Valentí Puig

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La intensidad y los imprevistos de la acción de gobierno explican que los partidos políticos solo tengan tiempo para renovarse, si acaso, cuando pierden el poder. Entonces pueden optar por relevos generacionales, más anticuerpos contra la corrupción, tanteos demoscópicos, rostros nuevos o efectismos cosméticos, pero si no entran a fondo en el panorama de las ideas se irán anquilosando y olvidando el deber de superarse para estar a la altura de los tiempos. Sin ese componente, si la sustitución de Mariano Rajoy en el Partido Popular no pasase por una puesta a punto del utillaje intelectual imprescindible para entender los cambios de la sociedad y el cambio de época, la renovación sería un apaño, una oportunidad desaprovechada para ese reset estratégico que solo las ideas pueden perfilar para luego convertirse en práctica política y política práctica.…  Seguir leyendo »

En las viejas mitologías abundan los diluvios y los paraísos perdidos bajo el mar. En la epopeya hispánica L’Atlàntida de Verdaguer se hunde el continente de los atlantes y nace la futura América: en otros casos, se imponen diluvios de toda índole. Carles Puigdemont, desde su exilio de pommes fritesen Bruselas prenuncia otras inundaciones, sin cauce ni razón histórica, sino más bien secuela de un posdiluvio en el que los fundamentos de la Cataluña moderna parecen carecer de peso específico, arraigo y capacidad de sedimentación. Dicho de otro modo: han caducado los repertorios mitológicos y el contraste entre sociedades homogéneas y heterogéneas carece de fronteras fijas, pero el nacionalismo no lo había comprendido porque estaba con sus labores titánicas de presión mediática, hostilidad digital, propaganda y primitivismo dialéctico.…  Seguir leyendo »

En un momento histórico en que quien más quien menos tiene su propuesta de reforma constitucional, es notable que un artículo como el 155 —concebido como cautela de Estado pero de modo casi formulario— se haya aplicado por primera vez y esté funcionando. Aún con circunloquios y rasgos victimistas, incluso el independentismo lo ha aceptado como marco electoral. ¿Qué más podía esperarse? Ha sido como verificar con buen resultado una bisagra que estaba ahí, más ilustrativa que operante. Ahora sabemos que funciona según el espíritu y la letra. Por supuesto, constatar la fortaleza de la Constitución no inhibe a los políticos más radicales que exigen acabar con lo que llaman régimen de 1978 mientras en todas las franjas de moderación —en Cataluña y en el conjuntol país— queda claro que lo que se propone para substituir ese régimen iba a generar más inestabilidad institucional, económica, inseguridad jurídica y aislamiento.…  Seguir leyendo »

El artículo 155 ha llegado a Cataluña de la mano de Carles Puigdemont. En nombre de no se sabe qué derecho a decidir, Puigdemont prometía Disneylandia, pero en realidad era un parque jurásico. En tiempo inmediato, no es predecible cómo se dará en Cataluña la coexistencia institucional con el artículo 155. Tal vez por discreción inusual, el análisis político de los errores del independentismo suele obviar la singular mediocridad y la incompetencia ostensiva de sus líderes, de Artur Mas a Carles Puigdemont, pasando por ese político vegetativo que es Oriol Junqueras, la simpleza de Carme Forcadell o el primitivismo destructivo de la CUP.…  Seguir leyendo »

La gravedad extrema de los hechos protagonizados por el secesionismo —es decir, la Generalitat— es de una magnitud tan catastrófica que casi impide pensar en lo que pueda ser el día después. La autodestrucción institucional, la incertidumbre jurídica, el temor inmediato a la inestabilidad, la pérdida de cohesión social y el desacato que enfrenta a Cataluña con el Estado tendrán consecuencias no tan solo políticas y afectarán a toda la ciudadanía. ¿Qué quedará después de un 1 de octubre que va a culminar una tragicomedia de la sinrazón? Por ejemplo, pudiera aglutinarse una suerte de Herri Batasuna que sume los postulados antisistema de la CUP al independentismo más radical y, en general, la indeterminación va a ser un factor desconcertante, incluso si solo es transitorio.…  Seguir leyendo »

Un nuevo siglo tan veloz como veteado de líneas oscuras perfila una Europa que debe enfrentarse a un yihadismo encriptado, al terrorismo islamista de generación 2.0, a la amenaza terrorífica de jóvenes lobos solitarios. Unos días antes del último Ramadán, el imán delincuente Es Satty se fue de Ripoll —lugar de fundación ancestralmente monástica—, donde adoctrinaba a jóvenes de la tercera generación de inmigrantes musulmanes alistándoles para imponer el terror yihadista, como ha ocurrido en Las Ramblas de Barcelona. El yihadismo urde sus tramas de terror en toda Europa, con fondos de financiación salafista. Más de 5.000 jóvenes europeos —según Europol— han ido a luchar por la yihad en Siria e Irak, regresando luego a una Europa que envejece y con baja natalidad, una Europa incierta, en un proceso de integración intermitente, institucionalmente débil, con vecinos como Putin o Erdogan, que representan concepciones geoestratégicas contrapuestas a las de la Unión Europea e incluso valores hostiles.…  Seguir leyendo »

