrada del todo, local en venta o alquiler, otra más. Y rememoración instantánea de un largo y penoso periplo por todas las jugueterías perdidas: desde Puk, en el barrio de Salamanca, donde me iniciaron en tiempos lejanos en la divertida y artística afición a fabricar soldados de plomo (que también llevan estaño, antimonio y otras aleaciones) hasta la desaparecida Cháuve, no lejos de la anterior, por jubilación del dueño, con sus magníficas colecciones de figuritas y trenes y sus vívidos dioramas.…  Seguir leyendo »

Arriba el telón

Recuerdo una viñeta del siempre genial Chumy Chúmez, en las postrimerías del franquismo: dos enormes personajes, enchisterados y con frac, batían bombo y platillos, a grandes zancadas, echándose encima de dos paisanos, pequeñitos, que huían desesperados, apremiando el uno al otro: «¡Corre, Manolo, que ya vienen a darnos otra mala noticia!». Pero aquello no era exclusiva de los políticos del momento, luego eficazmente reciclados y bien entreverados con el batiburrillo de aluvión que asaltó la política nacional. Y ahí sigue. El busilis del asunto reside en el método, en las alharacas, grandilocuencia, gestos para los espectadores, el folclore cañí, en suma.…  Seguir leyendo »

En 2011 aparecieron los primeros veinticinco volúmenes del Diccionario Histórico Biográfico Español y, al siguiente año, el resto hasta completar los cincuenta totales. Una obra monumental, a la que sólo se podía comparar el homólogo Diccionario de Oxford, y que había implicado el tesón y esfuerzo de muchos años por parte de la Academia y de su director de entonces, Gonzalo Anes. Y, por supuesto, de una legión de 4.500 colaboradores que compusieron –compusimos– las vidas y bibliografías correspondientes de los 45.000 biografiados. Nada más. La obra tuvo una acogida desigual, como no podía ser menos en el Paraíso de Caín: desde políticos y periodistas que sólo habían leído las dos o tres biografías que podían ser conflictivas, a fin de pillar al ogro fascista agazapado en la Real Academia de la Historia, hasta historiadores y profesores-comisarios que se creían y se creen amos de las instituciones donde trabajan (hasta la fecha la obra sigue proscrita en la Facultad de Historia de la Universidad Complutense).…  Seguir leyendo »

«Buen humor» fue la definición de España que me ofreció una señora alemana en uno de mis primeros viajes por su tierra. Aparentemente, un cumplido, como sería sin duda su intención. En el fondo, una reducción a lo superficial e irrelevante, un país sin otro interés que playas, sol y manga ancha para gamberrear por las noches, como en modo alguno se tolera en Alemania. Y con mucha lógica. Cuando se insiste a algún alemán muy amigo para que diga su opinión profunda, acaba admitiendo que no estamos a la altura y merecimientos de otros miembros de la UE, los de primera.…  Seguir leyendo »

Balance provisional

En 1984 publiqué un artículo en el diario El País (11 agosto) con el título «¿Andalucía árabe?», por alarmarme la mixtificación histórica a que se estaba sometiendo a la región, en búsqueda de un hecho diferencial que justificase y encubriera los pasteleos venideros. Sin una burguesía local nacionalista, ni una lengua distinta del castellano, el reinventado PSOE de Felipe González cumplía la tarea de fungir los sabrosos papeles del PNV y Convergencia. Era menester echar mano de la historia, en la cual no eran muy versados los militantes y dirigentes de aluvión que se apuntaron al negocio moruno, para armar decorados, bambalinas y libretos de guardarropía, agarrando lo que cayese, a fin de tapar –a la larga se ha visto que con poco éxito– a las Dolorosas de las calles, el puente romano de Córdoba o el sentido vitalista de los andaluces que –les aseguro– no tiene absolutamente nada de árabe.…  Seguir leyendo »

Izquierda e Islam

Hace unos meses, me preguntaban en una prestigiosa revista francesa de pensamiento acerca de la correlación entre relativización del carácter paradisíaco y exquisito de Al-Andalus –y por ende modelo para el presente en el trato a inmigrantes– y posiciones políticas españolas ultraderechistas, fascistas y, en suma, franquistas. Sintetizando: la derecha española sería antiárabe y antiislámica, en tanto la izquierda asumiría, como factor progresista, la entrada masiva de musulmanes y sustentaría esa postura apadrinando la maniobra en todos los ámbitos (político, informativo, asistencial), incluido el ideológico, con mucha indiferencia, o apoyo, en asuntos clave como el papel de la mujer o el derecho familiar, terrenos en los que el feminismo «de izquierda» brilla refulgente por su ausencia: los derechos humanos aplicados con riguroso criterio selectivo, según de quién se hable, catecismo básico ineludible de todo multiculti, si quiere prosperar.…  Seguir leyendo »

