Serafín Fanjul

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de Julio de 2008. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Alguaciles alguacilados

En enero del 92 tuve el disgusto de conocer en La Habana a un alemán, de nombre Heinz Dieterich, gran compadre de Chomsky y peón fijo en cualquier gansada antiespañola que se cueza por el mundo. De aquélla, andaba comisionado por la liberal Fundación Naumann, con la misión de recoger firmas contra el 5º Centenario, en compañía de una separatista catalana cuyo nombre no recuerdo. La personaja -que dirían sus compañeras de viaje Pedro y Pablo: ¿a que suena feo?- olvidaba, por ejemplo, que todos los españoles estábamos sufragando sus Olimpiadas, pero esperar nobleza y agradecimiento de tales gentes es sueño baldío.…  Seguir leyendo »

Y ahora, León

Seguramente, cuando Javier de Burgos, en 1833, diseñó la división provincial que todavía perdura, no pudo imaginar que su benemérito esfuerzo (crear circunscripciones más pequeñas para que fuesen más funcionales y útiles, si bien sin llegar a las dimensiones de los departamentos franceses) terminaría originando tantos dislates. Agrupó las provincias en «reinos» y regiones, atendiendo a criterios de homogeneidad y solidez desde el punto de vista geográfico; a reminiscencias históricas y a coincidencias culturales aproximadas, pero aquello no era exacto ni perfecto, sino puntualmente subordinado a intereses y caciquismos locales. Hizo lo que pudo y así disfrutamos de absurdos como el Condado de Treviño o el Rincón de Ademuz, enclaves de unas provincias en otras que no producen sino disfunciones y resentimientos.…  Seguir leyendo »

No es la primera vez en nuestra Historia en que la traición viene de arriba. Pero casi nadie quiere darse por enterado, entre la irresponsabilidad de los políticos –que se niegan a ver la inminencia del choque y siguen a lo suyo: cargos, enchufes, comisiones– y la frivolidad de gran parte de españoles. No se trata sólo de asumir riesgos, sino de al menos verlos. Hasta la palabra «traición» suscita tiernos mohines de estupor, cuando no muecas irónicas. También se decía «España se rompe» –en los tiempos del inolvidable Rodríguez– … y España no se rompió, bromea sarcástica la infantería socialista, la que nunca trincará nada porque a nada la convidan, pero que se resarce aperreando al vecino, al cuñado o al sursum corda: sólo les importa llevar razón.…  Seguir leyendo »

Dicen -y no hay razones para dudarlo- que en el centro del Pacífico se ha acumulado una repelente isla flotante de plásticos. Arrastrados por corrientes, remolinos, vientos, se han ido amontonando y la indeseable ínsula alcanza ya la superficie de España, Francia y Alemania juntas. Por ende, infinidad de animales marinos los engullen y mueren de horribles maneras con las branquias y el aparato digestivo bloqueados. Al parecer, la inmensa mayoría de esos desechos plásticos proceden de China, India, Indonesia, Filipinas, África…, países sin remilgos a la hora de contaminar y que fácilmente se refugian en aquello de «Ustedes, bien alimentados y cuidados occidentales, cállense y déjennos seguir emporcando el planeta, que ustedes ya lo hicieron».…  Seguir leyendo »

Dice José Saramago en sus Cuadernos de Lanzarote que somos lo que somos pero también lo que han sido otros. Recuerdo la frase pensando en mis abuelos: ambos estuvieron en Cuba, uno como soldado en la guerra; el otro como emigrante, aunque finalmente retornó a España. Crecí oyendo los cuentos de este último, entreverados de jutías, majás y mochas mágicas, empuñadas por negros o guajiros, en batallas campales o en meras fajazones de bohío y timbiriche. Mis peripecias personales en Cuba no interesan a nadie, pero sí puedo contar, como excepción necesaria, que al dar con los restos de la colonia Betoño -donde vivió mi abuelo, en Yaguajay-, y reconocer la ceiba, los campos y la manigua, vueltos del pasado, comprendí que aquello estaba esperándome desde 1915.…  Seguir leyendo »

