Valentí Puig (Continuación)

Ni fue casual que coincidieran la crisis económica y la efervescencia independentista en Cataluña, ni es el fatalismo la respuesta de más inteligencia. La mejor respuesta a cualquier pulsión secesionista consistirá en la razón y la palabra frente al fatalismo, tanto el fatalismo del España se rompe como el fatalismo del España no nos entiende. Dar por irrepetible el diálogo que sustentó los instantes más creativos de la concordia hispánica es otra versión del fatalismo. Argumentar siempre es mejor que reaccionar por instinto, del mismo modo que en la sobrecarga emocional del independentismo actual subyace la vasta confusión inscrita en un eslogan tan fatalista como tergiversador: puesto que España no nos quiere y nos trata tan mal, es mejor separarnos y andar por nuestra cuenta, según se dice.…  Seguir leyendo »

El nacionalismo catalán raramente ha aprendido de sus errores porque en gran parte se basa en que los errores sean siempre cosa ajena. Después de las tesis de la concordia, eso llevó al estoicismo de la conllevancia. Hoy fomenta un determinismo discordante en el propio seno de la sociedad catalana y en la trama de España. Así el independentismo va y viene como una fórmula que tiene bastante de burbuja.

Como primeros implicados, los ciudadanos de Cataluña manifiestan su perplejidad en las encuestas y al mismo tiempo perciben que el ritmo de la política nacionalista es de taquicardia, precisamente cuando más falta haría un pulso sereno, claridad en horas tan difíciles.…  Seguir leyendo »

Cuanto más endiablada se ve la crisis económica más los hay que insisten en simplificar, como si se tratase de desviar la opinión pública hacia el maniqueísmo que tanto margen da a la tentación populista. Andamos sobrados de profesionales del abismo, Jaimitos y profesores Franz de Copenhague, como en el TBO. Al arreciar la crisis tanto en la eurozona como en España, se hace insostenible no poder distinguir entre bomberos e incendiarios. Prolongamos más todavía el lapso para cargar la culpa a otros al no poder aceptar tener algo que ver. En momentos de esta naturaleza es higiénico recordar que —como decía Toynbee— una de las enfermedades crónicas de los seres humanos es atribuir su propio fracaso a fuerzas que están completamente más allá de su control.…  Seguir leyendo »

Una deflación política es el rasgo predominante actual de la vida pública catalana que así se hace de menos relevancia para sus propios intereses y para contribuir a las sinergias generales de España. Los procesos dinámicos catalanes cuentan menos por qué así lo han querido. Si las pulsiones e inercias nacionalistas no lo impiden, hay un camino entre una ciber-voluntad puesta a la altura épica de Verdaguer o el descenso a una página sombría de Tito Livio. En la trama política catalana, tan peculiar y tan erosionada, los precios de bienes y servicios han bajado al decaer la demanda, hasta el punto de que deje de circular el dinero, es decir, la política.…  Seguir leyendo »

En sus horas bajas el nacionalismo catalán siempre recurre a mitificar el pasado o urde un futuro ilusorio antes que afrontar el presente cuando sea lábil y espinoso. Sus transiciones son endógenas, con lo que pierde ósmosis con la nueva configuración social de Cataluña. Por contraste con momentos creativos y tan permeables como fueron la «Renaixença» o el «Noucentisme», el catalanismo se repliega, particulariza aún más sus instintos, simplifica y reduce. Aplíquese el test del punto ciego. Esta es la fase menguante que arrancó en los peldaños finales del pujolismo, tuvo su exótico clímax en el maragallismo y anda ahora en período de requerimientos neurotóxicos.…  Seguir leyendo »

La Europa que entra en el siglo XXI por fuerza habrá de considerar la presencia inquietante de un artefacto de apariencia fatalista, un híbrido con componentes de recesión económica y de impactos migratorios. Repliegues, renacionalizaciones y nuevas fronteras son la seducción más primaria. El malestar ya se ha desparramado en varias ocasiones por las calles de Europa. De transformarse eso en un consenso que se institucionalice, la antipolítica devendría hegemónica. Tentados por los sortilegios del nacionalismo económico, no haríamos sino reinventar un viejo óxido de efectos contagiosos y regresivos.

La Unión Europea no es una póliza de seguros contra los conatos de violencia reactiva.…  Seguir leyendo »

Los ídolos más modernos son los que se desploman con aquella prontitud de lo que arde fácilmente o se evapora sin dejar rastro alguno de nobleza. Al otro lado del río, donde hubo templos y palacios, para sucesivas promociones escolares la mitología greco-latina y el legado cultural del cristianismo ya no existen. Visitar un gran museo sin saber quién es Prometeo o qué fue la torre de Babel tiene algo de recorrido con antifaz virtual en un mundo sin referencias ni claves de civilización. Cuando a Goethe le preguntan a qué escritor le hubiese gustado conocer, no duda en decir: «Virgilio».…  Seguir leyendo »

El declive de la idea de Occidente ha deparado más de una sorpresa, como aquel enfermo diagnosticado de gravedad por los mejores médicos llamados a consulta y que, de repente, salta de la cama, se pone los pantalones y va al salón de baile. Europa tiene una larga experiencia en declives, barbaries y recuperaciones, con lo que aventaja en escepticismo a los Estados Unidos pero seguramente por las mismas razones no tiene tanta perspectiva de ilusión. Hay algo en el «sueño americano» que renace con más vitalidad histórica después de los traumas, como ocurrió con Reagan después del síndrome de Vietnam y ahora de forma totalmente distinta con la aparición del candidato Obama.…  Seguir leyendo »

La escrupulosidad en el traspaso de poderes de 1982, tras la clara victoria del PSOE, define a Leopoldo Calvo-Sotelo, un político constructivo, con ese sentido de Estado que hoy se confunde políticamente con la musculatura de esteroides o con la capacidad estilística de socavar risueñamente al adversario. Por veleidoso y desasosegado, Benjamin Constant está en las antípodas de Calvo-Sotelo, pero en su pensamiento liberal aparece un principio que guió la biografía política de aquel niño a quien, al pasar por el Cantón de Ribadeo, le gritaban el 13 de julio de 1936: «Mataron a Calvo-Sotelo. ¡Fixeron ben!». Su tío, José Calvo-Sotelo, había sido asesinado, en Madrid, de dos tiros en la nuca.…  Seguir leyendo »

La andadura de los partidos políticos en sus mejores momentos -escasos- sincroniza con la sociedad y en ocasiones la precede como radar exploratorio de riesgos por evitar y novedades por asumir. Hoy estamos lejos del silencio estremecedor de los amaneceres históricos. Al contrario, la política tiene mucho de cacofonía que desnaturaliza el perpetuo debate en la plaza pública. De modo súbito, el PP parece estar enmarañando sus cuestiones de personalidad y liderato con elementos de lenguaje ideológico. Nada podía complacer más al PSOE y, sobre todo, pocas contradicciones entre superficie y profundidad pueden atorar tanto el habitual electorado de centro-derecha y enajenar el apetito político de los votantes de la centralidad pendular.…  Seguir leyendo »