Es un bodrio, sin paliativos. Una tabarra interminable con pretensiones esteticistas que la vuelven más insufrible y pesada, aunque den pie a sublimes elucubraciones de los cinéfilos, pelmazos enemigos de los aficionados al cine: ¡Esa refracción de la luz en los planos indirectos que descompone en irisados haces los etéreos y atormentados sentimientos de los protagonistas! ¡Esos cortes en la acción, sugeridores de disfunciones catalépticas en la conciencia obsesiva del funcionario sin salida y sin salero! Y mucho etcétera de lo mismo. Pero no es nuestra intención competir con los comentarios del crítico de cine de ABC, que se mueve entre dubitativo y bien educado.…  Seguir leyendo »

Nada tenemos que objetar ni aplaudir a propósito de las fiestas nacionales de Estados Unidos, de Tanzania o las Islas Maldivas. Nada: ni a favor ni en contra. Y huelga aclarar por qué. Sin embargo, en los últimos cincuenta años hemos asistido a la desaparición o bastardeamiento de las nuestras, a su empobrecimiento y pérdida de sentido original, empezando por la irrupción del consumismo a partir de los años sesenta; continuando por la despoblación y abandono del mundo rural y de las ciudades pequeñas, con nuevas formas de trabajo y los consiguientes cambios económicos y en las relaciones humanas; y culminando con la avalancha invasora de la subcultura de consumo anglosajona, en especial de Estados Unidos que –como primera potencia que es– funge como mayor exportador mundial de casi todo, también de estupidez.…  Seguir leyendo »

En agosto pasado (ABC, 28-08-17) el político alemán Alexander Gauland, de AfD., denunciaba las declaraciones de una ministra de su país, Aydan Özoguz, de origen turco, que se había descolgado asegurando, tan tranquila, que «más allá de la lengua no hay una cultura alemana discernible». En Alemania se produjo gran escándalo… por atreverse alguien de un partido tildado de ultraderechista a protestar contra la patochada y el despego de tan encumbrada desagradecida y por las dimensiones del dislate, máxime viniendo de alguien con un alto cargo en el estado alemán. La rendición entreguista ante el multiculturalismo que no falte. No vaya alguien a pensar que se trata de una comunidad humana con dos mil años de historia y aportaciones monumentales en ciencias, literatura, filosofía, música, artes varias y etc., cuya enumeración huelga por razones obvias.…  Seguir leyendo »

No es un desahogo aislado ni una ventolera efímera de un grupúsculo indígena que arma bulla para que le concedan más subsidios. Últimamente, en Estados Unidos proliferan las persecuciones contra monumentos colombinos, denominaciones, subsistencia en el imaginario colectivo, descubridores, fundadores, geógrafos que metieron a aquellas tierras en los mapas de todos, religiosos que incluyeron a sus habitantes en la civilización occidental que, con todos sus defectos, hasta ahora ha sido la más fructífera y compasiva con el ser humano: si quieren comparamos y vemos quiénes salen escaldados. Los hechos alcanzan notoriedad porque ocurren en EE.UU.: estatuas emporcadas y decapitadas, calles y nombres que vuelan, se proscribe hasta el recuerdo de algún general con fuerte arraigo entre la parroquia local.…  Seguir leyendo »

De manera recurrente, siempre que ocurren atentados graves, surgen las mismas preguntas: ¿es compatible el islam con la democracia? ¿Qué incita a un musulmán nacido y crecido en Europa a atentar contra la sociedad? Y ya, en el extremo de la cretinez masoquista, «¿Qué hemos hecho mal [nosotros]?». Tras dejar sentado que negar la capacidad de los musulmanes para adaptarse a la democracia es arrebatarles su condición humana –lo que nosotros no haremos– y que los problemas de adaptación psicosocial los viven diversas minorías y no por ello reaccionan acuchillando, atropellando o poniendo bombas, a esos interrogantes podrían sumarse otros, que de ordinario se suelen escamotear: ¿Qué están haciendo mal esos inmigrantes musulmanes?…  Seguir leyendo »

Tranquilícense tecnócratas, pedagogos progres y negociantes en general, no estamos reivindicando –aunque no vendría mal– que todo español, al menos una vez en su vida, leyese la Ilíada, la Eneida, Os Lusíadas y hasta La Araucana. Bien es cierto que con las hermosas octavas reales de Ercilla [la maquinita con la que escribo me marca «Ercilla» como error: ¡bien por la cultura nacional!] no se puede llamar a un taxi, controlar la temperatura basal de La Vane, ni averiguar cómo andará de nubarrones la costa oeste de Groenlandia a finales de octubre: por fortuna, sobre todo porque a un taxi se puede llamar por teléfono, como toda la vida; lo de La Vane sabe Dios cómo acabará; y a Groenlandia no pensamos ir jamás.…  Seguir leyendo »