No soy geólogo ni meteorólogo, por tanto mis puntos de vista sobre el clima son meros intentos de aproximación para entender lo que acontece en la atmósfera y en unos movimientos sociales y económicos donde escasean informes científicos y abundan certezas, militantes a machamartillo, que han convertido una materia para la reflexión y el estudio (y la extracción de consecuencias prácticas) en una fe religiosa que persigue a sus oponentes e, incluso, a los tibios o dudosos. Algunos mantenemos dudas y preocupación, otros seguridades absolutas basadas en postulados simplistas, en creencias, pues de lo contrario, se incurre en negacionismo, peligrosa palabra tomada de otros rumbos sumamente arriesgados.…  Seguir leyendo »

Sabido es aquel ingenuo y viejo subterfugio de los malos estudiantes de antaño -más bien pequeños- para quedar a cubierto de exigencias: «Eso no viene en mi libro». La acumulación de aniversarios trascendentales en este año (partida de Magallanes hacia la Especiería, fundaciones de La Habana, Veracruz, Panamá) ha vuelto a poner de manifiesto las graves carencias culturales de nuestra sociedad que, si antes no leía libros, ahora puede aferrarse con razón al argumento: en su Biblia de cabecera, en la que viven sumergidos y sin la cual no sobrevivirían, esas cosas no vienen. Y en caso de que pretendieran extraer algo de las pantallicas (maniobra posible, en teoría), la primera dificultad con que toparían estriba en que para buscar algo primero es preciso conocer su existencia.…  Seguir leyendo »

El 18 de julio de 1945, entre las 3 y las 5 de la tarde, se perdió el atunero Jesús Nazareno, con base en Foz (Lugo). Nunca se encontraron los cuerpos de los náufragos y sólo apareció, unos días después, la cubierta de una escotilla en la costa asturiana. Debían zarpar dos jornadas antes, pero al ser la fiesta del Carmen (patrona de los marineros) y el 17 martes, ambas fechas tenidas por aciagas, lo pospusieron hasta el 18. Una fuerte tormenta se llevó a la embarcación, única de Foz que no regresó. Los detalles técnicos del hundimiento se quedaron en conjeturas y no los repetiremos, pero sí hay que destacar que esta historia, bien conocida en Foz (todos los años se les recuerda en las fiestas del Carmen) y en la Mariña lucense, es ignorada por completo en el resto de España y tal vez vale la pena rememorar lo sucedido, aunque este año «sólo» se cumplan 74 de la tragedia.…  Seguir leyendo »

Las enseñanzas de Don Jorgito

Comisionado por la Sociedad Bíblica de Londres y con el objetivo de difundir en España el Nuevo Testamento, en 1836 llega a España el británico George Borrow, alias Don Jorgito el Inglés, uno de los creadores de la imagen de la España de pandereta, junto a Ford, Mérimée, Gautier, Amicis, Davillier, Irving: gitanos, bandoleros, toreros, judíos encubiertos, mendigos, manolas, ejecuciones por garrote y etcétera. Todo junto, amontonado y sin dejar respirar un instante al lector. Sus exageraciones, arropadas por la interpretación de la Historia de España según las estrictas pautas de la Leyenda Negra -que todavía no recibía ese nombre- depararon a su obra («The Bible in Spain») un éxito rotundo, entre la falsificación y la broma.…  Seguir leyendo »

Preferiría escribir sobre el céfiro manso que se enreda entre los arriates de Medina Azahara; y, si fuera árabe, hacer rebalsar de lágrimas, por el Califato perdido, acequias y albercas y recriminar a los andalusíes, buenos vividores; recordarles a dónde les condujo su inopia individualista, parapetada en el ombligo, sorda y ciega ante lo que les venía encima.

