Yarimar Bonilla

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En el sentido de las manecillas del reloj desde arriba a la izquierda: Playa Salinas en Puerto Rico; un apagón en Yauco; una casa en Salinas; Nereida Batista en su casa de Toa Baja. En el sentido de las manecillas del reloj desde arriba a la izquierda: Alejandro Granadillo/Associated Press; Erika P. Rodriguez para The New York Times; Alejandro Granadillo/Associated Press; Ricardo Arduengo/Reuters

Cuando llamo para saber cómo está mi familia en Puerto Rico, mi mamá, como siempre, me dice que: “Estamos bien”. Sin embargo, estar bien significa que tuvo que tirar la compra a la basura luego de días sin electricidad. El supermercado de su vecindario cerró por escasez de diésel, y se está bañando con un balde durante una ola de calor. Cuando le pregunto si necesita algo, me responde con una sola palabra: esperanza.

¿Por qué cinco años después de que el huracán María devastó la isla, la infraestructura de Puerto Rico estaba tan poco preparada para el huracán Fiona, una tormenta de categoría uno?…  Seguir leyendo »

Clockwise from top left, Salinas Beach in Puerto Rico; a power outage in Yauco; a house in Salinas; Nereida Batista at her home in Toa Baja. Clockwise from top left, Alejandro Granadillo/Associated Press; Erika P. Rodriguez for The New York Times; Alejandro Granadillo/Associated Press; Ricardo Arduengo/Reuters

When I call to check in on my family in Puerto Rico, my mom, as she always does, assures me that they are OK: “Estamos bien”. But being OK means her last grocery run had to be thrown out after days without power. The grocery store in her neighborhood was forced to close temporarily because of a diesel shortage, and she’s bathing with a bucket during a heat wave. When I ask if she needs anything, she says, “Esperanza” — hope.

Why is it that five years after Hurricane Maria devastated the island, Puerto Rico’s infrastructure was so unprepared for Hurricane Fiona, a Category 1 storm?…  Seguir leyendo »

Los puertorriqueños no debemos ser tratados como ciudadanos de segunda clase

Cuando yo era niña en los años ochenta, mi madre, Abigail, sufría de ataques de asma severos que la llevaban constantemente a la sala de emergencias. Su salud acabó deteriorándose al punto de tener que dejar su trabajo de maestra. Al mismo tiempo, ella y mi papá se separaron y ella no sabía cómo iba a poder mantener el hogar, siendo una madre soltera con una enfermedad crónica. Un día una asistente social del hospital le dijo que podría ser elegible para un programa llamado Seguridad de Ingreso Suplementario (SSI, por su sigla en inglés), que brinda pagos mensuales en efectivo a personas mayores, ciegas o discapacitadas con ingresos y recursos limitados

Pero había un problema: mi madre residía en Puerto Rico, donde esos beneficios no están disponibles para los residentes que son ciudadanos estadounidenses.…  Seguir leyendo »

Adaptaron ‘West Side Story’. No lo necesitábamos

Tengo que confesar que nunca vi la versión original de West Side Story (o Amor sin barreras, como se tradujo al español). Solo sabía que la trama del filme involucra a miembros de pandillas que se peleaban mientras bailaban y cantaban sobre lo mucho que amaban vivir en Estados Unidos. En realidad, no me interesaba. Pero, claro, al crecer en Puerto Rico, nunca tuve que buscar mi identidad en las tramas secundarias del imaginario de Hollywood o Broadway. Podía ver películas y programas de televisión hechos por y para los puertorriqueños.

Sin embargo, para muchos puertorriqueños de primera y segunda generación en los cincuenta estados, la primera vez que se vieron representados en la pantalla grande fue probablemente con West Side Story.…  Seguir leyendo »