No es nada nuevo que en España triunfe la ignorancia (imprudentia en latín), nuestro mayor mal. Ahora también triunfa Rodríguez, que mucho hizo por ella: la Alianza de Civilizaciones, copiada al persa Jatamí, se consolida y la derecha política, tras haberla ridiculizado tanto y con tanta razón, la abraza entusiasmada elevándola a la categoría de Doctrina de Estado y Pensamiento Único, con exclusión y aplastamiento de cualquier resistencia. La Conjura de los Necios (volvemos al latín, como en todo lo importante: nescius, «el que no sabe») que urdiera el leonés de Valladolid con feliz desparpajo, prevalece y perdura como guía al hacerla suya la España oficial, tan proclive siempre a seguir las indicaciones que le den los políticos con mando, tampoco sobrados de lecturas.…  Seguir leyendo »

Tengo ante los ojos un antiguo grabado alemán cuyo centro ocupa una mujer ceñuda –no es para menos– montada en un borrico mirando hacia las ancas, aferrada por varios sayones y paseada entre la chusma, encendida y vociferante, que le arroja hortalizas y se mofa de ella. Casi lo de menos es el motivo: según explica el pie de imagen, el Castigo de la cizañosa. Y si por enredar y malmeter se recibe tal sanción, es obvio que por delitos o infracciones serias el asunto iba mucho más lejos. También en España. Y en todos los rumbos. Las Partidas de Alfonso X recogen como una parte de la punición de los delincuentes su exposición a la vindicta pública en la picota o en el rollo, a veces en fragmentos, después de descuartizados o decapitados en casos graves o, en los leves, enteros pero desnudos y bien enmelados y emplumados para que casi se los comieran las moscas y sujetos a los garfios y argollas encastrados en el rollo.…  Seguir leyendo »

La historia de la Humanidad se ha cimentado en buena medida sobre mitos, hipérboles y tergiversaciones. El imaginario colectivo de todas las naciones que han desempeñado un papel relevante ha necesitado generar épica, leyendas, sobrevaloraciones, a veces con fundamento y otras no tanto. Seguramente, no podía ser de otra forma, pues si reducimos a don Pelayo a su condición de cabecilla de cabreros hambrientos, como hacen las crónicas árabes, con dificultad Alfonso II habría podido descubrir el sepulcro del Apóstol y Alfonso III ser proclamado «El Magno» por la posteridad y reclamarse legítimo heredero de los godos. Y hacía falta. Pero tampoco los ejércitos de Jerjes, o de An-Nasir en Las Navas de Tolosa, contaban los cientos de miles de hombres que mencionan los papeles, ni hay por qué aceptar la cuantía del botín repartido –según Ibn ‘Abd al-Hakam– entre los conquistadores árabes del norte de África; ni existen «los mejores combatientes», pertenecientes a ésta o aquella nación, sobre todo con la connotación de perennidad.…  Seguir leyendo »

La retórica oficial, cada vez con menos énfasis, camina por un lado; las inversiones y negocios, por otro, aunque en ocasiones resulten fallidas por falta de solidez en la base de las relaciones: el fiasco de Repsol en Argentina fue modélico; el seguidismo tras los anglosajones en todos los ámbitos, propio de paletos provincianos, imposibilita asumir sin complejos quiénes somos realmente, también respecto a nuestra América; los medios de comunicación, vertiginosos y que deberían facilitar el conocimiento, sólo coadyuvan a reforzar los estereotipos en ambas orillas. Lo estamos haciendo mal: «Nuestra América» se aleja.

Valen las experiencias personales: reconociendo olores de la infancia, perdidos muchos años antes, en una talabartería de Salta o en las calles de Tepozotlán.…  Seguir leyendo »

Hace diez años el muy excelentísimo Ayuntamiento de Cáceres –gobernado por los socialistas, con el siempre inestimable asesoramiento de otros eruditos de Izquierda Unida– resolvió eliminar la denominación de Héroes de Baler de una de sus calles, por franquista. Días después, cuando ya la rechifla y la rechufla habían caído sobre la maravillosa ciudad extremeña, anularon la medida, demostrando por enésima vez cuán petulante y ajena a la realidad es la pretensión de la izquierda de arrogarse la propiedad en exclusiva de la Cultura, obviamente por culpa de la derecha política, que lo permite y se limita a ejercer un seguidismo delator de sus propias insuficiencias y pavorosa falta de convicciones, excepciones aparte.…  Seguir leyendo »