Sergio Ramírez

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Un hombre con máscaras y guantes protectores pasa por delante de un mural que representa a Hugo Chávez, en el barrio de La Vega en Caracas, el pasado 28 de julio.FEDERICO PARRA / AFP

La última vez que estuve en Venezuela fue en 2007, tiempo ya lejano en que el chavismo buscaba consolidarse apretando todas las tuercas posibles de la maquinaria de poder, para convertir, tantos años después, la incierta utopía del socialismo del siglo XXI en la alucinante distopía que es ahora. Y me acompañaban entonces dos libros que me ayudaban a entender el paisaje viviente, la novela País portátil, de Adriano González León, ganadora del premio Seix Barral en 1967; y Chávez sin uniforme, escrito a dos manos por Cristina Marcano y Alberto Barrera Tyszka, entonces recién aparecido.

Uno podía entonces imaginar aún a Venezuela de dos maneras: como en la historia del rey Midas, que todo lo que tocaba lo convertía en oro, aun los alimentos que se llevaba a la boca, de modo que por eso mismo se moría de hambre; o como el glorioso país de Jauja, donde llueven del cielo longanizas y jamones, y estando todo tan a mano, no se necesita ni arar ni aserrar.…  Seguir leyendo »

En el año 2003, cuando era profesor visitante en la Universidad de Maryland, me senté frente al televisor una noche de marzo para ver el ritual de la entrega de los Premios Oscar de ese año, esa larga y aburrida ceremonia que tiene tanto del glamour de las revistas del corazón, y tanto de excelsa mediocridad.

Soportaba la larga ceremonia porque esperaba su momento cumbre, cuando Elia Kazan habría de recibir el Oscar por su obra de toda la vida. Algunas de las estrellas de Hollywood que ocupaban las butacas del teatro cumplieron la consigna de no ponerse de pie ni aplaudir, mientras otras lo aclamaban.…  Seguir leyendo »

He vuelto a ver el video donde el tenor polaco Leszek Świdziński canta Nessun Dorma en un patio rodeado de los edificios de un hospital de Varsovia, por cuyas ventanas se asoman médicos, enfermeras, pacientes con mascarillas, mientras los miembros del coro, vestido de cualquier manera, y como si pasaran por el patio por mera casualidad, van juntando sus voces. Al final, los espectadores enclaustrados aplauden, lanzan vivas al tenor. Son voces remotas, como de otro mundo. El mundo del encierro. Siento que podría contemplar la escena desde una de esas ventanas.

El aria de Puccini, ascendiendo hacia el pozo de luz arriba de los edificios grises, suena más triste que nunca.…  Seguir leyendo »

En julio de este año deberíamos haber celebrado el festival literario Centroamérica Cuenta en Guatemala, pero la pandemia paralizó nuestros planes, como tantas otras cosas en el mundo. De modo que decidimos tomar provecho del tiempo muerto de los encierros, y de la imposibilidad de verse cara a cara, creando un foro de conversaciones constante, al menos tres sesiones a la semana, que hemos llamado Autores en Cuarentena.

Empezamos en marzo, y a estas alturas ha habido ya 35 encuentros con más de 60 participantes de unos 20 países, entre escritores, periodistas, académicos, editores, libreros y traductores, que han visto más de 700.000 personas.…  Seguir leyendo »

Me fascinan las viejas historias que comienzan como novelas: “en 1975, Marshall Applewhite, un profesor de música, y su pareja Bonnie Nettles, enfermera de profesión, decidieron contactar a los extraterrestres y buscaron seguidores que pensaran como ellos. Publicaron avisos en busca de reclutar discípulos, a los que llamaban tripulantes”. Lograron reunir inicialmente 30, que abandonaron sus hogares y sus trabajos para seguirlos; pero luego este número continuó creciendo, y llegaron a conquistar a centenares.

Esta pareja de iluminados creía ciegamente que seres de una estrella lejana habían arribado a la tierra en un pasado remoto, dejando a algunos de ellos como colonos.…  Seguir leyendo »

Entre mis lecturas de cuarentena he vuelto a Suetonio, quien, en su libro capital, Vida de los doce césares, entra en los pasillos mal alumbrados de la historia con paso de espía del pasado, y con diligencia de escritor de nota roja, o de gacetillero de revistas del corazón, busca penetrar los viejos misterios de la vida de los poderosos, sus vicios y excesos, taras familiares, incestos, megalomanías, crímenes, lujuria, avaricia.

Cuando nos ofrece al detalle los datos históricos, y entra en el entramado de las genealogías, el lector, que busca instruirse en las minucias de las vidas narradas, con la misma curiosidad de este historiador de hace dos milenios, puede dejar de lado esas arideces.…  Seguir leyendo »

Cuando a comienzos del siglo XX uno de tantos volcanes de Guatemala entró en erupción, el dictador Manuel Estrada Cabrera mandó desde su encierro en el palacio presidencial a leer por las calles un decreto, donde se establecía la falsedad de la supuesta erupción, fruto mentiroso de una conspiración política para desestabilizar el país, dañar la economía y atrasar el progreso. La mentira oficial pretendía, así, sustituir a la realidad.

