Avanzando hacia una economía más circular

La escasez de recursos energéticos y materiales, el aumento de la población y los efectos del cambio climático nos alertan del cambio urgente a un modelo económico circular donde los recursos se empleen de manera más sostenible y eficiente. Solo tenemos un planeta y sus recursos son finitos por lo que es necesario actuar con urgencia.

Debemos desterrar la mentalidad del usar y tirar y modificar los paradigmas actuales de forma transversal porque debe ser un desafío colectivo a nivel social, institucional y empresarial. Una revolución para plantear soluciones que permitan actuar globalmente.

Aplicar la economía circular implica repensar, rediseñar, reparar, reducir, reutilizar y reciclar valorando al máximo los recursos materiales, introduciéndolos de nuevo en el ciclo productivo, aumentando su vida y generando menos contaminación y menos residuos. Una economía no acabará siendo plenamente circular hasta que no aprenda a reintroducir el 100% de sus residuos en su ciclo productivo. El futuro pasa por un consumo y una producción sostenible. Tenemos que ser conscientes de que esta nueva economía genera nuevas oportunidades de negocio y crea empleo.

Las medidas estratégicas en esta transición hacia una economía circular pasan por integrar legislación y redefinir el residuo para poder utilizarlo como materia prima secundaria, redefiniendo también los límites y normativas relativas a su transporte, gestión y reciclaje. Hay que incentivar fiscalmente aplicando el principio de quien contamina paga, y quien reduce la contaminación desgrava, este tipo de medidas pueden ser palancas dinamizadoras de la economía circular. Es necesario cambiar el sistema de consumo hacia otro más consciente, sabiendo de dónde proceden los productos, si contaminan, si son sostenibles y fáciles de reciclar, para ello será necesario formar ciudadanos responsables donde el sistema educativo juega un papel fundamental para que sean capaces de tomar decisiones en base a la preservación de los recursos.

Es necesaria también la tecnología y la innovación al servicio del ecodiseño, que lucha contra la obsolescencia programada y reduce la generación de desechos maximizando siempre la reciclabilidad, reduciendo el uso de materias primas y priorizando el uso de materiales sostenibles. Precisamente el Instituto para la Producción Sostenible (IPS) se inspira en los valores que aporta el uso de materiales sostenibles a la sociedad promoviendo su uso entre los consumidores y también en la industria.

Recientemente la Comisión Europea ha aprobado la primera estrategia sobre plásticos como parte esencial en la transición hacia una economía más circular que protegerá el medioambiente de la contaminación por plástico al tiempo que incentiva el crecimiento y la innovación. En virtud de los nuevos planes, todos los envases de plástico del mercado de la UE serán reciclables para 2030, el consumo de plásticos de un solo uso se reducirá y se restringirá el uso intencional de microplásticos. Desde IPS apoyamos la sustitución del plástico de un solo uso por materiales sostenibles: renovables, reciclables y biodegradables. Apostar por materiales de reducido impacto ambiental como sustitutos del plástico es avanzar hacia una economía circular, más competitiva y menos contaminante donde los recursos se utilizan de modo más eficiente.

Uno de los sectores donde hemos promovido está apuesta por materias primas sostenibles es en el sector de envases y embalajes, de hecho, España es el estado de la Unión Europea que ha realizado una apuesta más avanzada por la generalización de los envases sostenibles basados en materias primas renovables, reciclables y biodegradables. Prueba de ello es La ley de residuos y suelos contaminados de 2011 que fomenta la utilización de envases y embalajes sostenibles y los define como los fabricados con materias primas renovables, reciclables y biodegradables poniendo como ejemplo a los de papel, cartón ondulado, cartón compacto o madera. Tal y como venía contemplado en la misma ley se ha creado un grupo de trabajo para la introducción gradual en la cadena de distribución comercial de envases y embalajes fabricados con materias primas sostenibles, renovables y biodegradables.

La creación de este Grupo de Trabajo sitúa a España al frente de Europa en prevención de residuos. No debemos olvidar que esta iniciativa es una respuesta para afrontar los nuevos escenarios de competitividad, que exigen tener en cuenta el impacto medioambiental y la reducción de la nocividad de los mismos. Prioricemos el uso de materiales sostenibles como única opción económicamente viable para lograr la sostenibilidad del planeta.

José Cabrera, presidente del Instituto para la Producción Sostenible.

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