Pero no soy nada de eso, ni estamos en 1031, ni siquiera en los estertores finales de los almohades, cuyos sucesores, las últimas taifas, propiciaron la toma por los castellanos del Valle del Guadalquivir y de Murcia por los aragoneses. Vivimos un país por entero distinto y sin continuidad histórica, emocional ni cultural con aquellas calamidades y quienes las permitieron, aunque, eso sí: sobre la misma tierra (Gracias, Rómulo Gallegos).…  Seguir leyendo »

No parece un buen argumento -si no damos otro- para rechazar las recurrentes y pesadísimas acusaciones sobre la Conquista y etc. conformarnos con aludir a la progenie de conquistadores y pobladores del XVI y XVII, los actuales hispanoamericanos. Es escapista e incurre en una contradicción: si no asumimos lo malo, tampoco podremos reivindicar lo bueno como nuestro. Y hubo muchísimo, en un análisis global. Así pues, asumiendo «el relato de agravios», como gusta decir el nieto del santanderino, si se trata de hechos históricos probados, no de calentones bucales de demagogos, queremos ofrecer una botanita al presidente mexicano, en vez de propinarle una cachilada, como apetece a todo padre cuando un hijo consentido le suelta una impertinencia.…  Seguir leyendo »

De dogmas y dogmáticos

Cuando hace unas semanas fui a ver la película «Roma» no podía imaginar que el asunto cobraría tal volumen. En mi anterior artículo (ABC, 16-1-19), tras dedicar unas pocas líneas al filme en sí -que estimo bueno, aunque ditirambos y galardones me tengan sin cuidado-, me fijaba en un aspecto de su presentación: los subtítulos (a mi juicio, de sobra), que hay a quien parecen de perlas. Hasta ahí nada que añadir a lo ya dicho y no habría motivo para volver sobre la cuestión. Pero veo en ABC de 23 de enero que Miguel Saralegui (profesor de la Universidad del País Vasco) utiliza la cinta para cuestionar la unidad de nuestra lengua calificando dicha unidad de «dogma», cuando más bien es una necesidad y un don del Cielo que los españoles no hemos hecho mucho por merecer.…  Seguir leyendo »

Roma

Ver cine iberoamericano es siempre refrescante y eso fue asistir a la película mexicana «Roma», galardonada con varios premios que no enumero porque esas adherencias a la obra artística me interesan poco. Sin embargo, hubo algo que me molestó profundamente: los comercializadores del filme en España se han arrogado el derecho a ejercer de Domingo Siete insertando subtítulos en español -digamos- de España (dejo aparte, claro, las frases en lengua mixteca que asoman esporádicamente), invalidando y deformando la fuerza, la naturalidad espontánea y la autenticidad de los diálogos, que se desarrollan, como es lógico, en el habla coloquial del D.F. (puro chilango, menos cuando los hablantes son de nivel alto), o más exactamente de Ciudad de México.…  Seguir leyendo »

Códigos culturales

El pasado 21 de noviembre la Sala de lo Criminal en el juzgado de Coutances (La Mancha) absolvió a un inmigrante musulmán de Bangla Desh del delito de violación por «no tener el acusado los códigos culturales» necesarios1 y pese a haber sido condenado a dos años de prisión por otra infracción similar acaecida en 2015. El tribunal suspende provisionalmente esta última condena y le pone en libertad. El personaje, al parecer, es un portento: durante el interrogatorio en la comisaría de Saint Lô hubo de colocarse un agente entre él y la traductora porque intentaba palparle los glúteos, dicho sea finamente.…  Seguir leyendo »

Releo la esclarecedora entrevista de Luis Ventoso (ABC, 6 de octubre) al escritor inglés Robert Harris y no puedo por menos que celebrar el esfuerzo: ¡Por fin alguien cuya voz se oye empieza a decir algo serio y con sentido en torno al pacto de Múnich! A través de una novela, se pone a flote algo que los historiadores saben perfectamente, pero sus escritos no pasan de los ámbitos académicos. Un asunto en que el mimetismo es decisivo y se repite como término de comparación sempiterno de pusilanimidad, cobardía y falta de visión el caso de Chamberlain en Múnich frente a Hitler.…  Seguir leyendo »