El exceso de futuros agolpándose para dar forma al presente es la constante de un siglo que ni tan siquiera sabemos muy bien cómo ha comenzado. Agradecemos que un mayordomo robótico nos pueda servir un zumo de pomelo oxigenado en la playa pero con tanta especulación sobre las mutaciones de la inteligencia artificial quién sabe si temer un futuro en el que una rebelión de robots nos deje sin el mayordomo robótico que nos cuenta chistes, aunque sean malos. Hay quien habla de una nueva edad oscura en la que la inteligencia artificial desate a los señores robóticos de la guerra.…  Seguir leyendo »

Configurar toda acción política como un relato va imponiéndose al modo de un Santo Grial de la década, sin pararnos a tener en consideración que dar forma a ese relato a veces puede no ser la solución sino parte del problema. La abundancia de matices en la confrontación entre aquella escuela de pensamiento que considera el voto como cálculo de coste-beneficio y la que valora mucho más el peso de la emocionalidad ante las urnas, no confirman ninguna de las dos, con lo que las teorías cognitivas pasan ahora mismo por fase de especulación prolífica y perpleja. Son narrativas que se justifican en razón de un mundo tan fragmentado.…  Seguir leyendo »

Entre tantos diagnósticos sobre el malestar democrático no está de más considerar que la política no lo sabe ni lo arregla todo. Esperamos demasiado de la política, le cedemos un exceso de personalidad y energía, le transferimos interrogantes que corresponden a los individuos y a esa gran red de individuos que compactan una sociedad civil. El tempo político transcurre a contra reloj, con una aceleración que de cada vez más define lo que vamos a ser y por qué razón no podemos serlo. Los deterioros y desilusiones que genera la hiperpolítica de una parte alientan movimientos como la alter-derecha y la alter-izquierda; por otra, desvinculan a los ciudadanos de la vida pública, es decir, eclipsan la ciudadanía.…  Seguir leyendo »

Tanto la idea de que el Estado quiera destruir al PDeCAT como la de que España maltrata a los catalanes por el mero hecho de ser catalanes —como en un apartheid— son una entelequia, porque quien ha destruido la nueva Convergència es Artur Mas y, aunque Carles Puigdemont conciba la sociedad catalana como una suerte de cuerpo místico al que se puede flagelar desde Madrid, hay incontables maneras de ser catalán y de concebir identidades. Hasta ahora, uno de los logros independentistas ha sido dar por hecha una unanimidad de aspiraciones, la metamorfosis de España en Estado monstruo y la Cataluña independiente como una variable del edén.…  Seguir leyendo »

Algo tiene que ver con la histeria que las democracias actuales sean propensas a destruir memoria y celebrar el olvido. Parece probable que lo que llamamos distancia entre la clase política y el país real haya originado, además de insatisfacción y recelo, algunos de los picos de histeria que estamos presenciando. Quién sabe si esa distancia es irresoluble, o si es causa y a la vez consecuencia de una conmoción pasajera que puede irse aquietando en busca de su cauce. Aún así, las élites políticas siguen siendo necesarias como engranaje de la vida pública, siempre y cuando sean capaces de renovarse cuando resulta imprescindible o de mantenerse en su consistencia cada vez que sea conveniente para la sociedad cuando asoman crisis histéricas de ciudadanía.…  Seguir leyendo »

Los macrodiagnósticos sobre esta época envejecen al minuto. Es como si algo estuviese por venir y no sabemos qué, mientras que el presente tan huidizo está sobrecargado de síntomas contradictorios, en busca de una fórmula definitoria para lo que se avecina. En buena manera, somos sociedades que van pasando por el escáner y el electrocardiograma, por la radiología económica, por los índices de transparencia y de inestabilidad. Esa tal vez sea parte del problema, como el de un convaleciente conectado a tantos detectores de temperatura, estrés, metabolización, presión arterial o densidad sanguínea que por fuerza ha de acusar algún nuevo mal.…  Seguir leyendo »

En los hemiciclos parlamentarios los contrastes cromáticos se multiplican, las franjas de escaños son más heterogéneas y, cuando las confluencias son necesarias, o bien interpretamos las urnas de forma muy extrapolada o bien pierde su sustancial vigencia la alternancia gobierno-oposición. Para quienes consideren que el bipartidismo no es una antigualla a retirar en el desván, el descalabro inminente consistiría en un PSOE en manos de Podemos o un PP en manos de nadie. Y en los extremos, la estabilidad importa poco.