Pero la lluvia de ceniza ardiente aventada por el volcán, que oscurecía el sol, impedía al empleado público a cargo de divulgar el decreto cumplir con su cometido, y a falta de claridad debía auxiliarse con una lámpara de acetileno; además de que, ante la violencia de los temblores, nadie se quedaba a oír su pregón.…  Seguir leyendo »

Hay una escena de El aviador, la película de Martin Scorsese, donde Leonardo di Caprio se lava maniáticamente las manos hasta sacarse sangre. En estos tiempos de pandemia esa imagen resulta memorable, porque seguir al pie de la letra las indicaciones de un buen y eficaz lavado de manos después que hemos tocado algo que puede contaminarnos, el dinero, la tarjeta de crédito, el periódico, ya no se diga las manos de otro, puede pasar por algo comparable a una obsesión.

No tocarse tampoco la cara, la boca, los ojos; llevar una mascarilla, usar guantes para tocar los artículos expuestos en el supermercado, desinfectar bolsas y empaques cuando regresamos a casa, y desinfectar, además, la superficie donde los colocamos para desinfectarlos.…  Seguir leyendo »

Los pájaros de Alfred Hitchcock no termina con un amanecer esplendoroso, donde el sol alumbra un nuevo día porque toda amenaza ha desaparecido, y los protagonistas, tras el terror del ataque sin sentido de las aves, despiertan a una vida feliz, sin más sobresaltos. Al contrario. Los pájaros siguen allí, aglomerados en los techos, en los tendidos eléctricos, porque sólo se trata de una tregua. Volverán a atacar.

Quizás sea uno de los mejores símiles para imaginar el futuro después de esta fase crítica de la pandemia del coronavirus, cuyo final comienza a avizorarse ya en algunos países, como ocurrió en China, y se hacen planes para el retorno a la vida normal.…  Seguir leyendo »

El personaje del cuento Una historia aburrida de Antón Chéjov, ostenta el alto rango de consejero privado en la nomenclatura imperial, y ha sido honrado con todas las condecoraciones deseables. Se trata de un anciano que nos relata sus memorias. Un anciano de 60 años de edad.

Todavía a inicios del siglo pasado, el que llegaba a los 40 años se dejaba crecer la barba, se buscaba un bastón, y olvidaba impulsos y ardores juveniles. Ya no se diga una mujer que a los treinta no se hubiera casado, era declarada oficialmente solterona y tenía que resignarse a que su vida sería la de vestir santos.…  Seguir leyendo »

Hay un cine de vaqueros del lejano oeste, así como hay un cine negro y criminal, y otro de musicales en escenarios de fantasía. Y hay también el gusto de Hollywood por las catástrofes, que ha dado un cine de las explosiones termonucleares que borran la vida en la tierra, los tsunamis gigantescos que ahogan a centenares de miles, los terremotos que hunden ciudades enteras, y cómo no, el avance letal de los virus que, siendo invisibles, demuestran su naturaleza traicionera atacando a mansalva.

A veces los virus los traen los extraterrestres; a veces son el fruto de descuidos fatales en los laboratorios; o vienen a ser fabricados por mano de científicos criminales que pretenden dominar el mundo.…  Seguir leyendo »

La comunidad mayangna de Alal, en el norte de Nicaragua. CIDH

El pueblo mayangna, que en su propia lengua quiere decir simplemente “nosotros”, es el más antiguo en haberse asentado en territorio de Nicaragua, y ahora habita, junto con el pueblo misquito, igualmente milenario, la selva tropical húmeda de Bosawás, vecina al mar Caribe. Esta área fue declarada reserva de la biosfera por la Unesco en 1997, y abarca 20.000 kilómetros cuadrados, es decir, el tamaño de la República de El Salvador. Junto con la reserva del Río Plátano de Honduras, al otro lado de la frontera, representa el patrimonio forestal más importante de Centroamérica, y el segundo pulmón más grande del hemisferio, después del Amazonas.…  Seguir leyendo »

El orgulloso y pedante marqués de Queensbury, inventor de las reglas del boxeo, se hallaba indignado tras descubrir la pecaminosa relación de su hijo con Oscar Wilde, alrededor de la cual la maledicencia tejía su alegre red en Londres. Entonces escribió una brevísima nota para el poeta y, muy al estilo británico, se la dejó con el conserje de su club: «Para Oscar Wilde, ostentoso sodomita (sic)».

El agraviado demandó por injurias al marqués, y el sonado juicio, que tuvo lugar en marzo de 1895, se volvió contra él al punto de que fue condenado a prisión en la cárcel de Reading.…  Seguir leyendo »

Retrato de Carlos Gardel, en 1935. Bettmann/CORBIS

El 24 de junio de 1935, Carlos Gardel murió calcinado dentro de un avión que buscaba despegar del aeropuerto de Medellín. Sus tangos contaban historias sentimentales, traiciones y desilusiones de amor, que calaron hondamente en el gusto popular. Así, su leyenda se prolongó más allá de su muerte, al punto que se contaba cómo había sobrevivido a las llamas, y, el rostro desfigurado, iba por los puertos cantando siempre con su voz incomparable, oculto bajo el ala gacha del sombrero. Era una manera de otorgarle la inmortalidad.