La izquierda recalcitrante

En la España de los últimos meses, un Gobierno sobrevenido de sopetón merced a los temblores del anterior y a su alianza con los enemigos del Estado, pugna por fingir un programa inexistente, a base de ocurrencias: la fanfarria del Aquarius contradicha a los pocos días por las expulsiones instantáneas de asaltantes de la frontera; la cancelación de venta de bombas a Arabia Saudí para luego enviarlas, a la vista de la magnitud del dislate, con explicaciones dignas de Gila mediantes; nuevos impuestos a la banca enseguida olvidados porque con las cosas serias no se juega; la jaimitada del diésel; presiones a la RAE para modificar el texto de la Constitución para reconvertirlo en «inclusivo»; chuscas divagaciones para encubrir los plagios (presuntos) del Dr.…  Seguir leyendo »

Seguramente, por narcisismo hispano o por coba a los que mandan, los españoles tenemos la tendencia a considerarnos punteros en todo, bueno y malo, y por consiguiente, a ensalzar hasta los cuernos de la luna a los gobernantes de cada momento: si a Franco llamaban «Faro de Europa», o «La espada más limpia de Occidente», sus sucesores se autoproclamaron –nemine discrepante– autores y protagonistas de la «Transición modélica, que se estudia en las mejores universidades del mundo». Y etcétera, toma paletos. De ahí que también estemos convencidos de disfrutar de la izquierda más palurda y necia del orbe. O, por lo menos, de Europa.…  Seguir leyendo »

Paseando recientemente por el centro de Plasencia –maravillosa ciudad medieval y renacentista– me animé al ver, de lejos, el cartel «Juguetería Los Reyes». Desilusión inmediata: cerrada del todo, local en venta o alquiler, otra más. Y rememoración instantánea de un largo y penoso periplo por todas las jugueterías perdidas: desde Puk, en el barrio de Salamanca, donde me iniciaron en tiempos lejanos en la divertida y artística afición a fabricar soldados de plomo (que también llevan estaño, antimonio y otras aleaciones) hasta la desaparecida Cháuve, no lejos de la anterior, por jubilación del dueño, con sus magníficas colecciones de figuritas y trenes y sus vívidos dioramas.…  Seguir leyendo »

Arriba el telón

Recuerdo una viñeta del siempre genial Chumy Chúmez, en las postrimerías del franquismo: dos enormes personajes, enchisterados y con frac, batían bombo y platillos, a grandes zancadas, echándose encima de dos paisanos, pequeñitos, que huían desesperados, apremiando el uno al otro: «¡Corre, Manolo, que ya vienen a darnos otra mala noticia!». Pero aquello no era exclusiva de los políticos del momento, luego eficazmente reciclados y bien entreverados con el batiburrillo de aluvión que asaltó la política nacional. Y ahí sigue. El busilis del asunto reside en el método, en las alharacas, grandilocuencia, gestos para los espectadores, el folclore cañí, en suma.…  Seguir leyendo »

En 2011 aparecieron los primeros veinticinco volúmenes del Diccionario Histórico Biográfico Español y, al siguiente año, el resto hasta completar los cincuenta totales. Una obra monumental, a la que sólo se podía comparar el homólogo Diccionario de Oxford, y que había implicado el tesón y esfuerzo de muchos años por parte de la Academia y de su director de entonces, Gonzalo Anes. Y, por supuesto, de una legión de 4.500 colaboradores que compusieron –compusimos– las vidas y bibliografías correspondientes de los 45.000 biografiados. Nada más. La obra tuvo una acogida desigual, como no podía ser menos en el Paraíso de Caín: desde políticos y periodistas que sólo habían leído las dos o tres biografías que podían ser conflictivas, a fin de pillar al ogro fascista agazapado en la Real Academia de la Historia, hasta historiadores y profesores-comisarios que se creían y se creen amos de las instituciones donde trabajan (hasta la fecha la obra sigue proscrita en la Facultad de Historia de la Universidad Complutense).…  Seguir leyendo »