Víctor Pérez-Díaz

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de abril de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Los antiguos decían que en tiempos de turbación conviene no hacer mudanza. Pero, para muchos modernos hoy, parece que lo mejor es llevar las cosas al extremo, forzarlas, para que el cambio sea realmente disruptivo y los humanos tengan que adaptarse a él, obedientes que ignoran su obediencia, y se creen rebeldes, y que se reinventan. Por ejemplo, en la vida política, se trata de que Cataluña se independice; que Europa se integre de una vez, pronto y claro; que se lleve al límite la gran guerra cultural entre los globalistas y los nacionalistas, con un triunfo definitivo de unos sobre otros.…  Seguir leyendo »

Todos tendemos a tomar nuestros deseos por realidades. Ya lo hacíamos de pequeños, por aquello de creer en la omnipotencia de los deseos. (¡Y es tan difícil renunciar a la infancia!). Además, tampoco es cosa de hacerlo del todo. Algunos piensan que en la capacidad de los niños para organizar sus juegos está incluso la clave del éxito de la ciudad de los mayores. Siempre, claro está, que cultiven el arte de respetar y ser respetados.

Pero qué duda cabe que, ya en la edad adulta, conviene discernir entre los tiempos cuando toca ser niños, y cuando toca no serlo. Cuándo y cómo.…  Seguir leyendo »

A veces los políticos aciertan en sus expresiones. De uno de ellos (francés, procedente de la sociedad civil, Nicolas Hulot) escuché hace unos días estas palabras: “La esperanza es una locura necesaria”. Desafía las meras expectativas razonables prendidas de la inercia de las cosas, y se atreve a lo imposible, como (casi) ocurría en las “afinidades electivas” de Goethe. Bajando de la novela a las prosaicas aguas turbias de la política, las palabras en el caso actual reflejan la situación de un ecologista que cambia de pareja política, entra en un gobierno inédito y se prepara para lidiar con el tema de la energía nuclear.…  Seguir leyendo »

Un cuarto de siglo después del colapso del totalitarismo soviético y de que algunos anunciaran el fin de la historia y un nuevo orden mundial, en el sancta sanctorum de ese orden, Occidente, se ha producido una crisis profunda de dos de sus instituciones claves, la democracia y el capitalismo. Como si, en lugar de asistir al fin de la historia, lo hiciéramos a una nueva fase, una más, de un proceso interminable que alternara y mezclara luces y sombras.

La crisis política y económica supone una fractura social. En España se combina con un grave riesgo de fractura territorial; en Europa, con un entramado institucional sin encajar; en Estados Unidos, con una sensación de pérdida de rumbo.…  Seguir leyendo »

Si el desprecio de los políticos fuera la clave de la solución de los problemas de este país, hace tiempo que estarían resueltos. La realidad es más bien la contraria. Ese desprecio es un mal signo; y sugiere que no entendemos por lo menos la mitad del problema. Quizá en lugar de usar tanto la ventana para mirar a los demás deberíamos usar un espejo, asomarnos a él, y mirarnos a nosotros.

Lo cierto es que, porque no sabemos resolver los problemas de los asuntos públicos entre todos, ni siquiera debatirlos razonablemente, es por lo que los españoles no comenzamos por lo más básico.…  Seguir leyendo »

La educación superior europea se encuentra hoy en un estado de profunda incertidumbre. ¿Cuál debería ser su énfasis principal: la investigación, la formación profesional o la inclusión social? ¿Deberían los gobiernos destinar más fondos a las universidades para apuntalar el crecimiento económico de largo plazo? ¿Se debería dejar que compitan solas y sobrevivan (o no) en un mercado educativo global?

Los debates sobre su papel en el futuro no deben hacer que las universidades europeas pierdan de vista su identidad individual, sus tradiciones y su sentido social. No será fácil, porque los administradores universitarios enfrentan presiones desde arriba (las instituciones europeas y sus gobiernos nacionales) y de sus propios investigadores, académicos y estudiantes.…  Seguir leyendo »

En el arranque del Infierno Virgilio señala a Dante unos condenados que lo son, no por pecadores notorios, sino por simples egoístas. No fueron, dice el poeta, ni fieles ni rebeldes a Dios; ma per sé foro. Fueron a lo suyo. Y el desprecio de Virgilio por ellos es tal que ni siquiera les cree merecedores de sus propias palabras de condena, recomendando a Dante un mero ma guarda e passa. Mírales y sigue tu camino.

Los responsables de la crisis extraordinaria del capitalismo de hoy no son responsables de un terror totalitario o una explosión de violencia. No son, en ese sentido, pecadores notorios.…  Seguir leyendo »

Hace unos 20 años iniciamos una senda de estudios de sociología de la educación de la que ha resultado una amplia colección de libros, patrocinados por la Fundación Santillana, Funcas y otras instituciones, públicas o privadas. En todos los casos, nosotros somos los responsables, y no nuestros patrocinadores, de las afirmaciones vertidas en sus páginas, que creemos ajustadas a la razón y a los hechos, y que estamos dispuestos a rectificar, por supuesto, a la vista de mejores razones y datos, siempre buscando un diálogo constructivo y ecuánime, sabiendo que nuestro diagnóstico y nuestro enfoque son, como todos, discutibles. El diagnóstico de estos estudios ha solido ser bastante crítico con los resultados educativos del país, y su orientación general ha sido bastante nítida, caracterizándose por reconocer la importancia de los factores económicos y políticos, pero, sobre todo, por enfatizar la relevancia del diseño institucional y de la cultura de los agentes educativos a la hora de proporcionar a los españoles una buena educación.…  Seguir leyendo »

En condiciones normales, las gentes tienden a seleccionar los papeles sociales más adecuados para sus talentos y gravitan hacia aquel medio que recompensa sus inclinaciones. Cuando se encuentran en un medio desfavorable, la solución más simple es escaparse de él. Otra solución es dedicar una parte de su energía a defenderse del medio y otra, a transformarlo. Esta es una apuesta ingrata y arriesgada, pero puede ser inevitable cuando ese medio corre el peligro de autodestruirse.

La España de hoy no facilita el desarrollo de los talentos de mucha gente, por ejemplo, de los parados, los jóvenes aparcados en trabajos de poca calidad o los mayores arrinconados antes de tiempo.…  Seguir leyendo »

La crisis actual va a afectar a la sociedad española de un modo tan profundo y duradero que no puede por menos que suscitar esperanza. La crisis puede traernos una repetición de aquella experiencia de 13 años de los ochenta a mediados de los noventa, con su media de 18% de tasa de paro y su agitada retórica del cambio. También puede situar a España en una larga senda de crecimiento insuficiente, proporcionado al modesto nivel (logrado tras 30 años de turnos de izquierdas y derechas) de su competitividad, su innovación tecnológica, su educación superior, su unidad interna y su influencia geoestratégica.…  Seguir leyendo »

En política, unas veces caen las gentes en el autoengaño por interés, y otras por ofuscación. Casi es mejor que sea por lo primero que por lo segundo. Porque si es por ofuscación, es probable que, dejándose llevar por las emociones, persistan en su error. En cambio, si es por interés, es posible que, si la situación cambia, rectifiquen su juicio, aunque tarde. Por eso conviene que en el electorado haya un porcentaje significativo de ciudadanos independientes que, sin identificarse con un partido ni sentir hostilidad hacia el otro, les juzguen en cada ocasión por lo que ofrecen, y, atendiendo al interés del país y al suyo propio, alternen su voto.…  Seguir leyendo »