De su muerte había pruebas suficientes, pero cuando un personaje entra en el territorio del mito, sale derrotada la realidad.…  Seguir leyendo »

Las fotografías suspendidas de hilos que penden del techo se mueven levemente como las hojas de un árbol sopladas por la brisa. Son fotos con una foto. Madres solas a veces, una abuela, un matrimonio, el matrimonio y los hijos, sostienen con amoroso cuidado la fotografía de su deudo asesinado, adolescentes y muchachos que cayeron bajo las balas a partir del mes de abril del año funesto de 2018 y cuya memoria este museo único busca mantener viva.

Un total de 212 víctimas de la represión despiadada, sólo entre abril y junio, según el listado de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, cifra que en octubre se habría elevado a 514, de acuerdo a la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos.…  Seguir leyendo »

Tengo un amigo en Mallorca que sostiene una relación clandestina con los libros. Su mujer, irritada de verlo aparecer cada día con nuevas adquisiciones, le prohibió llevar uno más a casa. Los incómodos huéspedes habían desbordado los estantes y se habían instalado en el comedor, en los pasillos y la cocina, para no hablar del dormitorio y el retrete, y estorbaban cada movimiento.

Entonces, lo que hizo fue alquilar de manera clandestina una buhardilla en el mismo edificio, armar allí unos estantes, y cuidando el ruido de sus pasos, pues para subir al escondite debía pasar frente a la puerta de su propio apartamento, tras de la cual acechaba la celosa mujer, empezó a subir con las bolsas de nuevos libros por la estrecha escalera, para meter con todo sigilo la llave en la cerradura y entrar al escondite.…  Seguir leyendo »

Soldados subidos al muro a la altura de la puerta de Brandeburgo. LUIS MAGÁN

Cayó el muro hace ya treinta años, y de pronto me doy cuenta que va ya para medio siglo que viví en aquella ciudad dividida, moderna y a la vez provinciana, una ciudad de antiguos esplendores que también fue mía y que amaba desde mis lecturas de Berlín Alexanderplatz, la novela inolvidable de Alfred Döblin. Era la mitad de los años setenta del siglo pasado, cuando fui becario del programa de artistas residentes en Berlín Occidental, entre escritores, músicos, artistas plásticos y cineastas de muy distintos países.

En los años cincuenta el icono de la división entre Este y Oeste, en el comienzo de la Guerra Fría, era el paralelo 38, la línea imaginaria que partía Corea.…  Seguir leyendo »

Tras dejar su antiguo domicilio bajo la pesada losa de granito en la cripta en la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, el Generalísimo Franco se ha acercado a un vecindario de viejos conocidos en el cementerio de Mingorrubio, en El Pardo, entre ellos el también generalísimo Rafael Leónidas Trujillo. Si ambos quisieran visitar a amigos comunes en los alrededores de Madrid un domingo cualquiera, tendrían que ir, por ejemplo, hasta el cementerio de La Paz en Alcobendas para ver al general Marcos Pérez Jiménez, dictador de Venezuela derrocado en 1958; o hasta el cementerio de San Isidro, para encontrarse con Fulgencio Batista, el sátrapa cubano derrocado en 1959.…  Seguir leyendo »

La República Dominicana ha sido sacudida por un terremoto político: el expresidente Leonel Fernández, aspirante a una nueva candidatura para las elecciones que se celebrarán en mayo del año entrante, ha desconocido, denunciando fraude, el resultado de las primarias del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), en las que se enfrentaba al empresario Gonzalo Castillo. Y no es solo un conflicto interno.

Quien denuncia el fraude es el propio presidente del PLD; y su oponente, a la cabeza del conteo por un pequeño porcentaje de votos, tiene el respaldo del actual presidente de la república, Danilo Medina. Un sisma dentro del partido político más grande del país, dividido ahora por la mitad, y donde cada mitad tiene a la cabeza a dos antiguos y estrechos aliados.…  Seguir leyendo »

Ilustración realizada por el pintor francés Jacques Louis David en 1776 para una edición de la 'Ilíada' de Homero. Akg-images

La convalecencia en una cama de hospital incita a pensar en la libertad de los viajes, los que deparan los libros, y la propia vida. Y anclado así en la cama, le he pedido a mi mujer que me traiga ciertos libros que quiero, indicándole dónde buscarlos en los estantes por el momento lejanos de mi biblioteca.

¿Viajar es más necesario que vivir? ¿O para viajar hay que vivir?

Cuenta Plutarco que Pompeyo Magno veía que los marineros de su armada no querían hacerse a la mar tempestuosa, y entonces los arengó, y una de las frases de esa arenga ha quedado para siempre: “navegar es necesario, vivir no es necesario”.…  Seguir leyendo »