Bajo el mar, pero a buen recaudo

Es un placer ser testigo del éxito del blog de ABC «Espejo de Navegantes». Junto con la historia de España en época moderna, los pecios de los galeones han sido las víctimas silenciosas en el siglo XX. El desarrollo del buceo deportivo en los años 60 y el hecho de que la avaricia se convirtiera en una virtud socialmente aceptada en la cultura popular, asociada al éxito, estimularon la aparición de una industria criminal de cazatesoros en el sur de los Estados Unidos que tuvo un gran impacto global y destruyó un número desconocido de yacimientos subacuáticos –no sólo españoles– de los siglos XVI y XVII. La historia de la expansión europea se convirtió por ello en un daño colateral de dicha industria. Cazatesoros estadounidenses y británicos contrataron historiadores de segunda fila y propagaron una ridícula versión en la que España aparecía como una nación de genocidas, e Inglaterra era pintada con un pincel infantil y patriótico. Quizá lo más dañino fue el hecho desafortunado de que esta versión popular, paródica y simplista, cruzó los límites del mundo académico e influyó en los historiadores y arqueólogos, que presentaron una versión próxima a la propaganda inglesa del siglo XVI como una verdad histórica.

El blog de ABC «Espejo de Navegantes» apareció en un momento en el que esta cultura estaba cambiando, y se ha convertido en un factor importante de ese cambio, no sólo informando al público, sino también cuestionando el statu quo y realizando un gran número de preguntas pertinentes. En el siglo que comienza, plagado de desigualdad, nacionalismo e intolerancia religiosa, el crecimiento económico global está ampliando las clases medias y la arqueología aparece como una herramienta efectiva para educar, discutir y ofrecer al público un conocimiento mejor de los problemas ecológicos, políticos y económicos del presente. Ahora que todo el mundo se preocupa por el pasado, ¿quién se desharía de sus álbumes familiares?

La tecnología está cambiando los costes de la prospección, excavación, limpieza, etiquetado y registro de los yacimientos arqueológicos, tanto los que están en superficie como los de debajo del agua. Al mismo tiempo, internet ofrece la posibilidad de publicar en tiempo real y crear foros como el blog de ABC en los que el desarrollo de las excavaciones arqueológicas puede ser seguido y discutido, también en tiempo real. Por ello, tanto las memorias como las amnesias colectivas pueden ser hoy confrontadas en una escala global, y el público puede sentirse involucrado en los procesos de desvelar, interpretar y discutir el pasado.

La arqueología marítima está cambiando muy deprisa. Con sólo medio siglo de historia está madurando y abrazando el método científico. En el siglo pasado, los historiadores y los arqueólogos se centraban en las edades de oro de sus propios países con visión nacionalista. En otros lugares, los arqueólogos marinos ignoraron o despreciaron todo lo que no fuera de origen clásico y entonces los pecios de la edad moderna fueron saqueados, muy pocos fueron excavados, a menudo por grupos de aficionados.

Una peculiar cultura del secreto impidió la publicación de resultados, artículos científicos e información arqueológica básica durante largo tiempo. Las imágenes de los pecios fueron objeto de un tabú casi supersticioso, y el público fue excluido de los más excitantes descubrimientos durante décadas. En un artículo de 2009, sir John Boardman nos recordó que la primera publicación de casi todos los objetos del Museo de Corinto vio la luz después de que fueran robados.

Todo eso está cambiando ahora y «Espejo de Navegantes» encabeza el espíritu del cambio. Una nueva generación de arqueólogos debate ahora ideas nuevas por todo el mundo. Empresas de arqueología están recopilando una enorme cantidad de información que será analizada y escrutada sistemáticamente a la búsqueda de patrones y nuevos descubrimientos. La arqueología pública trata de enlazar los descubrimientos con el mundo presente. Los yacimientos son ya entornos de aprendizaje que impulsan un pensamiento crítico y enseñan un amplio rango de disciplinas a chavales y adultos. Los países en vías de desarrollo exigen hoy una visión propia de su pasado y desafían el modelo colonialista de la arqueología del siglo XX.

Soy optimista acerca del futuro de la arqueología, y de la arqueología marítima dentro de ella. El secretismo, el tribalismo –los dos problemas más serios que tradicionalmente ha padecido la disciplina– han sido erosionados lentamente. En muchos países a los arqueólogos les han dicho que no pueden poseer el pecio que excavan y ni siquiera los datos que recaban. En otros lugares los arqueólogos han empezado a comprender la importancia de hacer públicos sus datos primarios, para que la comunidad científica pueda tomarlos en serio. Por todos lados el paradigma, propio del siglo XX, de una arqueología cerrada y centralizada, en la que las persecuciones personales y la mentalidad pandillera eran la norma, está siendo cambiado, y de manera creciente los medios quieren saber qué está ocurriendo en tiempo real. ¡Es un tiempo maravilloso para «Espejo de Navegantes»!

Filipe Castro, arqueólogo marino y autor del blog «Espejo de Navegantes» en ABC.ES

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