En el laberinto de los pactos, las hipotéticas concertaciones para una centralidad consensuada erosionan las adhesiones del votante fidelizado, pero parecen ser del agrado del electorado más fluido.…  Seguir leyendo »

Que coincidan las informaciones sobre el abandono del monumento a las víctimas del atentado de Atocha y el ataque terrorista de París lleva a pensar que un país atacado por el terrorismo no puede confiarse únicamente a las reacciones emocionales que por naturaleza son de duración limitada. Más allá de los gestos simbólicos tan legítimos, lo que cuenta es nombrar al enemigo y mirarle cara a cara. Atocha fue un fin de línea pavoroso, una masacre urdida por el fanatismo islamista a inicios del siglo XXI, para refundar el califato que nunca existirá. Una sociedad no puede dejar de nombrar sus episodios trágicos.…  Seguir leyendo »

Los laberintos ideológicos pueden argumentar lo contrario, pero la experiencia histórica ilustra que el antisistema caduca mucho antes que el sistema. El sistema resiste y evoluciona; el antisistema se desnutre y va volatilizándose. Uno de tantos errores genéticos de Podemos es acogerse, al menos inicialmente, a las tesis del chavismo, como si las escenificaciones funestas de Chávez o Maduro —contra la seguridad jurídica, las libertades o la estabilidad económica— pudiesen algún día reproducirse en La Moncloa. Aun sin estas abundantes dosis de chavismo, parece predecible que el populismo izquierdista de Podemos va a irse fragmentando hasta entrar en un proceso irreversible de evaporación.…  Seguir leyendo »

Hipotéticamente, aun cuando todos los agravios expuestos por el nacionalismo catalán fuesen ciertos, ¿justifican la voluntad abismal de separarse de España y quedarse fuera de la UE? Esa es la gran pregunta para la ciudadanía de Cataluña y no la iluminan las manifestaciones masivas ni unas elecciones autonómicas tergiversadas para que los votos sean interpretados como un sí o un no a la independencia, entelequia sin razón jurídica. Es un nuevo abuso político e institucional por parte del nacionalismo. Un vicio nacionalista de origen es hablar en nombre de todos los catalanes. Pero en realidad existen diversos tipos de descontento, como existen distintos grados de victimismo, como existen zonas de indiferencia, zonas templadas, zonas tórridas y zonas gélidas.…  Seguir leyendo »

En su intervención en el parlamento autonómico de Cataluña un Artur Mas conspicuamente ahorrativo con la verdad intentó poner en la rampa de lanzamiento el penúltimo mantra de la propuesta secesionista que hoy por hoy lidera. Es decir: España es un Estado de derecho tan imperfecto, tan anómalo, que lo que hay que hacer es echarse a correr. Es un Estado que opera al modo del Gran Hermano de Orwell, se salta la legalidad cuando le conviene y dedica sus esfuerzos a espiar y acosar al presidente de la Generalitat. Adujo su experiencia al respecto.

Uno se pregunta cómo es posible que el máximo representante del Estado en Cataluña se sienta acosado por el Estado y al hablar en sede parlamentaria no le ponga nombres, fechas, constataciones.…  Seguir leyendo »

Algo tiene que haber ocurrido para que toda una sociedad esté pendiente de la pantalla del teléfono smartphone, en el autobús, la cola de las oficinas de empleo o en un restaurante sushi. Fluctuaciones sin identificar van modificando nuestra vida colectiva, la política, los usos sociales, el valor de los valores. De repente, han aparecido formas de confrontación que hace quince años eran impensables. En quince años, lo inmutable y lo tumultuoso se solapan porque no han faltado desastres económicos, agresiones, catástrofes, portentos tecnológicos, alternancias entonces inimaginables. Raymond Aron criticó a cierto político francés por carecer de sentido trágico de la historia.…  Seguir leyendo »

La política tiene líneas de sombra y tiempos específicos, por ser parte de la naturaleza humana. Para innovarla, los electores exigen, de forma muy diversa, transparencia y sincronía con el cambio social. Hecho el recuento, a veces constatamos ambivalencias y confusión entre el difuso voto de castigo y elegir Gobiernos que gobiernen. Tras las recientes elecciones municipales y autonómicas han predominado la confusión, el color y la algarabía de un mercado persa. El auge de la transacción al por menor parece imponerse a alternativas de gran política. Quizás el arte de la negociación deprecia su naturaleza ubicándose en la ambigüedad de las zonas limítrofes.…  Seguir leyendo »

Las crisis se suceden con efecto de cascada, desde la gestión del Estado de bienestar, las metástasis de la corrupción, el analfabetismo funcional, la gobernanza del mundo o la capacidad simbólica de la cultura. La aceleración tecnológica de los impactos sociales lleva a un estado de cosas en el que gobernar ya no es lo que era cuando los Estados tenían obligaciones muy limitadas y las soberanías no se compartían, ni la globalización había roto aguas. Aunque leer libros no era un hábito masivo, no se había llegado al extremo de considerarlo una anomalía mental, lo mismo que mantener las pautas formales que desde hacía mucho tiempo permitían que la vida cotidiana fuese estable y no líquida.…  Seguir leyendo »