Valeriano Gómez

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de Abril de 2008. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

La agricultura española y el salario mínimo

Durante los últimos días, las protestas registradas en buena parte del mundo rural español, cuya intensidad no sería aconsejable desconocer, han vuelto a traer al primer plano las preocupaciones y las dificultades que aquejan a nuestra agricultura. Además, la coincidencia en el tiempo de la emergencia de esta situación con la revisión de la cuantía del salario mínimo interprofesional (SMI) para 2020 ha añadido un nuevo elemento en el debate sobre el que resulta imprescindible reflexionar.

La historia de la evolución del SMI en España hasta 2004 no es desde luego especialmente brillante. Hasta aquel año, la cuantía del sueldo salarial había acumulado varias décadas de reducidas elevaciones que apenas habían compensado la inflación y que progresivamente habían situado al SMI cada vez más lejos de los niveles salariales medios y de los salarios mínimos que establecían los convenios colectivos.…  Seguir leyendo »

El establecimiento en el reciente acuerdo presupuestario entre el PSOE y Podemos de un compromiso de reforma del sistema de cotización a la Seguridad Social de los autónomos ha generado una intensa discusión pública sobre la situación de los trabajadores por cuenta propia en España. Por supuesto, este tipo de debates siempre son saludables, sobre todo cuando se refieren a ámbitos que en pocas ocasiones logran hacerse un hueco en la actualidad económica y política. Pero en esta ocasión buena parte de los argumentos empleados parecen tener más un componente político afectado, como casi todo en España en estos últimos meses, por intereses de corte electoral.…  Seguir leyendo »

Hace demasiado tiempo que el debate actual sobre los problemas de nuestro sistema de pensiones se desenvuelve en uno de los ámbitos más inquietantes: el terreno del absurdo. No es una afirmación exagerada. En realidad, si lo contemplamos con cierto detalle, hay pocos aspectos que escapan a este singular diagnóstico.

El Gobierno impulsó en 2013 una reforma del modelo de revalorización de las pensiones, vinculado hasta entonces a la evolución de los precios, que suponía una congelación de facto de su cuantía (¿cómo calificar de otra forma un aumento anual del 0,25%?), pero a la vez critica al Gobierno anterior por haber acordado la congelación de las pensiones más altas en 2010.…  Seguir leyendo »

El reciente informe de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIREF) en el que volvía a insistir en la práctica imposibilidad de cumplimiento de las previsiones del Gobierno en el ámbito de nuestro Sistema de Seguridad Social, ha vuelto a resucitar uno de los grandes problemas con los que se enfrentan la economía y la sociedad españolas. Más allá de su diseño -soy de los que piensan que debe depender del Congreso de los Diputados y no del Gobierno- hay que destacar muy favorablemente la labor hasta ahora desarrollada.

Como es sabido, el equilibrio financiero de un sistema de pensiones de reparto, un sistema que, al fin y al cabo, se caracteriza porque empresarios y trabajadores a través de sus cotizaciones financian en cada momento del tiempo las pensiones de los jubilados, depende en el corto plazo del empleo existente y de los salarios.…  Seguir leyendo »

Cuanto más se empantana la reforma laboral del PP entre sentencias judiciales adversas, con mayor ímpetu se convierte, para el Gobierno, en el principal activo político de esta legislatura. A los tres años de su aprobación parece oportuno hacer un balance. Pero, ¿cómo se mide el éxito de una reforma laboral? En el tiempo de democracia hemos realizado una docena de reformas del Estatuto de los Trabajadores de 1980. Durante esta Gran Recesión, por ejemplo, ha habido dos con el PSOE (2010 y 2011) y otra con el PP. Y en todas ellas, como decía el recordado catedrático Luis Toharia, las consecuencias más significativas casi nunca están entre lo previsto por los reformadores.…  Seguir leyendo »

Durante los últimos meses el discurso del Gobierno en materia económica solo ha tenido una cara repetida, eso sí, hasta la saciedad. El mejor ejemplo de ello ha sido el discurso bronco y falaz con el que el presidente del Gobierno ha regalado nuestros oídos en la reciente convención del Partido Popular. El semblante de este discurso podría resumirse diciendo que todo el inmenso sufrimiento al que la sociedad española está siendo sometida por las políticas de ajuste aplicadas ha merecido la pena. Que esta política de austeridad y recortes ha sido una receta acertada. O peor aún, que los recortes han venido para quedarse.…  Seguir leyendo »

El papel equilibrador de los sistemas de protección social ha constituido una de las señas de identidad de la Europa democrática a lo largo de su historia reciente. Tras la II Guerra Mundial, nuestro continente ha consolidado el crecimiento del gasto social, la protección de los derechos y libertades de sus ciudadanos y el acceso a bienes públicos fundamentales como la educación, la sanidad, el apoyo a la vivienda, la protección por desempleo o la regulación de derechos en el trabajo, hasta límites que casi nadie creía posibles cuando en 1889 se aprobó en el Parlamento alemán el primer sistema público de pensiones contributivas.…  Seguir leyendo »

Una de las medidas más significativas incluidas en el Plan de Reactivación Económica que promueve el PSOE es el establecimiento de una moratoria sobre el despido durante los próximos tres años. Con ella, se planteaba la posibilidad de que las empresas en dificultades puedan percibir apoyo público equivalente a una tercera parte de sus costes laborales junto a una reducción de la jornada equivalente a otro tercio.

La experiencia alemana de jornada reducida (el denominado kurzarbeit) no ha sido, en absoluto, negativa. En Alemania, durante la crisis, esta medida se ha aplicado a más de 1,5 millones de trabajadores durante varios años y su impacto sobre el empleo no ha sido despreciable.…  Seguir leyendo »

Si hay un lugar común en la historia de nuestras reformas laborales durante el último tercio de siglo ha sido su instrumentación como respuesta -en ocasiones paranoica- a las situaciones de crisis experimentadas por la economía española. La introducción de la contratación temporal como medida de fomento del empleo fue la disposición con mayor carga efectiva -y, seguramente, también simbólica- entre las adoptadas en la reforma laboral de 1984. En aquel momento nuestra tasa de desempleo superaba el 21% y en los cinco años precedentes la destrucción de empleo había alcanzado 1,5 millones de puestos de trabajo perdidos. A partir de la segunda mitad de 1985 la ocupación comenzó a recuperarse.…  Seguir leyendo »